CAPÍTULO 22 -Una promesa y el valor de un ángel


Minutos, quizás horas pasaron y simplemente descansaban sobre la cama, abrazados con serenidad, sintiéndose completos. Alec estaba disfrutando la sensación de que su alma estaba de una sola pieza de nuevo y del calor que extraño tanto en esos dos días infernales, pero aun había más que decir... A pesar de que estaba aterrorizado, temiendo el momento en que Magnus estaría de acuerdo con él y lo despediría. Tenía que decirle...

Dejó los brazos de Magnus, y levantó su cuerpo un poco, apoyándolo sobre los codos.

El brujo le miró inquisitivamente y le preguntó

"¿Cariño? ¿Qué pasa?"

Reuniendo su coraje, el joven cazador de sombras tomó una respiración profunda y oró no lamentar sus siguientes palabras.

"Yo... Magnus... Talvez tú puedas pensar que si... Pero yo... yo... no te merezco... no soy digno... de ti, de nada... yo-"

"¿No eres digno?" el brujo lo interrumpió a media frase mirándolo con incredulidad, levantando una ceja "Mi vida, no puedo conseguir nada más digno que eso. ¡Eres amable, fuerte, amoroso y bello, no sólo en el exterior, también dentro de ti!" Dijo sin aliento, sin siquiera detenerse a pensarlo.

Alec sacudió violentamente la cabeza elevando su tono un poco,

"Pero no lo soy! ¡No soy ninguna de esas cosas Magnus! Yo... yo... no tengo importancia. Soy... nada."

El hombre mayor se acercó a él, sosteniendo su cara entre las manos.

"Por favor, no digas eso mi amor... Me duele ver cómo te torturas. ¿Cómo te lo puedo decir? Escúchame... Eres más importante de lo que alguna vez sabrás, y no importa lo que tú puedes creer, para mí eres perfecto y siempre lo será, Te amo, ¿Escuchaste? Eres perfecto y si alguien se atreve a decirte lo contrario, esas serán sus últimas palabras. Por favor cariño, no te trates así, Te amo, Te amo mucho

"Pero yo…" Alec lo interrumpió tragando saliva "Yo te traicione"

"No, no lo hiciste "Magnus respondió "tú mismo lo dijiste, no me ibas a traicionar

"Yo…"

"Tú eres sólo un niño."

"No soy un niño." Alec hizo un puchero obstinado y Magnus sonrió con tristeza en respuesta.

"Pero lo eres amor... Eres un niño que no había conocido el amor antes y cometio un error. Ahora entiendo... ¿Cuánto miedo debes haber sentido...? Debería haberte escuchado y nos hubiera ahorrado tanto dolor. Yo sé que nunca tuviste la intención de hacerme daño".

"Pero tu dijiste..."

"Lo sé... Y lo siento mucho... Dije que llamar a eso error era una gran subestimación. No es excusa, pero me dolía tanto... yo... yo creía que me habías traicionado."Magnus dijo mirando hacia abajo "pensé que habías elegido a Camille sobre mí... No se trataba de lo que hiciste, fue el hecho de que fuiste tú el que lo hizo de todas las personas." El brujo se detuvo, y luego levantó la cabeza de nuevo, mirando profundamente a los ojos azules del cazadores de sombras, y dijo "Y yo estaba mal... Muy mal. Eso fue sólo un error. Tengo tantos años... He cometidos tantos errores, ¿Cómo no te perdone? Lo siento... me había olvidado cómo era ser joven y asustado, experimentar cosas por primera vez... "

"¿Habías?" Alec habló por primera vez en minutos, demasiado sorprendido para detenerse.

"Sí..." Magnus le sonrió con dulzura "Porque ahora, recuerdo de nuevo. Me haces sentir vivo otra vez... sentir cosas que nunca había pensado que sentiría. Cuando te encontré en los túneles estaba aterrado. Pensé que te había perdido para siempre... Y todavía hay muchas cosas que no he hecho... cosas que quiero hacer contigo. Si... "bajó la mirada hacia el suelo sorprendiendo a Alec aún más. Nunca lo había visto tan vulnerable "Si... es posible que me perdones."

"¿No conoces mi respuesta ya?" Alec contestó con sencillez y la cara de Magnus cayó.

"Entiendo...", dijo en un hilo de voz, sin notar que el Nephilim lo miraban intensamente

"¿De verdad?"

"Sí." Magnus dijo, mirándolo por fin, con los ojos brillantes por las lágrimas que luchaba por controlar. Parecía tan herido, Alec casi sintió dolor físico al mirarlo.

"Por supuesto..." Magnus continuó. "No hay manera de que me podrías perdonar... Es posible que tú hayas cometido un error, pero yo fui el que te llevo a ello... Forcé tu mano. Y fui yo quien destruyo lo que teníamos sin pensarlo dos veces. Era estúpido de mi parte pensar que podías o deberías perdonarme…lo siento". Alec se quedó estupefacto.

'¡Pero te dije que te amo!' Pensó, gritando internamente; "¿De qué estás hablando? Soy yo el que dije que no era digno de ti ¿Realmente escuchaste una palabra de lo que dije?

Luchó contra las ganas de abrazar a Magnus y decir todo eso en voz alta, y en su lugar en un susurro.

"Es verdad." Magnus se mordió el labio, tratando de contener las lágrimas mientras miraba a otro lado. "Tú no pensaste dos veces antes de decidir que debíamos terminar. Pero, antes de decir cualquier otra cosa, permíteme responder a mis propias preguntas. "No. "

"¿Qué?" El brujo lo miro de nuevo, sorprendido.

"No". Alec repitió y Magnus bajó la vista de nuevo. "Veo que aun no conoces mi respuesta. No. Parece que no entiendes." El chico se acercó a él tocando su cara. "Mírame." Magnus lo hizo, y Alec continuó, "¿Cómo es posible que mi respuesta sea otra que " Por supuesto que te perdono. Te amo? "

"¿Tú…dijiste…?"

"Estúpido brujo. ¿Por qué estoy aquí?" Él respondió sonriendo, y Magnus también lo hizo ante el recordatorio, una lágrima escapó de sus ojos de gato.

Alec barrió con suavidad acercándose y cerrando la distancia entre ellos. Fue una verdadera lucha para mantenerlo durante mucho tiempo.

"Cuando estaba hablando antes, diciendo que no era digno de ti, ¿Estabas escuchando?" preguntó con incredulidad. "¿Cómo podrías tú, tu, de todas las personas, el magnífico Magnus Bane, pensar que no te perdonaría?" El semi-gritó, tomando la cara del brujo en sus manos.

Magnus lo miró, congelado por la sorpresa con los ojos brillantes, formando una pequeña sonrisa en sus labios. "Sobre todo cuando me miras así..." Alec añadido sonrojándose un poco, "Ya basta". Magnus recuperó la compostura, sonriéndole.

"¿Basta de que querido?"

"Deja de ser tan... tan... exageradamente adorable un momento, y sexy al otro, entonces... ¡Argh! Solo dejalo, ¡Me estás volviendo loco!" Alec murmuró y se sonrojó mucho más mientras la sonrisa de Magnus se intensificó.

El Nephilim apartó la mirada avergonzado y Magnus se acercó a él y volteo su rostro hacia el de el, con una sonrisa suave en sus labios.

"No tengas vergüenza bebé... Sabes que adoro tu honestidad... "

"Honestidad, ¿eh?" Alec murmuró en voz baja y luego dijo, un poco agresivo, asustando a Magnus momentáneamente "¿Quieres honestidad?"

"Estaba muerto sin ti. "Alec dijo, apoyando la frente contra Magnus, mirándolo profundamente a los ojos." Te amo. Y lo hare hasta el día que muera. "Hizo una pausa, luciendo escéptico un momento" A menos que... "Magnus pareció aterrorizado." ¡Me convierta en un fantasma! ¿Los fantasmas son reales? En este caso, nunca te desharás de mí. A menos que quieras, por supuesto..." terminó apartando la mirada, sonrojándose al darse cuenta que estaba siendo demasiado atrevido de nuevo. Magnus simplemente lo abrazó con fuerza.

"Tu eres un chico imposible... te amo tanto... Nunca me dejes. "


...

Magnus acababa de cerrar los ojos, dejando que su mente vagara, cuando lo golpeó. Se acordó del anillo Lightwood, y levantó la cabeza con una sacudida.

"¡Alexander!" grito dejando los brazos de Alec y riendo momentáneamente a la cara que este puso ante esta acción.

Sin embargo, pronto se puso serio y dijo.

"Tu... Tu... ¡Cero confianza Nephilim! ¿Cómo pudiste creer eso?"

"¿Qué?" el cazador de sombras lo miró sorprendido y sin comprender.

"Esto." Magnus respondió, levantando su mano delante de la cara de Alec, para mostrarle el anillo en su dedo, citando, " Por favor, no me olvides demasiado pronto..." cerró los ojos verdes, moviendo la cabeza, "Mi estúpido Nephilim... ¿Cómo podría olvidarte alguna vez? ¿Cómo puedes creer eso? Una vez más, ¿Cómo... y... y por qué?, ¿Pudiste pensar de forma tan pobre de ti mismo? "Mientras hablaba, Alec estaba mirando el anillo en su dedo, sin creer lo que veía u oía.

No había notado que lo llevaba e incluso si Magnus había dicho que lo amaba, todavía parecía tan irreal... Que alguien tan perfecto estuviera enamorado de el.

"¿Creo que deseas que te lo devuelva?" Magnus preguntó vacilante quitándose el anillo Lightwood y ofreciéndoselo a Alec, después de verlo fijamente durante mucho tiempo, haciendo caso omiso de sus preguntas semi-retóricas.

"Tu... Puedes... quedártelo... Si... Si quieres, por supuesto..." Alec tartamudeó, mirando a otro lado, sonrojándose. "Siempre te perteneció de todos modos... Igual que mi corazón." Magnus estaba en un silencio absoluto, por lo que, aunque temeroso de lo que pudiera ver, Alec lo miro.

El brujo estaba sonriendo ampliamente, con los ojos brillando de felicidad.

"Será un honor tenerlo entonces, Sayang." dijo en voz baja ofreciendo su mano para que Alec, quien también sonreía, colocara el anillo en su dedo." Te prometo que estarán a salvo conmigo... nunca voy a hacerte daño otra vez. A partir de este día en adelante, prometo protegerte de todo."

...