Actualización suuuuuper rápida. Voy a tratar de actualizar semanalmente… tanto esta como mi historia de Inuyasha que la tengo abandonada… y ni hablar la de Final Fantasy VII (SHAME ON ME….)

En fin… Les cuento que este capítulo no iba a ser así en absoluto. Comencé a escribir entre semana, llevaba más o menos 4 páginas cuando me dije: ¡Epa, 777th… vas volando! ¡Te estás apresurando mucho!

Así que el viernes en la mañana llegué al trabajo, puse una musiquita para inspirarme (específicamente Sore wa Chiisana Hikari You Na…. El ending de un anime que se llama Boku ga Inai Machi (lo recomiendo altamente… (Paréntesis dentro de paréntesis xD)) y desarrollé esta idea que me gustó mucho más, disfruté bastante escribiéndolo y espero que ustedes disfruten leyendo

Gracias a las personitas hermosas que se detuvieron a leer mi historia, en especial a aquellas que dejan review , la siguen y la agregan a favoritos 3, es muy agradable ver que invierten unos minutos de su tiempo en apoyarme (lágrimas de felicidad y gratitud corren por mi rostro)

Sin más que decir… a leer :D

Disclaimer: Bleach le pertenece al señor Kubo, por desgracia -.-

Capítulo Dos: Las Noches

Vacío. El mundo está vacío. Risas falsa inundan su cabeza mientras se revuelca en la cama. No hay nada que le interese. No existe un motivo real por el cual vivir, y está seguro de que si hoy muriese a nadie le importaría, nadie lloraría por él. Ridiculeces. Él no necesitaba a nadie. Siempre ha estado solo y siempre lo estará. Es una decisión que tomó hace mucho tiempo atrás.

Pone sus blancos pies sobre el frío piso. Le gusta la sensación de las tablillas de madera al entrar en contacto con su piel. Intenta levantarse pero sus tobillos ceden y cae al suelo con un ruido sordo. Los efectos de lo que consumió aún no habían desaparecido y adicionalmente, no había comido bien el día anterior. Sentía la sequedad en la boca y también en sus ojos.

Ulquiorra observó la luna plateada a través de la ventana, aún en el suelo, sin fuerzas, mientras escuchaba el suave arrullo de la voz de la joven mujer llamándolo. Se había convertido en una rutina... Dos o tres veces por semana, el ruido de su caída la traía hasta su puerta. Posteriormente, tocaba suavemente la puerta o lo llamaba por su nombre. Él le indicaría que estaba bien y ella se retiraría.

Sin embargo, esta vez fue distinto. El cielo oscuro y sin estrellas lo invitaba a cerrar sus ojos y a perderse en dentro de sí mismo. Podía oír ahora unos golpes en la puerta. Después, solo el silencio absoluto. No veía nada, no oía nada, no sentía nada. Estaba en el limbo entre la consciencia y la inconsciencia. Le gustaba…

Súbitamente, el calor de unas manos lo trajeron de vuelta. Abrió sus ojos y se encontró con el rostro de la mujer que sonrió de alivio al ver que despertaba, a pesar de que todavía sentía angustia por lo que había pasado.

Hacía unos minutos, había escuchado el estruendo de la caída de su joven inquilino. Como era costumbre, lo llamó para verificar que todo iba bien, pero él no contestó. Inmediatamente comenzó a tocar la puerta con los nudillos a intervalos cortos mientras lo llamaba por su nombre.

Al no obtener una señal de que estaba bien, trató de abrir la puerta rezando porque esta no tuviera el pestillo. El pomo de la puerta no giraba. Estaba cerrada. Se decidió a empujarla con ambas manos, con el hombro e incluso, en un acto desesperado, le lanzó una patada voladora. Pero todo fue en vano.

Llevaba tiempo preguntándose si Ulquiorra tendría alguna enfermedad que le ocasionara perder la consciencia, pero nunca había podido intercambiar más que dos frases con el hombre.

Una idea loca cruzó por su cabeza. Las ventanas de sus habitaciones estaban medianamente cerca, si se sujetaba fuertemente de uno de los marcos, podría entrar al cuarto de Ulquiorra y auxiliarlo.

Se encontraba completamente vestida para su salida con sus amigos, mini falda, tacones altos, cabello suelto, labios ligeramente pintados, pero no le importó desarreglarse en el intento por ayudar al pelinegro.

Impulsándose con la punta de su ahora descalzo pie derecho, consiguió subirse hasta el alfeizar de su ventana. Con extremo cuidado se sujetó del marco dando la vuelta para asirse mejor, a la vez que extendía su pierna hacia la derecha con la intención de pisar sobre el marco de la ventana de Ulquiorra. Agradecía mentalmente que la distancia entre ambas habitaciones fuera prácticamente nula.

Una vez en el interior, pudo verlo en el suelo sin camisa y con un pantalón de tela gris clara. Se apresuró a su lado, arrodillándose ante él.

_ ¡Ulquiorra-kun!_ Le llamó, a la par que le daba la vuelta y recostaba la cabeza del joven en sus piernas. Pudo ver la sangre que le corría desde el nacimiento de la ceja izquierda hasta bañar su mejilla. Posicionó sus dedos sobre la herida, sintiendo el horror recorriendo su cuerpo. La imagen de su hermano tras el accidente vino a su mente por una milésima de segundo_ ¡Ulquiorra-kun… despierta por favor!

Finalmente los párpados del hombre se abrieron, liberando sus ojos color esmeralda. Orihime sonrió con alivio. Él ojiverde trató de levantarse, por lo que la pelinaranja lo ayudó a incorporarse. Aún temblaba ligeramente.

_ ¿Te sientes bien?_ interrogó _ ¿Quieres que te acompañe al hospital?

Él mojó con algo de saliva los labios que estaban ligeramente agrietados

_ Agua_ susurró pasando el dorso de su mano izquierda por la nariz.

_ ¡Agua!_ exclamó ella levantándose como si hubiera tenido un resorte en el sitio donde estaba sentada. Se dirigió como un bólido hasta la puerta, casi resbalándose por su apresuramiento. Quitó el pestillo de la puerta y fue hasta la cocina a buscar lo que Ulquiorra había solicitado.

Mientras tanto, Ulquiorra recuperó las energías suficientes para ponerse de pie. Tomó su teléfono celular y pudo ver varias llamadas perdidas de dos personas: Nnoitra Gilga y Grimmjow Jaegerjaques. Sin embargo, fue el mensaje de whatsapp lo que lo alertó: "Estamos abajo, esperándote"

Cuando Orihime volvió a la habitación con el vaso de agua, lo vio de pie oscuro y sombrío junto a la ventana. Al percatarse de su llegada, Ulquiorra se dio la vuelta dejándole ver su pecho desnudo.

Era un hombre delgado, pero musculoso, y de una piel tan blanca como el mármol, tan blanca como la misma luna que alumbraba en el cielo. Sin embargo había dos cosas que perturbaban la perfección del cuerpo masculino. El primero, un tatuaje del número 4 en la parte izquierda, justo sobre su corazón y la segunda una cicatriz circular y pequeña en el centro del pecho.

La joven, al darse cuenta de que los orbes verdes de él la observaban entre el alborotado cabello negro, se sonrojó levemente.

_ Lo siento, Ulquiorra-kun_ dijo ella a modo de disculpa y extendiéndole el vaso de agua.

Tan pronto como tuvo el vaso de agua en sus manos, el hombre bebió todo el líquido de su interior.

_ ¿Te sientes bien?_ preguntó ella. No obtuvo respuesta_ ¿Quieres que vayamos al médico?_ sugirió.

_ No

Ella dudó por un segundo pero prosiguió acercándose un poco a él.

_ Al menos déjame curar la herida de tu cabeza. Se ve muy mal…

Ulquiorra se llevó la mano a la sien. No se había percatado de que un líquido rojo, caliente y burbujeante recorría la parte izquierda de su cara. Asintió. La mujer salió rápidamente de la habitación en busca de un botiquín de primero auxilios.

El pelinegro se sentó en la cama aún con el celular en la mano, perdido en sus pensamientos, cuando lo sintió vibrar por una llamada entrante "Grimmjow Jaegerjaques"

_ ¿Qué? _ preguntó.

_ Ulquiooorra-chan_ se escuchó una burlona voz al otro lado del teléfono_ ¿Vas a hacer que te vayamos a buscar?

Por un momento tuvo la tentación de ignorarlo y que subieran a buscarlo. Así tendría una excusa ante su jefe por haberles dado una paliza. Pero tan rápido como llegó ese pensamiento, otro lo sustituyó. La pelinaranja estaría muy asustada. No es que le importara, pero al fin y al cabo, lo había intentado auxiliar… y traer a dos tipos drogados, seguramente, hasta su apartamento para montar un numerito no era exactamente un sinónimo de gratitud muy adecuado. Hasta él sabía eso.

_ Ya bajo_ dijo. Seguidamente se vistió con lo primero que encontró y salió cerrando la puerta principal de un golpe. No se preocupó siquiera por cerrar la de su propia habitación.

Al escuchar el ruido, Orihime fue a la sala de estar buscando a Ulquiorra con la mirada, pero el hombre no estaba. Incluso cuando abrió la puerta principal buscó en los pasillos y escaleras en vano. Quizás podría verlo desde la ventana de la cocina. Con ese pensamiento, corrió hasta llegar al punto indicado.

Sacó la cabeza y lo vio a la distancia. Si gritaba con todas sus fuerzas probablemente la oiría. Fue como si el joven leyera sus pensamientos, porque justo cuando había empezado a abrir la boca, él giró levemente la cabeza y colocó el dedo índice de su mano en señal de que hiciera silencio.

No entendía por qué, pero un sentimiento de preocupación se instaló en su pecho… Le intrigaba todo de Ulquiorra Ciffer.

Por su parte, el pelinegro caminó con paso indiferente hasta el auto blanco que él sabía que esperaba por su llegada. Abrió la puerta trasera del coche, asumiendo que el asiento del copiloto ya estaba ocupado.

Al entrar, el auto fue encendido y direccionado hasta Las Noches. Vio a sus hostigadores allí.

Nnoitra Gilga, un hombre alto y de cabello largo castaño oscuro, lo miraba con una sonrisa desquiciada en su rostro. El que conducía, Grimmjow, un hombre fornido de cabello azul, tenía su mirada fija en la carretera. Finalmente habló:

_ Aizen-sama nos envió a buscarte. Debiste llegar a Las Noches a las seis de la tarde_.

Ulquiorra exhaló un suspiro de cansancio.

_ El efecto de la Vasto me duró más de lo normal. Perdí la consciencia_ explicó

El peliazul rio ante lo irónico de la situación

_ No importa cuán superior a nosotros te creas, Ulquiorra-chan. Al final eres tan yonki como nosotros… la misma mierda.

Pensó si responderle algo, pero al final decidió que no tenía caso… era la verdad. Tampoco es como si la opinión de Grimmjow tuviera importancia.

_ ¿Drogado? _ preguntó Ulquiorra refiriéndose a Nnoitra. Su risa desquiciada y sus balbuceos lo tenían asqueado y atormentado. Empezando porque solo decía obscenidades y cosas sin sentido.

_ Sep y también borracho_ aclaró el peliazul.

Ulquiorra los detestaba con todo su ser… No entendía como Aizen tenía tanta confianza en ellos. La voz del conductor lo sacó de sus cavilaciones.

_ Por cierto, en el piso 3 de tu edificio una loca se pasó de una habitación a otra por la ventana_ explicó Grimmjow_ un pastelito sexy… del tipo de Nnoitra ¿Sabes? Tetas grandes, piernas largas, pelo largo naranja ¿La has visto?

_ Así fue como entró en mi habitación… esa mujer_ pensó Ulquiorra.

_ ¿La has visto?

_ ¿A quién?

_ A la tetona pelinaranja.

_ No_ mintió

_ Pobre… Nnoitra le puso el ojo. No te extrañe que en estos días la policía haga una visita por tu edificio_ rio. Ulquiorra sabía que no lo sentía.

Nnoitra Gilga era un desquiciado, con problemas de ira, drogas, alcohol, que disfrutaba golpeando mujeres. Ulquiorra no se consideraba una buena persona, pero estaba muy alejado de ser un maníaco como Nnoitra.

Estacionaron el auto en la parte trasera de Las Noches. Se bajaron del coche y caminaron hasta la puerta abierta, donde Yammy Llargo, un hombre muy alto, algo moreno y muy fornido, los recibía.

Ulquiorra caminó con paso ligero y sus manos en los bolsillos del pantalón de jean. Su rostro estaba impasible, pero por dentro había algo que realmente le fastidiaba. Detestaba lidiar con la policía y si esos idiotas tenían en ojo puesto en la mujer… quería decir que iba a tener a una horda de patrulleros pronto en su casa. Demasiado problemático para su gusto. Decidió actuar.

Con el mismo rostro frío, impasible y sin sentimientos dirigió su mirada hacia sus dos compañeros.

_ No quiero que vuelvan a mi edificio. Los mataré si lo hacen.

_ ¡Keh! ¿Me estás amenazando?_ preguntó Grimmjow con los puños apretados.

_ No es una amenaza. Es un hecho.

Y con estas últimas palabras se dio la vuelta y prosiguió con su camino a Las Noches.

Yammy le indicó que el jefe lo necesitaba, por lo que antes de darse una ducha y colocarse su uniforme de trabajo, se dirigió a la parte baja del edificio, donde se encontraba la oficina de Sousuke Aizen… dueño de las noches. Tocó la puerta del despacho con los nudillos, esperando que el hombre de dentro le indicara que pasase.

_ Adelante_ se escuchó la voz proveniente de la habitación. Ulquiorra sujetó la manilla de la puerta y entró.

_ Aizen-sama_ dijo al entrar, haciendo una leve reverencia con la cabeza.

El nombrado, un hombre de 35 años, cabello castaño y lentes de montura gruesa, le dio la bienvenida con una sonrisa.

_ Me alegra ver que estas bien, Ulquiorra. Pensamos que te había ocurrido algo malo_ decía Aizen a la par que sorbía un poco de vino.

_ Mis sinceras disculpas. No volverá a ocurrir_ agregó.

_ Ni lo menciones. Estaba preocupado por dejar la nueva mercancía en manos de Grimmjow y Nnoitra… ellos no tienen tu talento.

Ulquiorra no sabía que responderle. No porque estuviera impresionado o conmovido por sus palabras, sino porque quería que se callara de una vez por todas.

_ Estaré en la barra_ fue su respuesta y sin decir más, se dirigió a la salida.

_ Ulquiorra_ le detuvo Aizen. Él ni siquiera giró su cabeza_ No quiero que se repita lo de Alemania.

_ Entendido.

Cerró las puertas tras de sí pensando seriamente en las palabras de Aizen y en lo equivocado que estaba si pensaba que podía controlarlo.

…..

_ Starkk_ dijo Aizen a su teléfono celular_ Vigila a Ulquiorra muy de cerca. Ya no es de confianza

…..

Tatsuki llegó a su casa a recogerla a las 10:30 de la noche. Durante todo el camino desde su casa hasta Las Noches, le reclamó por no haberle dicho lo de su inquilino. Aparentemente, Ichigo había alertado a todos sus amigos acerca de la situación que estaba pasando Orihime.

_ Je je… creo que Kurosaki-kun está exagerando un poco_ comentó a Tatsuki tratando de restarle importancia al tema de Ulquiorra

_ Rayos, Hime…. No puedes ser tan inocente. Mira… _ decía la pelinegra mientras manejaba temerariamente_ los hombres pueden ser un poco atrevidos, toma a Keigo por ejemplo.

Ambas rieron… Keigo era un mujeriego con muy mala suerte.

_ Mmmm… pero Ulquiorra-kun no es así. Solo es un poco extraño_ su rostro se entristeció por un momento, recordado la situación que habían pasado en la tarde.

_ ¿A qué te refieres con extraño?

_ Pues… extraño.

_ ¿Gay?

_ Tal vez… _ respondió Orihime. No era algo que supiera… ella no sabía nada de él, pero quizás ahora Tatsuki dejaría de insistir con el tema de Ciffer.

_ Bueeeeeeno… si le gustan los chicos es otra cosa_ rió Tatsuki mientras estacionaba_ Debes tener cuidado entonces… quizás se enamora de Ichigo y tendrías competencia.

_ ¡Tatsuki-chan!_ le reprendió Orihime mientras se sonrojaba por escuchar nombrar a su amado.

_ Aunque con lo linda que estás hoy, dudo mucho que ese idiota pueda ver a otra persona que no seas tú_ respondió Tatsuki guiñándole un ojo.

_ ¿D-De verdad?_ preguntó.

_ Estoy segura.

Se bajaron del auto de Tatsuki para dirigirse hasta la entrada del local. Había que hacer una fila para poder entrar. Mientras caminaban hasta el final de la larga cola de gente, el corazón de Orihime comenzó a palpitar con fuerza… ¿Hoy sería el día que Ichigo la notaría finalmente? ¿Realmente podría prestarle atención?

En retrospectiva, él se había molestado mucho al saber que Ulquiorra vivía con ella… ¿Celos? ¿Serían celos ocasionados por sus ganas de estar con ella? Era definitivo. Ahora todo estaba muy claro para ella gracias a Tatsuki. Hoy era el día que podría confesar sus sentimientos a Kurosaki Ichigo. Estaba segura.

Lo divisó a la distancia, como a mitad de la fila.

Pero a medida que se iba acercando una sensación extraña se instalaba en su estómago. Ichigo no se hallaba solo. Había una mujer muy baja, de cabello corto negro… ambos parecían muy familiares el uno con el otro. Como si fueran amigos de toda la vida o quizás algo más.

_ ¡Tatsuki! ¡Inoue!_ les llamó Ichigo mientras les hacía señas con una mano_ ¡Aquí! ¡Aquí!

_ ¡Vamos, Hime!_ le dijo Tatsuki con una sonrisa.

_ Si…

Caminaron hasta llegar ante él.

_ Esta es mi amiga Ariku Kikuchi_ dijo presentándole a la joven pelinegra. Sus ojos eran inusualmente grandes y expresivos… también era muy hermosa_ Ella son Tatsuki e Inoue, amigas de la preparatoria.

_ Mucho gusto_ respondió ella con una voz algo chillona y una risa algo estridente y forzada.

Al parecer, Ariku e Ichigo se habían conocido en el trabajo de este, ya que la joven había tenido problemas con el motor de su automóvil. Conversaron un par de veces y finalmente Ichigo la invitó a salir. Inicialmente se negó rotundamente y un día, como por arte de magia, aceptó sin más.

Orihime escuchaba la conversación y de vez en cuando intervenía, pero se sentía muy fuera de lugar allí tan cerca del chico que le gusta y de la chica que a ÉL le gusta…

Cuando entraron al establecimiento, Ichigo les indicó que Chad ya se encontraba dentro y tenía una mesa. El corazón de la pelinaranja sintió algo de alivio. Chad era muy buen amigo y tenía tiempo sin verlo, así que en el fondo se sintió feliz.

Luego de instalarse hablaron de todo un poco, esperaron a Ishida Uryuu que no llegaba, charlaban, seguían esperando a Ishida, de vez en cuando Ichigo se mostraba MUY cariñoso con Aiku por lo que Orihime miraba a otro lado incómoda. Sin embargo, no podía evitar notar que la joven pelinegra parecía más interesada en lo que pasaba a su alrededor que en lo que pasaba en su propia mesa…

De repente, Ichigo invitó a Ariku a la pista de baile y se perdieron entre la gente.

_ Hime… yo… siento todo lo que dije antes. Fui una tonta_ se disculpaba Tatsuki pobremente

_ ¿D-De que hablas Tatsuki-chan?_ preguntó Orihime fingiendo inocencia _ ¡OH! ¡Creo que quiero unas deliciosas margaritas! Ya vengo_ dijo levantándose de su asiento y caminando entre la gente.

Justo cuando Tatsuki se iba a levantar para acompañarla, Chad la detuvo.

_ Deja que vaya sola… Lo necesita_ agregó el moreno

_ Sado… _ Tatsuki volvió a su asiento, sorprendido de lo perceptivo que podía ser el joven mestizo.

Suspiró cansinamente mientras esquivaba a la gente que bailaba a su alrededor. Sentía que de un momento a otro su corazón iba a estallar de tanto dolor… Ichigo y esa chica. Solo de imaginarlos juntos hacía que su cuerpo temblara…

Cuando una lágrima amenazaba con correr su maquillaje, subió la mirada. Por un momento quedó cegada por la luz de la bola de la discoteca, pero cuando se acostumbró a las luces, pudo verlo en la barra: tenía su alborotado cabello ébano sujetado en una pequeña coleta baja, un traje blanco con corbata negra y sus esmeralda concentrados en el trago que estaba preparando en ese momento…

_ Ulquiorra-kun…

Fin del capitulo

Bueno mis pequeñines… muchísimas gracias por haber llegado hasta acá!

No olviden dejarme un review super amoroso con sus comentarios y dudas, que con gusto se los responderé!

Nos leemos la próxima semana (espero xD)

Besos!