Hola pequeñitos... aquí 777thHeaven reportándose con un nuevo capítulo. Me tardé más de lo normal porque estuve muy ocupada con el trabajo, y si tenemos en cuenta que escribo tan rápido como una tortuga, el resultado e semanas sin actualizar (shame on me). Lo sientoooo Como estoy de vacaciones del trabajo quizaaaaas pueda actualizar seguido todos mis fics xD
En otras noticias, tengo mi kokoro destrozado, pues aunque no lo crean, nunca vi la desaparición de Ulqui en anime, ya que solo habia visto hasta la temporada 10. Lo retomé hace unos días y el resultado fue una depresión total. ¿Tite... Cómo pudiste destruir a un personaje tan hermoso T.T?
Mis sentimientos se convirtieron en un deseo de "NO DEJAR QUE LA FLAMA ULQUIHIME MUERA" que me hizo escribir un pequeño oneshot Non AU (extraño en mí) de Orihime y Ulquiorra reencontrándose (Meet Again... ubíquenlo en mi perfil) y otra historia AU bien loca (usual en mi) llamada Coven. Los invito a leerlo, si les provoca -/- y en la misma tónica de recomendaciones, los insto a leer el fic Nuestro Destino: El hilo rojo del Destino, de la pequeña Iris .Tohru .Somah .. es sencillamente magnifico y refrescante.
Sin más que decir... A leer se ha dicho!
Advertencia: Los personajes de Bleach y sus localidades son propiedad de Tite Kubo. La historia es enteramente de mi persona y puede contener palabras obscenas, escenas fuertes de sexo y/o violencia.
Capítulo 5: 31 de Octubre
Rukia Kuchiki se removió incómoda en el asiento, tratando de disimular el nerviosismo que los ojos color turquesa pertenecientes al pequeño joven frente a ella le ocasionaban...
Flashback
La joven cabellos negros caminaba apresuradamente entre la gente por una calle bastante concurrida, a la par que observaba el pequeño papel blanco firmemente sujeto en su mano derecha. Allí había escrito la dirección a la cual debía ir a reportarse a su superior.
Dado que estaba realizando un trabajo de encubierto, la mujer no podía pisar la estación de policía sin arriesgarse que alguien que no fuese un agente la reconociera como Ariku Kikuchi la joven frívola y fiestera que estaba pretendiendo ser... Giró la cabeza hacia los lados tratándose de ubicar mejor en aquella zona de Karakura, un tanto desconocida para ella.
Sujetó su bolso con fuerza, mientras cruzaba la calle. Finalmente había divisado el edificio. Entró en el lobby, y le indició al guardia de seguridad cuál era su destino. Caminó hasta el ascensor y marcó el piso que le indicaron. Una vez dentro, se sintió algo claustrofóbica. Apartó unos mechones azabaches de su frente y suspiró. Si alguien le hubiera dicho en el pasado que a sus treinta años estaría divorciada, con una carrera al borde del fracaso, pretendiendo salir con un chico de veinticinco y entregada a los cigarrillos y el alcohol producto del colpaso nervioso que le ocasionaba su hermano cada vez que preguntaba por los avances de la operación "Hueco Mundo", ella habría acusado a ese alguien de loco.
Cinco años atrás había tenido una vida muy cercana a la perfección. Una carrera en ascenso dentro de la policía local. Una familia con estatus y clase social. Y por último, estaba recién casada con un hombre que la amaba y que afortunadamente ella amaba también en la misma medida. ¿Cómo todo se fue a la mierda? El inicio del descenso tenía nombre. Teniente Matsumoto Rangiku. Una rubia voluptuosa de carácter amable y vivaracho... Nunca se perdonaría lo que le sucedió. Ella sentía que era su culpa lo que le había pasado. Lo que la terminó de hundir tenía otro nombre. Teniente Shiba Kaien. Siempre se preguntaba por qué en vez de recurrir a su esposo en ese momento tan difícil, decidió correr a los brazos de ese hombre...
El sonido del ascensor al abrirse la sacó de sus pensamientos. Casi se dobla un tobillo cuando su tacón aguja quedó atrapado en la ranura entre el suelo y el ascensor. Agradeció mentalmente ser una persona bastante ágil para evitar ciertos accidentes. Deambuló por el pasillo hasta ubicar el apartamento número 10.
Al llegar frente a la maltrecha puerta, tocó el timbre. Nadie respondió. Casualmente el teléfono sonó y no era otro que el dueño del departamento.
_ Kuchiki_ se escuchó la voz de un hombre al otro lado de la línea.
_ Taichou_ respondió ella cortésmente. Esa persona era muy respetada para ella.
_ Hay mucho tráfico. ¿Sería mucho pedir que me esperes?
_ No hay problema.
_ De todas formas mi sobrino debe llegar de la escuela en cualquier momento...
_ ¡Ah! Shiro-chan ¿verdad?
Ukitake rio por unos segundos.
_ Si... pero ya no le gusta que lo llamen así. Otra cosa _ agregó poniendo un tono algo serio_ trata de no entablar una conversación con él... puede ser muy intuitivo y está en una edad algo difícil...
Fin del flashback
Así fue como Kuchiki Rukia de 30 años terminó sentada en un mueble color gris oscuro, siendo observada por un hostil Hitsugaya Toshiro de 15 años.
El joven en cuestión era muy bajito para su edad, parecía más bien de 13 o 14 años. Su ceño se encontraba fruncido, su cabello blanco estaba ligeramente desordenado, vestía el uniforme de la escuela y examinaba a la mujer enfrente de él.
_ ¿Y tu eres...?_ preguntó descortésmente, haciendo que Rukia pensara que el joven no se parecía en nada a su superior.
_ Soy amiga de tu tío Ariku Kikuchi, vine a tomar un café_ respondió Rukia tratando de sonar lo más amable posible...
El niño sonrió con suficiencia, se levantó de su asiento y caminó hasta posicionarse a una distancia prudencial de ella.
_ Mi tío odia el café, deberías saberlo_
Lo que dijo el pequeño la dejó descolocada, por lo que prefirió abrir su cartera y revisar el teléfono fingiendo que le había oído sonar.
_ Eres un pésimo agente encubierto, ¿lo sabías?_ espetó el joven con suficiencia
_ ¿Q-Q-Que…?_ comenzó a decir la pelinegra.
El joven suspiró con fastidio.
_ Evidentemente tu nombre falso es un anagrama… ¿Kuchiki Rukia?
_ Mocoso… _ dijo la mujer algo impactada. No sabía que su "personaje" fuera tan fácilmente leíble.
_ Estás investigando el bar Las Noches… por eso llevas las entradas para el evento especial de Halloween… pero allí no vas a encontrar nada.
Rukia miró en su cartera. Al abrirla para sacar el teléfono, dejó ver los papeles blancos y negros, decorados con pequeños murciélagos que había comprado para Ichigo y ella misma. Realmente Hitsugaya Toshiro era muy observador.
_ ¿Por qué?_ preguntó Rukia olvidando momentáneamente lo que la había hecho molestar segundos atrás.
_ Porque probablemente Sousuke Aizen utilice ese lugar para lavar dinero… no comes donde defecas. Es así de simple_ finalizó poniendo cara seria.
_ Quieres decir que… ¿Mis esfuerzos son inútiles?
No podía darle crédito a lo que oía, mucho menos podía creer que las palabras de ese jovencito resultaran tan lógicas… ella no lo había visto desde ese punto de vista. Mordió su labio. Toshiro se sentó en la mesita que estaba justo frente a ella. Con su ceño fruncido reflexionó unos segundos antes de responder.
_ No del todo… lo que necesitas es un cambio de enfoque. Trata de conocer a Aizen o alguien que le conozca para sacarle información…
El sonido de la puerta siendo abierta interrumpió la conversación que se estaba llevando a cabo en el apartamento 10. Ukitake Jushiro, apareció tras unos segundos con varias bolsas en sus brazos.
_ ¡Shiro-chan! ¿Qué te dije de husmear en los asuntos de la policía?_ trataba de sonar autoritario, pero la verdad es que era todo lo contrario.
_ ¡Tsk! No me llames así, Ukitake y no tendría que inmiscuirme si hicieras bien tu trabajo_ le espetó el joven
_ Debes calmarte…
_ ¿Calmarme?_ preguntó Toshiro con un deje de burla en su voz_ ¿Cómo quieres que me calme si Momo está la merced de ese tipo?
_ No sabemos si realmente Aizen es peligroso…
_ ¿No lo sabes? Lee bien el caso Rangiku y date cuenta_ gritó el joven, antes de irse a su habitación, cerrando la puerta fuertemente.
Rukia aún estaba anonadado por lo que acababa de pasar. Claramente Ukitake tenía razones para pedirle que no conversara con su sobrino… era un mocoso extremadamente inteligente y deductivo. Pero algo le causaba cierta intriga ¿Qué había visto él en el caso de la teniente Matsumoto Rangiku que estaban ignorando? Debía revisar esos papeles, solo por si acaso.
_ Perdón por la tardanza, Kuchiki_ se disculpó el Ukitake. Un hombre mayor de cabello blanco extremadamente largo y lacio.
_ No se preocupe, Taicho… Disculpe por hablar con su sobrino
Ukitake movió la cabeza suavemente de un lado a otro.
_ Sé perfectamente que Toshiro puede ser muy persuasivo…
_ También es muy inteligente… pudo adivinar que Ariku Kikuchi es un nombre falso.
El peliblanco rio. Su sobrino había sido capaz de engañar a una de sus agentes más confiables y respetados. Quizás algún día podría llegar a ser un buen policía.
_ Creo que fuiste engañada, Kuchiki. Toshiro sabía quién eres… porque le he hablado de ti.
_ ¿Qué? ¡Ese mocoso!_ exclamó con clara sorpresa y algo apenada Rukia. Sus mejillas se encontraban tan rojas como tomates.
_ En fin.._ dijo Ukitake poniendo cara seria_ ¿Has encontrado algo…?
_ Aun no…
_ Lo lamento, Kuchiki… pero sí es así tendremos que suspender la operación. Yamamoto quiere cambiar de enfoque en la operación Hueco Mundo.
_ Pero…_ Rukia dudó en las palabras que iba a pronunciar_ Estoy segura de que Sousuke está detrás de la distribución de las drogas Hollow, de otra forma… ¿Por qué Rangiku resultó dañada cuando lo estaba investigando?
_ Ese no puede ser nuestro principal móvil… Lo sabes. Sousuke Aizen fue investigado por aquel accidente y salió ileso. El crimen lo cometió alguien más.
_ Además… Ichimaru Gin está con él. Los vi juntos el otro día.
_ ¿Ichimaru? ¿Te reconoció?
_ No lo creo… o al menos lo disimuló muy bien. Quizás su sobrino también tenga razón…
_ Eso no cambia mucho la situación, no puedo investigar una caso solo porque mi sobrino crea que encontró una pista… por muy inteligente que sea. Sin emgargo_ declaró haciendo una pausa mientras la miraba fijamente_ creo que allí podría haber algo turbio. No puedo retrasar mucho la suspensión de tu trabajo encubierto solo con corazonadas… Necesito que encuentres algo ya.
Con esa orden de su capitán, Rukia salió del departamento con una sola idea en la cabeza. Debía encontrar pruebas contundentes de que Aizen era el responsable de las drogas. Pero ¿cómo? La imagen de cierta pelinaranja vino a su mente… Si mal no recordaba, Ichigo le había mencionado que compartía apartamento con un bartender de Las Noches. Quizás esa podría ser su oportunidad…
…
Orihime organizó el dinero de la caja ordenando los billetes de mayor a menor denominación, mientras veía nerviosamente a las dos personas que esperaban por ella. Con cada mirada que les dedicaba, la opresión se acrecentaba en su pecho. Ya estaba acostumbrada a verlos juntos, sin embargo, siempre estaban con otras personas, por lo que podía distraer su atención de ellos… ahora estaba completamente sola.
Treinta minutos antes de que terminara su turno en la tienda de novedades de Urahara Kisuke, su querido Kurosaki Ichigo entró en el local acompañado de Kikuchi Ariku, invitándola al evento de Halloween que harían ese sábado en el bar Las Noches. Trató de decirles que aún faltaba tiempo para terminar su turno, pero Ariku insistió en esperarla.
Sus ojos se sentían ardientes y un poco llorosos. Su labio inferior temblaba ligeramente… ¿Por qué? ¿Por qué tenía que sufrir tanto? Miró sus manos y sus uñas destrozadas. Había tomado la costumbre de mordérselas cada vez que estaban todos juntos. Sabía que también había perdido algo de peso. Justo cuando una lagrimilla traviesa se resbaló por su mejilla, un cliente colocó unas tazas de fideos instantáneos en el mostrador.
_ ¿Vas a llorar? Que tontería_ dijo el hombre.
Al subir la mirada, sus ojos castaños se encontraron con unos verdes esmeralda pertenecientes a Ulquiorra Ciffer. Instintivamente una sonrisa de auténtica felicidad se instaló en sus labios, mientras sus lágrimas parecieron secarse. Las palabras de él, aunque no fueran de consuelo o ánimo, hicieron que encontrara la fuerza para suprimir un poco sus sentimientos.
_ Ulquiorra-kun, me alegra que estés bien_ dijo Orihime observándolo detalladamente. Su cabello negro caía alborotadamente sobre su cara. Su piel estaba más pálida, tenía ojeras y parecía mucho más delgado que la última vez que lo vio _ ¿Para qué son los fideos?_ preguntó con curiosidad.
_ Los colecciono.
_ ¿En serio?_ preguntó ella entre la diversión y el asombro.
_ No, es mi comida de la semana. ¿Para ti el sarcasmo es otro idioma?
_ Que cruel, Ulquiorra-kun_ respondió ella fingiendo falso enojo. Luego al recordar lo que había dicho, preguntó_ ¿Solo comes fideos?
_ Hn…
El pelinegro giró un poco la cabeza, mientras que Orihime sacaba la cuenta de su compra, ya que se creyó observado. En efecto, Ichigo lo fulminaba con la mirada, mientras Ariku los veía primero a uno y luego al otro. Sin darle mayor importancia, volvió a su conversación con la chica.
_ Por eso ibas a llorar. No entiendo por qué sigues lastimándote_ dijo a la par que sacaba varios billetes de su cartera negra.
_ Me gustaría escapar, pero no puedo… No se cómo hacerlo_ respondió Orihime sinceramente, tendiéndole el varias monedas.
_ Haciéndolo. Vámonos.
Por alguna extraña razón, lo que dijo Ulquiorra sonó como una orden. Su tono no fue autoritario, ni mucho menos, pero sintió que debía hacerle caso… ¿O más bien quería hacerle caso? Se quitó su delantal de flores y lo dobló con cuidado para guardarlo en uno de los estantes que estaban debajo del mostrador. Entró al área de empleados y avisó a Ururu, la empleada del turno de la tarde/noche, que ya debía retirarse. Tan rápido como entró salió, pero lo primero que vio fue a su amigo Ichigo en una pelea verbal con Ulquiorra. Aunque más bien era Ichigo diciéndole cosas, mientras el pelinegro seguía con la misma cara impasible.
_ Inoue podrá creer que eres un buen tipo_ bramaba Ichigo con el ceño fruncido_ pero yo no me fío de ti. ¿Qué haces aquí, Ciffer? Responde.
_ ¿Eres su novio?_ preguntó Ulquiorra con el mismo tono monótono en su voz
_ N-No_ negó Ichigo
_ Entonces no es algo que deba importarte, Kurosaki.
_ ¡Aléjate de ella te digo!
_ Oblígame
Orihime decidió intervenir antes de que la situación se tornara un poco más violenta.
_ Ehhh… Kurosaki-kun, Ulquiorra-kun vino a buscarme porque le pedí ayuda con mi tarea de Dibujo Fantástico…_ mintió descaradamente mientras se interponía entre el pelinegro y el pelinaranja_ Por eso… no podré ir con ustedes a la fiesta hoy.
_ Inoue…
_ Pero espero que se diviertan mucho…_ deseó ella con melancolía mientras veía a Kikuchi Ariku. Algo en la pelinegra se rompió ¿Acaso esa chica amaba a Ichigo? ¿Acaso se estaba interponiendo en la felicidad de dos personas por una farsa? ¿Acaso Inoue Orihime estaba perdiendo la oportunidad de estar con alguien a quién amaba por su culpa? La imagen de cierto pelirrojo vino a su mente por unos segundos y se sintió miserable.
_ Vamos… Ulquiorra-kun_ dijo Orihime
Tras quedarse anonadado por unos segundos mientras miraba las espaldas de su amiga y de Ulquiorra Ciffer hacerse más pequeña a la distancia, un sentimiento incómodo se anidó en su pecho. Inoue había comenzado a actuar de forma extraña desde que ese tipo empezó a vivir con ella, incluso él que era bastante distraído para ciertas cosas, podía afirmar con seguridad que su amiga había cambiado. Cerró su mano en un puño conteniendo la ira. Quizás ese desgraciado estaba torturándola psicológicamente o algo más… Justo cuando iba a comenzar a seguirlos, la diminuta mano de Kikuchi Ariku lo detuvo.
_ No, Ichigo. Déjala sola_ su voz sonaba autoritaria y sin el deje de frivolidad que siempre la acompañaba.
_ ¿De qué hablas? Estoy seguro que ese tipo la está lastimado.
_ ¿Estás seguro que es él?_ preguntó ella mirándolo desafiantemente.
_ ¿A qué te refieres…?
_ ¡Olvídalo, Ichigo!_ fue la respuesta de la pelinegra. Dio media vuelta y salió de la tienda de Urahara con dirección contraria a la que habían tomado Ulquiorra y Orihime.
Su carrera era importante. Era lo único que le quedaba, pero no quería ser nuevamente la que destruyera la felicidad de las personas a su alrededor. Tenía que buscar otro modo de llevar a cabo su misión. Debía alejarse de Kurosaki Ichigo y sus amigos, aunque sinceramente esos chicos le agradaban… Quizás bajo otras circunstancias, podrían haber llegado a forjar una amistad verdadera.
_ ¡Ariku!_ gritó Ichigo tras alcanzarla sujetándola de un brazo.
_ ¡Suéltame, idiota!_ espetó frunciendo el ceño mientras era arrastrada hasta un callejón oscuro por el pelinaranja. La acorraló entre su cuerpo y la pared, bajando su cara para quedar a la altura de la pelinegra.
_ ¿Qué coño te pasa?_ preguntó Ichigo con mala cara_ ¿Eres bipolar o qué coño? Primero no te interesaba, ahora prácticamente me acosas y además quieres que deje sola a mi amiga… ¿Qué te pasa? ¡Responde!
Ariku tenía la cabeza baja. Su voz sonó en un susurro suave y amenazador.
_ Ichigo… déjame ir o no me hago responsable de las consecuencias
_ ¡Tsk! No lo haré hasta que respondas.
Lo que vino a continuación fue inesperado para Ichigo, no esperaba que alguien tan pequeño fuera capaz de golpear con tanta fuerza. El puño de la pelinegra se clavó en la boca de su estómago sacándole el aire. Unas fuertes ganas de vomitar se hicieron presentes, mientras sentía arcadas bastante desagradables. No supo en que momento terminó arrodillado en el suelo. Cuando la pelinegra estaba a punto de irse, la mano de Ichigo le tomó una pierna impidiendo que se fuera.
_ Buen golpe… Ariku_ tosió un poco a la vez que jadeaba para recuperar el aliento.
Ariku lo miró con desdén desde su posición, por primera vez se estaba más alta que él. No pudo evitar sonreír con suficiencia… por alguna extraña razón sentía que quizás podría confiar en él. Era un civil, pero estaba preocupado por Inoue, quizás podría actuar como su informante o algo así. Quizás luego se arrepentiría de ello, pero nada perdía con intentar.
_ No vuelvas a meterte conmigo, idiota_ cruzó los brazos sobre su pecho mientras lo veía levantarse del suelo.
_ ¡Demonios! ¡Estás loca!_ la miró sin molestia en sus ojos. La verdad, consideraba que había sido un poco grosero con la joven. El golpe lo tenía bien merecido.
_ Ichigo… mi nombre real es Kuchiki Rukia y soy agente de policía.
…...
Observó por enésima vez el disfraz de Halloween que le había preparado. Seguramente había sido planeado por Charlotte… ese amanerado siempre se jactaba de organizar los mejores eventos y está vez no sería la excepción. Cuando llegó a Las Noches, encontró que todos sus compañeros de trabajo estaban vestidos con trajes estúpidamente ridículos. Quería negarse a usar tal atuendo, pero eran órdenes de Aizen… no tenía más opción.
Se quitó la ropa y comenzó a colocarse el disfraz… parecía un traje digno de un fetichista. Guantes negros de piel por encima de los codos, las puntas de los dedos terminaban en garras negras. Pantalones de piel negros con botas de cuero. Su pecho estaba desnudo y en la cabeza llevaba unos cuernos.
_ ¡Wonderfulllllll!_ exclamó Charlotte un hombre de facciones muy masculinas vestido de forma muy femenina_ Sabía que te verías espectacular en tu traje de Lu-Ci-Fer… Ten_ dijo mientras le extendía unos lentes de contacto y unas alas negras.
Ulquiorra se las colocó sin replicar, mientras Charlotte dibujaba un círculo negro en su pecho para ocultar la cicatriz de bala que tenía entre sus pectorales. Adicionalmente, maquilló su rostro dándole un toque más oscuro y amanezador del que ya poseía el joven. Cuando la Drag Queen terminó su trabajo estaba completamente satisfecho. Todos querrían acercarse a la barra a observar al mismísimo demonio.
_ Mar-ver-ful_ dijo echándole una última mirada a su obra maestra con lágrimas de emoción en los ojos.
Ulquiorra tenía su misma pose indiferente antes de dirigirse a la puerta con sus demás "compañeros" de trabajo. Tesla vestía como un minotauro, Loly como una especie de prostituta mezclada con un insecto peligroso, Grimmjow como un ¿gato? Y finalmente el desagradable de Nnoitra como una especie de demonio-cucaracha. Por un momento se preguntó de dónde Charlotte Chuhlhourne sacaba sus ideas…
_ Espera, Ulquiorra-kun_ habló el hombre-mujer deteniendo al pelinegro_ Tú eres el mismísimo Lucifer, debes aparecer a las 12, cuando la noche sea más oscura.
_ ¿Hn?
_ Parte del show_ dijo mientras le guiñaba un ojo.
El ojiverde, ahora de ojos amarillos gracias a las lentillas, se sentó en el sofá a esperar. Eran las 11:00 de la noche, tenía que esperar una hora para salir a trabajar gracias a los planes desagradables de Charlotte. Por alguna razón se sentía impaciente. A su mente vino la imagen de la pelinaranja. Definitivamente lo desconcertaba por completo. Parecía tener una total devoción por aquel idiota y no le importaba que a él le gustara otra… ¿Por qué le importaba tanto estar con él? Al menos la había convencido de no ir esa noche a Las Noches. No sabía la razón, pero le incomodaba la idea de tener a la mujer cerca de su lugar de trabajo, más aún teniendo en cuenta el oscuro interés que parecía tener Nnoitra por la joven. No es que el importara realmente la pelinaranja, pero consideraba que alguien como ella no merecía mezclarse con gente podrida como ellos…
El ruido de unos pasos bajando hasta la bodega de licores lo sacó de sus pensamientos, miró el reloj. 11:45. Había pasado 45 minutos pensando en la mujer… que tontería. Se levantó de su asiento y observó su rostro maquillado en el espejo. Las marcas negras en sus mejillas asemejaban lágrimas eternas. Súbitamente, a sus espaldas apareció la imagen de un hombre. Movió la cabeza de un lado a otro tratando de quitar la imagen de su mente. Ese sujeto no podía estar a sus espaldas, porque estaba muerto. Respiró con pesadez, se sentía claustrofóbico, corrió hasta su mochila y rebuscó entre sus cosas hasta encontrar las "Gillian" que le había dado Szayel Aporro. Sabía perfectamente que las alucinaciones creadas por consumir Vasto Lorde podían durar varios días después de haberla inyectado. Tomó dos de las pastillas en su mano… Cerró los ojos.
Al abrirlos ya no había nada… se sentía mucho más tranquilo y relajado. Podía ir a trabajar sin ningún problema. Subió las escaleras que lo llevarían hasta el piso superior de las Noches. Las luces de colores, taladraban sus ojos ahora que estaba bajo el efecto de las drogas, la música alta hacía que el corazón le palpitara a mil por segundo. Llegó hasta la barra, donde vio como hombres y mujeres le miraban con admiración y terror a la vez. Preparó varios tragos con maestría a pesar de que los guantes le causaban cierta incomodidad.
Justo cuanto machacaba un hielo con un punzón para ponérselo a un Whysky, Loly se acercó hasta él.
_ ¿Te encontró tu novia?_ preguntó con una sonrisa en la cara. Llevaba tiempo trabajando con Ulquiorra y le parecía muy bien que estuviera saliendo con alguien.
_ ¿Novia?_ dijo Ulquiorra con extrañeza sin apartar su mirada de su trabajo.
_ La chica de cabello naranja vino a buscarte_ los ojos del pelinegro se abrieron en sorpresa… creía que no iba a venir luego de su conversación en la tarde_ Nnoitra la llevó a buscarte…
Tan rápido como oyó esas palabras, Ulquiorra Ciffer dejó lo que estaba haciendo para salir en busca de la joven. Ese maníaco la lastimaría. Estaba completamente seguro. Los rostros deformados y derretidos de los disfraces, las risas esquizofrénicas y gritos agudos se escuchaban a su alrededor lograron que se desorientara un poco. Con dificultad apartó a la gente hasta llegar a la escalera que llevaba el hasta el área del personal, la oficina de Aizen y la bodega de licores. Revisó los dos primeros lugares sin encontrar nada.
A estas alturas sentía que su corazón se iba a salir de su pecho. Mientras se acercaba a la bodega, podía oír leves quejidos. No estaba seguro de si eran reales o si estaba alucinando, los efectos de la droga Gillian le hacían mezclar la realidad y las ilusiones. Silente como un gato, entró en el recinto para encontrarse con la figura desnuda de Nnoitra Gilga sobre el cuerpo de alguien más.
Tardó unos segundos en reaccionar o quizás fueron minutos o tal vez horas. Solo veía el vaivén de la cadera de Nnoitra al embestir brutalmente y sin ninguna delicadeza la parte trasera de la pelirroja, quién se encontraba arrodillada con la mejilla izquierda tocando el suelo y sus delgados y níveos brazos siendo asidos con fuerza por su atacante. Gruesas lágrimas salían de los ojos castaños de la joven, haciendo que el maquillaje de catrina que se había hecho para la ocasión se viera manchado.
Sin embargo, el no veía a Nnoitra y Orihime. Estaba en estado de shock. Había dejado de respirar. Su cuerpo temblaba levemente. ¿Qué era esa sensación…? ¡Ah, sí! Era miedo… solo que hacía mucho tiempo que no lo sentía. Alguien respiraba a sus espaldas. Un frío recorrió su columna vertebral. Cuando enfocó su vista al frente pudo ver a ese hombre y bajo él, el esquelético cuerpo desnudo de un niño, blanco y de cabello negro.
_ Muy bien, Ulquiorra. Te portas muy bien…. Así me gusta_ dijo el hombre entre gemidos.
No gritaba, no lloraba, pero en su mente pedía ayuda. Ulquiorra había querido que alguien lo salvara. Pero nadie lo haría. Él estaba solo.
Los ojos verdes y vacíos del pequeño Ulquiorra se posicionaron en los ojos verdes y vacíos de Ulquiorra adulto. Sus labios resecos y agrietados se abrieron… pero no fue su voz la que salió de sus cuerdas vocales. No. Fue la voz de Inoue Orihime. "Sálvame".
Las palabras de la mujer la trajeron de vuelta a la realidad. Sujeto el picahielos con fuerza y caminó con paso firme hasta llegar cerca de Nnoitra, que al percibir el sonido, soltó a la pelinaranja dejándola caer en el frío suelo de la bodega. Ulquiorra pudo ver rastros de sangre en el miembro de Nnoitra. Sangre que también corría libremente por las extremidades de Inoue Orihime, que intentaba cubrir su desnudez pobremente mientras emitía leves sozollos.
_ Vaya, vaya… Nos descubriste_ dijo Nnoitra viendo a Ulquiorra y evaluando la posibilidad de correr hasta donde había tirado su arma. El ojiverde le veía con indiferencia, pero había algo en él que le aterraba con demasía_ Pet-chan y yo solo jugábamos un poco… ¿Verdad, Pet-chan?
Viendo que Ulquiorra dirigía su mirada a la maltrecha criatura que se retorcía en el suelo, se creyó con posibilidades de tomar su revólver y acabar con la vida del maldito murciélago de Aizen de una vez por todas. Sin embargo, su contrincante fue más rápido…
Como si del propio demonio se tratase, Ulquiorra arremetió contra Nnoitra con el puzón firmemente sujeto en su mano derecha rasgando la piel del estómago desnudo del hombre de mayor edad. Una mezcla de vómito y sangre salió de su boca bañando su pecho.
_ M-Maldito…._ balbuceó cayendo de espaldas.
El pelinegro aprovechó su oportunidad. Nnoitra estaba a su merced. No lo mataría. No. Al menos no de forma rápida. Sacó el picahielos de su estómago y con la misma fuerza apuñaleó el pene repetidas veces, haciendo que la sangre salpicara sobre la propia piel de Ulquiorra. El eco de los gritos del hombre se escuchaba en toda la bodega, se habrían escuchado hasta en los pisos superiores de no ser por la música alta que sonaba.
Ulquiorra descargó la ira contenida que había guardado dentro de su ser por más de 16 años. Mientras cercenaba la carne de Nnoitra, no solo lo veía a él, sino que también veía a ese hombre que lo había convertido en un monstruo… Era una especie de doble venganza.
Respiró. Se sentía vivo. Sentía la adrenalina correr por su cuerpo. No se detendría ahí. La sangre se escurría a borbotones por la comisura de los labios, entre tanto dolor ya no podía articular ninguna palabra coherente. Con una mano trató de detener la hemorragia de su estómago, mientras que la otra sujetaba su inexistente pene.
_ Te dije que no te acercaras a ella… ¿No fui lo suficientemente claro?_ preguntó tan frío, tan monótono… tan aterrador.
Nnoitra trató de excusarse pero las palabras no salían de su boca. Con la mano izquierda y una fuerza increíble, Ulquiorra sujetó el cuerpo del maltrecho hombre y lo levantó hasta tenerlo acorralado contra una pared. La figura endemoniada de Lucifer fue lo último que Nnoitra Gilga vio antes de que el picahielos se clavara lenta y profundamente en sus globos oculares.
…
Inoue Orihime se retorcía en el suelo deseando de despertar de aquel sueño tan real. Podía ver aquella figura alada y espectral que se cernía sobre ella sujetándola con fuerza y cuidado, cubriendo su cuerpo desnudo y besando su frente. Aquel endemoniado ángel la había salvado.
Fin del capítulo
N/A: Lo más dark que he escrito hasta ahora… pobre Hime… T-T Pobre Ulqui T-T ¡Autora! ¿Cómo te atreves a escribir algo tan tétrico y triste? El capítulo me salió un pelín más largo que de costumbre, pero bueeeno.
Espero que haya sufrido con este capítulo tanto como yo sufrí escribiéndolo. No olviden que para mí sus críticas y opiniones son muy importantes, por lo que los invito a dejarme un amoroso review *carita feliz
Un agradecimiento especial a Juvia, Tenchou-Fliqpy, Guest, Iris . Tohru . Sohma, Yatzura, Kumikoson4, FlowerBloom, Azuki Tsukiyomi 2.0, LadyBry, hadilu-chan, rozen1331 y lunadragneel24, KunxKun, Dori, Jackei98, Mare-1998 por su apoyo. Son unas/unos hermosas/hermosos… se merecen miles de besitos.
Me retiro a escribir el próximo cap de Coven! No se olviden pasar por allá (si les provoca) y mucho menos de dejarme un amoroso review
Ahora respondiendo reviews a la gente sin cuenta:
KunxKun: Hola! Gracias por leer el fic! Créeme que quisiera escribir una historia más feliz, pero solo me salen bien las cosas tristes… ¿Será una maldición? Me alegra que te haya gustado. Ahora… respondiendo a tus preguntas: Ulquiorra es gay? No sé (soy mala). Ulquiorra se intentó suicidar? Si . Espero leernos pronto. Un beso
Juvia: Claro que me causó gracia! Ulqui tendrá competencia… No sé si Nnoitra cuenta como competencia, pero bueno xD. Gracias por el review.
Dori: ¿Estas vivaaaaaaa? ¿Qué pasó con tu cuenta? ¿Qué pasó con tus fics? Me dejaste desolada T-T. Espero que te guste este capítulo mi querida amiga. Cuídate tu también. Nos leemos pronto…
