Hola, mis queridos lectores. ¿Cómo están?
¿Qué les cuento? Pues no mucho, la verdad. Escribir, escribir y actualizar. ¡Ah! Por fin aprendí de donde sacar el súper guion (—), perdón por haberlos torturado todo este tiempo usando mal las rayitas (- , _).
En la onda de recomendaciones, SybelleHs ha comenzado a publicar un conjunto de Drabbles/viñetas/oneshots inspirados en canciones llamado Una canción, una historia. Estoy completamente enamorada de este trabajo. Por el momento van 3 historias de distintas parejas. Los invito a leerlo. *guiña un ojo*
Si escribo en cursiva y no indico que es flashback, es porque hablan en otro idioma.
Advertencia: Los personajes de Bleach y sus localidades son propiedad de Tite Kubo. La historia es enteramente de mi persona y puede contener palabras obscenas, escenas fuertes de sexo y/o violencia.
Capítulo 6: Gillian
Flahsback
La cálida sensación de un cuerpo sobre su pecho lo sacó de los brazos de Morfeo.
Abrió sus ojos con pesadez. Acostumbrándose poco a poco a la luz solar que se escabullía entre las suaves cortinas de chiffon blanco. Afuera se podía escuchar el suave trinar de algunos pajarillos, haciendo que nuevamente se arrullara un poco.
— Gin — comenzó a decir la persona a su lado. Su mano izquierda se apoyó con delicadeza en la mejilla masculina. Una sonrisa traviesa se asentó en sus labios carnosos— Te amo…
Fin del Flashback
…..
Cuando Ichimaru Gin despertó, la realidad lo golpeó duramente. No había calidez. Hacía el típico frío de mierda del mes de octubre, estaba completamente solo y los malditos pájaros ululaban cual guacharacas. Vida de mierda.
Se sentó sobre el colchón desnudo, pues la sábana que debería estar cubriendo la cama estaba enrollada en el suelo junto con varias almohadas y cojines. Miró hacia el reloj despertador confirmando sus sospechas. Era demasiado temprano.
Caminó hasta el baño para vaciar su vejiga. Su erección matinal y el estado somnoliento que aún invadía su cuerpo le dificultó la tarea de apuntar correctamente en el hoyo del inodoro, manchando accidentalmente algunas baldosas del suelo. Con clara molestia, se hincó tomando un trozo de papel sanitario para limpiar su desastre.
Al levantarse, su cabeza chocó contra el lavamanos, haciendo que algunas lagrimillas de dolor amenazaran con escaparse de sus ojos.
— ¡Maldita sea! — exclamó poniendo su mano sobre el sitio en su cabeza donde se golpeó. Se miró en el espejo y habló para sí mismo, esta vez más calmado— Tranquilízate, Gin.
Sabía perfectamente que ese sueño le había perturbado. Pero él no podía dejarse trastornar por recuerdos del pasado. No. Debía ser fuerte. Lavó su cara y dientes detenidamente, pensando el poco avance que había tenido en los últimos meses.
El ruido del teléfono lo sacó de sus pensamientos. Aún con la boca llena de pasta de dientes, salió del baño en dirección a la cómoda donde reposaba su celular. "Aizen" leyó.
— ¿Si? — preguntó tras contestar la llamada, colocando su típica voz burlona.
— Te necesito, Gin.
— Si, si… como digas — contestó simplemente Ichimaru, sin embargo una sonrisa maliciosa se instaló en su rostro.
Tan rápido como colgó la llamada, Gin salió disparado al baño para enjuagar su boca. Olisqueó sus axilas, verificando el "estatus" de su mal olor y concluyendo que no era nada que un buen desodorante y un perfume costoso no pudiera arreglar.
Se colocó su traje negro, camisa blanca, corbata roja. Dándose una última ojeada en el espejo, salió de su habitación. Un ruido en la cocina hizo que cambiara de rumbo. Sonrió al ver la espalda de esa persona.
— Buen día, Izuru. Veo que llegas temprano— dijo el peliplata amablemente. Realmente agradecía la dedicación del hombre frente a él en su trabajo.
El nombrado giró la cabeza, correspondiendo también la sonrisa. Kira Izuru era un hombre delgado, rubio y paliducho. Tendría entre veintisiete y treinta años a los mucho. Vestía un traje típico de enfermero color negro, y en ese momento sacaba del refrigerador un conjunto de ampollas.
— Buenos días, Ichimaru-san— respondió él, colocando las medicinas sobre una bandeja — Es la misma hora de siempre, creo que fue usted el que se levantó muy temprano. Eso es raro.
— Hmmm— el peliplata rascó su cabeza distraídamente — Tuve un mal sueño.
— Entiendo… ¿Quiere verla? — preguntó Izuru. El silencio se hizo entre ambos.
Una suave risa y un te amo resonaron en los oídos del hombre de mayor edad. Su expresión se ensombreció.
— No. Debo irme ya — contestó finalmente recuperando la compostura.
Kira Izuru lo siguió con la mirada hasta que atravesó la puerta principal. Se suponía que no debía encariñarse con los pacientes y sus relativos, sin embargo, no podía evitar sentir simpatía por aquella pareja… ¿O acaso era lástima?
Tomó entre sus manos la pequeña bandeja de metal y caminó en dirección a la habitación de esa persona. Con su hombro izquierdo, deslizó la puerta corrediza.
— Buenos días, Rangiku-san…
…..
Orihime disfrutó del silencio que se había formado entre ellos dos. No era incómodo. A pesar de que a ella le gustaba mucho hablar, sabía perfectamente que su compañero de viaje era un hombre de pocas palabras, por lo que antes de crear una situación tensa debido a su imprudencia, prefirió deleitarse con la calidez que le brindaba tenerlo caminando a su lado.
— Hace frío — comentó el ojiverde acomodado el cuello de su chaqueta con la mano que no sostenía la bolsa de las compras.
La chica lo miró entre la confusión y la diversión. ¿Ulquiorra Ciffer estaba tratando de sacarle tema de conversación? Una risilla traviesa se escapó de sus labios.
— ¿Te parece gracioso? — preguntó él, siempre con la mirada hacia el frente.
— No. Gracioso no— contestó mientras pensaba que en realidad le parecía bastante tierno. — ¿T-Tienes hambre? Puedo cocinar algo al llegar…
¿Qué le pasaba? ¿Por qué le preguntaba eso? Había sentido algo de pena por el pobre, al conocer que su dieta se basaba en comer fideos instantáneos. Eso no era una comida muy balanceada. Ulquiorra no era particularmente grosero con ella, pero se esperaba que el pelinegro dijera un simple y frío "No"
— Estaría bien.
— ¿Eh? ¿En serio? — preguntó una sorprendida Orihime.
Su respuesta fue un movimiento en los hombros que la joven interpretó como un "¿Por qué no?
El resto del camino al departamento transcurrió en un perpetuo silencio ya que la pelinaranja se encontraba listando mentalmente los víveres que tenía en casa para preparar ese almuerzo/cena y Ulquiorra solo meditaba por qué había aceptado su invitación.
Al entrar en la comodidad de su hogar, Orihime se dirigió inmediatamente para el área de la cocina, a fin de comenzar a preparar la comida. El chico la siguió y guardó sus fideos dentro del refrigerador, acomodándolos en la parte baja del mismo.
— Puedes ayudarme a poner la mesa — comentó la chica cantarinamente picando algunos especias.
Ulquiorra alzó una ceja, pero obedeció la orden sin chistar… después de todo, le estaba ofreciendo comida. Guardó pinturas, pinceles, colores y hojas de papel en un estante al lado del altar de Sora, el hermano de Orihime. Con más cuidado, tomó los trabajos terminados de la joven. Eran ilustraciones muy buenas. La chica tenía talento. Había paisajes, retratos, retratos de fantasía y por supuesto… Kurosaki Ichigo.
El ojiverde observó con detenimiento la cantidad de detalles que tenía aquel rostro. Se preguntaba ¿con cuanto detenimiento lo había visto para lograr dibujar algo tan perfecto? Esa chica estaba loca. No comprendía que le veía al pelinaranja. El sonido de la voz de Orihime lo sacó de sus divagaciones, por lo que nuevamente se dirigió al estante donde reposaban los implementos de trabajo de la mujer.
— ¡Listo! — dijo la joven llevando a la mesa dos platos de humeante pasta de un intrigante color marrón.
Se sentaron uno frente al otro. Orihime le extendió el plato de pasta.
— ¿Qué es? — se atrevió a preguntar. Ahora no estaba tan convencido de querer comer esa comida.
— Pasta Carbonara al estilo Orihime — respondió ella sonriente, sorbiendo ruidosamente la pasta y llenando sus labios de la salsa marrón
— ¿Al estilo Orihime, dices?
Una sonrisa involuntaria se dibujó en los labios de la chica de ojos castaños. Era la primera vez que decía su nombre, aún si solo estaba repitiéndolo…
— Sip, en vez de crema de leche usé pudín de chocolate, aunque — puso cara de duda por un segundo — aunque con pudín de fresa también queda delicioso. No puedo decidir cuál es mi favorito.
El ojiverde miró el plato frente a él y a pesar de que temía morir envenado por las extrañas mezclas de su compañera de departamento, en el fondo se sintió agradecido porque hacía mucho tiempo que alguien no cocinaba especialmente para él.
Tras el almuerzo/cena que tuvieron Orihime y Ulquiorra, ambos se turnaron para usar el baño. El chico quería descansar unas cuantas horas antes de irse a trabajar, por lo que la pelinaranja le cedió el honor de utilizar primero el cuarto de aseo. No estaba segura de cuánto tiempo había pasado desde que su compañero de vivienda salió del baño, pero comenzó a sentirse adormilada. Justo cuando sus ojos comenzaban a cerrarse, escuchó la puerta principal cerrarse, dando por sentado que Ulquiorra se había ido a su sitio de trabajo.
Suspiró sonoramente mirando al techo
— Estoy sola otra vez— pensó la joven abrazando su almohada. La imagen de sus amigos inundo sus pensamientos por unos instantes.
Una opresión se anidó en su pecho. Los quería… realmente quería estar con ellos, pero aguantar la situación entre Ichigo y Ariku ya era insostenible para ella.
Se levantó de la cama sintiéndose algo aburrida. ¿Qué podía hacer para entretenerse? Una idea vino a su mente, después de todo era Halloween y aunque estuviera sola, aún podía divertirse.
Comenzó a maquillar su rostro como el de una catrina. Pretendía tomarse una foto bastante tétrica para agregarla a su timeline de Instagram. Su amigo Chad era medio mexicano, por lo que le había contado varias historias del folklore de su país y había quedado totalmente encantada por toda esa cultura. Mientras pintaba sus labios de un rojo carmín pensó en Ulquiorra. ¿Qué dirías si me vieras así?
— Pareces un payaso, mujer— dijo en voz alta ella imitando el tono de voz del muchacho, una risilla se escapó de sus labios.
La vibración de su teléfono sobre su escritorio la alertó. Era un mensaje de whatsapp:
"Ven a Las Noches. No Quiero estar solo. Es Ulquiorra"
Un sonrojo se instaló en sus mejillas. ¿Qué clase de mensaje era ese? ¿Acaso era una broma? Dudó unos minutos antes de responder:
"¿Te sientes bien?"
Espero unos segundos, visualizando como en la aplicación aparecía el típico "escribiendo…"
"No. Te necesito. Ven, Orihime"
Algo preocupada, la pelinaranja se puso las zapatillas de deporte que tenía y sin preocuparse por lavar su cara, salió disparada en dirección al trabajo del chico.
Llegó en un abrir y cerrar de ojos a Las Noches, había poco tráfico, y al ir en taxi el trayecto se hacía más corto. Como la vez pasada, la fila de personas para entrar al local era kilométrica. Todos estaban disfrazados. Sacó su teléfono celular para avisarle a Ulquiorra que estaba afuera. No obtuvo respuesta alguna, tal vez estaba ocupado. Lo mejor sería esperar.
Luego de 20 minutos bastante agotadores, la catrina de cabellos naranjas logró pasar por la puerta custodiada por Yammy Llargo. Ahora comenzaba la misión de búsqueda de su "ojiverde amigo". Se dirigió a la barra. Identificó a la chica que le sirvió la margarita en la ocasión pasada. Estaba vestida una forma tan provocativa, que hasta la pelinaranja logró sacarle un sonrojo.
— ¡Hola! ¿Has visto a Ulquiorra? — preguntó la pelinaranja hablando bastante alto.
— ¿Qué? — Loly hizo una seña para que repitiera ya que no la había logrado escuchar.
— ¡Ulquiorra!
La chica le hizo una mueca que Orihime entendió como "viene más tarde".
Orihime se sentó en la barra contrariada. Era muy extraño todo eso… Releyó nuevamente el mensaje. Ulquiorra estaba actuando muy fuera de sí… Pero no podía negar que ese mensaje había hecho que el corazón le palpitara más rápido. ¿Por qué?
Un escalofrío inusual recorrió su espalda, a la par que alguien decía en su oído derecho ¡Buh! Se sobresaltó.
— Aquí estas— dijo un hombre desconocido observándola con una sonrisa algo atemorizante.
— B-Buenas…— respondió ella cortésmente pero visiblemente incómoda.
— Ulquiorra-chan me envió a buscarte, Orihime-chan. Dijo que estarías aquí— sonrió aún más, satisfecho de que al mencionar al pelinegro, la joven se mostrara preocupada… Esto iba a ser tan fácil— el pobre se siente muy muy mal. ¿Quieres verlo?
— S-Si
La pelinaranja se levantó de su asiento siguiendo al pelinegro. Loly gritó por encima de la multitud.
— ¡Oye! ¿A dónde vas?
— Voy a buscar a Ulquiorra…
Loly frunció el ceño al ver a la pareja desaparecer entre la acumulación de cuerpos danzantes. Ese Nnoitra definitivamente le daba una mala espina.
Orihime siguió al desconocido por el pasillo que una vez atrás había caminado con Ulquiorra, pero en vez de parar en la puerta del personal, la instó a seguir bajando.
— ¿Sabes que me he preguntado desde la primera vez que te vi? — comenzó Nnoitra riendo tan sutilmente que podría considerarse macabro.
— ¿N-Nos hemos visto otras veces? — preguntó la chica. Estaba empezando a sentir verdadero temor al descender por esa oscura escalera.
— Quizás, sí. Quizás, no ¿Quién sabe? — volvió a reír
La taquicardia hacia que su respiración se acelerara. Vio la puerta abierta al final de la escalera. Rezó porque Ulquiorra estuviera allí.
Tembló al darse cuenta que el sitio estaba completamente vacío. Dio un paso hacia atrás con intención de huir, pero el hombre le cerró el paso dándole un golpe en el estómago que logró hacerla caer de bruces en el suelo. El dolor no permitía que se levantara. Solo gritaba por ayuda en su mente. Sintió fuertes ganas de vomitar.
Estuvo varios minutos en un limbo entre la consciencia y la inconsciencia, hasta que percibió como aquel hombre le rasgaba la ropa con un cuchillo. Acercó su boca a la suya y la besó con furia.
— N-No, por favor… Detente— pensaba Orihime aún sin creer del todo lo que estaba sucediendo. Tomó valor suficiente para morderle la lengua y zafarse de su agarre.
Fue un gran error, el hombre le haló el cabello haciendo que nuevamente cayera al suelo de rodilla. Con su mano, de tamaño considerable, obligó a que permaneciera con la mejilla izquierda pegada al suelo. Comenzó a llorar… esto no podía estarle pasando a ella.
— ¡Que buen culo tienes, Pet-chan! — dijo restregando su cuerpo desnudo sobre la indefensa chica— Te voy a dar tan duro que no podrás sentarte en una semana
Esas simples palabras se repitieron en su mente, mientras que el hombre maliciosamente acariciaba su trasero. Las manos del pelinegro ya tenían bien sujetas las de ella.
— Voy a hacer que te olvides de ese maricón— acomodó la punta de su miembro erecto, en la entrada de su recto.
Orihime se preparó para lo peor… pero alguien había llegado. No podía reconocerlo. Todo estaba muy oscuro.
Su atacante la soltó. Ella ni se movió.
— Vaya, vaya… Nos descubriste_ dijo Nnoitra viendo a la persona que había llegado— Pet-chan y yo solo jugábamos un poco… ¿Verdad, Pet-chan? — Luego de unos segundos el hombre profirió un leve quejido — M-Maldito….
La pelinaranja se enrolló temblando en el frío piso, deseando despertar de aquel mal sueño. El dolor de su estómago era muy real. Lo que la sacó de su estado catatónico fueron los gritos del hombre, desgarradores y férreos. ¿Qué estaba pasando? ¿Quién era esa persona?
Fue allí cuando la reconoció… esa voz monótona, fría, desolada y vacía. La voz de Ulquiorra Ciffer
— Te dije que no te acercaras a ella… ¿No fui lo suficientemente claro?
…..
En la oscuridad de una habitación subterránea, Ichimaru Gin aún reflexionaba con respecto a lo que pasó esa mañana. Aizen lo había convocado para indicarle que estaría a cargo de Las Noches mientras él estaba fuera del país. Extraño… muy extraño.
Se acomodó en la silla de Aizen. Era muy mullida, con razón siempre se le veía tan tranquilo cunado estaba sentado en ella, era como si tu trasero y espalda estuvieran en el cielo. Llevó su vaso de whyskys a los labios sorbiendo la amarga bebida y pensando sus opciones. ¿Realmente ese hombre confiaba en él o era una treta para probar su fidelidad?
La verdad con ese sujeto no se sabía. Era un acertijo que Gin deseaba resolver. Nada le daría más placer que ver su cara cuando descubriera que su imperio había caído gracias a su abogado. Si… lo mejor era mantener un perfil bajo y observar cómo se desenvolvían las cosas a su alrededor.
Suspiró sonoramente antes de levantarse de su asiento. Quizás habían cámaras minúsculas grabando, por lo que resistió la tentación de revisar con ojo escrutador la oficina de su jefe. En cambio, se dirigió al baño a satisfacer sus necesidades fisiológicas.
Agradecía que Aizen tuviera baño dentro de su oficina, le desagradaba un poco la idea de ir al del local. Mientras vaciaba sus riñones de todo el whyskys que había bebido en las últimas 2 horas, escuchó un ruido brusco proveniente de la oficina. Detuvo la descarga y trató de agudizar el oído. Alguien había entrado… y ese alguien probablemente estaba furioso. Oyó la puerta al cerrarse con un estruendo.
Apresuradamente, terminó de orinar, lavó sus manos y salió. La oficina estaba desolada. Salió al pasillo. Miró en ambas direcciones. No había ni un alma.
Extrañado, decidió volver a internarse en las penumbras de la oficina de Aizen. Unos misteriosos sonidos se escuchaban por encima de la música. Agudizó el oído. ¿Eran gritos? No podía asegurarlo. Dudoso, caminó escalera abajo en dirección a la bodega. Los quejidos se hacían cada vez más audibles. Fue allí cuando lo escuchó: un gritó que le heló la sangre y lo dejó inmóvil por unos segundos. Luego… el silencio.
Despacio, Gin bajó con supremo cuidado cada peldaño de aquella escalera blanca de mármol. La imagen que vio en ese momento quedaría grabada en fuego como una de las cosas más grotescas que había visto en su vida: El cuerpo desfigurado y sin vida de Nnoitra Gilga.
El peliplata dio un paso en la escena del crimen. Nnoitra en el suelo cubierto de sangre, vómito y sin ojos. Un Ulquiorra en estado de shock sosteniendo a una joven de cabellos naranja en el mismo estado que él. Se acercó hasta el cuerpo de Nnoitra examinándolo. Estaba muerto ¿Qué debía hacer? Llamar a la policía parecía lo más lógico, pero probablemente de ello no sacaría ningún provecho. El panorama estaba bastante claro… Cifer lo había matado, lo delataba su cuerpo manchado de sangre y el punzón en su mano. Si informaba del hecho a los agentes de la ley, Las Noches sería clausurado por un tiempo, el número cuatro de Aizen sería arrestado y ya… pará Sousuke no habrían mayores consecuencias. Finalmente sonrió.
—Quizás puedo sacar algo bueno de tu desliz, Ulquiorra-kun— pensó Ichimaru sacando el teléfono del bolsillo de su saco — Yammy. Te necesito en la bodega. Con la mayor discreción posible…
Se recostó de la pared de la bodega en espera de la llegada de Yammy. La situación parecía demás extraña… no se extrañaría que toda esa situación estuvieras orquestada por Aizen. La voz del castaño resonó en sus pensamientos "Starkk. Vigila a Ulquiorra muy de cerca. Ya no es de confianza. ¿Acaso hacerlo asesinar a alguien era la forma de Aizen de deshacerse del pelinegro? Si no era eso, entonces… ¿Por qué?
— ¿Q-Que dem….?— comenzó a decir Yammy al ver la escena. Sabía que Ulquiorra era un perturbado, pero no hasta el punto de asesinar a uno de los suyos.
— Silencio— ordenó Gin con un tono de voz que nunca usaba— Lleva a estos dos a casa de Harribel y trae contigo a Starkk… necesitamos deshacernos del cadáver de Nnoitra.
— Pero… ¡Ese desgraciado mató a uno de los nuestros!— protestó Yammy— Aizen-sama debe ser notificado.
— ¿De qué hablas, Yammy? El número 4 de Aizen ¿Sabes la prioridad que tiene…?— ni el mismo lo sabía, pero dejó esa frase en el aire como cebo, quizás el gigante frente a él sabía algo.
Yammy refunfuñó una frase inentendible, y caminó en dirección a las dos personas que aún respiraban, con una fuerza increíble los alzó y colocó a cada uno en un hombre. Cuando salía de la bodega pudo oírlo claramente. Fue una frase tan concreta como inentendible en su contexto aquella que salió de los labios del moreno… "Maldito conejillo de indias"
¿A qué se refería con esa frase…?
…..
Cuando llegaron a la mansión de Tier Harribel, Ulquiorra ya había recuperado el conocimiento. Entraron por la puerta trasera los 3. Orihime en brazos del pelinegro.
— ¡Starkk! — Bramó Yammy — ¡Starkk, sal…! ¡Maldito vago!
Una enfurecida alemana entró a escena abriendo la puerta de un portazo
— ¿Quién te crees que eres para venir a mi casa a…. _ la frase quedó en el aire. Tuvo un dejavú.
Allí estaba su pequeño de ojos vacíos, bañado en sangre como la primera vez que le vio, solo que esta vez él no era quién estaba siendo llevado en brazos.
— F-Fledermaus— dijo acercándose a él. ¿Quién era esa mujer? — Vamos a mi habitación…
— Oye, perra— dijo Yammy dirigiéndose a Tier — Llama a Starkk, tiene que deshacerse de un cuerpo.
— ¿Un cuerpo? — pensó. No quería creer que Ulquiorra había matado a alguien. Luego, recuperando la compostura hablo con tono amenazador— Cuida tu boca, Yammy. De lo contrario, puede que en tu próxima visita salgas de aquí sin bolas…
Llegaron a la habitación. Ulquiorra aún se comportaba como un autómata, bueno, más de lo normal. Situó a la joven de cabello naranja entre las sábanas de Tier. Observó su rostro. La había llevado al infierno. La había maldecido.
Ahora la vida de esa alegre y singular joven estaba arruinada como la de él. No más sonrisas, no más dibujos, no más cantos matinales… Solo gritos y dolor. Colocó sus manos alrededor de su cuello y presionó cortándole la respiración. Orihime, aún inconsciente, abrió ligeramente los labios intentando llevar aire a sus pulmones. Su rostro comenzaba a amoratarse. Liberó a la mujer de su agarre.
Se sintió mareado. Cayó de rodillas al suelo, sintiendo como gotas calientes se escurrían por sus fosas nasales hasta manchar las baldosas blancas de un color rojo. Tosió, resoplando con fuerza, viendo como sus manos temblaban incontrolablemente. Se desplomó en el suelo. Lo último que vio antes de cerrar sus ojos, fue a Tier acercándose a él con cara de preocupación.
Al despertar, se encontraba sumergido en agua caliente que expedía un fuerte olor a sales de baño. Se hallaba completamente desnudo. Supuso que Tier había hecho todo el trabajo, justo como cuando era pequeño. Miró hacia un lado. La rubia estaba en el suelo con una botella de vino tinto a su lado.
— Fraülein— llamó Ulquiorra. Su voz, pose y expresión volvían a ser el mismo.
— Ulquiorra… — respondió ella.
— Gracias
— Tonto— le dijo tomándole la mano. Él no la rechazó.
Mantuvieron el silencio durante unos cuantos minutos con sus dedos entrelazados tiernamente en un gesto fraternal, pero Harribel tenía una pelea interna. Ella debía saber quién era la mujer que yacía en su cama, por qué habían llegado cubiertos de sangre y más importante… ¿A que se refería Yammy con "deshacerse de un cuerpo"?
— ¿Quién es ella? — preguntó sin más rodeos
— Nadie
— ¿De verdad? — su voz sonó sarcástica. No creía lo que le decía el joven —Si no es nadie, entonces ¿Qué hace en mi cama, Fledermaus?
Ulquiorra bufó. No quería hablar de ello. Pero al fin y al cabo estaba en su casa. Ella estaba cuidado de los dos. Le debía una explicación
— Ella… Nnoitra abusó de ella. Yo llegué y vi la escena. No estaba en mis cabales.
— ¿Abusó de ella?
— Si
Tier rió, pero fue más bien un sonido de desesperación y exasperación a la vez.
— Estabas tan drogado que viste lo que quisiste ver… ¿Hasta cuándo vas a seguir? — Su voz comenzó a sonar un poco histérica al recordar como convulsionaba y sangraba al mismo tiempo en su propia habitación. Sorbió algo de vino para calmarse — Si quieres morir, cómete una bala… es más rápido.
— ¿Quieres decir que la mujer está bien? — pregunto sin poder evitar que un deje de alivio se apreciara en su voz.
— Si, solo tiene un golpe en la cabeza...Yo trataré de arreglar las cosas con Aizen… no te preocupes— señaló ella tratando de pensar una forma en la que el castaño dejara en paz a la chica de cabellos naranja y a su pequeño murciélago. — Otra cosa… Nnoitra era un ser despreciable. No tienes por qué sentirte culpable al respecto.
— No me siento culpable— respondió Ulquiorra fríamente
— ¿No?
— No.
— Bueno, cuando matas a alguien por primera vez… — las palabras salieron atropelladamente de su boca, era muy mala para dar ánimos de esa forma, adicionalmente, su balbuceo fue interrumpido.
— No es mi primera vez— sus ojos se tornaron oscuros y turbios.
— ¿Qué dices…? — preguntó Tier con sorpresa, su labio inferior temblaba levemente.
— Cuando nos conocimos… — comenzó Ulquiorra internándose en su pasado— Mi madre tenía este… novio. Él disfrutaba lastimarme…
— ¿L-Lastimarte? — pensó la mujer anonadada. Todo este tiempo después y por fin sabría con certeza algo del pasado de su querido amigo. Su corazón latía con fuerza. ¿Realmente quería conocer su infierno?
— Un día, llegó muy borracho. Me golpeó bastante fuerte ese día. Insistía en que usara un…
— Basta, Ulquiorra— lo detuvo la mujer con voz fuerte— no quiero que te pongas sentimental y llenes todo de moco murcielagal…
Sin embargo, cuando Ulquiorra vio el rostro de Tier Harribel pudo ver que era ella quién lloraba desconsoladamente.
Fin del capítulo
Los engañé! Muajajajajaja a nuestra Hime no le pasó nada (ya es bien complicado escribir una historia con un personaje traumado (Ulqui), imagínense dos)
El capítulo tiene varias viñetas de cosas futuras y pasadas ¿Qué serán?
En general, me aburrí un poco escribiendo este capítulo, espero que no se aburran ustedes leyéndolo -.-
Por supuesto que espero sus reviews y/o sus tomatazos
Recuerden que cualquier duda estoy a la orden (ojojoojojojojjoo)
El Spin Off del capítulo anterior se llama Hormones y es HistuHima, los invitó a echarle una leída (es bien cortito)
Como siempre, un agradecimiento especial a Juvia, Tenchou-Fliqpy, Guest, Iris . Tohru . Sohma, Yatzura, Kumikoson4, FlowerBloom, Azuki Tsukiyomi 2.0, LadyBry, hadilu-chan, rozen1331 y lunadragneel24, KunxKun, Dori, Jackei98, Mare-1998 por su apoyo. Son unas/unos hermosas/hermosos… se merecen miles de besitos.
Respondiendo reviews de la gente sin cuenta:
Yatzura: Nnoitra es un baboso asqueroso. Menos mal que ya se murió. Aprecio mucho que tomes tu tiempo para dejarme un review muchas gracias! Espero que este capítulo también te guste.
KunxKun: Bueno Bueno, vamos a calmarnos, al final la parte más mala de la historia fue una alucinación de nuestro murciélago xD. Ulquiorra fue abusado? Si… Por qué se intentó suicidar? Es un secreto todavía. Sigue leyendo para que te enteres (chantaje)
Guest: Gracias por el review! Ahí va la continuación… no me he tardado tanto xD
Dori: Aafffff llegó la defensora de Hime pues! Jajajajajaja sorry amiga Ve a ver si te vuelves a crear tu cuenta ok? Sigue dejándome reviews que sabes lo mucho que los amo!
