Capitulo 2 San Antonio
Había algo que no había cambiado y era la comisaría, me dirigí hacia allí en el camino vi un nuevo restaurante, sabía que antes no estaba allí porque el lugar donde se encontraba era donde antes estaba mi casa. Rosalie debió venderla antes de irse. No le di mucha importancia, sabía que las cosas habían cambiado, ya encontraría en donde alojarme. Pero primero quería ponerme al día y con quien mejor que con el comisario Swan.
Camine hasta la comisaría y entre. Todo estaba igual que cuando me fui. Charlie estaba sentado en su silla y cuando me escucho entrar levanto la cabeza del periódico y se levanto tan rápido de la silla, que esta se calló hacia atrás.
-¡Muchacho estas vivo!- dijo alegremente rodeando su mesa y estrechándome la mano – No puedo creerlo, todo el mundo te hacia muerto, no llegaron noticias tuyas desde hace tres años.-
-Bueno Charlie yo no estaba para andar escribiendo, o agarraba mi arma o la pluma- le dije estrechándole la mano de vuelta.
-No, si me imagino que no debió de ser nada fácil Jasper- dijo dándome unas palmadas en el hombro.- Oh tu hermana se va a poner muy contenta cuando se entere-
Si, lo primero que haré será mandarle una carta a Tennesse para Rose, si piensa que estoy muerto desde hace tres años debe estar muy deshecha. La pobre se quedo sola, bueno ya no. El estomago me rugió y la cabeza mi pico, un recordatorio de mis prioridades. La carta tendrá que esperar hasta que coma y me aloje en algún lugar para darme un buen baño.
-Debes estar muerto de hambre y casando-me dijo Charlie colocando su brazo sobre mis hombros y empujándome hacia fuera – Ven vamos a comer – dijo señalo el restaurante que vi al entrar al pueblo. Quería preguntarle sobre quienes seguían en el pueblo. ¿Los Cullen estarían todavía aquí? Era lo más cercano a una familia que tenia en este pueblo. Mi viejo amigo Edward el único hijo del matrimonio era como un hermano para mí.
Entramos al restaurante. El lugar era pequeño pero acogedor. Varias mesas en el salón con unos cuantos clientes en ellas y dos meseras atendiendo, una barra y detrás de ella lo que imagine era la cocina, a un lado de la cocina otra puerta. Charlie y yo nos sentamos en la barra y el toco una campanita. Su hija Bella salio de la cocina. Wow eso significaba que él era el dueño del restaurante. ¿Él le compro el lugar a Rose?
-¿Este lugar es tuyo Charlie? ¿Rosalie te lo …- le estaba preguntando cuando Bella se quedaba mirándome con la boca abierta.
-Oh, por Dios Santo Jasper, ¡Estas Vivo!- y corrió dentro de la cocina gritando. Yo me quede en Shock pero nada me impresiono más que lo que vi a continuación. Bella regreso con una chica alta y esbelta, increíblemente hermosa y cabello rubio como el mío y ojos azules como los de mamá, era mi hermana Rosalie.
-Oooh, Dios, Jasper- se abalanzo sobre mi y yo la levante del piso apretándola fuerte en nuestro abrazo. La puse en suelo y ella me estampo madres besos en cada mejilla – Siéntate, debes de estar hambriento –Yo tome asiento junto a Charlie y ella desapareció en la cocina. Bella también me abrazo y desapareció detrás de Rosalie. Cinco minutos después salio – Ya te ordene comida y mande a preparar tu cuarto - yo estaba en un estado Shock mayor que el de ella, se suponía que Rose estaba en Tennesse. ¿Qué hacia de mecerá en un restaurante?. Mi estomago volvió a rugir.
-Gracias – le dije ella me abrazo de nuevo y me dio otro beso.
La comida estaba deliciosa. No había comido así en años. Con el estomago lleno recordé que todavía no había saciado mi curiosidad. Y le pregunte a Rose todo lo que quería saber - ¿Cuándo regresaste? Pensé que estabas en Tennesse y ¿Quién compro la casa? ¿Dónde estas viviendo?-.
-No, nunca me fui. Jasper. Y nadie compro la casa, con el dinero que me dejo papa y un préstamo de Dr. Cullen, un buen hombre, monte este restaurante. - me dijo señalando todo lo que estaba a su alrededor. Estaba de broma. ¿Todo este lugar era suyo? ¿Y lo monto ella sola?
-¿Esto es tuyo Rose?- le pregunte atónito
-Si, bueno es nuestro- dijo tomándome la mano y apretándola un poco. – Use el dinero que papa nos dejo a los dos así que técnicamente es nuestro y el Dr. Cullen es nuestro socio. Me han ayudado mucho desde que papa murió- se me achiquito el corazón, ella había hecho todo esto sola. Mama murió. Luego yo me fui a la guerra. Depuse papa murió y ella todavía saco fuerzas para salir adelante. Rose es una increíble mujer.
-Es increíble Rose, Felicitaciones por tu negocio- ella tenia un restaurante, un futuro asegurado había logrado algo en la vida. ¿Qué había logrado yo? Además de hacer que mataran a mis compañeros. Agite la cabeza y saque un cigarrillo del bolsillo y lo encendí. Lo estaba necesitando desde hace rato. Cerré los ojos y bote el humo por la boca, que delicia. –Pero si tumbaste la casa para montar tu negocio aquí ¿Dónde estas viviendo, Rose? -Bella salio de la cocina con una bolsa de comida. Y se la dio a su padre. Se despidió y se fue a la comisaría.
-La casa se reconstruyo justo al lado del restaurante es mas grande ahora, la casa y el restaurante están comunicados así no tengo que dar la vuelta por fuera cuando cierro en las noches – me explico ella, eso era bueno por lo menos no se exponía.
- Hay otra cosa que quería preguntarte, ¿Los Cullen todavía viven aquí?-
-Si, por supuesto, Carlisle sigue siendo el Doctor del pueblo, pero ahora tiene un consultorio aquí mismo, en frente, con su hijo Edward que también es medico, y Esme abrió una tienda para surtir alimentos y otros cosas al pueblo justo al lado del consultorio.- Wow impresionante incluso Esme Cullen una ama de casa y esposa del hombre mas respetado del pueblo tenia su propio negocio, eso me hizo sentirme mucho peor yo ni siquiera logre ganar una guerra. Sabia que no era mi culpa que perdiéramos la guerra pero si que seis hombres perdieran la vida. Me lleve el cigarro a la boca y aspire – Hablando del rey- Rose señalo a la puerta. Estaban entrando al local Carlisle, Esme y su hijo, AKA mi mejor amigo Edward Cullen. Los tres se me quedaron mirando.
-Jasper ¡Estas vivo!- dijo Edward y me apretó la mano fuertemente.
-Bienvenido a casa, hijo- me dijo Carlisle y también me apretó la mano dándome unas palmaditas en el hombro.
Esme me atrapo en un gran abrazo, me agarro tan desprevenido que casi me tumba el cigarro de la mano – Corazón no sabes cuanto me alegre que este en casa-.
-¿Cuándo llegaste, hermano? La guerra termino hace mas de seis meses ¿Por qué tardaste tanto en volver?- me pregunto Edward mientras que él, su padre y yo, nos sentamos en la barra. Y Esme rodeo a Rose por los hombros del otro lado de la barra.
-Acabo de llegar. Y estaba en una base militar bastante alejada de acá, tuve que ir de pueblo en pueblo trabajando para poder venir a casa- me lleve el cigarro a la boca y me lo termine, y saque otro. Un mal habito que había agarrado en la guerra, los soldados fumábamos mucho para relajarnos antes de las batallas.
-Que bueno tenerte de vuelta hermano- me dijo Edward dándome un golpecito en el brazo.
-No deberías fumar tanto, hijo, no es bueno para tu salud- me dijo Carlisle sonriéndome, sus ojos azules tan amables como siempre, su voz sonó como cuando nos reprendía, a mi y a Edward, por las travesuras que hacíamos de niños.
-Un mal habito que agarre en la guerra- le dije llevándome el cigarro a la boca por última vez y lo apague. No iba a dejarlo de la noche a la mañana pero si podía evitar fumar delante de él lo haría.
-Oh ahora que recuerdo- dijo Esme dirigiéndose hacia Rose –vine para acá a hablar con Alice, ¿Dónde esta?-.
¿Alice? Ese nombre no me sonaba para nada, debe de ser una chica nueva en el pueblo. Bueno en realidad ahora el nuevo soy yo, quien sabe cuanto tiempo tenga viviendo aquí la tal Alice, por lo que se pudo haber llegado el mismo día que me fui. Aquí el nuevo era yo.
-¿No esta en la tienda? Porque ella dijo que iba para allá a hablar con… McCarty- dijo Rosalie prácticamente escupiendo la última palabra como si fuera veneno.
Al parecer yo no fui el único en notarlo porque Esme dijo rápidamente – ¿Todavía sigues molesta con el pobre chico? Dale una oportunidad-
-Por supuesto que sigo molesta, y no pienso darle ninguna oportunidad. Es un tarado que cree que puede venir aquí emborracharse y besar a cualquiera- dijo Rose evidentemente molesto. Yo también me moleste.
-¿Quién es este tipo Rose? Dime y yo lo pongo en su lugar que sepa que tu ya no estas sola- le dije, quería que supiera que de ahora en adelante cuenta conmigo.
-No hay que prestarle atención Jasper- trato de quitarle importancia – Emmett es un idiota que viene todas las noches a beber es inofensivo casi todo el tiempo, lo perdonare cuando se disculpe – dijo Rose muy segura.
-¿Segura? – quería insistir, ella había estado sola tanto tiempo que no quería que se sintiera ni un minuto mas desprotegida.
-Si, tranquilo- me apretó la mano – Si paso algo serio te lo haré saber. Yo pensé que tu estabas en la tienda- Rose se dirigió a Esme –No creo que Alice se halla perdido en el camino-
-No estaba en la tienda- le contesto Esme -estaba en el consultorio, supongo que hablare con ella mas tarde-.
-¿Ocurrió algo?- le pregunto Carlisle con un deje de preocupación en la voz, que más les daba la tal Alice, ¿Por qué se preocupaba tanto Carlisle por ella?, el siempre acogiendo hijos ajenos.
-No Corazón tranquilo, correspondencia que le llego- le dijo Esme poniéndole una mano en el hombro. Carlisle se tranquilizo.
Bella salio de la cocina.
-Hola, Sr. y Sra. Cullen- le dio un beso a Esme y a Carlisle –Hola amor- dijo abrazando a Edward y se dieron un fugaz beso en los labios, ella se puso toda coloradita como siempre le ocurría cuando se avergonzaba. ¿Desde cuando Edward y Bella estaban juntos?.
-Hola Corazón- le contesto el poniendo un brazo alrededor de su cintura.
-Parece que las cosas han cambiado un poco por acá- dije dándole unos golpecitos en el brazo a Edward, el siempre había estado enamorado de Bella pero no se atrevía a decírselo.
Muy bien por Edward.
Me sonreí no puede evitarlo me alegraba por él. Todas las personas a quien amaba estaban felices con sus vidas.
-Al parecer no vas a tener que esperar más Esme- dijo Rose señalando la puerta- Allí esta Alice.
Me voltee hacia la puerta para finalmente conocer a la fulana Alice. Me quede de piedra cuando la vi. Era una muchacha bastante baja en estatura, delgada como un fideo, pero con unas curvas muy bien marcadas, tenia unos jeans y una camisa apretadísimos que acentuaban todo, y quiero decir TODO, su esbelto y hermoso cuerpo. El cabello le llegaba hasta los hombros y sus ojos eran de un gris hermoso, cualquiera podría perderse en esos ojos. Era tan pequeña y tan frágil que no me sorprendió que cuando camino hacia Esme pareciera que flotara, como un ángel saltando de nube en nube. La mujer más hermosa que este vaquero haya visto en su vida.
Un ángel se callo del cielo y vino a parar en este infierno. No me tomen mal adoro mi pueblo natal pero no es el mejor lugar del mundo, el calor es insoportable y el sol es abrasador en especial en esta época del año.
-Hola tía- su voz era definitivamente la de un ángel, -Hola tío- le dio un beso a cada uno, así que era la sobrina de Carlisle y Esme – Ed, Bells- se dirigió a modo de saludo y luego se volteo hacia Rose con una enorme sonrisa en su angelical rostro – Rose, Emmett quiere un almuerzo para llevar, acá está el dinero - y se lo dio a Rose. Ella frunció el seño pero aun así le pidió a Bella que le preparara la comida. Así que Bella es la cocinera eso explica porque la comida estaba tan deliciosa ella siempre ha preparado exquisiteces y adora cocinar.
-Bella por favor encárgate de la comida del tarado ese- le dijo a Bella mientras ella se dirigía a la cocina y Edward se fue con ella, yo no pude evitar notar como el ángel que acababa de llegar me pasaba gloriosamente por alto. Como si yo no estuviera allí. Me mire las manos para asegurarme de no ser invisible. Nop. Muy visible. Allí estaba yo.
-Alice cariño te llego una carta de tu padre- le dijo Esme entregándole un sobre. Ella lo tomo y la sonrisa se le borro del rostro. No mostraba mucho interés por la correspondencia.
-¿No vas abrirlo? Le pudo haber pasado algo tesoro- le dijo Esme. Ella paso por detrás de Carlisle y se sentó en donde antes estaba Edward, ósea a mi lado, aquí es donde yo me hubiera muerto de felicidad y ella me notaba y nos presentaban. Pero no, ella se sentó dándome la espalda.
Abrió el sobre de mala gana, al parecer había perdido todo su buen humor. Saco una carta escrita es una tinta dorada finísima, el papel era también muy fino venia de alguien con mucho dinero eso se notaba. Pero el sobre se veía más grueso para solo contener esa carta. Ella la leyó en silencio.
-Mi padre les manda el bono por soportarme unos meses mas- su voz era dura pero con un deje de dolor, les lanzo el sobre a Esme y a Carlisle, con carta incluida, y los billetes se salieron del sobre. Mientras que ella se levantaba y se iba por donde había llegado. Por la forma en la que se comportaba, como caminaba y como hablaba se notaba que ella no era de este pueblo, ella era refinada y adinerada y no era solo por el fajo de billetes sobre la barra que yo lo sabía.
Esme hizo ademán de ir tras ella, pero Carlisle la detuvo.
-No Esme déjala- le dijo mientras tomaba la carta y la leía. Su seño se frunció. Golpeo la mesa – Que le cuesta decirle que la ama, que le cuesta mostrarle un poco de cariño que ella sepa que no esta sola en este maldito mundo.- Carlisle estaba muy pero muy molesto, para llegar a maldecir de esa manera. Carlisle es un caballero jamás habla así en frente de las damas. Demonios. Él Jamás habla así. ¿Qué decía la bendita carta? Para molestar de ese modo a Carlisle y alejar al ángel tan molesto.
Rosalie se mantuvo al margen sin preguntar nada, eso era raro, no estoy diciendo que ella fuera una metida pero siempre se interesaba por la gente a su alrededor, la gente que evidentemente amaba.
Yo también mantuve mi boca cerrada eso no era asunto mío.
-Cálmate Carlisle, ella no esta sola nos tiene a todos nosotros que somos su familia- le dijo Esme. Pero eso no logro calmar a Carlisle, me sorprendió mucho porque Esme siempre logra calmarlo las pocas veces que el se molesta, que son contadas por cierto, pero nunca lo había visto así.
-Ella perdió a su madre hace nada Esme, mi única hermana, y Alice es mi única sobrina, Ella es lo único que me queda de Mary- la voz de Carlisle era tan dura como la de Alice había sido-.
-Estoy segura que, Michael, también la extraña y no es fácil tener a Alice bailoteando alrededor de él recordándole a Mary cada ves que la mira- le dijo Esme tocándole la mejilla. Esta ves si logro que Carlisle se calmara.
-Lo se, créeme, se cuanto se parece Alice a su madre a mi me la recuerda todos los días desde que llego pero no por eso la alejo de mi – le contesto Carlisle.
-Nadie va a llevársela lejos de ti, Carlisle, se que esto es muy duro para ustedes dos pero nos tienen a mi y a Edward, a Bella, Rosalie, Emmett y ahora también a Jasper- ella se detuvo por un momento y se me quedo viendo- Oh tesoro que maleducados somos no te presentamos a Alice-.
Yo me había quedado mudo desde el momento en que ella había entrado. Y lo peor es que me tomo todo este tiempo darme cuenta de eso.
Genial mudo e invisible, bien hecho Jasper.
-No te preocupes Esme, que no pasa nada- le dije finalmente recuperando mi voz – Será la próxima vez, no hay apuro-
¿No hay puro? Si claro me dijo una vocecita en mi cabeza
Cállate.
Genial ahora oigo voces.
-Qué pena con ustedes dos- dijo Carlisle tomando el sobre y guardándolo en su chaqueta – que hayan tenido que presenciar todo esto- estaba realmente apenado por haber perdido los estribos por unos segundos. Se dirigió a Esme y a Rosalie y agrego – Y discúlpenme por mi vocabulario-.
Rose le resto importancia haciendo un gesto con la mano -Hemos escuchado cosas peores- ambos se sonrieron por unos segundos.
-Bueno mejor nos vamos- dijo Carlisle tomando la mano de su esposa – En la noche hablamos con Alice- se volteo hacia mí y me puso una mano en el hombro – De verdad que nos alegra tenerte de vuelta hijo, están invitados este domingo para un almuerzo en la casa en honor a Jasper-
¿En mi honor? Eso no es necesario no hay nada de honor en perder a mis compañeros de batalla.
-Eso no es necesario Carl…- no me dejaron terminar de hablar
-No vas a lograr zafarte de nosotros- me dijo Esme –los esperamos el domingo en la casa después de la misa-.
Salieron del local despidiéndose con la mano. Le respondimos y me voltee hacia Rosalie de nuevo. Había algo que quería preguntarle desde que Alice se había ido tirando la carta sobre la barra pero no era prudente que lo preguntara en frente de Carlisle y Esme.
-Ey Rose ¿De dónde viene la Sobrina de Carlisle?- le pregunte tratando de ser indiferente.
-Se que parece medio grosera al principio- me dijo Rosalie confundiendo el motivo de mi pregunta, no me moleste en corregirla – Pero cuando la conoces es una persona muy agradable- luego agrego –Ella viene de Inglaterra, su padre es un hombre de negocios muy importa allá-.
Inglaterra. Ella no cuadra en este pueblo para nada ¿Qué hace aquí? Y mas importante ¿Qué podría querer una chica tan fina y refinada, como ella, de un soldado sucio y tosco, como yo? Éramos polos opuestos no teníamos nada en común.
Ya va retrocede un momento la vocecita en mi cabeza volvió a intervenir ¿Para que quieres tu que ella te quiera?
Y tenía toda la razón, ella no tenía nada que ver conmigo, probablemente ni siquiera seamos amigos.
Bella salió de la cocina con Edward y le entrego una bolsa a Rosalie.
-Ya esta lista la comida de Emmett- dijo recostándose en la barra mientras Edward la abrazaba por la cintura y se quedaron mirándose a los ojos.
-Demonios. Alice ya se fue y yo no quiero tener que ir hacia allá- dijo Rosalie dando un leve golpee en la barra – Edward tu…-
-Lo siento, Rose pero me tengo que ir – se apresuro a decir Edward – Tengo que ir a la casa a cambiarme y arreglarme para esta noche-. ¿Habría alguna clase de evento esta noche? Trate de recordar si era alguna fecha importante en el pueblo, algún cumpleaños o aniversario, pero ni siquiera sabía que fecha era hoy.
-¿Qué habrá esta noche?- pregunte queriendo saciar mi curiosidad.
-Una cena en casa de los Swan, bueno en realidad solo seremos Bella, yo y sus padres, algo casual- dijo Edward explicándome. Esta relación entre Bella y Edward iba en serie entonces para que el asistiera a cenas en la casa del comisario.
-Pero es aquí mismo- se quejo Rosalie – Por Favor, será rapidísimo-.
-Con Emmett nunca nada es rapidísimo- le dijo Edward tomando la mano de Bella y dirigiéndose hacia la puerta – Ven amor te acompaño hasta tu casa- se volteo y agrego – Jasper tenemos que reunirnos uno de estos días a ponernos al día, han pasado muchos años-
-Por supuesto que si amigo-
-Adiós -se despidió Bella, quitándose el delantal – Yo deje todo limpio en la cocina Rose-
-Gracias Bella. Adiós- le contesto Rose.
-Adiós- les dije yo con gesto de la mano
-Eso parece ir muy enserio- le comente a Rose señalando la parejita que acaba de salir por la puerta del local.
-Si!- dijo Rose muy emocionada – Edward ira esta noche a pedir la mano de Bella, ella no sabe nada, será una súper sorpresa-.
-Wow, me alegro mucho por Edward y Bella, de verdad que si-
-Jazz ¿Podrías llevarle la comida a Emmett?, la tienda queda aquí mismo en frente- dijo agarrando la bolsa de comida y señalándome la tienda desde la puerta del restaurante.
-Si claro Rose, no te preocupes – tome la bolsa de su mano y me dirigí hacia donde ella había señalado. El que supuse que era Emmett un hombre alto y muy músculo estaba detrás del mostrador hablando animadamente con Alice, que estaba de espalda a la puerta. Cuando entre la campanita encima de mi cabeza sonó y ambos se voltearon, ella se volvió a voltear ignorándome una vez más.
Había algo sobre aquella mujer que me desequilibraba, mi mente no lograba comprenderlo del todo pues solo la había visto en una oportunidad y ni siquiera habíamos intercambiado palabras, pero una así no podía evitar sentir una extraña sensación en mi estomago al verla. Era completamente absurdo, lo mas probable fuese que aun tuviera hambre.
Me convencí a mi mismo que era solo eso y trate con todas mis fuerzas de enfocarme en la razón por la cual me encontraba allí.
Me acerque al mostrador donde se encontraban ellos, parándome a solo centímetros de Alice. Esta continuo ignorándome. Él en cambio, salio de detrás del mostrador y prácticamente me obligo a retroceder unos pasos al interponerse entre Alice y yo. Solo entonces Alice volteo a mirarnos.
-¿Es usted Emmett?- le pregunte.
-Si – dijo el algo dudoso – ¿Quien pregunta?- me dijo cruzándose de brazos y sacando el pecho -Alice anda para adentro- Pero Alice no se movio.
