Capitulo 5 Soy un imbécil

Salimos del restaurante y comenzamos a caminar hacia el centro del pueblo que es donde yo recuerdo que estaban las tiendas que venden ropa. Alice caminaba a mi lado, el vestido se agitaba sobre sus piernas con cada paso que ella daba.

Controle mis pensamientos lo mejor que pude. Ya que los pensamientos que invadían mi mente al ver sus piernas no eran dignas de un caballero y voy a abstenerme de explicarlos.

Alice estaba algo seria, no había dicho nada en todo el camino y ya teníamos unos quince minutos caminando. Sus ojos estaban fijos en el frente, se veía concentrada en algo que no estaba aquí. Quería saber que era lo que la tenía tan seria. Nunca antes había sentido la urgencia de saber los pensamientos de nadie pero con ella todo era diferente, quería borrar esos pensamientos para que su sonrisa volviera a iluminar su rostro. Pero me resiste de preguntar nada recordándome que eso no era mi problema.

Alice cerro su mano sobre mi antebrazo y comenzó a alarme hacia ella – Ven por aquí venden ropa para caballeros lindísima – una sonrisa bailoteaba en su labio de nuevo, yo ignore el ardor que sentía por tu mi brazo ante su contacto.

La seguí y entramos en la tienda, una mujer estaba detrás del mostrador dándonos la espalda, eche un vistazo a la tienda y vi a mi alrededor los miles de trajes que habían allí, me estremecí pensando cuantos me obligaría a medirme Alice, el estremecimiento se debía a que sabia que si ella me pedía que me midiera toda la tienda yo lo haría y además con una sonrisa en los labios.

-Un segundo por favor – dijo la chica que todavía nos daba la espalda, la voz me sonó familiar, pero no logre ubicarla, hasta que se dio la vuelta y la reconocí como Ángela Webber. Una amiga de toda la vida.

-Ángela!- la salude amablemente, mientras que ella le daba la vuelta al mostrador se abalanzaba encima mío dándome un gran abrazo.

-Jasper no puedo creer que este aquí – dijo muy feliz con una sonrisa en los labios – mi papa me dijo anoche que había llegado pero no podía creerlo, todos te dábamos por muerto – se separo de mi, Que rápido se había regado la noticia de mi llegada.

-Pues aquí estoy – le dije, me alegraba mucho de verla, me preguntaba que había sido de ella en todos esto años, cuando me fui ella estaba saliendo con un tal Erick - ¿Qué hay de tu vida?- le pregunte sin poder contenerme.

-Muy bien, trabajo en las tiendas de los Vulturi – hizo una mueca de molestia – Necesito el trabajo ni modo, son los peores jefes del mundo pero …-

-Tienen la mejor ropa del pueblo – dijo Alice junto a mí – ¿Cómo te va, Ángela? –

-Bien Alice, ¿y Tú? –

-Bien, traje a Jasper a comprar ropa – dijo ella apretándome el abrazo, suspire tratando de controlarme, luego agrego - le hace falta –

-Si me imagino, la guerra no es buen lugar para la ropa – dijo mirando la ropa que traía yo.

-¿Todavía sales con Erick? – le pregunte tratando de distraerlas de mi pobre ropa.

-No – dijo ella lanzándole a Alice una mirada entre complicidad y molestia, Alice hizo como que la cosa no era con ella. ¿Qué diantres había pasado aquí? Iba a preguntar cuando la puerta de la tienda se abrió y por ella entro la última persona que yo quería ver en mi vida. Jane Vulturi.

-Que sorpresa – dijo la dulce voz de Jane, que sonaba como una niña pequeña. Con una sonrisa en sus labios, que no era precisamente de alegría.

Los Vulturi eran una familia muy adinerada y poderosa que tenían varias tiendas en el pueblo, Aro Vulturi había llegado un día desde Italia con sus hermanos y los respectivos hijos de cada uno, Jane y Alec (su hermano gemelo) eran los hijos de Aro y su esposa.

-Escuche que habías llegado pensé que irías a vernos a la casa pero parece que ya no somos amigos – dijo ella cerrando la puerta y parándose junto a Ángela. Esta se puso recta y tensa -Alice, cariño ¿como estas? – dijo Jane alegremente mirando a Alice como si fuera su mejor amiga. Alice le sonrío en respuesta – Alec, Demetri y yo llegamos hace una semana de Italia y mi padre nos dijo que tú estabas aquí no lo podía creer. ¿Qué haces aquí? –

-Vine a pasarme un tiempo con mi tío Carlisle – le contesto Alice alegremente, ¿De dónde se conocían Alice y Jane?, no podía imaginármelas como amigas no podían ser mas diferente.

Yo reaccione y me dirigí a Jane –Por supuesto que todavía somos AMIGOS solo que llegue ayer y no estaba de ánimos de visitar a nadie –

-Que maravilloso encontrarme aquí con dos viejos amigos – dijo Jane mirándonos a los dos, mi cara de confusión debió de ser mayor de lo que yo pensé ya que Jane agrego –Alice y yo nos conocimos en Italia antes de que nosotros nos viniéramos aquí, ella estaba de vacaciones en Italia con su padre, él y mi padre hicieron grandes negocios-

Alice se sonrío y luego agrego –Si, y no nos veíamos desde hace dos años que nos conseguimos en Paris –

-Oh, si Paris – dijo Jane con una sonrisa socarrona en sus labios, Alice estaba algo avergonzaba con una sonrisa forzada en los labios –¿Hicimos un par de locuras por allá, recuerdas Alice?-

-Si lo recuerdo perfectamente – dijo Alice tratando de ponerle un fin a la conversación.

-En especial tu amiga – le dijo Jane a Alice, ella le lanzo una mirada de suplica, como pidiéndole que se detuviera, Jane hizo caso omiso de la suplica silenciosa de Alice –No hay secretos en este pueblo, mi hermano Alec y mi primo Demetri todavía se pelean por aquella noche … -

-JANE – le dijo Alice alzando su voz –BASTA –

-Oh, que carácter – dijo Jane todavía con la sonrisa burlona en su rostro –No tienes porque ponerte así amiga, ya no digo nada mas-

Bien creo que es hora de hacer unas declaraciones, la razón por la cual Jane no me cae muy bien es porque un año antes de irme para la guerra ella y yo tuvimos un pequeño romance, no fue nada serio los dos lo sabíamos y lo terminamos a los tres meses, no terminamos en malos términos ni nada por el estilo pero en el tiempo que estuvimos juntos conocí mejor a Jane y digamos que no me gusta mucho su personalidad medio sádica.

Ahora Alice estaba realmente molesta, de sus ojos saltaban chispan y estaba atravesando a Jane con una mirada de furia. Ángela miraba a Alice y Jane como si fuera un juego de Ping Pong pero ninguna de las dos dijo ni pío se quedaron mirándose, Alice furiosa y Jane todavía sonriéndose de manera medio malévola. De haber sido yo no le hubiera sostenido la mirada de la forma como lo hacía Alice, claro que yo no estaba tan molesto como Alice.

Lo que me lleva a pensar que fue lo que paso en Paris que Alice evidentemente no quiere que nadie se entere, y Jane desea decirlo a los cuatro vientos. No se me vino nada bueno a la mente, si Alec y Demetri estaban involucrados no pude ser nada bueno, pero Alice no tiene nada que ver con ellos, no entiendo como pueden ser amigos.

Por supuesto que tienen cosas en común la voz de mi cabeza intervino de repente Todos son niños adinerados y con mucho tiempo libre en sus manos

Si pero Alice no es como los hijos de los Vulturi

Genial ahora me peleo solo

-¿Qué es lo que necesitan?- pregunto Ángela tratando de calmar el ambiente.

Alice se volteo hacia Ángela –Vamos a ver ropa para Jasper, pero tranquila que nosotros nos echamos una pasadita por la tienda y si necesitamos algo te avisamos – se volteo hacia Jane y con su mejor cara de Poker y le dijo –Fue un placer verte, ahora si nos disculpas – me tomo del brazo y comenzó a jalarme hacia la ropa.

-Adiós Jane – le dijo cediendo a los jalones de Alice y dándole la espalda.

-Adiós, nos vemos luego- dijo saliendo de la tienda. Me voltee y la vi lanzarle una mirada de odio a Alice a través del vidrio luego se dio media vuelta y se fue. Ángela suspiro aliviada.

-Mira Jasper esta camisa es hermosa, deberías probártela – me dijo Alice mostrándome una camisa azul oscuro – El color te resalta los ojos – levanto la camisa y la sostuvo con sus manos contra mis hombros – Si definitivamente te resalta los ojos, tómala – la batuqueo delante de mi – pruébatela mientras que yo sigo mirando.

Yo la tome sin chistar y me dirigí hacia el biombo para probarme la camisa. Mientras me quitaba la chaqueta y la camisa escuche la puerta de la tienda abrirse, no le di importancia seguí con lo mío, puse mi chaqueta y mi camisa sobre una butaca que estaba detrás del biombo y me metí las manos dentro de las mangas, había una espejo justo en frente y me quede mirándome el pecho desnudo, las heridas estaban por todo mi pecho y dorso, en el hombro tenía una herida de la bala y por un costado otra más antigua, todo el área era un verdadero desastre, pase mis dedos sobre ellas y sentí la textura era rugosa, no tenia comparación con la piel suave de Alice, ella jamás iba a querer tocarme.

¿Y para que quieres que ella te toque?

Por primera vez estaba de acuerdo con la voz, no había razón alguna para que ella tuviera que tocarme. La puerta volvió a abrirse, supuse que la persona que había llegado antes se había ido. Mire por encima del biombo, cosa que no era difícil ya que mi cabeza sobresalía completamente, y vi a Alice entrando a la tienda con una sonrisa de suficiencia en el rostro. ¿En qué momento se había ido?

Me abroche los botones de la camisa.

-Déjame ver como se te ve – dijo Alice que ya se encontraba del otro lado biombo.

Salí con los brazos extendidos hacia a los lados. Alice se me quedo mirando con una sonrisita en sus labios. Pero no dijo nada solo se quedo allí parada mirándome.

-¿Qué te parece?- le pregunte algo nervioso ante su mirada.

-Te queda muy bien Jasper – se acerco a mí y llevo sus manos a mi cuello para arreglar el cuello de la camisa, yo me incline un poco para que ella pudiera alcanzarme mejor, y su aroma me golpeo de pronto, olía como a fresas y rosas tal vez un poco de vainilla, no estaba seguro pero olía divino. Se me quedo mirando con cara de concentración por unos segundos – Tal vez deberías soltarte los dos primeros botones – y sus manos soltaron el primer botón de la camisa.

Yo detuve sus manos inmediatamente tomado cada una de sus pequeñas manos por la muñeca. No quería soltarme los botones porque mis cicatrices se verían. Y no quiero que ella las vea.

Mis movimientos fueron más bruscos de lo que pretendía y ella agacho la mirada alejándose un poco de mi – Lo siento – se disculpo y se dio la vuelta, yo la tome por el brazo y la gire para que quedara frente a mí.

-No, yo lo siento – dije mirándole a los ojos, ella estaba desilusionada, quería patearme yo mismo por ser la causa de su carita triste – Me gusta llevar la camisa bien cerrada – y me abotone el botón que ella misma había desabotonado.

-Está bien – dijo ella pero seguía triste –Quédate aquí voy a traerte otras camisa y un par de pantalones – se dio media vuelta y desapareció.

Maldita sea.

Buen trabajo Jasper ahora si que lo lograste, seguro no te habla más nunca después de que terminen las compras. Si es que todavía quiere ir a otra tienda contigo. Patee el biombo y este se balanceo yo estire la mano para evitar que se cayera pero no lo logre, al contrario en mi intento de agarrarlo perdí el equilibrio y me caí con todo y biombo. El biombo me cayó encima del hombro y me produjo un gran dolor, genial ahora me voy a pasar toda la noche adolorido por el tonto biombo.

Una risita se escucho detrás de mí. Me voltee y vi a Alice conteniendo una carcajada -¿Qué te hizo para que lo patearas?- me pregunto su dulce voz de ángel. Ella puso toda la ropa que tenia sobre una silla y me ayudo a levantarme. Yo acomode el biombo.

-Nada – le dijo avergonzado de que ella me viera en aquella actitud.

-Como tu digas- se dio la vuelta y me paso dos camisas, una negra de manga corta y otra blanca de manga larga – Pruébate estas y no te pelees con el pobre biombo de nuevo – se sonrío de nuevo, Dios que hermosa es cuando se sonríe. Me metí detrás del biombo y me quiete la camisa azul y probé las otras dos, Alice dijo que la negra no me quedaba bien y me paso una marrón. Esa si le gusto. Nos pasamos como una hora en ese plan. Al final me llevaba ocho camisas y cinco pantalones, pero me había medido el triple de eso.

Mientras yo me ponía mi camisa y mi chaqueta Alice llevo toda la ropa que nos íbamos a llevar a donde Ángela.

Cuando salí de detrás del biombo vi a Ángela abrasada a un chico de pelo negro y ojos marrones que era un poco más alta que ella. En el momento en el que me acerque hacia ellos él le estaba dando un fugaz beso en los labios y ella le sonreía de vuelta. Alice los miraba… ¿Orgullosa?

-Jasper te presento a Ben – dijo Ángela señalando al hombre que todavía la tenía entre sus brazos – Mi novio –

-Un placer – dije dándole la mano, él la estrecho con una sonrisa.

-El placer es mío – dijo él volviendo a abrazar a Ángela

-Bueno Ben suelta a Ángela para que pueda cobrarnos todavía nos quedan unas tiendas que visitar – los tres se rieron y Ángela saco las cuentas y nos metió la ropa en las bolsas. Yo le pase el dinero. En una sola tienda se fue casi la mitad del dinero que yo tenía. Espero que Alice no planee ir a muchos lugares porque el dinero no me va a alcanzar y ella no parece poder controlarse.

-Bueno adiós chicos – se despidió Alice, yo me despedí con un gesto de la mano. Salimos de la tienda y el sol ya estaba pegando un poco más fuerte.

Caminamos en silencio hacia otra tienda que no estaba muy lejos de allí, no pude evitar notar como la gente se nos quedaba mirando cuando pasábamos, algunos me señalaban y cuchicheaban. Pero la mayoría de las personas señalaban a Alice, las mujeres la miraban horrorizadas por el vestido que ella traía mostrando las piernas tan descaradamente, por otro lado los hombres la desvestían con la mirada. Me dio una puntada de celos al ver a los cochinos esos mirando a mi Alice con tanto deseo.

-¿No te molesta?- le pregunte cuando entramos a la tienda

-No les prestes atención – me dijo tranquilamente – ellos solo hablaran de ti por un tiempo luego se les pasara – yo la mira confundido yo no le estaba preguntando por mi sino por la forma en cómo esos hombres la miraban a ella –Es solo que ahora eres la novedad, el chico que regresa de la guerra y todo eso-

-Yo no me refería a mi – le explique – si no a ti –

-¿A mí?- me pregunto confundida - ¿Por qué habría de molestarme a mí?

-Porque esos hombres te estaban mirando como si fueras un pedazo de carne – sin darme cuenta soné un poquito celoso, espero que ella no lo note.

Ella se río – Ven vamos a ver la ropa – me arrastro detrás de ella. Al parecer a ella no le molesta que los hombres se la coman con la mirada.

A lo mejor le gusta y por eso se viste así ahora sí que voy a matar a esa voz, si tan solo pudiera hacer que se callara

Cállate

Ella se volteo y debió notar mi molestia –Yo no les prestó atención, Jasper, ya me acostumbre, desde que llegue a sido lo mismo, la verdad me ha pasado incluso en otros lados, la gente se me queda mirando por mi forma de vestir tan …- ella hizo una pausa buscando la palabra –moderna, pero yo no dejo que eso me afecte y tampoco me voy a dejar de vestir como me gusta-

Yo asentí, no entendía porque necesitaba explicaciones yo no soy nada de ella. ¿Qué me está pasando con esta mujer?

-Bueno continuemos con lo nuestro, aquí hay pantalones y trajes de fiestas, que necesitas para la boda de Edward, y además hay una chaquetas preciosas, porque esa que traes ya deberías jubilarla – me regalo otra de sus sonrisas, solo para mi, bella, que bella se ve cuando sonríe.

Yo mire mi chaqueta –Pero esta es mi favorita- me queje como un niño pequeño –Además no es tan vieja, la compre con mi primer trabajo de regreso a aquí-

-¿Eso no fue hace como seis meses?-

-Si ¿Y? – le dije, no iba a permitir que ella me obligara a botar mi chaqueta yo no soy Bella -¿Cada cuanto jubilas tu a tu ropa?-

-Después de que me la pongo la primera vez – dijo ella como si ese fuera el comportamiento más obvio del mundo

-¿Y simplemente la botas?- le pregunte sorprendido

-No se la doy a la caridad yo no la voy a usar mas nunca – ella comenzó a pasearse entre la ropa mirando los trajes de fiesta para caballero.

-Bueno pero no todos somos millonarios- le dije yendo tras ella –No podemos darnos el lujo de comprar ropa todas las semanas-

Ella se volteo molesta –Yo no soy millonaria- escupió las palabras como si la acabara de insultar

-Oh vamos Alice – le dije sonriéndome, vaya ocurrencia, si ella no es millonaria entonces yo soy un vagabundo –Tu padre es un hombre muy poderoso, que tiene mucho dinero y muchos contactos, incluso aquí en América lo conoce la gente –

-Exacto Jasper el es poderoso y tiene dinero no yo- me dijo dándome la espalda y continuo mirando la ropa.

-¿Y de donde sale el dinero con el que compras tu ropa?- le pregunte

-Para tu información – se volteo encarándome –Desde que llegue a este pueblo no he podido salir de compras porque estas tiendas tienen el peor gusto en modas – agarro unos pantalones mostrándomelos –Esto está a la moda en Europa pero a la moda del siglo pasado, así que una empleada en casa se encarga de mandarme la ropa de los diseños que yo misma le mando-

Ella diseña su propia ropa, ¿Por qué no me sorprende? -¿Y quién paga esa ropa que te mandan desde Europa?-

-Mi papa – dijo ella bajito

-Exacto Alice, tu padre es millonario por lo que tú también lo eres – le explique en un tono un poco superior, no pude evitarlo, luego agregue –Tener dinero no es algo malo -.

-A mi no me interesa el dinero de mi padre- me dijo lanzándome una miraba de odio, sus ojos flameaban molestos, estaba más molesta que cuando se había enfrentado a Jane, por sabe Dios qué cosa, pero ahora era conmigo con quien estaba molesta.

Bravo Jasper primero haces que se ponga triste y ahora está furiosa contigo.

-Yo no quise decir eso Alice- me defendí – Es solo que…-

-Olvídalo Jasper, vamos a terminar aquí para irnos- se dio la vuelta y susurro –Tu no entenderías de todos modos-

-Entonces explícame- le dije poniéndome enfrente de ella

-Esto es algo de lo que no hablo ni con mis tíos ¿Que te hace pensar que lo voy a discutir contigo?– me dijo levantando la ceja derecha, me lanzo una mirada de superioridad, si yo pensaba que era imposible sentirme peor ella me probo lo contrario, en ese momento me di cuenta de las diferencias que nos separaban. Sentí como se hacía una pequeña grieta en mi corazón –Los problemas que yo tengo con mi padre no son asunto tuyo, tu solo eres el hermano de una de mis mejores amigas, no te confundas Jasper-

Mi corazón se termino de romper, ella lo había pisoteado sin siquiera saberlo. Más claro que el agua. Ella jamás me vería de otra forma, ni siquiera somos amigos.

Me molesto un poco su actitud como si yo le hubiera demostrado de alguna manera que pretendía otra cosa con ella, era cierto, pero jamás lo insinúe.

-Tranquila princesita- le dije mi voz era un poco grosera con toda la intención de lastimar –Que la que se confunde eres tu, se te subieron los humos a la cabeza, corazón- mi voz sonó más dura y ella estaba atónita me miraba sorprendida –No todo el mundo se va a tirar a tus pies, esto no es tu adorada Inglaterra, aquí no eres una princesita si no un persona mas, y tal vez deberías intentar adaptarte, porque no empiezas por tu ropa, una muchacha decente no se viste como tú lo haces provocando a los hombres- mi voz sonó mucho más alta de lo que pretendía y no supe porque lo dije, estaba molesto y quería lastimarla pero se me fue la mano.

Ella me cruzo la cara con una cachetada tan fuerte que el empleado de la tienda se volteo a mirarnos –Yo no provoco a nadie – ella escupió las palabras con asco y me miraba con toda la rabia que su pequeño cuerpo era capaz de trasmitir, sus manos estaban temblando –Lo que pasa es que ustedes los hombres son unos cerdos- se dio media vuelta y se fue. Me dejo allí plantado como un imbécil.

Es que eres un imbécil. De nuevo estaba de acuerdo con la voz en mi cabeza.

Salí corriendo detrás de ella, pero se había movido rápidamente, la busque por todos lados en las tiendas mas cercas por los alrededores pero no estaba por ningún lado.