Capitulo 10

Cuando me desperté al día siguiente me golpeo el olor de huevos cocidos. Abrí los ojos y conseguí a Alice sentada a mi lado de nuevo como la noche anterior.

-Buenos Días- me dijo sonriéndose –Te traje el desayuno, porque el tío Carlisle dice que tienes que comer- mire hacia la mesa de noche de mi izquierda y allí estaba una bandeja con huevos cocidos, tocino, mantequilla y pan.

-Buenos días Alice. Gracias- le conteste incorporándome, las vendas estaban algo ajustadas pero en realidad no me dolían tanto, el mismo Carlisle había dicho que no creía que tuviera fracturadas las costillas si no un par de golpes, aun así me puso las vendas, me dolían el hombro y la cabeza, era soportable. Me frote la nuca un par de veces y luego pase a mi hombro.

-¿Cómo te siente hoy?- me pregunto Alice mirando mi torso, ahora era de día y todo estaba más claro, y ella ya no me miraba horrorizada si no que parecía que me estaba admirando, sabía que se había quedado mirando mis músculos no eran tan enormes como Emmett pero tenia lo mió, y me encanto la reacción de ella debo admitirlo.

-Mejor, solo un poco adolorido- le dije, ella levanto la mirada algo sonrojada

-Que bueno Jasper- se levanto de la cama y se dirigió a la puerta. ¿Por qué se iba? Pero no salió si no que regreso con una bolsa en la mano –Aquí está la ropa que traías ayer porque la otra camisa y la otra chaqueta estaban sucias y Esme las mando a lavar- Me puso la bandeja sobre las piernas –Comételo antes de que se enfrié, yo voy a cambiarme, si me esperas nos podemos ir juntos al pueblo-

-Por supuesto- le dije comenzando a comer –Y gracias- ella me sonrió en respuesta y se fue. Cuando termine de comer, me di un baño que me preparo una de la empleadas de la casa, me quite las vendas antes de bañarme y como no sentía dolor al moverme no me las puse de nuevo. Me mire en el espejo, tenía un corte en la mejilla y el labio. No era tan grave, mi torso tenía un par de moretones, pero lo peor era la nuca y el hombro. Me termine de vestir los pantalones y los zapatos, y cuando iba a colocarme la camisa Carlisle entro.

-Buenos días, hijo ¿Cómo amaneces?- me pregunto

-Bien, gracias por todo Carlisle- le dije algo apenado por las molestias que les cause.

-No te preocupes, te traje un poco de pomada para que te coloques en el hombro- me dijo pasando una pomada –Masajéalo un poco y evita el exceso de trabajo físico-

-Lo haré, pero no prometo nada voy a trabajar en la construcción y el trabajo no es nada suave allí- le dije a Carlisle colocándome la pomada.

-Si quieres puedo hablar con Aro para que te de un par de días libres- sus amables ojos mostraban un poco de preocupación.

-No, estoy bien, gracias de todos modos- Carlisle salió de nuevo y yo me termine de vestir rápidamente. Arregle un poco la cama y tome la bandeja antes de salir del cuarto. Baje y me dirigí hacia el comedor donde escuche las voces de Esme y Carlisle.

-Buenos días- salude cordialmente y coloque la bandeja sobre la mesa

-Buenos días tesoro- me saludo Esme sonriéndose –No te hubieras molestado- agrego señalando a la bandeja.

-No es molestia- le dije sentándome junto a Carlisle –Voy a esperar a Alice para irnos al pueblo-

-Pues te tocara esperar un rato largo amigo- me dijo Edward que acababa de entrar al comedor yo me voltee para saludarlo con un gesto –Buenos días, papa, mama- le dio un beso a su madre y se sentó junto a ella. Tomo un poco de café y tocino.

-Buenos días cielo-

-Buenos días hijo- le contesto Carlisle y luego se volteo a mirarme a mí –Edward exagera, aunque si estas muy apurado tal vez no debas esperarla- no veía eso posible así estuviera apuradísimo no dejaría a Alice quería estar con ella el mayor tiempo posible. Al demonio si no podíamos estar juntos, así me doliera muchísimo saber que nunca pasaría nada, no deseo tenerla lejos de mi.

-Si quieres te vienes conmigo, que me voy apenas termine de comer, papa puede acompañar a Alice al pueblo- dijo Edward.

-No de hecho tendrá que tomar el carruaje porque yo estoy apuradísimo también, no puedo quedarme a esperarla- dijo Carlisle terminándose el café. Esme les lanzo una mirada de reproche.

-Yo la esperare no tengo problema- dije tranquilamente, ¿Qué tanto se podía tardar?

-Que bueno, ya me voy entonces- dijo Carlisle levantándose.

-Voy contigo amor, necesito revisar un par de cosas con Emmett en la tienda y creo que voy a poner al día los libros de contabilidad allá mismo- se levanto, nos dijeron adiós y se fueron.

-¿Cómo te sientes?- me pregunto Edward terminándose la taza de café y sirviéndose otra.

-Estoy bien- le dije ignorando el dolor de cabeza que tenia.

-Que bueno gracias a Dios no fue tan grave- dijo Edward tomando un sorbo de café y dándole un mordisco a una tostada. No paso mucho entre eso y que Alice bajara yo ni la sentí llegar, tan solo sentía su mano sobre mi hombro y me voltee, estaba hermosísima algo sencilla pero seguía viéndose como un ángel. Unos pantalones no tan pegados como los que traía el día que la conocí, una camisa celeste de manga corta y el pelo recogido en una coleta de cabello.

-Buenos días Edward- dijo esta sentándose a mi lado –Discúlpame si te retrase- me dijo con una sonrisa.

-Buenos días, enana- le dijo Edward cariñosamente, ella le saco la lengua.

-No te preocupes, ya estás aquí- le dije y valió la pena la espera.

-Solo voy a desayunar algo rapidito y nos vamos- dijo ella tomando una tostada.

-No hay prisa come tranquile-

-Bueno los dejo, que yo si tengo prisa- dijo Edward levantándose y rodeando la mesa para luego asomar la cabeza entre nuestras sillas y agregar -Compórtense- antes de salir.

-Tarado- le dijo Alice riéndose. Se sirvió café y yo me pregunte ¿Por qué me había llevado el desayuno a la cama si fácilmente hubiera podido comer aquí con los demás?

-JASPER- me voltee a mirarla, tenía una mirada de fastidio.

-¿Qué pasa?-

-Te estoy preguntando ¿Que si quieres un poco de café?- dijo extendiéndome la jarra con café, eso era lo único que no había tomado esta mañana. Mire a mi alrededor pero no tenia taza.

-La tía Esme no toma café- dijo Alice levantándose de su asiento e inclinándose sobre mí para alcanzar la taza de Esme, su aroma me llego de pronto, ¡Que bien hueles! Vainilla. Coloco la taza frente a mí y me sirvió un poco –Te habías quedado medio dormido por un momento. ¿En qué o en quien estabas pensando?- me pregunto con una sonrisa traviesa en sus labios. Tuve que contenerme terriblemente de no tomarla entre mis brazos y besarla.

-Me estaba preguntando ¿Por qué tuve que comer en cama si estaba en perfectas condiciones de bajar y hacerlo aquí?-

-OH!- ella se sonrojo terriblemente y fijo su mirada en el café. Que adorable es –Yo quería ver como estabas así que me ofrecí para llevarte el desayuno- apenas y pude escucharla por lo suave que hablo.

Mi corazón me dio un vuelco y comenzó a latir como loco, ella quería verme y había inventando todo el asunto de llevarme la comida solo para verme. Ella seguía con la mirada fija en el café y más colorada que nunca. El color en sus mejillas la hacía verse muy linda. Me gustaba.

-Gracias por preocuparte por mi- le dije con la voz más normal que fui capaz de imitar. Ella levanto la cabeza y me sonrió todavía algo sonrojada. Se termino su café y se puso de pie.

-¿Nos vamos?- me pregunto.

-Si claro-

Caminamos hacia el pueblo, Alice permanecía en silencio a mi lado, yo la miraba de reojo cada 30 segundos. Y en un par de ocasiones la pille mirandome. Mi corazón no pudo evitar hincharse de felicidad tal vez no le era tan indiferente a Alice después de todo. Pero no iba a hacerme ilusiones, era imposible algo entre nosotros. Cuando llegamos al pueblo nos dirigimos al restaurante de mi hermana. Rosalie estaba tras la barra con cara de perros mientras fulminaba a Emmett con la mirada, el cual estaba sentado detrás de la barra mientras que Rose le colocaba hielo en el labio que tenía algo hinchado.

-Eres un imbécil, ¿Sabias?- Rosalie le dijo presionando la bolsa de hielo con fuerza. No nos habían visto. Alice me halo hacia fuera e hizo que nos asomáramos por una ventana.

-¿Alice que haces?-

-Shh- me callo, montándose en una caja para ver mejor

-No seas tan brusca- se quejo Emmett –Con suavidad, nena que me duele- Emmett toma la bolsa de hielo y el mismo se la coloco en el labio –Y para que lo sepas lo volvería a hacer mil veces si es necesario así me maten a golpes con tal de mantener al idiota de Félix lejos de mi chica- Rosalie lo miro con los ojos llenos de ternura, y una sonrisa se dibujo en sus labios. Emmett le devolvió la sonrisa.

-Bésala- susurro Alice junto a mí, yo la mire de reojo. Ella estaba emocionada, tan pegada al cristal que un poco más y se aplastaba la nariz.

-No sé que tanto me guste la idea de ver a mi hermana besándose con… nadie-

-Shh, Jasper que no me dejas escuchar- no levanto la mirada del cristal ni por un segundo yo seguí mirando también.

Rosalie le dio una sonrisa coqueta a Emmett antes de decir –Yo. No. Soy. Tu. Chica. McCarty- pero con cada palabra se había acercado más a Emmett. Él ensancho su sonrisa y se acerco para cortar la distancia entre ellos. Pero justo en ese momento Bella salió de la cocina. Rosalie se sobresalto y se alejo de Emmett rápidamente. Este se veía decepcionado.

-NO. Ay Bella- Alice estaba frustrada y había hablado un poco alto. Las tres personas dentro comenzaron a mirar a los alrededores. Alice explayo los ojos y brinco de la caja el problema fue que cuando brinco me desequilibrio y los dos nos fuimos al piso trayéndonos una pila de cajas con nosotros. Yo me las arregle para que Alice quedara debajo de mí y cubrí su cuerpo con el mío, protegiendo su cabeza especialmente. Sentí las cajas sobre mí, y por su puesto una me golpeo en el hombro. Me mordí el labio para no gritar, Maldita sea me dolía como el demonio. Alice tenía los ojos cerrados. Me preocupe por un momento pensando que estaba inconsciente, pero cuando ella soltó un gemido me relaje

-Auch-

-¿Alice te encuentras bien?-

-Si estoy bien- dijo ella –Solo me golpee un poco el brazo, pero lo que me preocupa es mi ropa- la mire a sus ojos para asegurarme que ella no estaba bromeando, no había ni pizca de humor en ellos.

-A mi me preocupas mas tu que la ropa- le dije manteniéndola cerca de mi cuerpo. Por mi podíamos quedarnos así, solo me gustaría quitarme las cajas de encima.

-Tú fuiste el que se llevo lo peor- dijo ella, empujando un par de cajas de mi espalda -¿Estás bien, Jazzy?- sus ojos estaban fijados en los míos, sus labios a tan solo centímetros si me inclinaba un poco la podría besar. Pero lo que me puso a mil fue sentir que tanto sus manos sobre mi pecho como el resto de su cuerpo estaban temblando debajo de mí. Ella estaba tan nerviosa como yo de tenerme cerca. Y debo admitir que eso me gustaba mucho.

-Si- me estaba empezando a poner más nervioso y me preocupaba que se notara lo mucho que me gustaba su cercanía. Me levante rápidamente y la ayude a pararse justo al tiempo en el que Emmett, Bella y Rosalie llegaban hasta donde estábamos nosotros.

-¿Qué es este desastre?- pregunto Rosalie

-Lo siento Rose, me tropecé justo en la entrada del restaurante y cuando Jasper intento ayudarme nos caímos los dos y esas cajas se nos vinieron encima de la nada- que rápido invento esa mentira.

-Si claro- dijo Rosalie –Así como Bella se tropezó con un plato y cayó sobre Edward hace como 2 meses y medio- Bella la miro sorprendida y Alice abrió los ojos como platos al verse descubierta.

-¿Tú hiciste que me tropezara ese día?- le pregunto Bella algo molesta –No sabes que humillante fue eso-

-No, no Bella, yo te di un empujoncito hacia Edward- le dijo Alice defendiéndose mientras Bella la fulminaba con la mirada –Oh vamos Bells no te puedes molestar conmigo por eso, fue cuando tú estabas ayudando a Edward a limpiarse que el te invito a salir-

Bella lo pensó por un momento y luego levanto los brazos rindiéndose. Alice sonrió triunfal y se encamino hacia el restaurante sacudiéndose la ropa, pero Rosalie le tranco el paso -¿Estabas espiándonos Mary Alice?- Alice siseso molesta.

-No me llames Mary Alice- prácticamente le escupió las palabra.

-Bueno nos estabas espiando ¿o no?- le pregunto Rosalie de nuevo

-Ni que tú y el tonto de Emmett fuesen tan interesante para que los espiemos- dijo Alice

-Estas atrapa Alice- le dijo Rosalie –¿Y Como sabes que Emmett y yo estábamos solo allí?-

-Ah olvídenlo- dijo dándose media vuelta y se fue hacia el consultorio de Carlisle y Edward. Emmett se fue hacia la tienda. Y luego de que Rosalie me acuso de espionaje y me pregunto cómo mil veces si me encontraba bien me dejo irme a cambiar la ropa por una más adecuada unos pantalones desgastados y una camisa vieja para luego irme hacia la construcción.

La cual no estaba tan lejos del restaurante. Cuando llegue Félix estaba supervisando con su primo Alec. El primero se me acerco a penas me vio llegar. Puede ver que tenía un golpe en el labio y un ojo hinchado, además de que parecía dolerle un costado. Emmett lo había golpeado mucho más de lo que él había logrado golpear a Emmett.

-¿Jasper como te sientes? Ayer te veías muy mal cuando Jacob te llevo a la casa de los Cullen- me dijo este cuando llego hasta donde me encontraba yo.

-Estoy bien, no fue nada serio-

-Me alegro-

-¿Quiero saber por dónde debo espesar?- le pregunte cuando se hizo obvio que el mismo no me lo iba a decir.

-Pregúntale a Sam, él sabrá dónde te necesita- me dijo señalando a un hombre alto y corpulento, lo reconocí como uno de los que habían llevado a Demetri el día del accidente. Me acerca hacia a Sam que estaba hablando con Jacob y otro hombre igual de alto y corpulento que ellos.

-Sam?- los tres se voltearon

-Si?- contesto el aludido.

-Félix me dice que tu puedes decirme por donde debo empezar- el me miro confundido y me evaluó de arriba abajo –Aro me contrato-

-Si es cierto me lo comento. Pues porque no te vas con Jacob y que él te explique más o menos lo que estamos haciendo creo que mientras te adaptas puedes descargar las carretillas con sementó y buscar más si nos hace falta- Genial iba a ser el burro de carga, eso sería terrible para mi hombro.

Sam siguió hablando con el otro empleado, señalando vigas y explicando un montón de cosas que yo no entendía. Jacob me llevo hacia una mesa donde estaban los planos.

-Estos son muestra guía para construir el banco- me explico Jacob señalando los planos –El banco tendrá tres pisos, es muy ostentoso y las oficinas del tercer piso son para el presidente y vicepresidente del banco, son algo lujosas según los diseños, pero nosotros apenas estamos trabajando en la primera planta como te puedes dar cuenta, hasta ahora llevamos a penas el esqueleto, pero ya el interior es más sencillo dentro de un par de días comenzaremos con la construcción del segundo piso y la bóveda lo que quedara faltando aquí abajo será frisar colocar puertas construir el mostrador y montar las rejillas de seguridad. Me supongo que Sam querrá que trabajes en eso a él no le gusta poner a los nuevos con los trabajos importantes como asegurar que el segundo piso no se nos venga encima- hizo una pausa para mirarme, yo estaba concentrado en los planos, luego continuo -¿Sabes hacer algo de lo que te acabo de decir?-

-Lo se hacer todo, mi padre solía tener una empresa de construcción y yo lo ayudaba-

–Perfecto-dijo este juntando sus manos -Pero como te dije esos trabajos no comenzaran hasta la próxima semana así que por ahora ponte a descargar la carretilla porque Sam desea sacar todos del depósito esta semana para cuando lleguen los nuevos materiales-

-OK- me dirigí hacia a fuera, la carreta tenía como cincuenta sacos de sementó y junto a esa había una con bloques. Pensé en lo mucho que me dolería el hombro por la noche pero no me queda otra opción no estaba yo para ponerme selectivo debía agradecer a Dios que tenía un trabajo. Comencé a desempacar la primera carretilla, los sacos de sementó eran pesados, porque no podía ser aserrín. Yo llevaba de uno por uno, me lo lanzaba en el hombro bueno y los iba colocando donde Jacob me señalo. El problema era que yo era diestro y me era más fácil utilizar mi hombro malo así que después de diez sacos estaba cargándolos en mi hombro lesionado sin darme cuenta, el dolor no era un indicativo ya que me había acostumbrado a ignorarlo. Pero llego un punto en que se hizo insoportable. Con todo el trabajo que había tenido que realizar, sumado con los golpes del día anterior y las cajas que me cayeron encima el hombro me estaba matando. Por lo que disminuí un poco la velocidad y comencé a cargar los bultos con las manos en lugar de lanzármelos contra el hombro. Me tomaba mucho más tiempo hacerlo así. Y ni siquiera así había logrado disminuir el dolor. Me tuve que detener un momento cerca del mediodía estaba tan acalorado que me quito la camisa como todos los demás empleados, pero solo fue por un momento, me la volvió a poner cuando escucho que alguien salía, era Jacob.

-¿Cansado?- me pregunto, seguro salio a ver porque tenía más de 15 minutos sin entran a dejar los sacos. Me faltaban la mitad de los sacos.

-No mucho- le conteste encaminándome hacia la carreta para tomar otro bulto y lanzármelo sobre el hombro, de nuevo utilice mi hombro lesionado pero estaba vez se quejo más que nunca y el dolor se hizo insoportable me caí al suelo soltando el bulto y aferrando el hombro.

-Wow- Jacob me tomo por los brazos y me ayudo a levantarme me sentó sobre la raíz de un gran árbol agradecí que el árbol cubriera el sol –No debiste venir a trabajar después de lo de ayer-

-Si tal vez tengas razón- no quería entrar en detalles de que era realmente lo que me dolía –Y el calor no es de mucha ayuda-

-¿Por qué no te quitas la camisa?- me dijo sentándose junto a mí, él cargaba su camisa amarrada al pantalón –Aquí nadie trabaja con la camisa puesta el calor es brutal y el sol es terrible. Sam no te dejara trabajar en otra cosa hasta que piense que puede confiar en ti. Pero déjame te ayudo con esos bultos- se levanto y se monto en la carretilla acerco tres bultos hacia el borde y se lanzo dos sobre el hombro y tomo el otro con el brazo libre –Tu puedes ir acercándomelos al borde de la carreta- yo asentí y me monte en la carreta moviendo todos los bultos al borde de la carreta. El los llevaba mucho más rápido que yo. En media hora había terminado.

-Gracias- le dije cuando regreso de llevar los últimos bultos de sementó.

-Tranquilo no te preocupes- me dijo sentándose de nuevo en el tronco del árbol yo me senté junto a él –Mi padre también era un soldado. Tuvo un accidente y quedo paralítico-

-Lo siento- le dije honestamente, respetaba mucho aquellos soldados que habían perdido más que una batalla en esa guerra.

-Hay que mantenerse positivos, él no se ha deprimido y monto un pequeño negocio en la casa, yo le construí unas rampas para que tengas más acceso-

-¿Y de que es el negocio de tu padre?- le pregunte secándome el sudor de la frente. Hasta ahora no me había dado cuenta de cuanta hambre tenía, no era consciente de que me había estado frotando el hombro durante todo el tiempo.

-Una tienda de antigüedades y artesanía, especialmente hecha de madera, y también muebles mandados hacer a la medida, yo le ayudo con esos por supuesto, ahora cuando llegue a casa tenemos que terminar un armario- lo mire por un momento, era tan joven y trabajaba tanto.

-Eso es mucho trabajo- le dije

-Alguien tiene que hacerlo, mi cuñado Paul y Sam nos dan un mano de vez en cuando- me dijo sacándose el también el sudor de su pecho y frente con la camisa. Se la coloco y se volteo a decirme –Ya es la hora del almuerzo- se levanto

-¿Y en donde almuerzan?- le pregunte.

-Algunos traen comida de sus casas, pero la mayoría vamos al restaurante de tu hermana, hay buen servicio comida de primera y buena vista si sabes a lo me refiero- él se sonrió yo no lo imite, cuando se dio cuenta de sus palabras agrego –Lo siento, no quise ofender a nadie, además que no me refería a tu hermana, no digo que no sea linda pero a mí me gustan más las morenas, me parece que Bella y la chica inglesa son muy lindas- estuve a punto de golpearlo pero luego recordé que era solo un niño, sus pensamientos por ellas nos podían ser tan malos.

-Bella está comprometida con Edward- le dije algo serio –Y Edward es mi mejor amigo-

-Lo sé, pero yo no le hago daño a nadie con mirar- dijo él, luego agrego -Además la otra…-

-Alice y a ella tampoco te puedes acercar- le dije levantándome

-Oh- dijo él como cayendo en cuenta –Te oigo amigo, que mala suerte las chicas lindas ya están comprometidas-

-Oh, no Alice no está comprometida conmigo, yo solo…-

-Ya ya tranquilo que no estoy interesado en ninguna de esa forma, solo admiro la belleza en las mujeres, respetándolas por supuesto- dijo este mirándome algo divertido –Pero ya sé porque quien suspiras tu mi amigo-

-No, no a mi Alice no me interesa- sabia que esa mentira no me la creía ni yo mismo.

-Si claro- dijo él todavía con la sonrisa burlona en los labios. Los demás trabajadores salieron, Félix y Alec se habían ido como a media mañana.

-¿Holgazaneando?- pregunto el joven que estaba con Sam cuando llegue.

-Solo un poco, aquí conversado- le dijo Jacob dándole unos golpes amistosos en el hombro.

-¿Conversando sobre que?- pregunto el joven -¿Cómo descargar los bloques con la mente?- él se rió de su chiste pero ni Jacob ni yo lo acompañamos.

-No, de mujeres es que acaso hay otro tema- le dijo Jacob los tres reímos –Mi amigo Jasper aquí acaba de llegar al pueblo y ya tiene un dolor de cabeza- ambos se rieron yo lo fulmine con la mirada –Vamos era solo una broma además no diere su nombre. Por cierto Jasper te presento a Paul mi cuñado, Paul este es Jasper- nos estrechamos las manos.

Nos encaminamos hacia el restaurante, cuando llegamos vi a Alice hablando con un hombre, a quien yo nunca había visto, ella no parecía muy feliz de verlo pero él si que lo estaba.

-Me parece que ya se te adelantaron- me susurro Jacob cuando entramos. Me senté en la misma mesa que Jacob, Paul, Sam y otro dos chicos.

-Hey, hermosa tenemos hambre- grito uno de los obreros de otra mesa. Alice levanto la mirada e hizo una seña con la mano de que ya iba. Se acerco a la mesa y les tomo la orden, luego vino a la nuestra.

-Hola chicos- saludo muy amablemente, parecía llevarse mejor con los que estaban en esta mesa que en las otras

-Hola Alice- saludaron todos en la mesa.

-¿Cómo te va en tu primer día de trabajo Jasper?- me dedico una sonrisa.

-Es algo fuerte pero no me quejo- le dije devolviéndole la sonrisa.

-Rose me dijo que cuando vinieras le avisara, creo que quiere comer contigo en la casa- me dijo Alice antes de voltearse hacia los demás -¿Qué desean chicos?-

-¿Qué tienes para hoy Alice?- pregunto Sam,

-Lo de siempre- dijo ella.

-Bueno si me permiten, voy a ver a mi hermana- me levante y me dirigí hacia la casa, no sin antes darle una mirada al hombre que estaba sentado en la barra, no estaba comiendo ni tomando nada, estaba vestido muy elegante y no me gusto para nada la forma en que miraba a Alice.

-¿Rose que sucede?- le pregunte cuando entre a la casa y la vi sentada en la mesa trabajando en unos libros que asumí eran de contabilidad –Alice me dice que tú querías comer conmigo-

-No, Jas yo no tengo hambre todavía, pero le pedí a Bella que te prepara un plato especial- se levanto y me dio un beso y un abrazo ya la abrace con fuerzas y le di un beso en la mejilla –Siéntate ya le pido a alguien que te lo traigan-

-¿Te molesta si como afuera?- ella estaba algo ocupada con todo los papeles del restaurante y no podríamos hablar, además quería estar afuera donde estaban los demás y Alice por supuesto –Tu estas ocupada-

-Claro no te preocupes por mí, le pediré a Alice que se encargue de llevarte tu comida- me dijo ella sin levantar la mirada de los papeles que tenía enfrente de ella.

-Yo mismo le digo- No quería distraerla de su trabajo-Pero pensé que ella solo te ayudaba los fines de semana por la noche-

-Ahora me ayudara los mediodía también, tuve que despedir a una de mis empleadas- dijo Rose mirando por un segundo antes de volver a poner toda su atención en su trabajo. Yo me levante y le di un beso en la frente antes de volver a salir. Justo en ese momento el hombre que había estado hablando con Alice antes salía por la puerta algo enfadado y Alice estaba de un humor de perros.

-¿Te encuentras bien?- le pregunte cuando llegue a su lado. Ella respiro profundo justo antes de voltearse y deslumbrarme con una enorme sonrisa.

-Estoy perfecta- dijo sin rastro de amargura en su voz -¿Vas a comer con Rose?- me pregunto.

-No ella no va a comer ahora y además está muy ocupada no quiero molestarla- le dije viendo como ella secaba unos vasos y los acomodaba en una bandeja.

-Entonces te traeré tu comida- me dijo con otra sonrisa.

-Gracias, pero al menos déjame que te ayude- le dije ofreciéndome a llevar la bandeja de vasos -¿A dónde?- le pregunte

-Primero hay que llenarlos- dijo ella, sacando una jarra de jugo.

-Ok yo me encargo- le dije tomando la jarra de sus manos y viendo como ella se desaparecía detrás de la puerta de la cocina. Serví los jugos y los lleve a cada mesa. Cuando estaba dejando los vasos en la mesa de Jacob este no perdió oportunidad para burlarse de mí.

-Te ves precioso trabajando de mesero- dijo en tono burlón, todos lo imitaron menos Sam, yo me reí con ellos.

-Jaja, que gracioso, te anotare tus chistecitos en la cuenta- le dijo terminando de colocar los vasos y dejando uno para mí.

-Tranquilo no te preocupes que te dejaremos una buena propina- dijo Paul, chocando la mano con Jacob. Incluso Sam que no parecía reírse por nada se sonrió.

Alice salió en ese momento con los platos y nos los fue repartiendo en todas las mesas. Yo deja la bandeja encima de la barra.

-Gracias Jasper- me dijo cuando pasaba junto a mí con la segunda tanda de platos. Yo me adelante y tome los platos de sus manos.

-Estoy a la orden Señorita- le dije regalándole una sonrisa. Y vi como se sonrojo un poco -¿A dónde?- le pregunte aun con la sonrisa en los labios.

-Donde tu amigo Jacob- dijo ella desapareciendo detrás de la puerta de la cocina de nuevo.

Cuando todo el mundo tenía su plato enfrente yo me senté junto a Jacob y Alice me trajo mi plato, era la antigua receta de mama para hacer estofado, me encantaba esa receta, pero nadie lo hacía tan bien como ella, claro que si alguien tenía oportunidad de hacerlo bien era Bella.

-Buen provecho, Jazz- me dijo Alice dejando el plato frente a mí.

-¿Tu no vas a comer Alice?- le pregunto Paul llevándose un gran pedazo de carne a la boca –Siéntate con nosotros-

-No, gracias chicos, tengo que terminar acá además voy a esperar para almorzar con Rosalie- dijo ella, retirándose a la barra con una suave sonrisa en sus labios. Mientras comía yo no quitaba mi vista de donde estaba Alice, estaba sentada detrás de la barra como entre preocupada y molesta, y tenía la mirada fija en un vaso con agua que tenía en las manos. Me preguntaba que le ocurría, tenía que ser algo referente al tipo ese que estaba allí cuando llegamos. ¿Quién sería ese hombre? ¿Y qué le había dicho a Alice que la tenía tan molesta? Tendría que preguntarle más tarde, pero tenía que encontrar la forma de hacerla hablar disimuladamente, no quería que pensara que era un entrometido.

¿No es eso lo que eres?

De cierta forma si era cierto, yo no tenía ningún derecho sobre ella como para andar preguntándole ¿Con quien hablaba? y ¿Que hablaban?

Termine de comer y me tome el jugo, el estofado estaba delicioso, Bella es una excelente cocinara.

Me levante con el plato y el vaso y los lleve hasta la cocina, si no iba a pagar lo menos que podía hacer era dar una ayudita.

-Esta comida esta exquisita Bella- le dije apenas entre

-Qué bueno que te gusto, seguí la receta de tu mama al pie de la letra- dijo ella secándose las manos y tomando el plato y el vaso de mis manos.

-Gracias Bells- le dije dándole un beso en la mejilla –Edward es un hombre con mucha suerte- agregue frotándome el estomago mientras salía de la cocina, pude escucharla reír y me imagine como se ruborizaba.

Cuando salí Alice estaba recogiendo los demás platos y vasos en una bandeja, mientras lo hacía molestaba a los chicos por sus modales en la mesa o mejor dicho por la falta de modales. Yo me senté en la barra y comencé a frotarme el hombro un rato, me estaba matando de seguro que no podría dormir esta noche.

-¿Qué tiene tu hombro?- la voz de Alice me llego por detrás, me voltee para encontrarme con su mirada. ¡Dios que ojos tan hermosos tiene esta mujer!

- No es nada serio - le dije quitándole importancia – Me duele solo un poco – mentí. Ella no parecía muy convencida. Pero no insistió mas, yo me quede allí viéndola secar los vasos. No me había percatado del tiempo que estuve mirándola hasta que sentí que alguien me golpeaba en el costado.

-Ya tenemos que irnos, Jasper- Jacob estaba parado junto a mí con una sonrisa burlona en sus labios y le lanzaba mirabas a Alice.

-Claro, tenemos que volver a trabajar- dije asegurándome de pisarlo bien fuerte cuando le pase por el lado –Adiós Alice-

-Adiós Jazz, nos vemos luego- dijo ella sonriéndome.

Salí de restaurante y me dirigí de vuelta a la construcción con Jacob y los demás obreros -¿Qué tanto mirabas a Alice, Jazz?- me pregunto Jacob conteniendo una sonrisa y noto la burla remarcando el apodo con el que Alice me llamaba.

-Nada-

-Si claro- dijo él todavía con esa sonrisa burlona en sus labios –Pero debo decirte que no les eres del todo indiferente- una pequeña parte de mi ego no pudo evitar hincharse de alegría.

-No sé de que hablas- le dije lo más sereno que pude –Además no me interesa-

-Ah bueno si no te interesa, entonces yo podría…- lo fulmine con la mirada antes de que pudiera terminar la frase, él volvió a sonreírse –Claro, claro a ti no te importa- su voz llena de sarcasmo. Lo ignore hasta que llegamos a la construcción lo cual sucedió en cuestión de segundos de hecho.

Cuando llegue me dedique a descargar la segunda carreta. Esta vez sin la ayuda de Jacob, él tenía que terminar su trabajo así que me toco soportar el dolor del hombro, pero lo ignore como siempre lo hacía. Me llevo toda la tarde pero logre descargar toda la carreta y otra que trajeron a media tarde, la cual tenía algunas herramientas. Cuando cerraron la construcción ya comenzaba a oscurecer. Así que me despedí de Jacob y Paul y me dirigí al restaurante.

Estaba tan cansado que apenas y le conteste el saludo a Rosalie y Emmett, que estaban como siempre discutiendo en la barra, mientras que el chico, Seth, los miraba distraído. No tenía hambre así que me fui al cuarto me di un baño y luego me metí en la cama, de no haber sido por lo cansado que estaba el dolor del hombro no me hubiera dejado dormir en toda la noche.

El resto de la semana transcurrió de la misma manera, me dirigía a la construcción temprano, me pasaba toda la mañana descargando las carretillas que traían del depósito, luego iba a almorzar en el restaurante de Rosalie con los demás y volvía en la tarde a seguir descargando mas bloques, o sacos o herramientas o lo que sea que hubiera que descargar.

Así llego el final de la semana, era viernes así que todos los trabajadores iban al restaurante/bar a tomar, ya que no se trabajaba los sábados y además era día de pago. A mí no me provocaba tomar esa noche, estaba terriblemente cansando y el hombro me estaba molestando pero ya no me dolía tanto, la pomada que me había dado Carlisle era maravillosa, estaba bastante cansado necesitaba descansar, pero esa noche Rosalie me pidió que los ayudara en el bar porque Seth no había podido ir y Emmett estaba ayudando en la barra por lo que yo ocupaba el lugar de Emmett, estar pendiente de que no se armen peleas y escándalos.

En realidad no tenía que hacer nada, solo me sentaba en la barra y hablaba con Alice y Emmett cuando estos se desocupaban. Rosalie seguí trabajando en los libros, pedidos, facturas e inventarios del restaurante, se acercaba el fin de mes y tenía que tener todo al día.

-Tomate algo, que te estás quedando dormido sobre la barra- me dijo Alice colocándome un vaso enfrente de mí. Yo me lo tome y mientras la noche iba transcurriendo me fui tomando unos cuantos tragos, no estaba borracho solo un poco prendido.

A mitad de la noche apareció de nuevo el hombre que había estado hablando con Alice en el mediodía del lunes, se acerco a la barra inmediatamente y se sentó a dos asientos del mí. Alice estaba buscando unas botellas en la parte de atrás y Emmett estaba limpiando la barra.

-¿Dónde se encuentra la Srta. Brandon?- pregunto el hombre dirigiéndose a Emmett. Tenía un acento extranjero.

-Ya viene está buscando unas botellas en el depósito- le dijo Emmett sin prestarle mucha atención.

-Bien, la esperare- dijo este colocando sus brazos sobre la barra –Sírveme un trago. Whisky- le pidió a Emmett. Este le sirvió su trago y luego se acerco hacia donde estaba yo.

-¿Quién es ese?- me pregunto en voz baja haciendo un señalando al recién llegado con un sutil movimiento de cabeza.

-No lo sé, un amigo de Alice imagino- sentí como un rugido surgía de mi interior, no me gusta ese hombre para nada, y mucho menos el hecho de que estuviera buscando a Alice.

-Pues por el acento que tiene debe de ser de Londres también- dijo Emmett

-¿Qué tanto chismosean ustedes dos?- Rosalie había llegado hasta donde nos encontrábamos Emmett y yo, y ninguno de los dos la había escuchado llegar.

-Dios mío Rosalie!- dijo Emmett pegando un brinco –Me diste un susto de muerte-

-Así tendrás la conciencia- le dijo Rosalie con una sonrisa juguetona en los labios.

-Oh! Créeme Rose no quieres saber cómo tengo mi conciencia- le conteste este en un tono seductor. Rosalie le seguía sonriendo, y ambos se estaban mirando a los ojos, Emmett hizo ademán de acercarse a Rosalie pero fue interrumpido por el hombre que seguía esperando a Alice.

-Disculpe, ¿Cuánto cree que se tarde Alice?- pregunto mientras se terminaba el trago -¿Esto es lo más fuerte que tienen aquí? – miro el vaso vació y sin esperar respuesta agrego –Sírvame otro-

-¿Y este quién es?- pregunto Rosalie

-Amigo de Alice- le conteste.

-Aquí tiene- le dijo Emmett de malhumor –Y no sé cuánto le falte a Alice tendrá que esperar- luego se dio la vuelta a continuar su conversación con Rose, pero esta ya había perdido el interés, ya no se sonreía, estaba revisando unas botellas que estaban detrás de ellos. Imagine que Emmett no dejaría las cosas así, estaba realmente interesado en ella, y la verdad es que no me molestaba ahora que lo conocía un poco me daba cuenta de que era un tipo legal. Además entre él y Félix lo prefería a él mil veces para mi hermana.

El hombre que se encontraba junto a mí, se apuro el trago dejo el dinero sobre la barra y se fue. No pude evitar alegrarme al verlo salir, no me gustaba nada y mucho menos que estuviese preguntando por Alice

Emmett me sirvió un trago –Yo no pedí nada- le dije

-Puede que no lo pidieras, pero se cuando alguien necesita un trago, y a ti te caerá de maravillas- me dijo este

-No lo necesito- insistí

Emmett iba a protestar pero fue interrumpido por Rosalie –Oh casi lo olvido Jasper, te llego un paquete en la tarde, está en la casa- dijo mientras se dirigía a la casa.

¿Quién querría enviarme a mí un paquete?

Después vería de que se trataba, Alice se había tardo mucho, así que decidí ir a ver que la demoraba. Me levante y me dirigí al pequeño almacén donde se guardaban las bebidas. Cuando llegue a la puerta del almacén camine hasta el final de ese pasillo y vi la lámpara de Gas que Alice había llevado con ella en el suelo. Estaba rota, como si se hubiese caído.

-¿Alice?- llame, pero no me contesto.

Continúe caminando hasta llegar casi al final del pasillo estaba oscuro pero pude ver dos figuras al final, la más alta, que definitivamente no era Alice, tenía a Alice contra la pared, parecía que estaban besándose. En ese mismo instante me arrepentí tremendamente de haberme acercado a buscarla, me di la vuelta para irme cuando la escuche.

-Suéltame- le dijo Alice forcejeando con él pero este era mucho más fuerte y alto que ella y la tenía dominada.

-Shh, Alice tranquila, no peles, será más fácil si cooperas conmigo- reconocí al hombre por su voz era el tipo que la había ido a buscar. Recorrí el espacio que quedado entre ellos y yo en un segundo.

-Suéltala- le grite tomándolo por los hombros y alejándola de Alice, lo golpee en la cara y me puse entre él y Alice.

-No te metas en lo que no te incumbe- me dijo en tono amenazador

-Pues fíjate que si me incumbe-

Lo golpee de nuevo, el me devolvió el golpee pero yo lo esquive, yo lo golpee en el estomago y me metió un rodillazo en las costillas. Maldición me había dejado sin aire. Me caí al suelo y trataba de recuperar el aliento cuando él me pateo en el estomago y luego en la cara, caí boca abajo sobre el suelo, escupí sangre y note que la herida que tenía en la mejilla del domingo sangraba de nuevo.

-Jazz!- Alice grito y se acerco a mí –Lárgate James, déjanos en paz-

-Ni lo sueñas, Al, no me ire hasta que tenga por lo que he venido- se acerco y la tomo por el cabello.

Yo me levante del suelo y lo golpee en el estomago Alice se cayó al suelo, me le fui encima y ambos nos caímos pero yo había quedado encima de él así que aproveche mi posición y lo golpeaba constantemente, el logro voltearse y quedar sobre mi golpeamos un armario y varias botellas se cayeron. Me golpeo en el rostro de nuevo y trataba de ahogarme, colocando sus manos alrededor de mi cuello.

Escuche unos pasos, seguro Alice trataba de salir a buscar ayuda. Después de forcejar por unos segundos más logre quitármelo de encima, me voltee a tomar un tubo que se había caído junto con las botellas, pero cuando me regrese tenía un revolver apuntándome en la cabeza.

-Jazz!- Alice seguía detrás de mí

-¿Qué vas hacer ahora idiota?- me dijo James acercándome la pistola a la cara.

Estaba completamente petrificado, no me esperaba que sacara un arma, ¿De donde la había sacado? Solo podía pensar que si me mataba Alice estaría a su merced. No podía permitirlo, tenía que protegerla a como dé lugar.

Pero antes de que pudiera hacer nada se escuche el sonido de un arma al dispararse y a Alice gritar. JAZZ

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