Capitulo 11
Pero antes de que pudiera hacer nada se escucho el sonido de un arma al dispararse y a Alice gritar. JAZZ
¿Me había disparado? No sentía nada, seguía arrodillado enfrente de James, y él mantenía el arma en sus manos pero la apuntaba hacia el piso y tenía una expresión de horror en su rostro. Como si estuviera aterrado. ¿Qué demonios había pasado?
Mire mi pecho y no había nada allí, si me hubiese disparado me hubiera tumbado al recibir el impacto de la bala. Si no me había disparado a mi entonces… mi mente se apresuro en sacar las conclusiones, la única persona además de nosotros dos era… ALICE. Me voltee inmediatamente con el corazón en la mano. No! Ella no podía estar herida, pero Alice estaba detrás de mi agachada, cubriendo su cabeza con sus manos. En ese momento levanto la mirada y supe que ella estaba perfectamente.
-Lárgate y no vuelvas. Porqué la próxima vez no fallare- Rosalie se encontraba a un par de metros de notros, tenía el antiguo rifle de papá apuntado a la espalda de James. No podía ver su cara pero por su voz supe que sus ojos debían de estar flameando.
-No vuelvas a disparar- dijo James con voz temblorosa. Dejo el arma sobre un estante y salió, no fue hasta que James paso junto a Rosalie que note que Emmett estaba justo detrás de ella. Este estampo a James contra la pared. El hombre era una bestia lo tenía a centímetros del suelo con tan solo un brazo.
-Si te vuelves a acercar por acá lo lamentaras- le dijo Emmett furioso.
Cuando lo soltó James salió lo más rápido que pudo del lugar. Yo todavía estaba en shock de ver a mi hermana disparando un arma. Ella se veía muy valiente y corajuda pero ahora estaba aterrada su manos temblaban y se balanceo amenazando con caerse. Pero Emmett la sujeto a tiempo y le quito el rifle de las manos.
-¿Rose? ¿Estás bien?- le pregunto mientras la acerca a su cuerpo para que se apoyara en él.
-No puedo creer lo que acabo de hacer- dijo ella con un hilo de voz. Se volteo y permitió que Emmett la abrazara.
-Ya paso, Rose, todo está bien ahora- le dijo Emmett mientras acariciaba su cabello.
Sentí la mano de Alice sobre mi hombro, me volteé inmediatamente.
-¿Tu estas bien Alice?- le pregunte, ella también estaba asustada por todo lo sucedido -¿Él no te… quiero decir… él…te lastimo?- no sabía cómo hacerle aquella pregunta, lo que deseaba saber era si el degenerado ese había abusado de ella. Alice me entendió y negó con la cabeza.
-Yo estoy bien Jasper, él no me hizo nada a mi- pero se lanzo sobre mi y por la forma en cómo se agitaba su cuerpo supe que estaba llorando. Yo la rodee con mis brazos y la apreté contra mi pecho lo más fuerte que pude.
-Tranquila pequeña él no podrá lastimarte, yo te protegeré- le susurre al oído, acariciando su espalda.
-Mira lo que te paso por mi culpa- dijo ella separándose de mi cuerpo para mirarme a los ojos, se limpio las lágrimas con el dorso de la mano y acaricio mi mejilla cortada –Esto es por mi culpa-
¿Cómo puede pensar que es su culpa? El único culpable era James, y no me importa que tan golpeado estaba volvería hacerlo mil veces, con tal de protegerla. La tome por los brazos y la acerque a mí –Esto No es tu culpa, Alice. Y lo haría gustoso de nuevo si con eso se que tu estarás a salvo y bien-
-Yo no puedo estar bien si tú estás en este estado- ella lo dijo muy bajito y muy rápido, ella misma se sorprendió de sus palabras. Yo no pude evitar sonreírme. Me incline par besar sus labios, ya no lo soportaba más, ella no parecía querer rechazarme así que continúe acercándome, sentí su aliento sobre mis labios, cerré mis ojos, sentí su aliento uniéndose con él mío, nuestros labios se rozaron.
-Mejor entremos a la casa- la voz de Emmett nos había asustado y ambos nos alejamos el uno del otro. Demonios. Había estado tan cerca de besarla. Pero Emmett si es inoportuno. Ella estaba avergonzada y ahora miraba hacia cualquier parte menos a mí. Suspire derrotado, un momento como aquel jamás volvería a darse.
-Si claro mejor cerremos el bar y entremos a la casa- le dije levantándome y ayudando a Alice a levantarse.
Y así lo hicimos, los clientes se habían esfumado al escuchar el disparo. Charlie había llegado pero Emmett hablo con él mientras que Alice, Rose y yo entrabamos a la casa, Emmett cerró el bar y luego fue a la casa.
-¿Está todo bien?- pregunto no más entrar, lo mire de mala gana, pero luego se me paso, él no nos había interrumpido a propósito, estaba tan oscuro en el depósito que probablemente él no veía nada. Todos asentimos, mientras que Rose se tomaba él te que le había preparado María, quien estaba horrorizada cuando le contamos lo sucedido.
-Ven conmigo para curarte esas heridas, Jasper- me dijo
-Alice por favor podrías ayudar a Jasper- le pidió Rosalie, esta le lanzo a Rose una mirada horrorizada –Es que necesito que María le arregle una habitación a Emmett – Y María fulmino a mi hermana con la mirada.
-¿Cómo?- dijo Emmett sorprendido
-Por Favor quédate esta noche aquí, es peligroso que te vayas…- Emmett sonrió ante la preocupación de Rose por su bienestar, pero Rosalie enrojeció –Además así nos acompañas a nosotros- agrego Rosalie rápidamente.
-Claro que me quedo contigo princesa, así nos vamos acostumbrando a nuestra vida de casado- le dijo Emmett bromeando, Alice y yo nos sonreímos.
-No te pongas pesado Emmett, porque te boto sin importarme lo que pueda pasarte- le amenazo ella levantándose de la mesa –Vente María- se dirigieron a la segunda planta. Emmett paso junto a nosotros y nos guiño un ojo.
-¿Eso significa que no dormiré en tu cuarto?-
-No abuses de tu suerte, McCarthy-
Alice y yo volvimos a reírnos por las ocurrencias de Emmett. Pero ella volvió a adoptar su expresión anterior, estaba muy incómoda al darse cuenta que nos habíamos quedado ella y yo solos.
-Yo puedo curarme solo, tranquila Alice no hace falta que te molestes- me levante –Buenas noches Alice- y me aleje dejándola sola en la cocina.
Cerré la puerta y me quite la chaqueta y la camisa dejándome caer en la cama. Estaba molido, después de tanto trabajo y la pelea con el idiota de James estaba hecho polvo. Estuve así por unos momentos, no tenía ganas de nada pero me estaba doliendo la mejilla y debía curarla. Me levante de mala gana. Me acerque al espejo y vi que tenía sangre en la mejilla y el labio. Demonios.
Fui a buscar el alcohol pero recordé que no lo había traído conmigo, tendría que bajar o podría simplemente limpiarlas con agua y ya, tome la jarra de agua vertí un poco en una taza, y usando una camisa vieja me limpie la sangre.
Tocaron a la puerta -Pase- seguro es Rose que viene a ver como estoy. Cuando me voltee vi a Alice parada en la puerta con el alcohol y unos algodones en sus manos.
-Pensé que a lo mejor necesitarías esto- me dijo sin moverse de donde estaba.
-Gracias, Alice-
-Los dejare aquí- entro y los coloco rápidamente sobre una mesita junto a mi cama, cuando se apresuraba a salir, yo la tome por el brazo y se lo impedí.
-¿Por qué tan apurada?- le pregunte obligándola a voltearse.
-No quiero causarte problemas con…- Alice estaba mirando al piso y sus mejillas estaban coloradas -María-
-¿Qué? ¿Por qué me causarías un problemas con María?- le pregunte sin entender.
-Ella me dijo que ustedes estaban ... juntos- me explico Alice, yo me quede petrificado. ¿Cómo podía ocurrírsele a María decir que estábamos juntos? –Me pidió que no me acercara a ti y yo no quiero tener problemas, Jasper, yo no sabía. Te agradezco muchísimo lo que hiciste por mi esta noche pero yo creo que mejor mantenemos distancia-
Alice se quedo mirándome pero yo no conseguía las palabras y estaba como clavado en el piso. María tendría que oírme. ¿Quién se cree que es? ¿Con que derecho le dice eso a Alice? Yo nunca le di razones para creer que éramos algo
Claro que si, tú la besaste ya había aceptado que estaba loco, pero porque esa voz tiene que ser tan inoportuna.
Cuando Alice noto que yo no diría nada se dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta. Yo me apresure a alcanzarla, la traje dentro del cuatro y cerré la puerta detrás de ella. La empuje suavemente contra la puerta, y apoye mi cuerpo sobre el de ella. Sentía su espalda chocar contra mi pecho cada vez que respiraba. Incline mi cabeza para susurrarle al oído.
-Yo no estoy con María. De hecho estoy interesado en otra mujer- mis labios rozaban su oreja y pude sentir como ella contenía la respiración –Tu me gustas mas de lo que quisiera admitir Alice-
Ella se volteo lentamente y me miro a los ojos por unos segundos. Cortamos la distancia que nos separaba y nuestras bocas se unieron en un suave beso. Tener sus labios sobre los míos era divino, sus besos sabían a fresa y vainilla, su aroma me inundaba completamente. La apreté contra mi cuerpo e intensificamos el beso, ella acariciaba mi cabello.
Continuamos besándonos por un tiempo hasta que nos separamos para tomar un poco de aire.
-Jazz- mi nombre se escapo de sus labios como un susurro, ella mantenía sus ojos cerrados y sus dedos entrelazados en mi cabello.
Yo deposite pequeños besos en cada uno de sus ojos, nariz y bese la comisura de su boca. Roce sus labios pero no llegue a besarla, ella intento atrapar mi boca pero yo me aleje. Lo hice un par de veces pero ella se molesto por mi broma y con sus manos todavía en mis cabellos alejo mi cabeza un poco y abrió sus ojos, me fulmino con la mirada. Para luego empujar mi cabeza hasta que nuestros labios se unieron de nuevo, esta vez el beso era más apasionado nuestras lenguas se unieron en una lucha. Yo estaba extasiado, no podría creer que finalmente la había besado y lo más sorprendente ella me besaba de vuelta. Yo la tome por la cintura y la acerque más a mi cuerpo, ella apoyo una de sus manos sobre mi pecho desnudo, y sentí la suavidad de su piel, la apreté mas contra mi cuerpo, pero nos separamos abruptamente cuando la puerta del cuarto se abrió de improviso, como aun estábamos detrás de ella estas nos golpeo.
-¿Qué están haciendo allí atrás?- pregunto Rosalie
-Vine a curar a Jasper, ¿Recuerdas?- se apresuro en decir Alice.
-¿Detrás de la puerta?- pregunto de nuevo Rosalie sin creerle ni una palabra.
-Acá es donde veo mejor, ya sabes, el lugar mejor alumbrado del cuarto- se volvió a apresurar en agregar Alice.
Rosalie no se lo creyó, nos miraba a los dos de manera sospechosa. Luego paso del alcohol y los algodones, muy lejos de nosotros, a las manos vacías de Alice.
-Pero ya termine, buenas noches- dijo Alice saliendo rapidamente de la habitación. Alice se había desaparecido en cuestión de segundos.
-Jasper- Rosalie entro y cerro la puerta.
-Ya lo sé Rose, ya se que a ti no te parece correcto que me interese en tu amiga- hable rápidamente y sin dejarla intervenir –Pero no se puede controlar lo que se siente-
-Jasper no entiendes que ella nunca podrá…- se detuvo para mirarme, luego soltó un suspiro y agrego –No es por ella que me preocupo, sino por ti-
-No tienes que preocupare por mí-
-Solo quiero evitar que sufras, Alice es una persona increíble, es una gran amiga pero nada podrá funcionar entre ustedes- Rosalie hablaba con melancolía en la voz –Aunque ambos lo quieran, su dinero siempre se interpondrá entre ustedes… Jasper esto no es un cuento de hadas, un hombre de nuestro nivel económico no se queda con la princesita- yo sabía que lo que ella decía era cierto, pero me negaba a creer que solo por eso Alice y yo no podíamos estar juntos –Nunca pasara Jasper. Créeme-
-Hablas como si a ti te hubiera pasado algo similar- le dije sentándome en la cama. Ella se sentó junto a mí.
-Yo también me enamore de la persona equivocada- yo la miraba confundido –Hace un año pensé que había conocido al hombre de mi vida, él era un caballero, atento, era maravilloso conmigo, él estaba por heredar una gran fortuna, por lo que su familia quiso conocer a su novia, para asegurarse que yo no era una cazafortunas y…- ella hizo una pausa para respirar profundamente –Digamos que a veces la familia pesa más que el amor-
-Lo siento Rose pero ese tipo tiene que ser un idiota para dejarte solo por el maldito dinero- hubiera querido estar aquí para apoyarla, o al menos para partirle la cara a ese imbécil.
-Eso ya no importa Jasper, pero no deseo que te pase lo mismo-
-Alice no es así, y yo no me he enamorado de la persona equivocada- no podía aceptar que Alice no era para mí, luego de la forma en que respondió a mis besos no podía creer que Alice no era la mujer de mi vida, todo lo contrario.
-Tú no la conoces Jasper, no puedes saberlo-
-Pero sé lo que siento, y aunque apenas la conozco y me parece imposible,creo que realmente podría llegar a enamorarme de ella- ella no dijo nada tan solo me miraba como analizando mis palabras.
-Entonces espero estar equivocada, y si mama y papa estuvieran aquí te dirían que sigas a tu corazón- me dijo ella regalando una caricia en mi mejilla –Pero si ella te lastima se las verá conmigo – ambos nos sonreímos.
Ambos nos quedamos en silencio por un rato, tal vez Rosalie tenía razón, pero a mí no me importaba que Alice me rompiera el corazón si por lo menos tenía otra oportunidad de probar sus labios.
-En fin- Rosalie hablo en voz alta pero parecía estar poniéndole fin a un conversación que ella mantenía en su cabeza –Vine a traerte la carta y el paquete que te llego- se saco del bolsillo una carta doblada y un sobre mediano también doblado al a mitad –Te dejo para que descanses, hasta mañana Jasper- yo tome la carta de sus manos y ella dejo el otro sobre mi cama, me dio un beso en la mejilla y se dirigió a la puerta.
-Buenas noches Rosalie- la carta tenía el sello del ejército. La mire por ambas caras pero no me provoco leerla todavía. La deje junto al paquete que no despertaba ni el más mínimo interés en mi, tome la botella de alcohol y los algodones, me dirigí al espejo y me cure las heridas del rostro.
Apenas había terminado cuando se volvió a abrir la puerta de mi cuarto, ¿Es que acaso nadie toca la puerta? Pero al voltearme vi justamente a la persona con la que deseaba hablar más que nadie. Era María, traía una jarra de agua en sus manos. Ahora si dejaríamos las cosas claras.
Ella se quedo en la puerta mirando mi pecho desnudo –Pasa María que tenemos que hablar- le dije muy serio, me coloque la camisa de nuevo.
María cerró la puerta al entra y dejo la jarra de agua sobre la mesa de noche.
-Pensé que nunca lo dirías- me dijo ella acercándose a mí para abrazarme –Eres muy penoso ¿cierto?-
-No- le dije detenido sus brazos en el aire y bajándoselos, le di un pequeño empujo para alejarla de mi –No soy penoso-
-Pero pensé que querías hablar de nuestra situación- dijo ella confundida.
-Nosotros no tenemos ninguna situación-
-Pero y el beso que me diste-
-Eso no debió pasar María, fue una gran equivocación, tan grande como la que tu cometiste al decirle a Alice que tu y yo estábamos juntos ¿Por qué inventaste eso?- le di la espalda para botar los algodones que tenía en la mano.
-Ella se creía con derecho sobre ti y eso me molesto así que quise alejarla de ti- las lágrimas amenazaban con escaparse de sus ojos.
-Ella TIENE derecho sobre mi pero tú no- sabía que estaba siendo muy duro con ella pero no quería dejar espacio para confusiones –Que quede bien claro una cosa María, a mi tu no me interesas como mujer-
-¿Tú y Alice tienen algo?- pregunto mientras dos lágrimas caían por sus mejillas. Demonios detesto ver a una mujer llorar.
-Eso no es asunto tuyo María- ella me miro con ojos dolidos, ¿Cómo pudo creer que entre nosotros pasaba algo si ni siquiera hemos tenido una conversación? –Lo siento mucho María- yo le pase uno de mis pañuelos que tenía en la gaveta –No llores. Mira María yo no valgo la pena, no tengo nada que ofrecerle a nadie, estoy hecho un desastre. No soy un buen partido- le sonreí tratando de animarla –Se que no lo entiendes, pero te estoy haciendo un favor-
-No se siente como si me estuvieras haciendo un favor-ella se limpio las lágrimas y me devolvió el pañuelo.
-Quédatelo- le dije
-No lo quiero- lo lanzo sobre la cama –Buenas noches- y se fue.
Solté un suspiro mientras me dejaba caer sobre la cama. Eso salió mejor de lo que esperaba. Tome la carta y la abrí.
Mayor Jasper Whitlock
Se le hace entrega de las pertenencias del soldado Kevin Scott, perteneciente a su división, esperamos que consiga usted la mejor manera de hacerle saber a su familia de su fallecimiento y le entregue los objetos personales que se pudieron encontrar. Sabemos encontraran apoyo en sus palabras, no se nos ocurre mejor soldado para esta misión.
No me interesaba leer el resto de la carta, la deje a un lado y tome el otro sobre, era pesado. Desplaye las pertenencias de Kevin sobre la cama. Estaban sus medallas y reconocimientos, ni siquiera los habían limpiado. También había unas fotos, una era de él y su esposa en el día de la boda y la otra estaba la misma mujer con los que asumí eran los hijos de la pareja. ¿Eso era todo lo que habían encontrado? ¿Ese es el consuelo que les queda a las familias que han perdido a sus seres queridos? Sacudí el sobre de nuevo y cayó el anillo de bodas de Kevin, tenía sangre en el. Lo deje sobre la cama. Me serví un vaso de agua a ver si así podía soltar el nudo que se me había formado en la garganta.
¿Cómo le daría esta noticia a aquella pobre mujer? Pensaba que tenía una división en el ejército especializada para dar estas noticias a los familiares. Supongo que se les hace más fácil de esta manera. Tome las medallas y el anillo y me las metí en el bolsillo, guarde las fotos en el sobre y la puse en un cajón junto con la carta. Salí de mi habitación y baje a la cocina, encendí una lámpara de gas y la coloque sobre la mesa.
Saque todas las cosas que había metido en mis bolsillos y con un poco de agua y jabón comencé a limpiarlas. No se las podía entregar a su esposa en aquellas condiciones, y después de todo lo que había pasado esa noche se me había espantado el sueño.
Me estuve cerca de una hora limpiando las medallas y el anillo de bodas de Kevin, cuando termine me dirigí a mi cuarto y me desplome sobre la cama, antes de quedarme profundamente dormido me preguntaba si Alice estaría teniendo problemas para dormirse al igual que yo, si estaba pensando en todo lo ocurrido esta noche.
Me encantan los momentos entre Rose y Jasper son muy tiernos de hermanitos… y Emmett me mata de la risa. Jejeje
Espero sus review para ver que tal les pareció este capitulo
