Capitulo 12

Había decidido ir a primera hora a hablar con la esposa de Kevin, por lo que al levantarme me dirigí a la dirección que ponía en la carta. Estaba parado frente a la casa pensando que demonios iba a decirle a aquella pobre mujer. Pero no tuve mucho tiempo para pensarlo, de pronto la puerta se abrió y de ella salieron dos niños corriendo.

-Regresen aquí- le grito una pequeña niña que corría detrás de ellos tratando de alcanzarlos en vano. Estaban dando vueltas en círculos pero se detuvieron al verme.

-¿Esta su madre en casa?- les pregunte acercándome a donde se encontraban ellos tres –Soy un amigo de su padre- agregue al ver que los chiquillos no confiaban en mi. Y tenían razón en no hacerlo.

-Niños, entre a la casa- la voz de una mujer les llego desde la puerta de la casa, los niños obedecieron y ella se dirigió a mi -¿Quién es usted?-

-Buenos días, Sra. Scott, Mi nombre es Jasper Whitlock, soy…- pero ella no le dejo terminar de hablar.

-Pase, hace días que lo estaba esperando- ella entro dejándome como piedra en el frente de su casa.

¿Cómo podía estar esperándolo por días si el mismo acababa de enterarse?

Me apresure a entrar tras ella. La casa era pequeña pero acogedora, en la sala había juguetes regados por el suelo, y allí estaban los tres niños jugando. La seguí hasta la cocina, y allí fue que me fije en su aspecto, tenía un delantal que le llegaba hasta las rodillas, el cabello algo desarreglado y sin maquillaje, tenía unas sombras bajo sus ojos de noches enteras sin dormir, probablemente preocupada por el paradero de su esposo, pero aun así me pareció que era una mujer hermosa, y su aspecto era comprensible teniendo tres niños que cuidar ella sola.

-¿Desea una taza de café, Sr. Jasper?- me pregunto ella ofreciéndome que me sentara.

-Si, por favor-.

-Aquí tiene- dijo poniéndome una taza enfrente y otra donde ella se sentó.

-Gracias- le dije tomando un sorbo -¿Por qué decía que me estaba esperando? ¿Cómo podría usted saber que vendría?-

-La guerra termino hace mucho tiempo, al principio pensé que él tardaría en volver, que si algo malo le hubiera sucedido ya nos abrían avisado- ella se quedo mirando hacia la pared por unos instantes, yo tome otro sorbo de mi café –Pero el tiempo seguía pasando y cada día perdía las esperanzas de que volviera, una parte de mi no quería creerlo pero con el pasar de los días me hice a la idea de que no volverle a verlo hasta que apareciste tú, el me hablo de ti en sus cartas, no sé si alguna vez te lo dijo pero te tenía mucho aprecio- estaba impresionado por la noticia, él no había sido muy unido a nadie, se había mantenido distanciado de todos, no quería apegarse a nadie sabiendo el peligro que corrían –Cada día pensaba en ir a hablar contigo para preguntarte por él-

-¿Por qué no lo hizo?- le pregunte mirándola a los ojos, sus ojos eran de un azul cielo preciosos, pero ahora estaban apagados completamente diferentes a los de la mujer que aparecía en la foto que había visto anoche. Ella se limpio dos silenciosas lágrimas que bajaban por sus mejillas.

-No quería escucharlo, no quería aceptarlo, porque mientras que no tuviera noticias de él había una esperanza, pero si lo confirmaba entonces Kevin se habría ido de verdad- un par de lágrimas mas bajaron por sus mejillas, saque un pañuelo y se lo ofrecí.

-Gracias- me dijo ella tomándolo -¿Por qué a eso ha venido usted hoy? A decirme que Kevin murió- yo tan solo asentí.

Ella lloro aun más cubriendo su boca con el pañuelo para que los tres pequeños que jugaban en la sala contigua a la cocina no la escucharan. Me sentía completamente impotente al no poder hacer nada para consolarla.

-¿Por qué se han tardado tanto en avisarme?- ella estaba tratando de controlarse.

-No lo sé, es muy inusual que no hallan avisado a las familias-

-Han sido los peores meses de mi vida, pero por lo menos puedo estar agradecida de que la espera a acabado- las lágrimas seguían escapándose de sus ojos y ella las limpiaba inmediatamente –No hubiera podido aguantar más-

-¿Por qué estaba esperándome a mí precisamente?- le pregunte sorbiendo un poco de café.

-Supuse que usted vendría a verme, que si alguien tenía noticias de él era usted-

-Siento mucho su pérdida Sra. Scott, Kevin era un excelente soldado y una gran persona- no lo conocía muy bien ¿Pero que se supone que tenía que decir? –No he vendió solo a confirmar lo que usted ya sabía, he venido a traerle sus pertenencias- saque el sobre de mi chaqueta y se lo entregue.

-¿Y su cuerpo?- pregunto temerosa –¿No lo recuperaron?-

-No lo sé Sra. Scott- ¿O si lo sabía? Después de todo no había terminado de leer la carta

-No me digas Sra. Solo Mary- me dijo ella con una súplica en su voz

-De acuerdo, Mary, si no te han entregado el cuerpo después de todos este tiempo no creo que lo vayan hacer- ella bajo la mirada y permitió que las lágrimas se deslizaran por sus sonrojadas mejillas –Si desea puedo ponerme en contacto con ellos para que me expliquen que ocurrió-

-Se lo agradecería mucho-

-¿Mami?- la niña se había acercado a la cocina sin ser escuchada -¿Por qué lloras mami?-

-Me he puesto a picar cebolla y mira lo que paso- le dijo Mary limpiándose las lágrimas

-Las cebollas son malas- dijo ella acercándose mas a nosotros, y luego me miro y agrego –Por eso a mí no me gusta-

-A mí tampoco me gustan- le dije en un susurro.

-Pero a mami le encantan, siempre las usa, y siempre la hacen llorar. No entiendo porque le gustan tanto- la pequeña meneaba la cabeza en señal de negación.

-Sí, pero le dan buen sabor a la comida- dijo Mary sonriéndole a su hija.

-Supongo- dijo ella sentándose en la mesa con nosotros –Puedo tomar un poco de café mami-

-¿Desde cuándo te gusta el café?- le pregunto su madre mirándola con curiosidad.

-Desde hoy-

-¿Se puede saber que hizo que te comenzara a gustar?-

-Porque es lo que toman las personas grandes- dijo ella levantando la barbilla –Y desde ahora seré una persona grande, no voy a ser una infantil como mis hermanos-

-¿Y como harás para ser una persona grande?- le pregunte con una sonrisa, era imposible no reírse al verla sentada allí con la cara levantada, los brazos cruzados y una expresión de superioridad en el rostro.

-Tomando café- dijo ella como si la respuesta fuera evidente.

-Toma- su madre le paso la tasa que ella tenía enfrente.

-Pero este es el tuyo-

-Yo no quiero más-

-De acuerdo- y se llevo la tasa a los labios, tomo un poco y arrugo la cara –Le falta azúcar-

-Así lo toma la gente grande- le dije mirándola como formaba un pequeña O con sus labios

-Claro- y tomo otro sorbo, arrugo la cara pero luego volvió a levantar la barbilla y agrego –Esta delicioso-

Ambos nos reímos ante las ocurrencias de la pequeña, Mary tomo la taza de café y la coloco enfrente de ella.

-Me parece que el café no es lo tuyo- le dijo levantándose

-Yo opino lo mismo- dijo la niña aliviada por no tener que tomarse la taza entera.

-Lily, porque no le dices tus hermanos que recojan el desastre que tienen en la sala y vayan a arreglar su cuarto- le pidió Mary mientras ella recogía las tazas de la mesa

-Claro mami- dijo la pequeña animadamente.

-¿Vas a quedarte a almorzar, Jasper?- me pregunto Mary –Me gustaría hablar un rato mas contigo-

-Si, Jasper quédate a almorzar- Lily se había regresado al escuchar la invitación y me miraba con sus grandes ojos esperando mi afirmación.

-De acuerdo- ella me regalo una gran sonrisa. Y se fue corriendo hacia donde estaban sus hermanos.

-Es adorable- le dije a Mary, ella sonrió pero sus ojos seguían tristes -¿En qué te ayudo?-

-No hace falta Jasper-

-Insisto-

Ella permitió ayudarle, pero fue mas lo que estorbe, por lo que al final decidí quitarme de su camino y me senté de nuevo en la mesa. Cuando todo estuvo listo nos sentamos en la mesa, pude conocer a los dos hijos mayores, el mayor David, quería crecer para ser un doctor, mientras que su hermano menor, Tom, deseaba ir al circo y convertirse en domador de leones. A los tres niños pareció gustarle mi visita e insistieron en que tenía que visitarlos de nuevo.

Luego de prometerles que volvería a visitarlos me despedí y comencé a caminar de regreso a la casa.


Estaba de vuelta en el restaurante, Rosalie estaba atendiendo las mesas mientras que Bella cocinaba. Había un par de clientes, no muchos, Rosalie siempre decía que los fines de semanas eran algo flojos en los mediodías, pero muy buenos en la noche. Entre y me senté en la barra.

-¿Dónde estabas?- me pregunto sentándose junto a mi

-Tenía que hacer algo importante- Rosalie no intento que le dijera mas, ella siempre me daba mi espacio.

-¿Tienes hambre? Porque Bella está por cerrar la cocina pero puedo pedirle que prepare algo para ti-

-No, ya comí Rose, Gracias-

Yo no había querido preguntarle, pero no pude evitar notar que cierta persona no estaba por allí. Seguro estaba donde Emmett o donde Carlisle, necesitaba hablar con ella así que me levante y le dije a Rose

-Ya vengo, voy a ver a Emmett-

Cruce la calle y entre en la tienda, Emmett estaba atendiendo a un par de personas, estaba algo atareado a decir verdad. Lo salude con la cabeza y él me devolvió el gesto.

-¿Qué tan bueno eres en matemáticas Jasper?- me pregunto Emmett

-Normal-

-Ven acá échame una mano, por favor saca la cuenta de la Srta. todos los productos tienen precio, yo tengo que ir a buscar algo en el depósito-

Yo me acerque a la caja y comencé a sumar en mi cabeza mientras pasaba cada producto, cuando termine le di el total a la chica que estaba en frente. Ella pago y se fue con sus cosas. Todavía quedaban una persona en la tienda, yo no lo había ni mirado, pero él me estaba observando detalladamente, el hombre tenía una chaqueta algo desteñida, una barba de unas semanas y el cabello le rozaba los hombros. Pero no era un vago, no estaba sucio solo un poco desaliñado. El hombre continuaba mirando, yo le sostuve la mirada por unos segundos hasta que el sonrió y miro hacia otro lado. ¿Qué quería este tipo conmigo? ¿Sera que me conoce de algún lugar?

-Como cambia la gente con el tiempo- dijo el hombre, yo no entendí el significado de la frase pero su voz me parecía familiar, al ver mi cara de confusión agrego –Me refería a mí- ¿Qué iba a saber yo que tan cambiado estaba él si ni lo conocía? –Me han recomendado el restaurante de enfrente ¿Es bueno?-

-Sí- le dijo mirándolo con detenimiento para ver si conseguía un rasgo que me pareciera conocido.

-Tendré que pasar un día para probarlo-

-Usted no es de aquí ¿cierto?-

-No, he venido buscando a un amigo, pero no creo que se recuerde de mi, y tampoco sé donde vive- el hombre sonrió de nuevo, como quien se burla de su propia suerte.

-¿Cómo se llama su amigo?- le pregunte interesado –Aquí todo el mundo se conoce-

-Aquí tienes amigo- Emmett había regresado con una navaja para afeitar y una bolsa con productos de higiene –Era la última-

-Que suerte- dijo el hombre sin moverse -¿Cuánto le debo?-

Jasper saco la cuenta, cuando le dijo el monto total el hombre saco lo que parecía ser lo último que le quedaba de dinero en los bolsillos y se lo paso a Jasper.

-Este amigo mío me ha quebrado vengo desde muy lejos buscándolo, ya no me queda ni para el hotel- bromeo el hombre de profundos ojos negros –Tendré que dormir en una plaza-

-¿Y quién es ese amigo tuyo que estas buscando?- le pregunto Emmett entregándole la bolsa.

-Cuando me vea estoy seguro de que me reconocerá, no tengo que seguir buscándolo- dijo el hombre dándose media vuelta y saliendo por la puerta.

-Ese hombre me parece familiar, pero no sé de donde- le comente a Emmett algo distraído.

-Es como misterioso ¿no te parece?- me pregunto Emmett

-Si algo- en ese momento recordé a que había ido a la tienda, me voltee para preguntarle a Emmett por Alice, y vi encima del mostrador estaba un pequeño pedazo de tela, bordeado que tenia inscrito, Ejercito Confederado, División 4-15 ¿Qué demonios hacia eso allí? Mi uniforme tenía el mismo bordado. Cuando la tome y la voltee tenía escrito P. Walter.

No puede ser.

Salí de la tienda lo más rápido que pude y mire a todos lados buscando al hombre que acababa de salir de allí. Lo vi justo cuando cruzaba la esquina. Me apresure en alcanzarlo, cuando cruce la calle estaba a solo unos pasos de mi. No podía creer que era él, cuando yo lo daba por muerto desde hace meses.

-¿Peter?- el hombre se volteo con una sonrisa en los labios –No te reconocí-

-Es por la barba amigo- me dijo dándome un gran abrazo

-¿A qué demonios estás jugando?- le pregunte golpeándolo en el brazo -¿Por qué no me dijiste que eras tú?-

-Era divertido ver tu cara- me dijo riéndose

-¿Ibas a arriesgar pasar la noche en la calle solo por reírte de mi expresión de desubicado?- le pregunte todavía sin creer que era realmente él, me alegraba muchísimo de verlo. Peter era el único amigo que había hecho durante mi tiempo en servicio.

-No sería la primera vez- me dijo aun sonriendo, ahora que lo veía de cerca no podía creer que no lo había reconocido.

-¿Y porque viniste hasta acá?- le pregunte mientras caminábamos hacia el hotel donde él se estaba hospedando.

-Tú habías mencionado que eras de aquí y como yo no tengo familia no sabía a dónde mas ir, así que decidí arriesgarme y venirme para acá, espero que no te moleste-

-Para nada-

Peter se estaba alojando en la peor zona del pueblo, no es que fuera un lugar peligroso pero había varios moteles y bares donde trabajaban prostitutas, y en ocasiones había peleas entre clientes borrachos.

-Esta no es la mejor zona del pueblo- le dije mientras entrabamos al hotel

-Pero si la más barata- cuando llegamos a su cuarto el dejo las cosas sobre la cama y se sentó en ella –He estado buscando trabajo pero no he tenido suerte-

-Tal ves yo pueda ayudarte con eso- le dije sentándome en una de las sillas –Este lugar es lúgubre- la habitación estaba casi a oscuras, había una cama en el medio de la habitación, la silla donde me encontraba sentado y un cajón que hacia la función de mesa. Peter tenía sus cosas en el suelo.

-Es mejor que la plaza- dijo Peter bromeando de nuevo.

-¿Cómo fue que sobreviviste?- le pregunte sin muchos rodeos

-No tengo ni idea, me desperté en un hospital de nuestros enemigos, claro que para cuando desperté ya la guerra tenía mucho de haber terminado, luego de un par de días de recuperación me quede en el pueblo que estaba cerca de la base donde me tenían allí trabaje por unas semanas para un hombre que tenía una hacienda, y cuando tuve suficiente dinero me vine-

-Te arriesgaste mucho, que tal que yo no estaba aquí, hubieras perdido un buen trabajo y todo el dinero por nada-

-Toda la situación me tenía deprimido, no me sentía bien en un lugar donde no conocía a nadie- Peter me miro serio por unos segundos y luego sonrió negando con la cabeza.

-¿Qué te parece tan gracioso?- le pregunte intrigado.

-Lo mismo me dijo el hombre para el que trabajaba-

-¿Y tú que le contéstate?-

-Lo mismo que a ti- Peter dudo por unos segundos pero luego agrego -Y que tenía un hermano por estos lados-

-Recoge tus cosas y vente- le dije levantándome y abriendo la puerta –Te espero abajo, no vaya a ser que la gente piense mal si nos tardamos mucho en salir-

-Lo que mande mi comandante- me dijo imitando la voz de una mujer, y me lanzo un beso. Yo cerré la puerta y baje.

Me quede parado en el frente del hotel mientras Peter bajaba. Las mujeres que pasaban se me quedaban mirando, y me sonreían descaradamente.

-Creo que les gustaste- me dijo Peter que había llegado junto a mi.

-Solo porque no saben lo nuestro- bromee

-No pensé que tuvieras la capacidad de hacer bromas- me dijo Peter en tono burlón

-Pues ya lo ves- le conteste mientras comenzábamos a caminar.

-Oh sí, todo un bufón- el tono sarcástico en la voz de Peter era casi imperceptible -¿Y a donde vamos?-

-Te quedaras en la casa conmigo y mi hermana, la casa es grande así que no habrá problemas-

-Gracias-

-Y te ayudare a conseguir empleo en la construcción donde estoy trabajando, para que no andes de vago todo el día- ambos reímos de mi mal chiste.

Continuamos caminando en silencio hasta que llegamos al restaurante/bar de mi hermana, una vez dentro lo primero que hice fue buscar a Alice, pero no me llevo mucho tiempo darme cuenta que ella no estaba allí. Seth se encontraba detrás de la barra limpiando unos platos. Lo salude con un gesto de cabeza y entre a la casa seguido de Peter.

Pero definitivamente no estaba preparado para lo que vi.