WARNING: Esta historia cambio de Rated T a M, van a comenzar a aparecer escenas sexuales un poco gráficas, espero no insultar la moral de nadie y puedan disfrutarlas tanto como el resto de la historia.

Capitulo 13

En el medio de la cocina estaban mi hermana Rosalie y Emmett más cerca de lo que me hubiera gustado verlos, él tenía sus manos en sus caderas y ella apoyaba las de ella en el pecho del grandulón. Y estaban tan cerca que sus labios casi se rozaban. Nunca me imagine estar en una situación así, no soy un mojigato ni mucho menos, apoyo la igual de géneros y todo eso, pero es mi hermana. Ellos no parecían percatarse de nuestra presencia, así que me aclare la garganta para hacernos notar.

Rosalie dio un brinco alejándose de Emmett.

-¿Interrumpimos?- pregunte con una falsa voz inocente.

-Sabes bien que si- dijo Peter en un susurro. El condenado estaba disfrutando de la escena.

-Para nada- dijo Rosalie

-Si- dijo Emmett, pero cambio de opinión cuando Rosalie lo fulmino con la mirada –Digo, no, para nada, solo estábamos viendo… estábamos… ensayando para un obra-

-¿Una obra Emmett?¿En serio?¿Eso fue lo mejor que se te pudo ocurrir?- le dijo Rosalie en voz bajo y después me miro a mi seria y decidida –No tengo que darte explicaciones a ti, lo que yo haga o deje de hacer con McCarthy no es asunto tuyo ¿Esta claro?-

-Claro- le dije conteniendo una sonrisa, Alice había tenido la razón a mi hermana si le interesaba Emmett –El es mi amigo Peter-

-Un placer. Rosalie- le dijo Rose extiéndale la mano

-El placer es todo mío- le contesto Peter estrechándola.

-Emmett- se presento el chico de cabello rizo. Peter solo hizo un movimiento de cabeza como saludo.

-Peter se quedara con nosotros por algún tiempo- le dijo a Rosalie quien se había sentado en la mesa –Si no hay problema contigo-

-Por supuesto que no, esta también es tu casa, no necesitas pedir mi permiso- dijo sin levantar la mirada del libro de contabilidad.

-¿Emmett?- él chico estaba tan absorto mirando a Rosalie que no se percato cuando me acerca a él -¿Quién está en la tienda?- tenía la esperanza de que Alice estuviera allí y así podría hablar con ella.

-Esme- dijo Emmett mirándome por unos segundos, en mi rostro debió de notarse la decepción porque agrego en voz baja, solo para que yo pudiera oírlo –Ella no ha pasado por aquí en todo el día-

¿Es que acaso yo era tan obvio?

Si

Déjame en paz

¿Por qué se había desaparecido? ¿Se estaría escondiendo de mí? No, Jasper no seas paranoico. No tiene porque esconderse de mí. Sabía quién podía decirme donde estaba, Rosalie, pero no quería preguntarle a ella.

-Peter, ven te voy a mostrar donde queda tu habitación- Este tomo sus cosas y camino detrás de mi. Estaba algo callado, tal vez se apenaba por haber interrumpido a la parejita. Subimos las escaleras y lo guié hasta el final del pasillo –Aquí es tu cuarto, voy a pedirle a María que te prepare un baño-

-Te lo agradecería, deseo bañarme y descansar- dijo Peter dejando sus cosas junto a la cama, yo me di la vuelta para salir –Muchas gracias Jasper-

-No es nada- salí de la habitación y regrese a la cocina.

Le pregunte a Rosalie por María y este me indico que estaba en su cuarto, tuve que explicarle para que la buscaba porque casi me mata con la mirada. ¿Ella realmente creía que yo tenía algún interés pro María?

¿Acaso no fue ella quien te vio besándola en tu habitación?

Si pero anoche me vio con Alice

Sí, eso no te da una buena imagen

No soy un mujeriego

No lo parece

Ah suficiente, no discutiré contigo

Técnicamente estas discutiendo contigo mismo

Demonios detesto esa voz, no es suficiente con que sea increíblemente inoportuna también tiene que tener la razón. Sacudí la cabeza y me encamine hacia el cuarto de María. Toque la puerta. Espere un par de segundos pero no hubo respuesta. Volví a tocar. Nada. Decidí abrir para comprobar que no estuviera allí. María si estaba allí, pero no estaba sola, ella estaba sobre la cama mientras que un hombre sin camisa le besaba el cuello. Se sobresalto al verme y se separo de él rápidamente y fue entonces que reconocí al hombre. Era James.

¿Qué diablos hacia María con James?¿Cómo podía atreverse a entrar en mi casa después de lo ocurrido la noche anterior?

-¿Se puede saber que significa esto?- estaba molesto, sentía como un fuego recorría mi sangre, quería golpearlo por haberla tocada.

¿A quién? ¿Alice o María?

Ambas

No sabía porque exactamente, pero me había molesto verlo con María.

-Lo siento mucho, Jasper, se que Rosalie tiene prohibidas las visitas en los cuartos- dijo María levantándose y arreglándose la ropa. Mientras que James me sonreía burlonamente.

-No te metas con este tipo María- le aconseje terminando de entrar al cuarto y cerrando la puerta –No es de confiar- ella pareció tomarse mi comentario de mala manera

-¿No quieres estar conmigo pero tampoco puedo estar con otros?- la amargura estaba latente en sus palabras.

-No es eso, no sabes lo que le hizo a Alice anoche-

-oh… Alice… Ella de nuevo…- estaba notablemente irritada a la sola mención de Alice –No me importa nada que tenga que ver con ella o contigo ¿Así porque no te vas?- me señalo la puerta.

-No pienso dejarte aquí a solas con este hombre- James se sonrió aun mas pero en sus ojos se podía leer el peligro. El estaba tan molesto como yo. Pero sin importar los problemas entre María y yo no podía dejarla con un hombre que ataca a las mujeres.

-¿Celoso?- me pregunto James, sus ojos flameaban, él quería la pelea tanto como yo.

-No, simplemente me preocupo por ella-

-Parece que te preocupas por todas las mujeres que desean estar conmigo-

-Alice no quería estar contigo-

-Claro que si quería- dijo James sonriéndome de nuevo –Yo la conozco, a ella le gusta hacerse la dura-

-Hijo de…- me abalance sobre él y lo tumbe al piso, le di un golpe en la cara –Voy a - golpe -Enseñarte- golpe -A- otro golpe -tratar- golpe –A las- otro golpe -Mujeres-

-BASTA. DETENTE JASPER- María estaba gritando e intentaba hacer que me alejara de James pero sus esfuerzos eran en vano. El se las arreglo para darme un buen golpe en el estomago, me dejo sin aire pero no me moví, le regrese el golpe.

Dos fuertes brazos me levantaron y me arrastraron hasta el extremo de la habitación, lejos de la James. Emmett me sostenía evitando que me acercara a James de nuevo. Mientras Rosalie y María observaban desde la puerta. María debió de buscarlo sin que yo me percatara.

-Suficiente- dijo Emmett empujándome contra la pared.

-¿Qué demonios significa esto? ¿Y qué hace este imbécil en mi casa?- pregunto Rosalie observando la escena -¿Te podrías poner tu camisa?- le dijo al tiempo que la recogía del suelo y se la lanzaba. Este la atrapo. Tenía la cara ensangrentada, el labio partido, un corte en la mejilla y la nariz sangrando.

-¿Por qué? ¿Mucha tentación tesoro?- dijo James mientras se colocaba la camisa. Yo no tuve ni tiempo de reaccionar, antes de que me diera cuenta, Emmett le había propinado un buen golpe a James en la cara. Este había terminado de nuevo en el suelo.

-Cállate si no quieres que te rompe lo que te queda de cara- le advirtió Emmett rojo de cólera.

-Voy a demandar a este imbécil- dijo señalándome, mientras se ponía de pie.

-Inténtalo idiota- le dijo Rosalie abriendo la puerta -Lárgate-

-Aléjate de Alice – le grite mientras pasaba, Emmett me sostenía tratando de evitar que lo golpeara de nuevo –Te lo advierto-

-¿Por qué no le preguntas a tu querida Alice si ella desea que me aleje de ella?- James se sonrío burlonamente –No creo que la conozcas tan bien como crees, ella no es la dulce e inocente chiquilla que quiere aparentar. Los tiene a todos engañados- Dio dos pasos y volvió a detenerse -Anoche ella no estaba resistiéndose hasta que vio, creo que le gusta rudo a la muy ...- Rosalie le propino una buena cachetada.

-Termina de largarte no nos interesa escucharte-

Yo hice un gran esfuerzo por soltarme del agarre de Emmett, quería acabarlo con mis propias manos, destruirlo, golpearlo. La ira me dominaba de tal forma que ni yo mismo me reconocía. Pero James ya se había ido y no podría desbocar todo esa rabia contra él. Así que me voltee y golpee fuertemente la pared.

Mala idea, ahora me dolía la mano terriblemente.

-Cálmate Jasper- me dijo Emmett soltándome ahora que James se había ido.

-¿Qué hacia James aquí?- pregunto Rosalie mirando a María. Ella se había mantenido en silencio todo este rato, tan solo mirando, y ahora tenía la cabeza agachada.

-¿Qué fue lo que le hizo a Alice?- pregunto María mirándome

-La ataco anoche en el depósito- dijo Rosalie sin ofrecer muchos detalles.

–Yo no sabía que había sido él quien causo el problema de anoche, de haberlo sabido no lo hubiera dejado entrar pero él y yo solo estábamos hablando- me mirando esperando que yo no delatara su mentira –Jasper vino y luego comenzaron a pelear-

-¿Sin camisa?- le pregunto Rosalie con una ceja levantada.

-Ok, estaba molesta porque me habías rechazo y solo quería sacarte de mi cabeza- dijo todo esto mirando el suelo, pero sabía que se estaba dirigiendo a mí.

-Sabes que está prohibido que metas a hombres en tu cuarto- le dijo Rosalie muy seria –Si deseas estar con alguien, tienes que irte a otro lado-

-Lo sé- ella seguí mirando al suelo, las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas –Lo siento-

Todo aquello había sido culpa mía, yo había causado todo este enrollo y había metido a María en problemas, no quería lastimarla jamás la hubiera besado aquella noche de saber que este sería el resultado. Me acerque a ella y la abrace tratando de consolarla, ella se aferro a mi camisa y dejo escapar las lágrimas.

-¿Van a echarme?- pregunto sin separarse de mi.

-No, esta vez te la voy a dejar pasar, pero la próxima no seré tan comprensiva- Rosalie era tan dura a veces, pero no me atreví a intervenir los empleados eran su responsabilidad. María asintió en silencio.

-¿ROSE? ¿Hay alguien aquí?- la voz provenía de la cocina.

-Alice, estamos aquí- antes de que yo pudiera reaccionar, Alice estaba entrando al cuarto.

La vi entrar tan hermosa como siempre, yo le sonreí sin poder evitarlo, pero ella no me sonrió de vuelta. Para Alice que acaba de entrar verme abrazado con María podía dar una mala impresión.

-¿Qué ocurre?- pregunto está mirando a Rosalie y a Emmett –Acabo de ver a James salir, y estaba bastante golpeado-

-Jasper le dio una paliza- dijo Emmett

-Tú también lo golpeaste- le dije tratando de defenderme. Yo aleje a María de mí suavemente. No quería que Alice pensara lo que no era. Pero tampoco deseaba herir los sentimientos de María.

-Como sea, Rose vine por el resto de mis cosas- Alice tenía un porte serio e inescrutable. Yo no tenía ni idea de lo que ella estaba pensando, pero no me gustaba su actitud debía hablar con ella cuanto antes –No quiero olvidar nada-

-Si claro, Emmett te ayudara con…-

-Yo lo haré- dije antes de que Rosalie pudiera terminar de hablar, no sabía en que tenía que ayudar pero haría lo que fuese por estar a solas con ella -¿Si no te molesta?-

-Como quieras- salió de la habitación y yo me fui tras ella.

Ella caminaba unos pasos delante de mí, yo no sabía cómo comenzar la conversación. ¿Qué debía decir? Tal vez deba comenzar por dejarle claro que no estoy tratando de jugar con ella, que mis sentimientos son reales. Sé que ella siente lo mismo el beso de anoche me lo dejo bien claro.

Sin darme cuenta llegamos a su habitación, así es mejor podremos hablar en privado. Ella tenía un par de cosas sobre la cama, el closet estaba vacío, no había ni una sola pista de que ella hubiera estado durmiendo allí los fines de semanas. ¿Dónde estaban todas sus cosas?

-¿Por qué has recogido todas tus cosas?- le pregunte acercándome a la cama, donde ella estaba parada.

-Hoy en la mañana llego otra carta de mi padre, al parecer sus cartas han estado llegando retardadas, viene en camino para America, no se cuando exactamente pero debe estar por llegar en estos días- dijo ella colocando sus cosas en una pequeña maleta que tenía junto a la cama –Mi tío me las trajo- señalo al par de maletas que ya estaban empacadas –A mi padre no le gustara saber que estuve quedándome aquí los fines de semana-

-¿Tu padre viene por ti? ¿Eso significa que te irás?- se me había hecho un nudo en la garganta y podía sentir como mi corazón se encogía con solo pensar en que Alice se iría en tan poco tiempo. Esperaba que ella me lo negara, que me dijera si iba a quedarse y que me amaba tanto como yo a ella.

Pero Alice me miro por primera vez desde que entramos y no había ni un dejo de la pasión que vi en sus ojos la noche anterior, todo lo contrario sus ojos eran fríos e inexpresivos ¿Estaría molesta por la escena que presenció con María? Mis asuntos con María no estaban resueltos pensé que así era, pero hoy acaba de descubrir que no era tan sencillo simplemente dejar de preocuparse por alguien, ni si quiera sabía que me importaba tanto María hasta hace tan solo unos minutos, pero Alice era mucho más importante para mí –Si, mi padre viene por mí y a resolver unos asuntos de trabajo, no me voy la próxima semana pero será pronto-

-Alice yo quiero hablar contigo sobre lo de anoche- le dije sin más rodeos, si ella pensaba en irse tenía que hablar con ella y decirle lo que siento.

-Si yo también quiero hablar contigo con respecto a ese tema- pero no lo dijo feliz o emocionada si no como alguien que tiene que discutir un tema desagradable y no quiere darle más largas.

-Alice, anoche para mí fue…-

-Anoche fue una equivocación tremenda de mi parte.- hizo una pausa por unos segundos y luego agrego- No debí de haber ido a tu habitación en primer lugar y mucho menos permitir que me besaras- ella permanecía seria y firme ante cada palabra que decía, y con cada una de sus palabras clavaba mas y mas hondo una daga en mi corazón, quería gritarle que no era una equivocación pero mi voz parecía haber desaparecido así que continúe mirándola mientras ella continuaba–Estaba muy agradecida contigo y me deje llevar por ese sentimiento-

¿Agradecimiento? Era eso lo único que ella podía sentir por mí. NO, ese beso no fue de agradecimiento, yo sentía su corazón latir tan fuerte como el mío, su cuerpo temblar en mis brazos.

-Estuvo completamente fuera de lugar, no debió suceder y no volverá a pasar. Esa es también una de las razones por las que no voy a volver a quedarme aquí- ella me miro por una milésima de segundo más y luego continúo guardando el resto de sus cosas en su maleta. Yo me acerque a ella y la tome por los brazos. Nuestros ojos se encontraron y por un segundo reconocí a la Alice que tanto me gustaba en ellos, pero luego volvieron a ser duros y fríos.

-No mientas- le dije acercando su cuerpo al mío, ella se estremeció bajo mi agarre –Tu no me besaste por gratitud, me besaste porque querías-

-No voy a negar que ha habido una atracción entre nosotros, pero eso es todo Jasper- ahora que estábamos tan cerca ella estaba evitando mirarme a los ojos.

-Mírame a los ojos dime que no siente nada por mi- ella respiro hondo y levanto la mirada, insensibles y vacíos.

-¿Cómo podría YO fijarme en Ti?- hablo con un profundo desprecio –Si no eres más que un obrero que trabaja para mi padre. Si has pensado diferente no es mi culpa que no sepas cuál es tu lugar- yo la solté y me aleje de ella. Alice me miraba como si yo fuera una cucaracha pegada a sus finos zapatos -¿O acaso te imaginaste que me quedaría en este lugar contigo? ¿Qué te diría que te amo solo por un beso?-

-Fue más que solo un beso Alice- no sabía ni porque intentaba convencerla, ella había deja bien clarito que no estaba interesada en mi.

-Fue un simple beso y no es mi primer beso, Jasper-

-Si estoy seguro que te has besado con muchos- deje mis sentimientos fluir sin importarme de las consecuencias, mis palabras estaban teñidas de rabia y desprecio, quería herirla tanto como se me fuera posible, pero al ver la expresión en sus ojos me arrepentí terriblemente.

-No sabía que me tenías en tan baja estima- aunque su voz era dura sus ojos la delataban, estaba conteniendo las lágrimas ¿Cómo habíamos llegamos a estar en esta situación después de que yo pensaba que las cosas mejoraban entre nosotros?-Pues si lo que piensas es que soy una fácil entonces deberías alegrarte de que te vas a deshacer de mi muy pronto- dos lágrimas se escaparon de sus ojos y recorrieron todo el camino hasta sus labios.

-Alice…- mi voz fue solo un susurro, acorte la distancia entre nosotros y seque sus lágrimas con mis pulgares –Para mí no puede haber una mujer más perfecta que tu, no importa cuánto me desprecies-

-Yo no te desprecio- me dijo mirándome a los ojos y allí estaba de nuevo la mirada de pasión en ellos, sin importa cuánto ella tratara de ocultarla yo podía verla –Pero quiero que tú me odies y te alejes de mi-

-Eso es imposible, jamás podría odiarte y mucho menos estar lejos de ti- acune su rostro entre mis manos y lo acerque al mío, le di un suave beso en los labios, al cual ella respondió.

-No te imaginas en el problema en que te estás metiendo-

-He estado en peores- la bese de nuevo esta vez el beso fue más prolongado y apasionado, ella me abrazo y yo la tome por la cintura acercando su cuerpo al mío. La levente del suelo sin romper el beso y ella entrelazo sus piernas alrededor de mis caderas. Empuje la maleta al suelo haciendo un desastre y la deposite a ella sobre la cama.

Alice llevo su mano hasta mi cabello mientras me permitía profundizar el beso. Mis manos volaron hasta los botones de su blusa y los fui soltando uno por uno, la admire por unos segundos y sonreí al comprobar que no llevaba sujetador, sus pequeños y redondos pechos me invitaban a continuar, ella no se resistió así que tome uno de sus senos con mi mano y pase a devorar su cuello, había soñado con este momento varias veces pero la realidad era mucho mejor, su piel era muy suave en contraste con mis manos ásperas. Y su sabor era indescriptible.

Alice soltó un gemido haciéndome saber que le gustaba mi tacto, lleve uno de sus senos a mi boca mientras que continua masajeando el otro. Ella enterró sus manos en mi cabello con fuerza y tiro de ellos, lleve mi mano hasta sus pantalones y rápidamente se los quite haciendo que sus zapatos volaran hasta el suelo, lejos de la cama. Tan solo tenía unas pequeñas braguitas.

-Vamos a igualar las cosas- su voz sonaba ansiosa y excitada. Ella desabotono mi camisa logrando rasgarla –Eso es por mis zapatos- ¿Cómo podía pensar en eso justo en ese momento? No pude evitar sonreírme, lance mi camisa lejos. La presión en mi entrepierna había ido en aumento hasta volverse insoportable así que me quite los zapatos y pantalones y volví junto a ella rápidamente.

Me detuve un momento, la deseaba tanto que me era imposible detenerme, pero necesitaba estar seguro que ella lo deseaba tanto como yo.

-No te detengas - me dijo como si leyera la duda en mis ojos, acaricio mi pecho con sus suaves manos, pasando sus dedos por mis heridas como pretendiendo borrarlas con sus manos –Yo también deseo esto-

Le quite la única prenda que quedaba y contemple su cuerpo desnudo frente a mi. Solo pude pensar en una palabra para describirla, perfecta. Comencé a besar su cuello de nuevo, y fui bajando besando cada centímetro de su piel, me detuve solo el tiempo suficiente para saborear sus senos, ella dejo escapar un gemido de placer y levanto su caderas buscando el contacto con mi cuerpo.

Continué descendiendo, besando su abdomen, ella dejo escapar una risita, levante mi cabeza para mirarla, ella me miraba sonriéndose.

-Me hiciste cosquillas- me dijo riéndose. Yo me sonreí con ella y le di un par de besos mas en el abdomen, ella dejo escapar pequeñas carcajadas -Basta- dijo entre risas.

Me detuve justo cuando mi rostro estaba a centímetros de su sexo, acerque mi rostro mas y pase mi lengua, Alice dejo escapar un fuerte gemido, y yo continué. Alice entrelazo sus dedos en mi cabello soltando un gemido y levantando su caderas mas cerca de mi rostro. Uní mis labios con los de ella e introduje mi lenguaje mas profundo dentro de su vagina.

-Oh Jasper- el suspiro se escapo de los labios de Alice.

Luego de un par de minutos comencé recorrer el camino de regreso, ella volvió a reírse cuando pase por su abdomen, me detuve a devorar su cuello. Las manos de Alice recorrian mi espalda de arriba a abajo, sus dedos se deslizaban sobre mi columna enviando electricidad por todo mi cuerpo.

-Es hora de emparejar las cosas- me susurro al oído y me ayudo a quitarme mi ropa interior y una vez que estuve desnudo y de nuevo sobre ella me dijo al oído -Perfecto-

Bese sus labios mientras me ubicaba en la entrada de su sexo, poco a poco fui empujando hasta que estuve dentro de ella. Me detuve un momento para verla a los ojos, pero sus ojos estaba cerrados y con una expresión de placer en su rostros. Comencé a moverme dentro de ella y no me detuve hasta que ambos habíamos llegado al clímax.

Alice respiraba agitadamente bajo mi cuerpo, apoye mi frente contra la suya y contemple su rostro por unos minutos, sus ojos seguían cerrados, su rostros estaba relajado y tenia un sonrisa en sus labios -¿Estas bien?-

-¿Te parece que esta la expresión de una persona que no esta bien?- me pregunto sin abrir los ojos y sin perder la sonrisa de sus labios. La di un rápido beso en los labios y me acosté junto a ella acunandola en mis brazos.

Era casi media tarde cuando desperté, Alice dormía plácidamente junto a mí con su cabeza apoyado en mi hombro y uno de sus brazos alrededor de mi cintura. Nunca me había sentido tan bien en toda mi vida, la calidez de su cuerpo entre mis brazo era estimulante, era como si todos los malos recuerdos y pensamientos desaparecieran en su lugar estuviera esta una nueva fuerza con la cual podría sobreponer cualquier obstáculo si ella se mantenía a mi lado. Era la esperanza de que había algo en la vida que el sufrimiento y la derrota que habían invadido mi alma después de la guerra. Era Alice. Lo único que necesito para ser feliz.

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Nos leemos