Capitulo 14

Alice no tardo mucho en despertar, se volteo y apoyo su barbilla sobre mi pecho. Cuando mis ojos se consiguieron con los suyos ella me sonrió, yo la imite.

-¿Cómo te sientes?- le pregunte acomodando un mecho de pelo detrás de su oreja.

-Feliz- respondió, sonriéndome de nuevo. -¿No se me nota?-

-Solo un poco- le dije bromeando.

-¿Qué vamos a hacer?- su tono de voz se torno serio.

-Pues yo pensaba que podríamos descansar un poco- le dije tratando de animarla, la abrace contra mi cuerpo y le di un beso en los labios.

-Hablo en serio Jasper- dijo ella luego de que rompiéramos el beso -¿Qué le diremos a la gente? ¿Qué significa esto para ti? ¿Ahora que somos?-

-Uno. No me importa lo que piensen los demás- le di un beso en la punta de la nariz –Dos .Para mí esto fue muy importante Alice, no cualquier aventura. Por último. Somos lo que tú quieras que seamos. ¿Qué quieres tú? ¿Somos novios?-

-Pues… no me lo has pedido- dijo ella sonriéndose de nuevo.

-Alice…- ella me miro -¿Quieres hacerme el hombre más feliz de la tierra siendo mi novia?-

-Uhmm…- ella pretendía que se lo pensaba mucho –No sé, no se- pero con una sonrisa en sus labios agrego –Bueno supongo…-

La puerta se abrió de golpe.

-Alice te vinieron a buscar tus tíos- Rosalie había entrado sin tocar y se paro en el medio de la habitación paralizada al vernos a mí y a Alice en la cama – ¿Qué demonios están haciendo?- pregunto alarmada, miraba hacia la puerta y de nuevo a la cama –Tienes que salirte de aquí Jasper-

-Cálmate, esto no es lo que parece- le dije tratando de alcanzar mis pantalones –Bueno si es lo que parece pero…-

-Cállate y vístete de prisa- Rosalie me lanzo los pantalones –Lárgate para tu cuarto- mas que molesta Rosalie estaba nerviosa.

-No, Rose, mira yo lo deje entrar. Yo también quiero a …- Alice se había quedado petrificada y sin habla, sosteniendo la sabana fuertemente contra su cuerpo, con la mirada fijada en un punto frente a ella. En la puerta estaban tres hombres. Dos de ellos, los más jóvenes y fornidos, flanqueaban a un hombre alto y corpulento en cuyo cabello se comenzaban a asomar algunas canas. Estaba plantado cubriendo prácticamente toda la puerta.

-Papá- Alice soltó la palabra con un notable pánico en la voz.

De no encontrarme en una situación tan difícil me habría reído de la situación, especialmente de mi cara, que ahora tenía los ojos explayados y mi mirada se paseaba de Alice al hombre parado en la puerta. El padre de Alice apretaba los puños fuertemente y me miraba solo a mí, como si no hubiera nadie más en la habitación.

-¿Qué significa esto?- pregunto mirando el desorden en la habitación. Recorrió la distancia entre él y Alice en un segundo, la tomo suavemente por los brazos -¿Qué te hizo este hombre tesoro?- yo aproveche el momento para colocarme mis pantalones.

-Yo no le hice nada- dije al ver que Alice no hablaba.

-Dime cielo, ¿Te lastimo?- Alice seguía petrificada sin decir palabra, simplemente miraba a su padre en shock –Habla tesoro- la voz de Sr. Brandon mostraba un poco de desesperación ante la mudez de Alice.

Rosalie se me acerco lentamente –Vete de aquí Jasper- me dijo en un susurro.

-No, no puedo dejar a Alice sola en esto- le dije en voz baja.

-¿Qué le hiciste a mi hija bastardo?-

-Mi hermano no le hizo nada a Alice- le respondió Rosalie molesta –Le hemos abierto las puertas de nuestra casa y la hemos tratado como una hermana-

-¿Qué no le hizo nada?- pregunto Michael con sarcasmo –Alice está completamente aterrada, no puede ni pronunciar una palabra- aunque no estuviera gritando el Sr. Brandon era aterrador, sus ojos flameaban de rabia y el peligro acompañaba a su voz.

-Alice solo está sorprendida- le dije tratando de calmar mis pulsaciones.

-¿Sorprendida?- pregunto Michael notablemente irritado –Eres un miserable- antes de que pudiera responder, Michael se había lanzado sobre mí y me golpeo fuertemente en el rostro. Trato de golpearme de nuevo pero yo detuve su puño a centímetros de mi rostro, me dio un golpe en el estomago con la otra mano, haciéndome caer de rodillas. Volvió a golpearme en el rostro y esta vez termine en el piso, tenía un dolor punzante sobre el ojo izquierdo –Voy a matarte por haberte metido con mi hija- me dio una patada en el costado y sentí un fuerte dolor en las costillas.

-Alice, reacciona- la voz de Rosalie resonó en la habitación –Alice tienes que explicarle a tu padre que Jasper no te lastimo- no hubo respuesta. Alice seguía apretando la sabana contra su cuerpo y negó con la cabeza en silencio.

Esto pareció enfurecer más al padre de Alice, que tomo el gesto de Alice como afirmación de que yo me había aprovechado de Alice. Antes de que pudiera moverme todo se volvió negro.

Estaba acostado sobre una superficie blanda pero increíblemente incomoda, el colchón era muy delgado y sentía un resorte en la parte baja de la espalda. Sentía que la cabeza se me iba a partir en dos, y un dolor constante en el costado izquierdo. Alguien me había curado el corte sobre mi ojo izquierdo. Finalmente abrí los ojos, el lugar estaba en penumbras, había una vela a lo lejos. Pero la luz era suficiente para ver los barrotes de la celda en la que me encontraba. Me pare deprisa y llegue hasta la reja.

-¿Charlie?- grite desesperado -¿Qué hago aquí?-

-Lo siento muchacho- la voz de Charlie llego desde donde se encontraba su escritorio –No pudimos hacer nada para evitarlo, el Sr. Brandon levanto cargos en tu contra por agredir a su hija-

-Pero no pueden encerrarme así nada mas, tengo derecho a defenderme-

-El Sr. Brandom hablo con el alcalde y no me han dejado más remedio, Jasper. El alcalde me obligo a detenerte-

-Pero Alice puede decir que yo no la agredí- le dije completamente desesperado

-Alice no ha hablado con nadie, todos asumen que es por lo que tú le hiciste- Charlie se acerco a la celda

-Yo no le hice nada- le grite

-Yo lo sé- me dijo Charlie parándose frente a mi –Pero no puedo hacer nada por ti. Lo siento mucho Jasper-

-¿Dónde está mi hermana?- le pregunte alejándome de la reja

-Estuvo aquí hasta hace poco, le dije que se fuera a descansar, me toco obligarla a salir es testaruda- me sonreí ligeramente –Pero te dejo comida y ropa para que te abrigues bien, la noche está muy fría- en ese momento me di cuenta que no tenia camisa, solo los pantalones que había logrado ponerme en la habitación de Alice.

Charlie me pasó la comida y la ropa, no tenía hambre así que solo me coloque una camisa y me deje caer sobre la cama.

¿Por qué Alice no explica lo sucedido? ¿Por qué no les decía que ella estuvo conmigo por voluntad propia? ¿Cómo podía dejarme en esta mugrienta celda? Solo tenía que hablar con su padre y decirle la verdad.

-Buenas noches, Jasper- Charlie se despidió y salió de la comisaria cerrando tras de él.

Me quede completamente solo y a oscuras. Ninguna de las dos me molestaba, estaba más que acostumbrado a la oscuridad y a la soledad. Ni siquiera me molestaba la incomodidad de mi "cama" lo que me molestaba era el encierro y la incertidumbre de que ocurriría conmigo ahora.

No pueden dejarme encerrado, soy inocente. No parecía tener mucha importancia que yo fuera inocente, el dinero del padre de Alice podía comprar cualquier cosa, inclusive mi libertad. A mí tampoco me importaba el hecho de ser inocente, lo único que me importaba en la vida se negaba rotundamente a ayudarme.

No me di ni cuenta en qué momento me dormí, pero ya era de día. Cuando me levante Charlie todavía no llegaba, aproveche ese breve momento para lavarme la cara con un poco de agua que Rosalie me había dejado la noche anterior. Tenía más hambre de lo que recordaba porque me termine la comida en unos pocos minutos.

Cuando Charlie entro venía acompañado por Rosalie y María. No pude explicarme porque ver a María me hizo sentirme mejor. Tal vez era el saber que si había una mujer que se preocupara por mí, además de mi hermana, y que me quisiera como ella lo hacía, y aunque sabía que no podía amarla por un momento desee no haberla rechazo, pero con muchas más fuerzas deseaba que mi camino nunca se hubiese cruzado con el de Alice Brandon.

-¿Cómo te encuentras?- pregunto Rosalie bastante preocupada –Te trajimos mas comida- señalo la bolsa que María traía.

-Estoy bien Rose, no te preocupes- le dije apretando suavemente su mano –Todo saldrá bien-

-Ese hombre desea aplastarte- Rosalie se mantenía calmada, pero pude notar que había estado llorando –Pero Carlisle está tratando de razonar con él-

-¿Carlisle me cree?- había asumido que tanto Carlisle como Esme creían que era culpable.

-Por supuesto que te cree, Alice le explico todo a Esme, pero esta aterrada solo de pensar que su padre se entere-

-Y mientras tanto yo tengo que sufrir aquí-

-Su padre se la llevo prácticamente a rastras a su casa-

El pánico lleno mi mente en segundos.

-¿Se fueron a Inglaterra?- pregunte

-No, ellos tienen una casa aquí, el Sr. Brandon no desea que Alice se quede con los Cullen dice que ellos nos supieron cuidarla y protegerla- suspire entre aliviado y derrotado, Alice no se había ido pero no podía verla tampoco. Por más que la aborreciera por hacerme esto, deseaba verla por lo menos una última vez, pero era improbable que Alice me visitara.

-Carlisle resolverá esto, Jasper. El me lo prometió- la última frase la dijo mas para ella que para mi

-No te preocupes- saque mi mano de entre los barrotes y acaricie su mejilla. Ella me sonrió tristemente –Todo estará bien- No tenía ni idea si algo alguna vez llegaría a estar bien de nuevo, todo parecía tan lejano ahora, pero tenía que tratar de animarla.

-Ya vengo tengo que hablar con Charlie- ella se alejo dejándome solo con María.

-¿Cómo pasaste la noche?- sus negros ojos se encontraron con los míos.

-Terrible ¿Cómo más se puede pasar la noche en una cárcel?-

-Lo siento mucho, Jasper- estaba bastante abatida.

-No te preocupes- le dije acariciando su mejilla del mismo modo que lo había hecho con Rosalie.

-Disculpen la intromisión- era la voz de la última persona con quien yo deseaba hablar en esos momentos. James nos miraba desde la puerta de la comisaria –Necesito hablar con Jasper ¿Podrías dejarnos solos, María?-

Ella me miro buscando la aprobación, yo asentí y ella salió dejándonos solos.

-¿Vienes a regodearte de mi miseria?- le pregunte alejándome de la reja y echándome en la cama

-No- se acerco hasta la reja de mi celda –Vengo a hablar contigo sobre Alice. A mí me hizo esto mismo Jasper- me incorpore rápidamente y lo mire asombrado –Bueno yo no termine en la cárcel, pero tampoco llegue tan lejos con ella como tu-

-No entiendo de que hablas-

-Yo conocí a Alice en Italia ella se estaba quedando en la casa de los Volturi ellos me la presentaron. Quede prendado de ella la primera vez que la escuche cantar. Ella se mostraba indiferente pero un día estamos con Alec y Jane en casa de ellos y nos quedamos solos en uno de los pasillos, ella me beso dejándome saber que estaba interesada, yo estaba bastante afectado por ella así que la bese pero cuando ella se percato de que Dimitri caminaba por el pasillo comenzó a forcejear conmigo para cuando me di cuenta que ella trataba de alejarme Dimitri ya había llegado hasta donde nos encontrábamos y daba por sentado que yo había intentado abusar de ella- James hizo una pausa en su historia para ver mi reacción pero yo tenía mi mejor cara neutral –Alice solo hablo con Dimitri y de resto se quedo muda, Aro no le creyó pero no quería decirlo porque esperaba acordar una boda con el padre de Alice entre ella y Alec, así que simplemente me pidió que no regresara a su casa. Pero supe luego que los planes de Aro se desbarataron cuando Alice anuncio estar enamorada de Dimitri, a la semana regreso a Inglaterra y mas nunca volvió a ver a ninguno de ellos hasta que vino a América. Es cierto que no me porte bien atacando a Alice anoche cuando ella quiso alejarse de mí pero estaba tomado y desesperado, yo la amaba tanto como tu ahora. Pero Alice es una mala mujer, ella le gusta causar conflicto entre los hombres.-

-No te creo ni una palabra- le dije acercándome a la reja –Estoy seguro que tú te aprovechaste de ella en Italia igual que como lo hiciste aquí. Alice no es esa clase de persona-

-¿Cómo puedes saberlo? Tu no la conoces- James me miraba algo inquieto, abría la boca y la volvía a cerrar.

-¿Por qué no mejor te largar con tus mentiras a otro lado?- le dije enfurecido por su atrevimiento de ir a verme, y nada más que para decirme que Alice era una zorra. Si no lo revolcaba por el piso era porque estaba encerrado –Ve a contárselas a alguien que te las crea-

-Que conste que trate de advertirte- dijo esto y se desapareció por la puerta.

Maldito

Lo peor de todo era que James había logrado su prometido pues me había clavado la espinita de la duda, ¿Cómo podía creer en Alice después de lo sucedido? ¿Acaso podían culparme por creerle a James, considerando que estaba pasando por una situación muy similar?

Pero por otro lado es Alice, la dulce y tierna Alice no puede ser esa persona tan fría y calculadora que James describe.

¿O sí? Después de todo ¿Qué sabes tú realmente de Alice Brando?

Odiaba darle la razón a esa molestosa voz, pero yo no conocía a Alice, así quien dice que no era cierto lo me había dicho James.

Por otro lado conozco mucho menos a James como para creerle cualquier mentira que se le ocurra decir sobre Alice. ¿Qué demonios se supone que debo creer?

Carlisle entro a la comisaria seguido por Charlie y Edward. El ultimo me saludo con un gesto de cabeza y se acerco en seguida, mientras los otros dos permanecían cerca de la puerta hablando en voz baja.

-¿Cómo estas Jasper?- me pregunto con genuina preocupación –Te sacaremos de aquí-

-Estoy bien- le dije acercándome a la reja de la celda –¿Cómo esta Alice?-

-Ella estará bien, se siente muy mal por todo lo sucedido pero se rehúsa a hablar con su padre-

-Pero si no lo hace nunca me dejaran salir- proteste como un niño pequeño.

-Mi padre conseguirá una forma- me dijo Edward dándome unos golpecitos en el hombro –Aguante hermano, pronto todo esto acabara-

Suspire resignado pues la palabras de aliento de mi mejor amigo no estaban surtiendo efecto, sin importar que me dijeran no podía ver como las cosas estarían bien si Alice no explicaba lo sucedido y incluso si lograran sacarme de este lugar sin el testimonio de Alice no valdría la pena porque ella seguirá negándose a amarme.

-Jasper- la voz de Carlisle lo saco de sus pensamientos –He hablado con Michael, el no cree que tu seas inocente- bufe molesto y me senté en la cama hundiendo mi cara entre mis manos –Sin embargo he logrado convencerlo de que retire los cargos-

-¿Cómo dices?- me levante de nuevo y me acerco hasta donde se encontraba Carlisle -¿Podre salir de aquí?-

-Si, pero él puso unas condiciones para retirar la denuncia- dijo Carlisle mirándome con sus ojos nobles como queriendo disculparse por todo lo sucedido. Él no tenia la culpa pero era típico de él sentirse culpable por las acciones de los demás.

-¿Qué condiciones?- le pregunte

-Debes irte del pueblo-

-¿Cómo?- Edward y yo preguntamos al mismo tiempo.

-¿Por que quiere que me vaya? Alice y el se irán a Inglaterra-

Carlisle negó con la cabeza -He conseguido que un amigo mío te de trabajo en una mina en Tennessee, se que tus tíos estarán felices de recibirte, así que esta misma noche partirás. Rosalie está preparando todo-

-¿QUE?- no podía irme así nada, mi hermana estaba aquí y Alice también. Aunque me doliera pensar en Alice, no deseaba estar alejado de ella.

-Lo siento Jasper pero no he podido hacer mas nada. Estarás bien con tus tíos- y como leyendo mis pensamientos agrego rápidamente –Nosotros cuidaremos de Rosalie no te preocupes. Y antes de lo que imaginas podrás volver- yo asentí sin decir una palabra. Así que eso era todo, me marcharía a Tennessee, dejando a mi familia y amigos detrás. No volvería a verlos en mucho tiempo. Y a Alice no volvería a verla jamás. De haber sabido que ayer sería la última vez que vería a Alice se habría detenido a memorizar su rostro, sus labios, sus ojos… Oh esos ojos, que no daría por verla una ves mas.

-Te lo agradezco mucho- le conteste

Paso el resto del día echado en la cama de su celda. No tenía ganas de hacer nada ni de hablar con nadie, solo quería que volver al día anterior y arreglar todo, pero eso no seria posible. El no era uno de esos hombres que se lamentaba por las cosas malas que le pasaban si no de la clase de hombre que agradecía por los buenos momentos de la vida. Así que se alegraba de haber podido pasar al menos unos días con Alice, haber visto a su hermana de nuevo.

El día paso sin novedades hasta la hora en la que se firmaron los papeles para su liberación, Rosalie lo acompaño hasta donde tomaría el tren, Carlisle y para su sorpresa Dimitri, le explicaron que los Vulturi le habían prestado el carruaje a Carlisle porque el de él lo tenia Esme. Quien por cierto fue la única que no fue a visitarlo en la prisión, no dejaría que aquello lo deprimiera más pero no podía evitar que le doliera, por supuesto que nada dolía más que no volver a ver a Alice.

Resignado me monte al carruaje y nos fuimos los tres en el, me había rehusado a que Rosalie nos acompañara así que nos dependimos rápidamente antes de partir. Carlisle iba adelante con el conductor explicándole en donde debía cruzar para recoger al amigo de Carlisle con quien me iría. Así que Dimitri y yo estábamos sentados en el compartimiento frente a frente.

Recuerdo perfectamente la conversación que tuvo lugar en ese momento, Dimitri alegaba haberse enterado de mi conversación con James horas antes por medios poco convencionales, nunca me explico cómo lo supo pero yo tampoco nunca le pregunte.

-James no es una persona en quien confiar Jasper- me dijo luego de un incomodo silencio que pensé nunca acabaría.

-Yo no confió en James-

-Lo que ocurrió con Alice es que no sabía qué hacer para quitárselo de encima, él estaba obsesionado con ella, y fue por eso que la ataco, pero que no te quede duda de eso, James si ataco a Alice, yo lo vi, se trato de zafar con esa mentira que te contó pero ni siquiera Aro le creyó-

-El dijo que Aro tuvo que pretender no creerle, pero que realmente pensaba que Alice si era capaz de seducirlo-

-Miente, Aro siente un gran aprecio por Alice y la tiene en la mejor de las estimas de lo contrario no habría intentado desposar a su hijo con ella-

-¿Entonces si es cierto que Alice iba a casarse con Alec?- le pregunte aunque estaba convencido de ya saber la respuesta.

-Sí, es cierto- respondió Dimitri y al ver la expresión en mi rostro agrego –Una boda entre ellos les convenía a ambos, pero Aro no necesita casar a sus hijos por dinero, el ya tiene suficiente, deseaba evitar el escándalo, pues Alec estaba viéndose con una mujer de muy mala fama, eventualmente nos mudamos aquí. Alice podría tener un hogar finalmente y no estar visitando a sus tíos todo el año-

-Pero no se casaron-

-Alice no pensaba lo mismo que Aro- explico Dimitri mirando por la ventana –Alice desea casarse por amor-

-¿Y porque pretendió estar comprometida contigo y luego huyo?- le pregunte una vez que él había regresado su atención al interior del carruaje.

-Era para rechazar a Alec de una forma muy sutil, me uso a mi pero no me molesta- lo mire por unos segundos en tratando de entender su actuación. Solo un hombre enamorado se prestaría para algo así –Alice es muy importante para mí-

El carruaje se detuvo y antes de que yo pudiera si quiera responder, un hombre bajito y calvo se monto en el carruaje seguido por Carlisle.

No se dijo ni una palabra luego de las presentaciones el señor se llamaba Fredrick algo, la verdad en ese momento no me importaba.

Una ves que llegamos a la estación del tren me baje y fui a tomar mi equipaje, Dimitri se quedo todo el tiempo dentro del carruaje, Carlisle se bajo tras de mí. Me alejo un poco del carruaje.

-Bueno Jasper hasta aquí te acompaño- me dijo colocando una de sus manos sobre mi hombro –Siento mucho lo ocurrido hijo-

-No es tu culpa- le dije rápidamente, no me gustaba para nada que se disculpara conmigo el no tenia nada que ver con todo el melodrama que se armo –Puedes hacerme un favor?- saque de uno de mis bolsillos traseros del pantalón un sobre.

-Claro-

-Entrégale esto a Alice- le puse el sobre en una de sus mano, era una carta que le había escrito Alice mientras estaba en la comisaria de Charlie. En ella le expresaba todos mis sentimientos y cuanto la extrañaría.

El me sonrió, no era un sonrisa de alegría sino más bien de melancolía o tristeza –Parece que ustedes piensan igual, eran el uno para el otro- saco un sobre del bolsillo interno de su saco, el sobre tenia escrito Jasper en una letra fina y delicada –Alice me pidió que te entregara esta carta-

Yo la tome y la guarde en el bolsillo dentro de mi saco, el que estaba más cerca de mi corazón, la presión ligeramente y allí la deje -Gracias-

-Ella quería venir pero Michael no la deja salir a ningún lado. Esme esta visitándola justo en este momento, por eso pedí prestado el carruaje a Aro- el señalo el carruaje mientras hablaba.

-Yo entiendo- los pasajeros del tren comenzaron a montarse, estaba por partir –Bueno Carlisle muchas gracias por todo lo que has hecho por mí y mi hermana- estire mi mano para darle un buen apretón de manos, pero él me abrazo fuertemente, como extrañaría el calor de una familia. –Por favor cuida de Rosalie- le pedí una vez que había roto el abrazo

-Ella estará bien con nosotros- me aseguro, en ese momento pude ver tristeza y culpa en su mirada.

Tome mi equipaje y me encamine hacia el amigo de Carlisle me había ofrecido el empleo.

-Vámonos- dijo y dirigiéndose al conductor del tren agrego –Solo estamos esperando a uno más de mis empleados y podremos irnos-

Me monte en el tren y tome asiento en uno de los compartimientos mas vacíos, la mayoría de los pasajeros eran hombres, solo habían un par de damiselas en un compartimiento privado al que entre por accidente, pero de resto el lugar está repleto de mineros, todos eran empleados del amigo de Carlisle.

Acomode mi equipaje debajo de mi asiento, en realidad no tenia tantas cosas solo un bolso con mis pertenencias. No había podido despedirme de Emmett ni de Edward o Bella.

Saque la carta de Alice de mi bolsillo y me llego de golpe su aroma, por lo menos podría recordar su aroma al leer esa carta. El papel era fino y la tinta en la que estaba escrita también. Pase mi mano sobre la carta, sintiendo el relieve de las letras. La apreté fuerte contra mi pecho.

Dios como extrañare a Alice

Yo también

Tal vez podamos enamorarnos de nuevo

Si tal vez

Y podemos ser tan felices

Eso no creo que pase, solo podría ser completamente feliz con Alice. También sabía que nunca podría enamorarme de nuevo.

-Ese puesto esta ocupado?- el sonido de una voz muy familiar llego a mis oídos, levante mi mirado sorprendido y no pude evitar sonreírme

-No- conteste

-Voy a ir contigo- se sentó junto a mi y acomodo su equipaje debajo del asiento al igual que yo.

-Creo que me vendrá bien la compañía- le dije sonriéndome burlonamente –Gracias Peter-

-No me agradezcas yo también necesito el dinero-

-Vas a trabajar en la mina?- le pregunte mientras el se desparramaba sobre todo el asiento

-Claro- me dijo sonriéndome abiertamente –Vamos a partirle el corazón a unas cuantas chicas- agrego en tono jocoso, yo sonreí tímidamente y baje la cabeza. Eso era lo último que se me pasaría por la cabeza. No sabía ni entendía porque actuaba así ¿Por qué permitía que una persona tuviese tanto pode sobre mi persona?

-¿Cómo hiciste para conseguir el trabajo?- le pregunte cambiando el tema rápidamente.

-Yo tengo mis mañas- me contesto riendo de nuevo, su sonrisa era tan contagiosa que yo lo imite aunque internamente no sentía de ganas de reírme nunca mas –Yo voy a dormir- y se coloco el sombrero sobre la cara –Te sugiero que hagas lo mismo, el trabajo que nos toca es durísimo-

A los cinco minutos el tren arranco y antes de eso Peter ya se había quedado dormido. Ojala yo tuviera la misma facilidad de quedar inconsciente tan rápidamente, pero mi cabeza iba a mil pensando en cómo hubiera sido mi vida si Alice hubiera dicho a todos que me amaba o si nunca nos hubieran pillado, o inclusive si nunca hubiese llegado a San Antonio, nunca habría visto a Alice. Luego de unos veinte minutos de camino sentí como el cansancio comenzaba a pegarme, debía de estar más cansado de lo que pensaba porque apenas había pasado una hora cuando me quede dormido. No soñé nada, solo un inmenso vacío, de la misma forma como me sentía sin Alice.