CAPITULO 2

Me quedo paralizada, no se como reaccionar.

Hace dos años que no la veo, dos años llorando e intentando buscar una explicación a todo. Dos años enviándole mensajes y llamadas que nunca tuvieron respuesta.

Y ahora estaba ahí, delante mía, aparentemente feliz.

Se me hizo un nudo en el estómago y note como todo el alcohol que tenía en mi cuerpo, bajaba de golpe.

Una voz me hace reaccionar:

-Lexa, ¿estás bien? Parece que has visto un fantasma.- me pregunta la rubia sin tener ni idea de lo que pasaba.

-Disculpa- respondo sin más y me dirijo con paso decidido hacia Costia.

Estoy tan nublada con la imagen de Costia que no me doy cuenta de que Clarke, al ver que me voy así sin más, recoge su bolso y se va del local, bastante molesta.

El camino hacia Costia es corto, pero se me hace eterno. No dejo de pensar en todo lo que pasamos juntas, y en como, de un momento a otro, todo se rompió sin sentido alguno. La rabia y la decepción se apoderan de mi.

-¿Costia?- Digo con un tono bastante alto, teniendo la cuenta la música que sonaba en el bar.

Ella se gira y se encuentra con mis ojos, cargados de rabia y de dolor. Puede sentirlo. Lo sabe. Y yo lo noto.

Sus labios se abren ligeramente para decir algo, pero finalmente se queda callada. Me observa y simplemente se vuelve a girar. Sus amigas la miran extrañada, no es común en ella ser tan desagradable, ni siquiera con una desconocida.

No puedo reaccionar, me quedo clavada, desolada, como si hubiera recibido una bofetada delante de toda esa gente, una bofetada de la persona más importante que había pasado por mi vida.

En ese momento, escucho como dos de los amigos que estaban con ella le preguntan:

-¿La conoces?

- No- Contestó Costia.

-¿estás segura? Por la forma en que te mira, da la impresión de conocerte.

-No la he visto en mi vida, estoy completamente segura- Sentenció ella.

El dolor que siento ante las palabras de Costia es incalificable, tan fuerte que parece algo físico, tan intenso que solo podía compararse a aquel momento de mi infancia, cuando descubrí realmente quien era y, escondida debajo de una mesa, fui testigo de como mi mundo se desmoronaba en un momento. A partir de ese día dejé de ser una niña.

Y aquí estoy otra vez, desencajada, rota en mil pedazos.

Siento el impulso de agarrar a Costia y obligarla a mirarme, o de humillarme y suplicarle que hable conmigo, pero no hago ninguna de las dos cosas. En vez de eso decido secarme las lágrimas que brotaban de mis ojos sin que pudiera controlarlas y salí del local lo más rápido que pude.

Salgo del bar y decido ir caminando hasta casa, son solo 20 minutos, y necesito despejarme.

Voy paseando por uno de los parques más bonitos de la ciudad, aunque de noche no se aprecia su belleza, cuando en uno de los bancos veo sentada a una chica rubia que me resulta familiar.

-No deberías estar aquí sola a estas horas de la noche- le digo acercándome hacia donde se encontraba.

Levanta la cabeza, me mira y simplemente me ignora. Está molesta por el feo que le hice en el bar, y no la culpo.

-Oye...siento como me comporté antes, no debí irme así sin más- le digo, intentando sonar lo más sincera posible.

-No te preocupes, no soy rencorosa. Además, por la cara que tienes, tuvo que ser algo realmente importante- contesta dulcemente.

-¿Tan fea estoy?- intento desviar el tema de conversación, no me apetece hablar de Costia, y menos con una chica a la que acabo de conocer y que, obviamente, no tiene porque soportar mis problemas.

-Podrías estar mejor, no te lo voy a negar...si sonrieras un poco- dice levantando una ceja.

Sonrío. -¿así mejor?- le pregunto.

-Mucho mejor- asiente.

Clarke hace un gesto con el brazo para que me siente a su lado en el banco, y así lo hago. Me mira y sonríe. Sus ojos se clavan en los míos. Tiene una mirada arrebatadora, capaz de cautivar a cualquiera, y a su vez transmite muchísima paz.

-No se que te habrá pasado esta noche, ni quiero saberlo, pero sea lo que sea, todo se arreglará- dice de repente.

-Eso espero- es lo único que le puedo decir. -Gracias, de verdad.

-Nada de gracias, la próxima vez que nos veamos, pagas tu las copas toda la noche. Me lo debes por el feo que me hiciste- dice divertida.

-Me parece un trato justo, hecho. -respondo.

-Muy bien, te tomo la palabra.- dice mientras se levanta del banco- Ahora será mejor que me vaya, que me espera un fin de semana con muchos trabajos para la universidad.

-Esta bien, ha sido un placer, Clarke.

-Lo mismo digo Lexa- me mira por última vez y empieza a caminar.

Sin embargo me doy cuenta de que no se nada de ella, más allá de su nombre.

-Clarke- le digo mientras me acerco corriendo hacia ella.

-Lexa- dice sorprendida al verme de nuevo.

-¿Cómo voy a invitarte a las copas que te debo si no tengo tu número?- digo mientras saco el móvil.

-¡es verdad, qué tonta soy!- dice mientras apunta su número en mi teléfono.

Una vez pierdo de vista a Clarke, sigo caminando hacia mi destino. No se como me siento, por un lado sigo pensando en lo sucedido con Costia esta noche, no puedo creer lo que ha hecho, y después de tanto tiempo, por primera vez, siento que no merece la pena seguir sufriendo por ella, no después de esto.

Por otro lado esta Clarke, la primera chica que ha sido capaz de hacerme sonreír de nuevo. Apenas la conozco, no se nada de ella, pero quiero seguir conociéndola, tiene algo especial que ni yo misma puedo entender.