Capitulo 15

Me desperté cuando llegamos a Tennessee, Peter y yo tomamos nuestras pertenencias y bajamos del tren. Éramos alrededor de 20 hombres lo que contrataron de San Antonio para el trabajo en la mina. Fredrick nos indico de algunos hoteles donde podríamos quedarnos, pero nos recomendó que buscáramos alquilar una habitación en alguna casa familiar, las familias de bajos recursos utilizan este método para obtener un poco de dinero extra. Una vez que terminaron las explicaciones, nos dijo que asistiéramos al trabajo el lunes a primera hora, que debíamos estar listos a las 5 de la mañana en frente de la estación para irnos a la mina.

Peter y yo nos encaminamos hacia la finca de mis tíos que no queda muy lejos de allí. Caminamos por unos diez minutos cuando la vislumbre a lo lejos.

-¿Estás seguro que tus tíos no tendrán problema en que me quede yo también?- pregunto algo dudoso.

-No te preocupes que a ellos no les importara- lo tranquilicé cuando ya estábamos en la puerta de la hacienda. Toque la puerta y esperamos por unos minutos hasta que un hombre viejo y canoso nos abrió la puerta. Tenía la escopeta en la mano, apuntándola hacia nosotros.

-No queremos comprar nada y tampoco deseamos escuchar la palabra de Dios, ya la conocemos- acerco la escopeta más hacia nosotros –Así que váyanse, aquí no hay nada para robar- mi tío siempre había sido un hombre cascarrabias.

-¿Tío Arnold? Baje esa arma- le dije acercándome más a la puerta, mala idea el pego la punta de la escopeta en mi pecho –Es Jasper-

-¿QUE?- grito mi tío colocándose una mano en la oreja para escuchar mejor -¿Quién es Pedro? No conozco ningún Pedro-

-Este hombre está completamente sordo- se quejo Peter –Mejor vámonos antes que se le escape un tiro y nos mate o pero se le vaya para otro lado y quedemos… - se paso una mano por el cuello y agrego –Allá abajo-

-TIO ARNOLD- le grite lo mas que pude y comprendí que ahora si me había escuchado –ES JASPER-

-No, no, no- dijo mientras negaba con el dedo índice –Jasper se murió en la guerra como un héroe-

-NO ME MORI- volví a gritar –VOLVI HACE UN PAR DE SEMANAS-

-Acércate- me indico

Yo acerque mi rostro y él cerró sus ojos hasta que solo eran dos rendijas. Luego los abrió exageradamente –Pero si eres tu muchacho-dejo la escopeta un lado y me dio tremendo abrazo.

-Sordo, Ciego y sobón- le escuche murmurar a Peter a mis espaldas –Perfecto-

-Puedes irte a dormir debajo de un puente si prefieres- le dije bromeando

-No gracias, solo digo que con eso de que no ve y anda abrazando a la gente puede agarrar lo que no es- negué con la cabeza, Peter siempre con sus cosas.

-Pasen, pasen adelante- dijo mi tío Arnold una vez que me soltara. Yo entre enseguida y deje mi bolso sobre junto a un sofá –Pasa muchacho- escuche como mi tío Arnold le decía a Peter.

-Gracias Señor- le dijo este una vez adentro.

-Tío él es mi amigo Peter- le hable lo suficientemente alto como para que me escuchara.

-Tío me temo que hemos venido a molestarte- le dije mientras le hacía señas a Peter de que pasara a la sala, y los tres nos sentamos en la sala –Hemos conseguido un trabajo en una de las minas que quedan cerca de aquí- mi tío escuchaba atento mientras que yo le explicaba nuestra situación, le asegure que nos quedaríamos lo necesario y luego los dejaríamos en paz.

El chasqueo la lengua y le quito importancia a mi último comentario con un movimiento de brazo –No tienen que irse a ningún lado, los dos son bienvenidos a quedarse cuanto deseen-

-Gracias tío pero no queremos molestarles-

-No es molestia- dijo con un dejo de tristeza en la voz, no entendí muy bien pero no quise preguntar –Lo único es que solo hay un cuarto así que tendrán que compartirlo, porque conmigo no se van a quedar- Peter y yo nos reímos mientras que el se levantaba y nos apuraba a que lo siguiéramos. Cojeaba de un pie y se llevaba una mano a la espalda. Le hubiera ofrecido ayuda pero sabio exactamente como se pondría de cascarrabias por lo que simplemente me limite a seguirlo. Peter venia justo detrás de mí.

-Aquel es el cuarto de ustedes- señalo la puerta que estaba al final del pasillo lejos de las escaleras –Yo voy a preparar algo de tomar, los espero abajo- se dio media vuelta y volvió a bajar –Y el baño está afuera de la casa – grito desde el piso de abajo.

-Vente- le dije a Peter mientras caminaba hacia la que sería nuestra habitación. Me extraño mucho no ver a mi tía, pero supuse que estaría acostada en su habitación.

-Espero que por lo menos tenga dos camas- dijo Peter a mis espaldas. La habitación era espaciosa, considerando que dos personas dormiríamos en ella. Tenía dos camas para el alivio de Peter. Cada uno estaba a un extremo del cuarto. Un armario enorme, dos mesitas de noche y un par de sillas.

-No está nada mal-

-Bueno no podemos quejarnos es gratis- dijo Peter colocando su equipaje sobre una de las camas.

No fue hasta la hora de la cena que me percate que mi tía no estaba en la casa. Así que cuando terminamos de comer, ayude a mi tío a recoger y lavar los platos.

-No he visto a la tía Martha ¿Está en casa de tío Fred?- el me miro con el dolor reflejado en los ojos, pero me sonría con tristeza.

-No, hijo, me di cuenta que no sabias cuando llegaste, pero no quise decírtelo en frente de tu amigo- Peter estaba afuera dando una caminata por el lugar –Martha murió el año pasado-

-Lo siento muchísimo- le apreté el hombro fuertemente

Uf. Que metida de pata amigo

Esa voz ya no me molestaba tanto como antes, si que había metido la pata y hasta el fondo.

-No te preocupes hijo, no tenias manera de saberlo-

Ninguno de los dos volvió a decir otra palabra, yo no quería remover más su dolor así que no le pregunte nada sobre la muerta de tía Martha. Mi tío se fue derecho a la cama después de la cena. Peter y yo nos quedamos un rato más en la sala, yo deseaba asearme más que nada, así tome mis cosas y me dirigí a la puerta trasera. El baño estaba a un par de metros de la casa. Me quite la ropa y la deja sobre una roca. Mi tío tenía un sistema bastante avanzado, el agua subía por una tubería y caía en forma de cascada sobre mi cabeza, era reconfortante bañarse así. Sentía como el agua fría recorría mi cuerpo, aliviando la tensión en cada uno de mis músculos. Estaba bastante cansado incluso después de dormir todo el trayecto.

Salí y cuando fui a tomar mis cosas, me percate de que había dejado la chaqueta justo donde estaba desagüe de la ducha.

-Maldición- murmure para mis adentros. La chaqueta estaba completamente empapada, me puse rápidamente la ropa y levante la chaqueta, escurriendo agua, no podía meterla así haría un desastre en la casa, así que la deje colgada en una de las cuerdas para secar ropa. Me apresure a meterme a la casa, porque comenzaba a hacer mucho frío, Peter ya se había ido a dormir, o por lo menos estaría en la habitación porque la sala estaba desierta.

Efectivamente, Peter roncaba fuertemente en su cama. Me eche en la mía boca arriba y deje escapar un fuerte suspiro de mis labios. ALICE. ¿Como me había pasado esto? Era una de esas cosas que se cuenta y no se cree. ¿Tendría razón James y Alice era solo una niña malcriada que le gustaba jugar con los hombres? No tenia forma de saberlo en realidad, no la conocía en lo absoluto y me había dejado llevar por su encantadora sonrisa y personalidad carismática, pero ¿Quien era realmente Alice Brandon?. Ya no importaba, nuestros caminos no podían estar mas separados. Me hubiera gustado poder despedirme de ella.

En eso momento recordé la carta que Alice me había escrito, tal vez era el momento correcto para leerla, así que me levante de la cama y me dirigí a la ventana donde había dejado mis cosas sobre una silla, comencé a buscarla en mi bolso ¿Dónde demonios estaba? Busque en los bolsillos de los pantalones. Pero no fue hasta que levante la mirada y vi la chaqueta en la cuerda que recordé exactamente donde estaba, la había guardado en el bolsillo de la misma chaqueta que Alice me había regalado. La chaqueta que estaba completamente mojada. La carta de Alice se había destruido.

De todos modos no creo que Alice haya podido decirme algo en esa carta que me hiciera sentirme mejor, aunque hubiera preferido guardar ese pedazo de papel para siempre. Pero era mucho mejor así, tenía que olvidarme de ella, mientras más rápido comenzara a hacerlo muchísimo mejor.

Seis Meses Después

Peter y yo no habíamos trabajado ni un solo día en la mina durante los últimos seis meses, cosa que me complacía plenamente, no quería ni imaginar el dolor que habría tenido que soportar en mi hombro por el trabajo tan rudo de las minas. El tío Arnold tenía una de las fincas más grandes del condado, pero estaba muy descuidada, así que nos pidió a Peter y a mí que nos hiciéramos cargo de ella. Al principio no teníamos ni idea de que teníamos que hacer, pero poco a poco nos fuimos amañando, el tío Arnold nos enseño todo lo que el sabia, lo cual era bastante, y luego de seis meses no era expertos pero nos encaminamos a serlo.

-PETER- grite por tercera vez mientras sostenía el cercado que había tumbado una de las más recientes inundaciones. Pero Peter no parecía escucharme, pues mi prima Charlotte, quien venia constantemente a la casa a ver a mi tío, estaba montando su caballo muy cerca de nosotros, y mi amigo la miraba "discretamente" –Te importaría mirarla cuando yo no esté sosteniendo algo tanto pesado. Termina de fijar este maldito cercado y podrás pedirle que te lleve a casa en su caballo-

-Pero si yo tengo mi propio caballo- dijo él señalando el caballo que estaba a un par de metros de nosotros –Además yo no estaba mirándola- agrego rápidamente mientras se agachaba y continuaba con su trabajo.

Oh si, Peter había aplicado la negación rotundamente cada vez que yo le hablaba de algo referente a mi prima.

-Es que pienso hacerte la maldad de robarte tu caballo y dejarte aquí solo- le dije sonriéndole –Ella es tan buena persona que tendrá que llevarte en su caballo-

-Te he dicho mil veces que yo no estoy… Realmente crees que funcione- dijo levantándose.

-¿Terminaste?-

-Sí, el cercado esta perfecto- me apresure en montarme en mi caballo –Pásame las herramientas Peter- le grite bien duro para que Charlotte escuchara, ella volteo la cabeza hacia nosotros. Mientras Peter recogía las herramientas yo salí disparado con ambos caballos, llevaba la rienda del caballo de Peter firmemente en mi mano mientras que con la otra guiaba al mío –Te tocara caminar- me voltee para gritarle justo en el momento en que Charlotte desmontaba su caballo y caminaba hacia Peter.

Llegue a la casa algo cansado de llevar los dos caballos pero muy complacido con lo que había hecho. Lleve los caballos al granero, le puse un poco de agua y me dirigí a la casa.

-Buenos días tío- le dije cuando entre y lo vi sentado leyendo el periódico. Ya me había acostumbrado a hablar bien alto para que mi tío me escuchara

-Buenos días hijo- contesto él sin levantar la cabeza del periódico –Te he visto llegar con los dos caballos ¿Dónde está Peter?- yo no pude evitar reírme al recordar la cara de Peter cuando me largue con su caballo.

-Bueno le toco caminar, a menos que sea inteligente y aproveche que cierta morenita andaba cabalgando por ahí-

-¿No te atreviste?- me dijo tío bajando el periódico.

-Oh sí que me atreví- ambos nos reímos.

-Bueno ya es hora de que se anime a hablarle a tu prima, en lugar de comportarse como un niño torpe cada que la ve- mi tío retomo el periódico y tomo un sorbo de su taza de café -¿Cómo quedo el cercado?-

-Muy bien- le conteste, sirviéndome una taza de café –No creo que tengamos más problemas con eso, la temporada de lluvias esta por acabar-

-Excelente- escuchamos un par de voces acompañadas de risas acercarse al granero. Peter y Charlotte llegaban en el caballo de la ultima, el llevaba las riendas del caballo mientras que ella había quedado atrapada delante de él entre sus brazos –¿Y tu no piensas enamorarte de una linda chica como lo ha hecho tu amigo?-

No había conocido a nadie que lograra quitarme a Alice de la cabeza, había estado con más chicas de las que recordaba, pero ninguna le llegaba por los talones. Y pronto comprendí que el sexo con amor era mil veces mejor, aun así un hombre tiene necesidades, solía irme a beber a la cantina los fines de semana y siempre me llevaba una chica conmigo, al principio había ayudado pero ahora ya no, así que decidí no hacerlo tan seguido.

-No he encontrado a la apropiada- le dije a mi tío secamente.

-Me parece que si la encontraste pero se te escapo, ahora ninguna podrá llenar ese vacío que dejo ella, ¿cierto?-

-Si, algo así- admití mientras observaba a Peter ayudar a Charlotte a bajarse del caballo.

-Yo te entiendo- me dijo mi tío llegando junto a mi y colocando una mano sobre mi hombro –Yo se algo de eso. Pero yo soy un viejo ya, no quiero ni siquiera pensar en mas nadie solo deseo terminar mi vida y reunirme con Martha, pero tu eres aun muy joven para cerrarte a todas las posibilidades-

-Tal vez tenga razón tío- le dije volteándome para mirarlo –Pero todavía no estoy listo para remplazarla en mi corazón, o en ningún otro lado-

Y si que lo había intentado, pero sacar a Alice de mi corazón me parecía una tarea imposible, le había tomado a ella solo horas conquistarlos pero a mi me estaba costando meses sacarla. Seguro ella no tuvo ningún reparo en olvidarme, constantemente le preguntaba a Rosalie por Alice en mis cartas pero Rosalie jamás me respondía nada sobre el tema.

Bueno espero les guste este capitulo, no dejen de comentar porfis