CAPÍTULO 4
En estos días apenas he pensado en Costia, toda la frustración de estos años se han transformado en decepción. Una persona que después de todo no es capaz de mirarme a la cara y darme al menos una explicación no merece que yo lo pase mal.
Tengo que pasar página. Y voy a hacerlo.
He perdido dos años de mi vida preocupándome por una persona que ha demostrado que no le importo.
No puedo vivir estancada en el pasado.
No puedo quitar de mi cabeza esos preciosos ojos azules. Desde nuestra última conversación no hemos hablado, no quiero que piense que estoy desesperada, ni mucho menos. Soy muy independiente, no me gusta estar encima de nadie y que nadie lo esté conmigo, aunque no puedo negar que me gustó hablar con ella, la chica es capaz seguirme el ritmo, y sabe como dejarme callada. Y eso me encanta.
Es viernes, al fin, y no puedo dejar de pensar en nuestra cita.
-¿Podría considerarse una cita?- pensé. Tal vez simplemente le guste conocer gente y hacer nuevas amistades. Aunque por su forma de mirarme...
¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy dándole tantas vueltas a lo que esa chica pueda pensar? No la conozco de nada, no se nada de ella, no tengo porque estar así. Pero lo estoy.
Son las 14:00, salgo del trabajo con más prisa de la habitual. Dispongo de 3 horas para llegar a casa, ducharme e ir al encuentro con Clarke. Por suerte no hay mucho tráfico y 30 minutos después entro corriendo a casa, abriendo la puerta bruscamente.
Mi mejor amiga Anya, con la que comparto piso desde hace unos años, se encuentra en el sofá viendo la televisión y se asusta al verme entrar con esa velocidad.
-¿Se puede saber que coño te pasa? Me has dado un susto de muerte imbécil-me dice con el ceño fruncido.
-Lo siento, pero tengo prisa- digo mientras entro a mi habitación sin prestarle atención.
La escucho levantarse.
-¿Qué tanta prisa tienes? Cualquiera diría que has quedado con una chica- dice, entrando en la habitación.
-¿Y quién te dice que no lo he hecho?
-Venga ya Lexa, llevas dos años sin salir con nadie. Desde lo de Costia...-responde, pero ve mi cara y deja de hablar-Lo siento, no tenía que habértela nombrado.
-No, no tenías que haberlo hecho. Pero tienes razón, no he salido con nadie estos dos años y tal vez sea hora de seguir con mi vida. - le contesto, bastante molesta.
Se acerca a mi y me da un abrazo.
Anya es una chica divertida, alegre y bromista, pero es bastante fría. No es cariñosa, odia dar besos y abrazos si no son necesarios, y el gesto me sorprende.
-Lo siento de verdad, te quiero y no quise hacerte daño- me susurra al oído.
-No te preocupes idiota, se que te preocupas por mi-le digo, respondiéndole al abrazo y dándole un beso en la mejilla.
-Mereces ser feliz, Lexa.
-Gracias, pero ahora suéltame que como te dije, tengo una cita y no quiero llegar tarde-Le digo sonriendo y dejándola con la boca abierta.
-¿De verdad? ¿DE VERDAD?-dice gritando, notablemente emocionada.
-Por favor Anya, deja de comportarte como un niña.
-Perdón, es que esto no me lo esperaba-y me vuelve a abrazar.- ¿ya sabes lo que te vas a poner?
En ese momento me doy cuenta de que no. No se si debería arreglarme mucho, o no. ¿Y si voy sencilla yo y ella va muy arreglada y piensa que no tengo interés?
Hemos quedado a las 17:00, pero luego iremos a tomar algo…
Empiezo a ponerme nerviosa.
Definitivamente necesito ayuda-
-No lo se, ¡BUSCAME ALGO! PERO NO TE PASES QUE TE CONOZCO, ANYA-le grito mientras entro a la ducha.
10 minutos después salgo de ella. Anya está sentada en mi cama, con una cara de felicidad que parece que es ella la que ha quedado.
-He estado mirando y he visto varias cosas, pero sin duda te vas a poner esto- me ordena, enseñándome el conjunto que tiene a su derecha.
Le hago caso.
Un rato después salgo de la habitación, ya preparada.
Llevo unos vaqueros de pitillo con agujeros en la rodilla, un top blanco ceñido y una americana negra. Tengo el pelo recogido a un lado, dejándolo caer por el hombro derecho.
No me gusta maquillarme, así que solo me he echado un poco de colorete, la línea en el ojo y rimmel.
-¡Guau! Estás increíble, Lexa- dice Anya con cara de asombro.
-Gracias-digo sonrojándome-te debo una, y ahora me voy que no quiero llegar tarde.
Anya se levanta y se para delante de mi. Está realmente emocionada.
-Pásalo genial, y no bebas mucho que luego haces el ridículo y espantas a la chica.
-¡Qué idiota eres!
-Lo se, y me adoras así. Pero de verdad, pásalo bien, mereces darte una oportunidad-dice mientras me acaricia el brazo.
-Lo intentaré-le digo guiñándole un ojo- mañana te cuento todo.
Salgo con bastante tiempo de casa porque prefiero ir caminando, pensando en donde voy a llevarla, y de paso calmo los nervios. Hace mucho que no quedo con nadie y no quiero meter la mata.
En ese momento recibo un mensaje.
Espero que no te hayas arrepentido, nos vemos en media hora. No me hagas esperar o vas a tener que invitarme a otra ronda otro día
Sonrío.
Si empiezas a amenazar antes de vernos, voy a empezar a arrepentirme...
Sabes que no lo harías, además, dijiste que eras una mujer de palabra.
Lo soy, así que tranquila, podrás disfrutar de mi compañía dentro de un rato
Nada me apetece más, hasta dentro de un rato, Lexa.
Llego 10 minutos antes de tiempo, así que me siento a esperarla en el banco donde hace unas noches habíamos estado hablando.
Al cabo de unos minutos la veo aparecer. Esta realmente preciosa.
Lleva un vestido azul que destaca el color de sus ojos. Tiene el pelo suelto, haciendo que los bucles caigan sobre sus hombros de manera elegante. Al igual que yo, apenas va maquillada. No le hace falta.
Me quedo observándola y cuando me doy cuenta esta delante de mi. Sus ojos se encuentran con los míos y nos quedamos así unos segundos, que para mi se hacen eternos.
Sin poder evitarlo, y sin dejar de mirarla, una sonrisa se forma en mi boca y ella lo nota.
Sonríe también y se acerca a mi mejilla y posa un beso, lo bastante largo como para sentir que mis mejillas se empiezan a sonrojar.
Nos separamos y la miro de arriba abajo, contemplándola.
-Estás preciosa-es lo único que puedo decirle.
Ahora es ella quien se sonroja.
-Gracias-dice, mientras agacha la cabeza y recorre todo mi cuerpo. Se para unos cuando llega al top, y me doy cuenta de la manera en que se muerde el labio y sonríe. Finalmente levanta la mirada y se encuentra con la mía. -Definitivamente la otra noche tenía razón, estás mucho más guapa cuando sonríes.
Me descoloca, nuevamente. Mi cabeza retiene la imagen de ella mordiéndose el labio. Me doy cuenta de que me muero por besarla, pero no es el momento.
-Me tomaré eso como un cumplido-es lo único que puedo decir, me ha dejado sin palabras.
-Deberías. ¿Has pensado ya qué vamos a hacer?
-Si, pero no te lo puedo decir-le digo seriamente y empiezo a caminar.
-Oye, ¡espera, dime dónde vamos o no muevo de aquí!
Me giro y le tiendo la mano.
-Vas a tener que confiar en mi, ¿podrás hacerlo?
Duda un rato, pero al final acepta y agarra mi mano, entrelazando sus dedos con los míos. Me mira como pidiendo permiso para permanecer así.
No la suelto. Me agrada sentir su mano apretando la mía.
Siento no haber posteado antes, el fide he estado liada, pero prometo que a partir de ahora intentaré subir cada dos días. Agradecería que me dierais vuestra opinión, tanto buenas como malas, ya que soy nueva en esto y me ayudaría bastante. Gracias a todos por leer.
