CAPÍTULO 5

(Clarke)

-Vas a tener que confiar en mí, ¿podrás hacerlo?

Me quedo observándola, recreándome en ella. Sin duda es la mujer más sexy que he visto en mi vida. No puedo evitar mirar a su abdomen, que asoma perfectamente definido por debajo del top. Por unos segundos pierdo el aliento.

Noto como me mira, esperando una reacción, y finalmente le doy la mano, entrelazando mis dedos con los suyos. La miro fijamente a los ojos, buscando algún signo que me indique que no quiere permanecer así, pero parece cómoda con la situación y ambas empezamos a caminar.

Seguimos agarradas de la mano, llevamos andando unos 25 minutos, prácticamente en silencio, pero no es un silencio incomodo, disfrutamos del paseo. No puedo evitar mirarla, y noto como ella también lo hace. Siento como sus ojos intentan estudiarme. Me pone nerviosa y desvío la mirada, y una ola de calor se apodera de mis mejillas.

Normalmente suelo ser una chica muy segura, pocas cosas me hacen perder el control, pero al parecer la mirada de Lexa es una de esas cosas.

Cuando me mira puedo notar como mi estómago no deja de dar vueltas, haciéndome vulnerable.

-Ya casi llegamos-me dice de repente, soltando mi mano para buscar su móvil. Parándose en seco.

Frunzo el ceño al ver que se pone a escribir. ¿No tiene otro momento para hacerlo?

-¿Me vas a decir ya a dónde me llevas?-Pregunto, mientras cruzo los brazos, notablemente molesta.

-No, pero pronto lo sabrás-me contesta, mientras sigue escribiendo.

-Si tienes algo importante que hacer, podemos vernos otro día.

Quita la atención del móvil y levanta la cabeza.

Me observa con cara de entender nada.

-¿Qué te hace pensar que tengo algo importante?-pregunta confusa.

-No lo sé, llevas un rato hablando por el móvil.

Sonríe. ¿Qué le hace tanta gracia?

-Ah esto...-señala su teléfono- si, perdona. Es que tenía que enviar un mensaje, pero ya está. ¿Seguimos? Ya estamos a punto de llegar.-dice, y me da un beso en la mejilla. -No te pongas celosa, que hoy solo tengo ojos para ti.

Me sonrojo, y me siento realmente estúpida por ello.

Ella lo nota y sonríe.

Seguimos andando unos minutos hasta que llegamos a una especie de local enorme. Por fuera hay un letrero que pone "Hogar infantil"

La miro bastante confusa. ¿Por qué me ha traído aquí? ¿Será su trabajo?

-Te dije que quería conocerte un poco más, pero también quiero que conozcas un poco de mi. La otra noche me porté muy mal contigo, fui muy borde y te dejé tirada, y no quiero que tengas esa imagen de mí.

La miro sorprendida. Lexa aparentaba ser todo menos una persona que hablase de su vida tan fácilmente.

Pero me gustaba que confiase en mi.

-Ya te dije el otro día que no pasaba nada, tuviste una mala noche. A todos nos pasa.

-Lo se, pero igualmente quiero hacerlo.-dice mientras toca la puerta del local y me hace un gesto para que la siga.

Al cabo de un rato un señor nos abre la puerta. Nada más ver a Lexa le da un abrazo.

-Vaya, tenía ganas de verte Lexa, hace días que no vienes por aquí. Me alegró mucho recibir el mensaje de que venías. ¿Esta debe de ser la chica que me dijiste, no?-dice dirigiéndose a mi.

-Lo se, he estado bastante liada con el trabajo-dice con cara de pena.

¿Lexa le había hablado de mí? ¿En qué momento? No entiendo nada.

-Si, es ella. Clarke, te presento a Gustus, es como un padre para mí. Y es el director del hogar. Le avisé hace un rato de que iba a pasarme por aquí con compañía-me guiña un ojo cuando dice esto último.

Así que el mensaje era para él. Muy bien Clarke, te has lucido. Soy idiota.

-Encantada Gustus. -es lo único que me sale decir.

-El placer es mío. Pero vamos dentro, los chicos no dejan de preguntar por ti, Lexa. Tienen muchas ganas de verte, sobretodo Aden.

-Yo también tengo ganas de verle-dice sonriente.

Me gusta verla sonreír. No me cansaría nunca de ello.

Entramos en una sala llena de mesas y juguetes. Hay varios niños jugando en ella. Rondan entre los 7 y los 13 años. Todos se giran al ver a Lexa entrar y corren a abrazarla mientras gritan su nombre. Ella se agacha y los abraza también.

Es la imagen más tierna que he visto en mucho tiempo.

-Lexa es voluntaria aquí desde los 18 años. Viene casi todos los días a jugar con ellos, leerles historias. La adoran-me dice Gustus.

-Eso es maravilloso.

-Lo es. Lexa es una de las mejores personas que conozco. No ha tenido una vida fácil, pero ha sabido seguir adelante. Cuídala.-me dice mientras me da un toque cariñoso en el hombre y sale de la habitación, dejándome allí con ella y los niños.

Las palabras de Gustus no dejan de dar vueltas en mi cabeza. Lo que hace Lexa es precioso, y saber que no ha tenido una vida fácil hace que quiera conocerla a un más.

En ese momento Lexa se levanta y se acerca a mi.

-Venid chicos, quiero presentaros a una amiga. Ella es Clarke.

Todos los niños se acercan y me saludan. Me agacho para hacer lo mismo. Unos me dan un beso y otros me abrazan, pero hay uno, el que parece mayor que lo demás que me mira seriamente, con curiosidad.

-Hola Clarke, soy Aden.-dice finalmente-¿Tú eres la novia de Lexa? Yo se que a ella le gustan las chicas, me lo dijo una vez.

La pregunta me deja totalmente en shock. Noto como mis mejillas empiezan a cobrar color. Miro a Lexa, levanta los hombros y sonríe.

-Encantada de conocerte Aden. No, no soy la novia de Lexa, somos amigas-Le digo, y puedo notar los ojos de Lexa clavándose en mi.

-Oh vaya. Eres muy guapa, me gustas para su novia. Siempre me dice que quiere enamorarse, pero que el amor es muy difícil. Deberíais de ser novias.-esto último lo dice mirando a Lexa.

Ahora es ella la que se ruboriza. Qué guapa está así. Me pasaría horas mirándola.

-Esta bien Aden, suficientes preguntas. Ve a jugar con los demás niños.

Le hace caso y va corriendo a pintar a una mesa con los demás niños. Lexa me da la mano y me guía hasta uno de los sofás que habían en la sala. Nos sentamos y nos giramos un poco para quedar la una frente a la otra.

-Se que no esperabas que te trajese a este lugar, pero quería que conocieses esto de mi. Luego vamos a tomar algo, no me olvido de lo que te debo.

-No hay prisa. Me gusta este sitio. ¿Puedo preguntarte algo?-le digo, confiando en que me dirá que si.

-Adelante, soy toda tuya.

Ojalá lo fueses.

-¿Por qué te gusta venir aquí? Me dijo Gustus que venías cada día.

-Vaya, Gustus siempre haciendo de las suyas. Vengo aquí porque aquí es dónde viví la mayor parte de mi vida. Cuando era una niña, mi madre murió y bueno, mi padre...él no estuvo ahí y me enviaron aquí. Gustus fue uno de mis educadores, se portó muy bien conmigo. Y vengo cada día porque quiero ayudar a estos niños, se lo que es estar aquí y sentirte solo, y que alguien venga a jugar con ellos les hace felices.

Noto como sus ojos se humedecen. Me siento mal por haberle sacado el tema.

-Vaya, lo siento. Tuvo que ser difícil-le digo mientras apoyo mi mano en su rodilla y le acaricio-Lo que haces dice mucho de ti, Lexa. Eres increíble.

Pone su mano encima de la mía, acariciándola. Me mira y me sonríe.

-Gracias Clarke- y vuelve a darme un beso-¿significa eso que me vas a perdonar las copas que te debo?-dice intentando cambiar de tema.

-Ni lo sueñes.

-¡Vaya, pensaba que iba a colar! Será mejor que nos vayamos, o nos quedaremos sin cenar y pasaremos directamente a las copas, y no quiero tener que cargar contigo mientras te vas cayendo...-dice y me saca la lengua.

Sonrío.

-Qué idiota eres-digo mientras le doy un breve empujón.-Ya te gustaría tener que cargar conmigo.

-No te lo voy a negar, pero no en esas condiciones, rubia.

-Creo que este no es lugar para este tipo de conversaciones, chica.

-Tienes razón, vamos. -Y me ofrece la mano, otra vez.

Nos despedimos de todos los niños y de Gustus, y prometemos volver a venir a verlos.

Salimos y decidimos coger un Taxi para llegar a la zona de los bares. Habíamos caminado bastante para llegar al hogar, y era un buen trozo para ir caminando de nuevo.

Esta vez es Lexa quien pone su mano en mi rodilla, trazando círculos con sus dedos.

Mi corazón se acelera. Es indescriptible lo que siento cuando me toca. Noto como toda mi piel se eriza ante su contacto.

En un acto de valentía la imito y pongo mi mano en la suya también, y apoyo mi cabeza en su hombro hasta que llegamos.

Cenamos unas hamburguesas y entramos a un pub que hay por la zona.

Es una camarera la que se nos acerca, bastante guapa, y noto que me mira descaradamente. Lexa también se da cuenta y la mira fijamente, bastante molesta.

-¿Vas a atendernos o piensas quedarte mirando a mi chica toda la noche?-Dice de repente, sorprendiendo a la camarera. Y a mi.

-Perdona...-dice avergonzada-¿Qué van a pedir?

Lexa me mira.

-¿Te gusta el tequila?

-Si, me encanta.

-Está bien, tráiganos 3 chupitos de tequila para cada una. Y no te olvides de la sal y el limón.

La camarera asiente y se va, no sin antes volver a pedir disculpas.

-Espero que tengas aguante, rubia.

-No lo sabes bien-Me levanto y me acerco a su oído-tal vez la que necesite tenerlo seas tú- le susurro, y camino hacia el baño, dejándola ahí, con la piel erizada y la boca abierta.