Capítulo 2. Lidiando con el presente.

Akane no paraba de darle vueltas a lo que había sentido al ver a Ranma de nuevo, y no sólo eso, sino el haberle visto con Shampoo.

-Y van a tener un bebé-susurró.

-¿Qué dices?-preguntó Nabiki, sacándola de sus pensamientos-podrías hablar alto y claro y no murmurar como las viejas, entonces que, ¿te gusta?

Akane se miró a sí misma en el espejo, lucía un vestido largo de palabra de honor color morado oscuro, con bonitos bordados en la parte superior y una especie de cinturón del mismo color que ajustaba su cadera y definía sus curvas. La parte de abajo era lisa y le tapaba los pies.

-Con un recogido estarás preciosa-dijo una de las modistas.

-Opino igual-dijo Nabiki.

-Es-pec-ta-cu-lar-dijo Kuno.

Akane les sonrió.

-Pues aquí ya está todo decidido entonces-dijo-ahora me gustaría mirar algún vestido para Suri.

-Mira este-dijo Nabiki, enseñándole un vestidito blanco de gasa por abajo y bordada por arriba, de manga corta con la parte de la manga en gasa-cuando vine a por el mio lo ví en el escaparate y me encantó, pensé que no estaríais para mi boda, pero visto que sí, me encantaría que lo llevara.

-Oh Nabiki, es precioso, le encantará a ella también-dijo Akane cogiéndolo.

-Has sido muy valiente esta mañana cuando les has visto-dijo Nabiki de pronto, su hermana la miró sorprendida-sé que hay cosas que no quieres que nadie sepa y lo respeto, pero creo que te acabarán reconcomiendo por dentro-Nabiki echó suavemente hacia atrás el pelo de su hermana, pasándoselo por detrás de la oreja-solo digo que Kasumi y yo estamos para lo que nos necesites.

Akane suavizó su rostro, y bajando los brazos, aun cogiendo el vestido dijo.

-Lo sé.


-Sabías que había vuelto, por eso estabas nervioso-dijo Shampoo ya en el coche de camino al restaurante de su abuela.

-No, tú lo sabías, por eso quisiste acompañarme hoy aun cuando nunca lo haces-dijo Ranma mirando hacia la carretera.

-No quise decir nada delante de Soun, pero agradecería que dejaras de ir a casa de los Tendo a partir de ahora.

-Shampoo no voy hacer eso simplemente porque estés celosa, sabes que tengo asuntos con Soun y no pienso dejarlos porque Akane haya decido regresar.

-No debo estar nerviosa, no es bueno para el bebé.

-Pues no lo estés.

Shampoo le clavó la mirada a su esposo, el cual siguió mirando hacia delante como si nada.

-Creí que te preocupabas más por el bienestar de tu futuro hijo.

-Y lo hago-respondió Ranma tajantemente aprentado las manos en el volante-créeme que lo hago.

-Si tienes que ir que sea sólo al dojo y no dentro de la casa, Ranma, por favor-dijo Shampoo suavizando su tono y acariciando suavemente el brazo de su marido, el cuál suspiró y asintió con la cabeza, ella sonrió-gracias.

En pocos minutos llegaron al restaurante, Ranma bajó y rodeó el coche para ayudar a Shampoo a bajar. La acompañó hasta la puerta y levantando el brazo como señal de saludo a la bisabuela de Shampoo, se giró y volvió al coche. Shampoo lo vio alejarse y suspiró, Cologne se acercó hasta su bisnieta y la guió hasta una silla.

Shampoo comenzó a llorar desconsoladamente.

-Shampoo, ¿No lo entiendes?, tú tienes algo con él que ella no-dijo la anciana-mientras mantengas eso, Ranma no podrá hacer nada.

La joven miró a su abuela mientras acariciaba su abultado vientre.

-Podría descubrirlo.

-Tu deber es que nunca lo descubra, pase lo que pase. Ese es nuestro secreto.


-Así que es cierto que volvió, y, ¿cómo está?-preguntó Ukyo mientras andaba de acá para allá en la cocina preparando sus panes para los clientes.

Ranma terminó su copa de un trago.

-Bastante bien para ser honestos.

Ukyo le miró por un momento.

-Y tú, ¿cómo estás?

-Bien.

-¿Ah si?

-Claro.

-He oído que no ha vuelto sola.

-No sé exactamente con quién ha venido, pero nombró a una tal Suri, no quise preguntar a Soun porque para empezar, Shampoo estaba ahí y para seguir no quiero ser un cotilla y que parezca que me importa su vida en algo.

-Ya, porque no te importa.

-Por supuesto que no.

-Entonces, ¿me puedes explicar que haces bebiendo a las 12 de la tarde un miércoles?

-Shampoo es la razón a la cual me estoy dando a la bebida.

Ukyo soltó una carcajada.

-El matrimonio no es cosa fácil.

-¡AL FIN!-gritó Ryoga haciendo su aparición por la puerta.

-Ya veo porque lo dices-dijo Ranma sonriendo, su amigo se medio arrastró hacia el taburete al lado del suyo con las ropas echas un verdadero desastre-y bien Ryoga, ¿qué lugares maravillosos has descubierto en esta apasionante aventura de 5 días?

-Si por favor, dinos donde te ha llevado el ir a comprar unos huevos y un poco de leche-dijo Ukyo frunciendo el ceño, Ranma soltó una carcajada.

-Por favor, no os riais, es un serio problema, mi sentido de la orientación no mejora, no importa que tome.

-No deberías de hacer caso a la vieja, esa sí perdió el norte hace mucho ya-dijo Ranma sirviéndose otra bebida, la cual Ukyo le arrebató-¡eh!

-No voy a permitirte beber esto a estas horas. Y si Ryoga, Ranma tiene razón, no hagas caso de lo que Cologne te diga.

-Creo que deberías ponerte collar y atarte una correa extensible, así al menos Ukyo te tendría junto a ella para dormir todas las noches-dijo Ranma , Ryoga fue a darle un puñetazo y él se apartó fácilmente.

-Me alegra que al menos mis penurias alejen las tuyas-dijo Ryoga.

Ranma suspiró.

-Al menos ya no nos convertimos Ryoga, eso es lo único bueno que conseguimos de esa momia. Por cierto, sé que vas a enterarte de todas formas pero prefiero ser yo quien te lo diga, Akane ha vuelto.

-¡De verdad!

-Sí, ¿y qué piensas hacer?-preguntó Ukyo mirando a Ryoga, el cual tragó saliva.

-Nada, ya sabes que yo te amo solo a ti.

-Y por cierto Ranma, ¿dónde dices que está Shampoo?-preguntó Ukyo.

-La dejé en el restaurante, quería hablar con la vieja.

-Me pregunto si tramaran algo esas dos, digas lo que digas Shampoo y Akane siempre fueron rivales.

Hasta aquí la edición, intentaré actualizar pronto el tercer capítulo.