Bueno aquí esta otro capítulo.
Este capítulo será contado desde el punto de vista de Alice para conocer que ocurrió con ella.
Capitulo 18
Alice POV
Había sido demasiado verlo. Me quede sin aliento cuanto me tropecé con él en la puerta, tan alto e imponente como siempre, tenía el mismo porte de siempre pero más señorial los años le había caído de maravilla, su cabello se había oscurecido un poco pero seguía siendo rubio, su rostro era serio y tenía unas cuantas arrugas pero solo habían logrado hacerlo más interesante. Jasper estaba más guapo que nunca, sinceramente esperaba que se hubiera quedado calvo y gordo así habría sido más fácil.
Pensé que podría soportarlo estaba preparada para verlo hoy, sabía que vendría al funeral de Esme ¿Entonces porque estaba tan nerviosa? No podía creer que después de todos estos años todavía me sudaban las manos y me comportaba con una quinceañera. No debí discutir con él. Había pasado la última semana preparándome para este encuentro, y en todas las conversaciones que imagine poder tener con él me había mantenido calmada.
Me senté en la cama de mi cuarto, había tenido que subir por un momento para tranquilizar mis nervios, no quería que nadie me viera así, está muy afectada por la conversación con Jasper. No podía creer que él no se hubiera molestado en leer la carta. La boto como si no significara nada para él. Yo no signifique nada para él.
Tome un poco de aire para evitar que las lágrimas se escaparan de mis ojos, no voy hacer esto, no llorare como una niña por algo que paso hace años y que ya no tiene importancia. En los últimos veinte años, me case tuve dos hijos preciosos y he pasado por cosas mucho peores que esto. Y hoy era un día muy triste, la muerte de Esme me agarro por sorpresa, no sabía que estaba enferma. Tenía tiempo que no me ponía en contacto con mi tío. Había venido a América sin avisarle porque no tuve tiempo de hacerlo, nos vimos obligados a salir de la casa de mi padre nada más que con nuestra ropa y el poco dinero que me dejo mi esposo antes de morir.
Me case con Harry a los dos años de haber regresado a Inglaterra, era un hombre maravilloso, me amaba muchísimo y yo había llegado a amarlo también. Me había tratado bien y con mucha paciencia. Tuvimos una buena vida, teníamos suficiente dinero para vivir cómodamente y el tenía muchos negocios que estaban surgiendo rápidamente. Todo iba de maravilla, o al menos así fue por un tiempo, hasta que Harry murió repentinamente en un accidente, solo para descubrir que teníamos mas deudas que dinero, el había guardado un buena suma de dinero en caso de una emergencia, pero luego de 3 años el dinero se acabo y no tuvimos más remedio que regresar a la casa de mi padre. Richard quiso trabajar pero no quise que descuidara sus estudios, así que no se lo permití.
De los varios negocios que poseía mi esposo todos fueron embarcados por el banco para saldar sus deudas o estaban tan quebrados no quedo más remedio que venderlos al mejor postor, sin embargo no faltaron quienes alegaron que Harry les debía dinero y tenía como probarlo, no tuve otra opción que utilizar ese dinero y algo de lo que nos había quedado a mí y a mis hijos para saldar todas las cuentas.
-Lo siento Ally no sabía que estabas aquí- no había oído la puerta abrirse, mis pensamientos se vieron interrumpidos por Emmett quien se había asomado al cuarto buscando algo.
-No te preocupes- le conteste suspirando -¿Necesitas algo?-
-Estoy buscando unas sillas que mi pidió Edward, parece que vinieron mas personas de lo que pensaban- contesto Emmett dirigiéndose a la cama y sentándose junto a mí - El personal de la casa esta que no da abasto preparando lo del almuerzo y atendiendo a todo el mundo. Ya sabes como es Carlisle, le gusta que las cosas se hagan de cierta forma-
-Pero no creo que tengan sillas aquí arriba Emmett-
-Pues Edward me mando a buscar en las habitaciones de huéspedes- explico él.
-Aquí no hay, tal vez en la habitación donde se está quedando Richard- le dije sin prestar mucha atención a la conversación.
-Si voy a revisar allí- pero no se movió, tomo mi mano en entre las enormes de él y le dio un apretón -¿Cómo estas tu, Ally?-
-Bien- le conteste
-Después de todo lo que ha pasado no creo- Emmett fue mi confidente mientras estuve aquí, y ahora que había vuelto las cosas no habían cambiado. El sabía todo lo que había pasado desde que me fui. Sabía lo difícil que había sido quedarme en la cuidad después de que Harry muriera. Le había contado todo excepto una pequeño secreto que guardaba en lo más hondo de mi ser y que no planeaba contarle a nadie.
Habíamos logramos quedarnos en el pueblo buscando una casa más pequeña y ahorrando cada centavo que pudimos. Trabaje en un par de lugares pero finalmente acepte que no podría lograrlo sola y no quería que mis hijos terminaran en la calle, por lo que le envié una carta a mi padre y el contesto que estaría feliz de fuéramos a vivir con él.
Así fue como terminamos viviendo los últimos meses en casa de mi padre. Quien se había vuelto a casar prácticamente al mismo tiempo que yo me case, nunca me gusto su nueva esposa, Verónica, era una española que se había venido de ilegal al país y se legalizo casandose con mi padre. Luego de unos años se las arreglo para traer a sus dos hermanos, Raúl y Vicente, así como tan bien a su madre Laura, quien ya había muerto para cuando me mude con mi padre. Sin embargo ella y sus dos hermanos seguían en la casa y no les contento para nada ver que yo me mudaba con mis hijos. Mi padre estaba ya muy enfermo, era un hombre mayor y ya no tenía muchas fuerzas.
Creo que por eso me permitieron volver, para poder ver a mi padre antes de que muriera. Pero papá mejoro mucho desde nuestra llegada, en realidad no me sorprende, pues lo dejaban solo todo el día en su habitación y nadie subía a verlo, más que para llevarle sus medicinas y la comida.
-Estoy tratando de entenderlo supongo- le conteste luego de una larga pausa –No me han pasado más que desgracias desde que me marche hace veinte años-
-Yo no diría eso, Ally- me soltó la mano y tomo mi rostro entre sus manos –Conociste un hombre increíble y fuiste afortunada de poder compartir tu vida con la de él. Pudiste ver a tu padre antes de que muriera y el conoció a sus nietos. Ahora estas aquí con todas estas personas que te aman y lo más importante, tienes dos hijos, y los hijos son el milagro más hermoso que puede existir-
-Tienes razón, pero quería más, más tiempo con Harry, más tiempo con mi padre nunca le dije cuanto lo amaba, quería más tiempo con la tía Esme no quiero recordarla tan enferma postrada en una cama-
-Recuérdala como fue alegre y amorosa, cuidando de todos en todo momento- Emmett dejo caer sus manos y se levanto –No se le puede pedir más a la vida, Alice, las cosas son como son, tenemos que aprender a aceptarlas y esperar que con el tiempo aprendamos a lidiar con el dolor-
-¿Desde cuanto te volviste tan sabio?- le pregunte sonriente.
-Pues ya ves, el tiempo me ha vuelto interesante, sabio y sexy- bromeo Emmett –Bueno en realidad siempre he sido sexy-
-Muy sexy- le dije bromeando también.
-Bueno voy a ver si consigo esas sillas- se fue y cerró la puerta tras él. Me quede pensando de nuevo en todo lo que había ocurrido, tal vez tenía razón habían pasado cosas malas en mi vida pero tenía que ver el lado positivo.
Sin embargo cuando mi padre murió fue muy difícil ver el lado positivo de las cosas, todo se volvió un caos de nuevo, ocho meses después de mi llegada murió y le dejo claro al abogado que Verónica y sus hermanos debían de hacerse responsables económicamente de mí y mis hijos. No falto mucho para que inventaran una nueva mentira y se declararon en bancarrota, supuestamente.
Tome la decisión de venir a América antes de que decidieran echarme, todavía conservo mi orgullo, así que tres meses luego de la muerte de mi padre partí. Sabía que mi tío me ayudaría, no vine a ser una carga, deseo trabajar por mis hijos. Pero nunca es fácil comenzar de cero así que acudí al único pariente que me quedaba.
No me entere de la enfermedad de Esme hasta que llegue dos semanas atrás y he tenido que ver como Esme se muere lentamente y mi tío Carlisle se iba con ella. Puede que Carlisle esta aquí en cuerpo pero su alma se fue con Esme. Estaba completamente devastado y yo no tenía ni idea de cómo consolarlo. Apenas podía consolarme a mi misma primero mi esposo luego mi padre y ahora la tía Esme.
La puerta del cuarto se abrió repentinamente, no me había percatado hasta ese momento que había estado llorando. Rosalie entro seguida de Bella.
-¿Qué sucede?- les pregunte mientras me limpiaba las lágrimas
-Necesito un respiro- dijo Rosalie sentándose junto a mi -¿Tu como estas? ¿Por qué estas sentada aquí tan sola?- me pregunto, ella tenía los ojos enrojecidos tambien al igual que Bella quien se sentó en la cama junto a mí en completo silencio.
-Subí a buscarle un abrigo a Liz y me entretuve pensando- le conteste.
-Emmett me contó que te vio a ti a Jasper discutiendo en el frente de la casa- me dijo Bella sin voltearse a mirarme.
-Él no sabía que tu habías vuelto- confeso Rosalie –Pensé en decírselo pero nunca parecía el momento apropiado. Lo siento. Debí decírselo antes-
-Si yo creo que hubiera sido mejor- dijo Bella, en un tono neutral –Que día tan interminable-
-¿De qué discutieron?- pregunto Rosalie.
-Nada importante. Cosas del pasado que ya no vienen al caso- le conteste sin ganas de decir más.
-¿Te dijo porque no fue a encontrarse contigo hace veinte años?- pregunto Bella mirando al suelo mientras respiraba hondo -¿No pudo llegar? ¿Se perdió? ¿Qué paso?-
-¿Nunca se lo preguntaron?- les pregunte evitando la respuesta, como podía a ver ido a nuestro encuentro si ni siquiera leyó la carta que le envié. Tal vez no hubiera ido aun si hubiese leído esa carta.
-No- contestaron ambas al mismo tiempo.
-Él no leyó la carta que le escribí- les explique. Bella ahogo un sonido.
-¿No le llego la carta? Con razón nunca apareció- Bella se equivocaba no apareció porque no quiso.
-Si le llego pero no la leyó, me dijo que la rompió y la boto- les conté sin dar muchos detalles. Deseaba que dejaran de hablar del tema.
-¡¿QUE?!- el grito de Rosalie casi me deja sorda.
-¿Interrumpo?- Richard estaba en la puerta.
-No, pasa, pasa- le dijo Bella.
Él se arrodillo frente a mí -¿Estás bien mamá?- me pregunto mirándome a los ojos.
-Si cielo- le conteste acariciando su rostro –No te preocupes-
-¿Seguro?- insistió -¿Te traigo algo?-
-No, corazón- le re afirme –Estoy bien-
-Ok- contesto levantándose –Tía Rosalie, Tía Bella ¿Les puedo traer algo?-
-No. Gracias- le contestaron ambas.
-Bueno voy a llevarle el abrigo a Liz, porque tiene mucho frío- dijo Richard dirigiéndose al armario.
-Aquí lo tengo- le dije tomando el abrigo que estaba detrás de mí –Ya iba a llevárselo-
-Tranquila mamá, descansa un poco- me dijo tomando el abrigo –Yo me encargo de Liz- salió del cuarto y nos dejo solas de nuevo.
-No puedo creer lo que me dices- dijo Rosalie sorprendida.
-Él me lo confeso- le asegure –Pero ya no quiero hablar de eso. No tiene importancia, fue hace años. Las vidas de todos han cambiado y hay cosas más importantes en que pensar-
-Tienes razón- me dijo Bella colocando una mano en su hombro –Como tu hijos por ejemplo-
-Hablando de eso, cuéntanos más. No hemos podido hablar desde que llegaste- dijo Rosalie sentándose de medio lado para verme a la cara -¿Cuántos años tienen tus hijos?- Rosalie había estado intentando que le hablara de Richard desde que lo había conocido.
-De nuevo con esto Rosalie- tenía que pararla en seco antes de que intentara sonsacarme información de nuevo –Ya deja el tema en paz. El padre de Richard es mi difunto esposo, Harry-
-Por favor no comiencen de nuevo- intervino Bella –Rose, Alice ya te dijo su hijo mayor tiene 17, así que deja el temita en paz-
-Yo solo digo que se ve bastante mayor, parece de 19 mas bien- Rosalie había estado insistiendo en que Richard era el hijo Jasper.
-Pero no es así - le dije asegure –Rosalie piénsalo por un momento, yo me fui de aquí casi seis meses después de que tu hermano partiera, no crees que se me hubiera notado-
-De acuerdo no hablare más del asunto- dijo Rosalie levantándose de la cama y luego salió de la habitación. No pude evitar dejar escapar un suspiro.
-¿Por qué no le dices a la verdad?- me pregunto Bella luego de una larga pausa. Yo me que helada por un momento, ¿De qué verdad hablaba Bella? ¿Y como se había enterado?
-Lo he hecho- le dije sin dudarlo.
-Yo sé todo, Alice- me dijo Bella acercándose un poco más y colocando su mano sobre mi hombro –Edward me lo contó-
-¿Qué fue lo que te contó Edward?- le pregunte algo intrigada.
-Me dijo la razón por la cual tu padre no permitió que nadie te visitara antes de que partieran a Inglaterra- Bella hablaba con voz temblorosa, como si no se atreviera a revelar por completo lo que sabía.
-Edward no sabe nada- le asegure –Mi padre me castigo por eso no me dejo salir más hasta el día que partimos-
-Pero ni siquiera a Esme dejo ir a verte- dijo Bella -Nadie te volvió a ver en todo ese tiempo, ni siquiera te despediste cuando te fuiste-
Sabía que todo aquello ocurriría, las preguntas, el chismorreo, pero no había tenido más remedio que volver a ese lugar.
-Por favor Bella- le dije. Ella debió de ver la desesperación en mis ojos pues asintió y suspiro rindiéndose.
-Cuando estés listas para decírmelo aquí estaré-yo no conteste nada, ella se levanto y salió de la habitación.
Me había quedado sola en la habitación de nuevo. Quería evitar a toda costa que Richard y Jasper se conocieran pero era inevitable su encuentro. Era obvio que Jasper sospechaba lo mismo que Rosalie, estaba segura que él mismo buscaría la forma de acercarse a Richard. Pero no me preocupaba que descubrieran algo, pues Richard sabía perfectamente que decir.
-¿Estas cansada?- me pregunto una profunda voz desde la puerta de la habitación
-Solo un poco-
-Yo también lo estoy- los pasos de Richard al acercarse a la cama me hicieron que me incorporara –Nunca he cuestionado tus acciones, nos has mantenido y criado tu sola desde que papá murió y sé que siempre harás lo mejor para nosotros- él se quedo en silencio por unos segundos, sabía muy bien a donde se dirigiría nuestra conversación, yo misma había puesto un gran pesos en sus hombros y sabía que pronto llegaría el momento de quitárselo.
-Hijo, es solo por un tiempo- le dije con paciencia.
-La última vez fue por ocho meses- me dijo con reproche en su voz -¿Ahora por cuánto tiempo será? Estoy cansándome de mentirle a todo el mundo-
-Es por tu bien- nunca le había explicado porque tenía que mentir sobre su edad, primero en casa de mi padre y ahora en este lugar.
-Dime porque y más nunca te cuestionare, obedeceré sin dudarlo ni un momento- sus ojos suplicantes lograron ablandarme, pero no lo suficiente como para complacerlo, debía protegerlo de todos, ese era mi deber. Pues no volvería a perderlo.
-No, ahora déjame descansar-
-Él está aquí ¿es cierto?- estaba molesto pero intentaba no demostrarlo –Mi padre-
-Tu padre murió hace años- le asegure
-Harry no era mi padre- la seguridad en su voz me hizo temblar.
-¿De dónde sacas semejante tontería? Por supuesto que era tu padre- le dije con voz firme.
-BASTA- su voz se elevo mucho más de lo normal –NO MIENTAS MAS- me acerque a él y acaricie sus rostro, viendo todo el dolor en su facciones.
-No puedo permitir que te separen de mi lado- se escapo de mis labios como un susurro tan débil que pensé que nunca me escucharía.
-Yo era solo un bebe entonces ahora soy un hombre, y nadie podrá separarme de tu lado madre- mi corazón se detuvo ¿Cómo podía tan siquiera saber a lo que yo me ferrería? –Yo te diré la verdad sobre la muerta de papá si tú me dices ese gran secreto tuyo-
-¿A qué te refieres?- le pregunte sin entender una sola palabra. ¿Acaso sería capaz de inventar algo sobre Harry solo para que yo le cuente lo que desea? Solo una mirada a los ojos me basto para saber que él hablaba en serio.
-Papá no murió por accidente, el se quito la vida al ver que no podía pagar las deudas, el día antes de su muerte me dijo que él no era mi padre, que tú te cásate con él porque te prometió ayudarte a encontrarme, no quiso decirme como me perdiste así que no le creí estaba borracho esa noche así que no le preste mucha atención, él me dijo que me amaba y que esperaba yo pudiera ser mejor hombre que él, me pidió que cuidara de ti y de mi hermana y al día siguiente se mato-
Richard me miraba atento esperando mi reacción. Dos lágrimas se escaparon de mis ojos pero las limpie rápidamente. Siempre tuve la certeza de que Harry me amaba y no podía aceptar que el mismo decidiera dejarme, pero Richard no era la primera persona en plantearme la teoría de que Harry se había quitado la vida, el nunca me haría algo así. Sin embargo eso no era lo que me preocupaba.
-Siempre pensé en decírtelo y sabía que tu lo negarías y me dirías lo que yo ya sabía que eso eran habladurías de borracho- suspiro fuertemente antes de continuar-pero últimamente han ocurrido cosas que me hacen creer que él decía la verdad, esa noche en medio de su borrachera me dijo lo que tú nunca tuviste el valor de decirme- hizo una pausa en la cual nos miramos a los ojos, yo sin saber que decir, ni mucho menos como explicar mi silencio por tantos años y él con el dolor y la rabia en los ojos.
La puerta se abrió de golpe interrumpiéndonos. ¿Pero es que ya nadie toca la puerta? Me voltee para ver quien había sido. Me sorprendí mucho al ver a Jasper parado con la puerta medio abierta.
-¿Qué quieres?- le pregunte bruscamente.
-Sillas- contesto sin prestar mucha atención.
-Aquí no hay- le dije un poco más alterada, ¿Dónde demonios estaban esas benditas sillas?
-Ya van a llevársela al cementerio- dijo mirándonos antes de darse la vuelta –Carlisle te está buscando- la puerta se cerró suavemente.
-Bajemos. Luego hablamos- le dije a Richard levantándome de la cama, al ver la expresión en su rostro agregue –Te lo prometo-
Al bajar me pare junto a mi tío Carlisle, caminamos juntos a fuera con las demás personas que asistían al funeral, como éramos tantos se decidió que caminaríamos junto al carruaje que llevaría el ataúd. Liz se paro junto a mi mientras que entre Richard, Jasper, Emmett y Edward sacaban el ataúd y lo llevaban al carruaje, luego de que lo acomodaran en el carruaje Jasper paso por detrás de Richard y le palmeo la espalda diciéndole algo a lo que Richard contesto con una sonrisa.
Sentí un escalofrió recorrer mi espalda ¿Se atrevería Jasper a contarle lo sucedido entre nosotros hace años? No, claro que no.
Richard regreso junto a mí y levanto a Liz para llevarla cargada, no quería que Liz presenciara un funeral siendo tan pequeña pero no confiaba en nadie para que la cuidara, por lo que le pedí a Richard que mientras se sepultábamos a Esme él se la llevara a dar una vuelta.
Así que al llegar al cementerio Richard tomo la mano de Liz y se la llevo a pasear entre las lapidas, el cementerio era un lugar hermoso, estaba muy bien cuidado había estatuas de ángeles y flores por todos lados, era un lugar precioso para que Esme descansara en paz. Mientras el Padre hablaba recordé el funeral de mi padre, había sido tan triste perderlo no podía creer que tenía que volver a pasar por lo mismo con la tía Esme, nunca olvide lo amable y cariño que fue conmigo cuando me quede con ellos. Lo que más me dolía es que nunca me despedí de ella cuando me fui ni le di las gracias, ahora no podría, llegue a verla en sus últimos días pero ya no era la misma Esme.
Mi rostro se lleno de lágrimas y las limpie suavemente con mi pañuelo, mejor dicho el pañuelo de Jasper, me decía a mi misma que solo lo usaba porque no tenía otro, pero tenía montones más, pero con los otros no se sentía lo mismo, incluso lo use en el funeral de Harry, me sentí mal por eso, esta enterrando a mi marido mientras recordaba a otro hombre, porque siempre que usaba su pañuelo lo recordaba a él, sentía como si sus brazos me consolaran. Levante le mirado y lo vi, estaba a unos metros de mi parado junto a sus dos hijos, bueno sus hijos adoptivos, con semblante serio y algo abatido.
Un brazo me rodeo por la cintura, al voltearme vi a Lily junto a mí, se había acercado silenciosamente y ahora me abrazaba, yo pase mi brazo por sus hombros.
-No quería que estuvieses sola- me dije en voz baja.
-No estoy sola- le dije mirando a las personas que estaban a mi alrededor –Hay mucha gente aquí conmigo-
-Sabes a lo que me refiero, pensé que te quedarías con el abuelo Carlisle pero te viniste a parar aquí tan lejos de los demás- me dijo Lily mirando a Carlisle que estaba junto a Edward y Bella, mientras que por el otro lado lo abrazaba Nessie, la hija de Edward y Bella. Emmett y Rosalie estaban detrás de él con el resto de su familia. Jasper junto a ellos.
-Hay mucho gente allá con él- le dije a Lily en un susurro –Además desde aquí le puedo echar un ojito a mis hijos-
-Tu hijo tiene como veinte años esta bien grandecito como para necesitar que lo cuides- me dijo algo escéptica –La abuela Esme me conto sobre lo tuyo con mi papa, así que entiendo porque estás aquí-
-Gracias- le dije, luego agregue –Y Richard no tiene 20, tiene 17- Demonios! Estaba cansada de las mentiras, quería decirle la verdad a Richard y también a Jasper, pero tenía mucho miedo de que se enfadaran y que terminase perdiendo el ultimo pedacito que me quedaba de Jasper, nuestro hijo.
¿Por qué nunca había logrado olvidarme de Jasper? Se había quedado en lo más profundo de mi corazón y nunca pude olvidarme de él. Siempre lo ame y siempre lo amare. Esa sería mi maldición.
Ese día el funeral termino como cualquier otro pero ya había pasado una semana desde entonces y mi tío Carlisle poco se había movido de la sala, fui a convencerlo de que comiera algo. Estaba sentado en el piano donde Esme solía tocar para él.
-Deberías de comer algo y descansar un poco- le dije sentándome a su lado.
-No tengo hambre- dijo mirando las teclas del piano –Y no estoy cansado-
-Pero no te hace bien estar así, tienes que comer así no tengas hambre e intentar dormir-
-No puedo dormir en ese cuarto sin ella- dijo acariciando las teclas del piano.
-Entonces duerme en mi cuarto o en el que era de Edward- le dije acercándome más él –Pero debes descansar-
El me miro a los ojos y me sonrió, con una de sus manos acaricio mi rostro –Mi pequeña Alice- dijo dejando caer la mano de mi rostro a mi mano, le dio un apretón y suspiro fuertemente –Se me fue mi Esme- sus ojos se llenaron de lágrimas pero el respiro fuertemente alejando las lágrimas –Me dejo solo- su voz sonó como la de un niño que se ha perdido.
-No estás solo- le dije apretando su mano –Estamos todos aquí contigo-
-Lo sé corazón- me dijo palmeando mi mano suavemente –Y se los agradezco- presiono suavemente una de las teclas del piano, el sonido inundo la sala por unos segundos y luego se desvaneció –Nunca volverá a tocar para mí- y con esa frase se derrumbo sobre el piano y comenzó a llorar. Dejando escapar todo el dolor que lo estaba consumiendo por dentro.
Lo abrace mientras lloraba –Todo estará bien- sus lágrimas caían sobe las teclas del piano una tras otra.
-¿Quién me dará los buenos días cada mañana ahora que ella no está?- me pregunto entre lágrimas -¿O quien acomodara el escritorio de mi despacho? Porque solo ella sabe dónde va cada cosa- inspiro fuertemente y agrego –Ella era la que hacía que mis días fueran buenos-
-Tío por favor come algo- le suplique ahora que estaba más calmado, sabía que él se sentí perdido y desorientado sin la tía Esme quería decirle que todo estaría bien, decirle como debía de hacer para sobreponerse o cuáles eran las respuestas a sus preguntas, pero la verdad es que no hay respuesta correcta, no existe una frase mágica que pueda borrar todo el dolor en un segundo. Solo hay un camino para atravesar esa situación, el dolor.
-De acuerdo- dijo sin muchas ganas, pero por lo menos era algo me levante para acompañarlo –Ally- me llamo, yo me voltee –No vayas a dejarme tu también, esta casa se me está quedando muy grande, sin Edward sin Esme, no te vayas a ir tu también-
-No- le dije –No voy a irme a ningún lado-
Lo acompañe hasta la mesa donde tenían puesta la comida, nos sentamos a comer en silencioso junto con Edward, Bella, Nessie, Richard y Lily. Rosalie había traído comida, al igual que todos las demás familias que habían asistido al funeral, era una vieja costumbre que tenían en el pueblo, no es que necesitaran cocinar pues tenían empleados para ello pero era más bien el gesto lo que importaba. Así pues cada día una familia nos traía el almuerzo algunos se quedaban para acompañarnos otros no.
Liz se apresuro en bajarse de las piernas de su hermano para correr hasta donde yo estaba -¿Quieres comer conmigo?- le pregunte, ella respondió un suave asentimiento de cabeza y se encaramo en mis piernas. Mientras comíamos Edward y Bella trataban de animar un poco a Carlisle, Edward se preocupaba de que su padre cayera en una depresión y aunque extrañaba muchísimo a su madre no quería perderlo a él también, Edward no lloraba en frente del tío Carlisle o Bella o su hija, pero se había desahogado varias veces conmigo.
-Tengo que ir al consultorio, hoy le tengo que quitar unas suturas al paciente que operamos hace poco- le dijo Edward a su padre –Pero si prefieres puedo quedarme a acompañarte, o si tu quieres venir conmigo- el tío Carlisle negó con la cabeza ante ambas –Papá no quiero que te encierres- le dijo preocupado.
-Si Carlisle deberías de salir un poco- lo animo Bella.
-No estaré solo, iré a llevarle un poco de comida de la que nos han traído a Jasper, ya sabes cómo es de necio con el asunto de contratar una cocinera y Lily ha estado muy ocupada, ella misma paso por aquí en estos días para que visitara a Jasper, así que iré hoy, Alice se ofreció para acompañarme- comencé a toser cuando escuche aquello, me tuve que tomar el vaso completo de agua para que se me pasara, Liz me había dado un par de golpecitos en la espalda.
-¿Estás bien mami?- me pregunto
-Si tesoro- y mire al tío Carlisle para reprocharle, pero vi su cara de suplica así que agregue mirando a Edward y Bella –Si yo lo acompañare-
-Eso será interesante- dijo Nessie en un susurro al parecer la tía Esme le había contado a todo el mundo.
Así fue como termine en un carruaje con una tasa de comida camino al pueblo, apenas habíamos entrado al pueblo cuando el carruaje se detuvo.
-Yo tengo que ir a ver un asunto con el contador- dijo el tío Carlisle bajándose apresuradamente del carruaje, el te llevara hasta la casa de Jasper, entrégale eso de mi parte, gracias Alice-
-Pero…- ya se había ido y el carruaje se había puesto en movimiento inmediatamente. Sabía que el tío Carlisle no iría a ver ningún contador si no al cementerio pensé que era mejor dejarlo procesar la muerte de la tía Esme a su manera, mientas tanto yo estaba intentando entender como había caído en esta trampa, debí de haber ido con Richard y Liz a ver el pueblo, aunque yo ya lo había visto ellos apenas habían pasado un par de veces y se estaban aburriendo en casa.
Cuando el carruaje se detuvo en frente de una enorme casa en las cercanías del pueblo me asome por la ventanilla, era un finca enorme, por lo que sabía Jasper poseía una minas o algo así y todo lo que se veía hasta el horizonte le pertenecía. Mi corazón se acelero al ver que su carruaje no estaba. A lo mejor no esta, mejor asi me regreso y listo. No estaba lista para verlo de nuevo, cara a cara. Pero el conductor me abrió la puerta –Uno de los empleados me dijo que esta dentro- ¿Cuánto tiempo llevaba mirando por la ventana? Que al conductor le dio tiempo de preguntar si se encontraba Jasper.
Me baje y me encamine hacia la puerta con la comida en la manos, tal ves se la pueda dejar con algún empleado y no tenga que verle, a lo mejor está en su habitación, seguro tiene empleados que le abran la puerta y atiendan a las visitas por él. Toque la puerta con fuerza. Al cabo de no menos de un minuto se abrió. Jasper me miro de arriba abajo sorprendido.
-Estaba esperando a Carlisle- me dijo como saludo.
-Siento decepcionarte- le dije molesta, entiendo que no quiera verme pero por lo menos podía ser educado –Y se dice Hola-
-Hola, pasa adelante- me dijo abriendo la puerta por completo.
Una ves adentro el cerro la puerta y nos guío hasta la cocina.
-Puedes dejar eso donde quieras- me dijo apresurándose en preparar el café -¿Tomas café o prefieres otra cosa?- me pregunto amablemente.
-Café está bien- le dije dejando la comida sobre la mesa.
-Dile a Carlisle que le agradezco por la comida, pero que la próxima vez me la traiga el mismo- no pude evitar sentirme ofendida ante su comentario –Nada personal solo quiero verlo- se apresuro en agrego.
Si claro. No podía negar que le molestaba mi presencia, se le notaba demasiado. A lo mejor estaría con alguna otra mujer y se quería deshacer de mí rápidamente.
-Si estas ocupado ni te molestes- le dije al ver lo impaciente que estaba para que hirviera el agua –Yo mejor me voy-
-No seas tonta- me dije de espalda a mi poniendo ambas manos sobre el meso que tenía enfrente –No estoy ocupado, toma asiento por favor- allí estaba de nuevo esa fingida amabilidad el mismo tono de voz que uso cuando me invito a pasar. Me senté y espere que el trajera el café a la mesa. Se sentó en la silla frente a la mía y coloco una tasa de café frente a cada uno.
-Gracias- le dije tomando un sorbo sin saber que mas con el silencio tan incomodo que se había formado alrededor de nosotros, pero el café estaba mas caliente de lo que pensaba y se me aguaron los ojos cuando logre tragarlo.
-¿Tan malo esta?- me pregunto el tomando un pequeño sorbo -¿O es que viniste a desahogarte conmigo?- agrego con tono cínico. –¿Me vas a contar lo difícil que ha sido tu vida en los últimos años?- el sarcasmo en su voz fue un golpe duro.
-No tienes ni idea de lo que yo he tenido que vivir en los últimos años- le dije con dolor en mi voz, como podía ser tan cruel conmigo.
-¿Y qué fue lo que te paso? ¿El hombre con el que te casaste no tenía una casa en Italia para vacacionar?- mientras hablaba se ria con sorna, como queriendo dar a entender que el si sabía lo que era una vida dura.
-No tengo ni un centavo Jasper, estoy en la calle viviendo de la generosidad de mi tío Carlisle- la sonrisa se borro de su rostro pero permaneció duro y distante –Mi esposo murió dejándonos en la calle mi padre murió hace poco y no tuve más remedio que regresar, ¿Saber que he tenido una vida miserable por los últimos 4 años te hace feliz, Jasper?- le pregunte furiosa, ¿Quién era el para juzgarme? –Es evidente que ninguno de los dos es la persona que solíamos conocer-
-Si así es-
-Porque tú eres un hombre despreciable- su rostro se volvió mas oscuro ante mi acusación. Me levante y me voltee para irme pero el me tranco el paso.
-Y tu eres una mentirosa manipuladora- me dijo agarrándome por los abrazos –Pero creo que eso siempre lo fuiste-
-Eres un…-
-Si piensas venir aquí a encaletarme ese muchacho tuyo como mío por mi dinero, ahórrate el esfuerzo- el odio en su voz era tangible, yo estaba petrificada ¿Cómo podía pensar semejante barbaridad? –Porque se de buena fuente que también te revolcaste con Dimitri en tu visita a América y quien sabe con cuantos más-
La mano me quedo ardiendo de la bófeta que le pegue a Jasper, él se sobaba la mejilla mientras me fulminaba con la mirada –No tengo porque encaletarle mis hijos a nadie, son míos- le dije con furia –Y poco me importa lo que tu pienses de mi- le mentí, me estaba matando la forma como me estaba tratando, utilizaba todos mis fuerzas para no llorar, no quería darle la satisfacción de verme humillada –No sé qué fue lo que vi en ti, pero no te pareces en nada a ese dulce muchacho que conocí hace años ¿Qué fue lo que te paso, Jasper?-
-Tu, arruinaste mi vida- me dijo con ese brillo de odio en sus ojos -y no conforme vuelves para hacerme la vida miserable ahora que he logrado salir adelante. Pero esta vez no pienso permitírtelo-
-Despreocúpate, no voy a intentar "arruinarte" la vida- le dije molesta, si claro ahora yo tengo la culpa de todas sus desgracias –Y ni creas que vine aquí con intensiones de seducirte- suspire molesta.
-Nunca me entendiste Alice- me dijo en un tono más gentil, tomándome por los brazos de nuevo, pero esta vez con menos fuerza –Tu no tienes que hacer nada para que yo te desee. Yo ya te deseo-
Y sus labios se posaron sobre los míos.
Bueno espero les guste y dejen sus comentarios al respecto. Me encanta como estos dos se pelean y terminan besándose.
