Capítulo 3. Lo inesperado

-Abuela, ¿qué era eso tan importante que querías decirme en persona?-preguntó Shampoo dejando su vaso de agua sobre la mesa.

-Recibí un mensaje de Mousse-dijo su abuela sin andarse con rodeos desde la cocina-al parecer el duro entrenamiento que le ha mantenido lejos estos 7 meses y pico le han dado el valor y la fuerza necesaria para recuperarte de una manera u otra.

-Estúpido-murmuró Shampoo-no sabe que me casé con Ranma, ¿verdad?

-No estaba aquí cuando eso sucedió-dijo la anciana-cuando venga, si es que viene, se enterará de tu situación y no le quedará más remedio que aceptar lo que hay, le guste o no.

Shampoo se levantó y se dirigió a la cocina con su abuela, se colocó un delantal y se remangó para lavarse las manos.

-¿Qué piensas hacer?

-Bueno, es mediodía, vendrá gente que querrá comer y Ranma estará esta tarde ocupado entrenando con el idiota de Kuno, y no volverá a casa hasta tarde. No tengo nada mejor que hacer que ayudarte aquí.

-No creo que debieras, teniendo en cuenta tu avanzado embarazo.

-Solo finjo dolores y molestias frente a Ranma para que me haga caso, y además aún me quedan 6 semanas para dar a luz.

Cologne sonrió y volvió a sus quehaceres.

-No creo que sea una buena idea-insistió Ukyo cruzándose de brazos frente a la puerta de su restaurante.

-No te preocupes, le traeré de vuelta sano y salvo, es más, no le perderé de vista-dijo Ranma metiendo a Ryoga en el asiento del copiloto no muy delicadamente, el susodicho soltó una maldición-del coche al sitio, del sitio al coche y te lo dejo hasta metidito en la cama si quieres.

Ukyo se rió.

-Está bien, sólo espero que no lleguéis muy tarde, hace 5 días que no le veía.

-Lo prometo-aseguró Ranma, sentándose en el asiento del conductor y cerrando la puerta, le guiñó un ojo a Ukyo y arrancó.

-Ahora que estamos solos, ¿podrías explicarme el retorcido plan en el cual me quieres ver envuelto?-preguntó Ryoga.

-¿Qué te hace pensar eso? Sólo quiero que vengas a entrenar con nosotros.

-Ranma, jamás me has invitado a entrenar con vosotros.

El joven de la coleta sonrió.

-Está bien, tan sólo quiero darte la oportunidad de que entres a casa de los Tendo para que saludes a Akane.

-Y que saque información. ¿Qué quieres averiguar exactamente?

-Lo que puedas, no soy quisquilloso.

-Ya.

Ranma estacionó enfrente de una pastelería.

-Quédate aquí mientras compro unos pasteles para que lleves con tu aburrida presencia-dijo saliendo del coche.

Ryoga suspiró, se dedicó a observar la calle mientras esperaba a su amigo hasta que la vio, al otro lado de la carretera, tan hermosa como la recordaba, iba sonriendo mientras hablaba con su hermana y un poco atrás caminaba Kuno cargando con bolsas, se volvió a ver cómo iba Ranma en la tienda, vio que le quedaba un rato antes de ser atendido y decidió salir del coche.

-¡Akane!-gritó desde el otro lado, la aludida y sus acompañantes le miraron y se detuvieron.

-¡Ryoga!-gritó Akane emocionada, y le abrazó para sorpresa de él-qué alegría verte, ¿cómo has estado?

-Igualmente, todo bien, bueno ya sabes, mi sentido de orientación sigue igual de mal-dijo riéndose.

-¿Qué hacías por aquí? ¿Te has perdido?-preguntó Akane.

-No, no, estoy con Ranma…-se detuvo-iré luego al dojo a entrenar con él y con Kuno.

-¿Y por qué querría él hacer eso?-preguntó Kuno acercándose-jamás te a…

-Tengo una idea mejor-interrumpió Nabiki-vamos ahora de camino a casa, ¿querríais venir a comer con nosotros?- Akane la miró sorprendida.

-Eh…

-¡Ryoga!-se escuchó un grito desde el otro lado de la carretera, Ranma miró hacia los lados de la calle-¿dónde se habrá metido el…?-se detuvo al descubrirle junto a las Tendo y a Kuno, suspiró-no podía esperar, no...-cerró la puerta del coche y cruzó hacia donde estaban todos.

-Mira con quién me encontré-dijo Ryoga, Ranma se contuvo las ganas de darle un tortazo.

-Le estaba diciendo a Ryoga que podríais venir a comer con nosotros y así ya estáis listos para iros a entrenar según acabemos-dijo Nabiki.

-Claro-dijo Ranma, quizá la idiotez de Ryoga no había sido tan mala.

-Perfecto, pues nos vemos en seguida-dijo Nabiki empezando a andar de camino a su coche, con Akane y Kuno siguiéndola.

-Sé que vas a recriminarme el salir a saludar, pero…-dijo Ryoga de camino al coche de Ranma.

-La verdad es que tú plan ha sido mejor.

Ranma y Ryoga fueron los primeros en llegar al dojo, y se dirigieron al jardín donde se encontraron con Soun y Genma jugando al Shõgi con rostros muy concentrados.

-¡Has hecho trampa!-gritó de pronto Soun tirando el tablero y todas las fichas al suelo-¡Saotome eres despreciable!

-En estos momentos es en los cuales echo de menos convertirme en panda-suspiró Genma, miró a su hijo y a Ryoga sentados de cara al jardín mientras Soun le seguía gritando-Ranma, ¿qué haces aquí?

-Lo mismo podría preguntarte yo, viejo.

-Sabes de sobra que soy un invitado de honor en esta casa.

-Igual que yo.

-Abuelo-dijo una pequeña voz, Soun dejó de gritar y los demás se giraron para ver de dónde procedía aquella voz-¿por qué gritas?

Genma, Ranma y Ryoga miraron a la niña atentamente.

-¿Cuándo dices que Kasumi dio a luz?-preguntó Ryoga a Ranma.

-No es hija de Kasumi-dijo Soun acercándose a la pequeña-os presento a mi primera nieta, Suri Tendo, hija de Akane.

-¡¿Cómooo?!-exclamaron Ranma y Ryoga a la vez.

-No volveré a ir de compras en por lo menos dos meses-dijo Kuno soltando las bolsas en la entrada.

-Justo a tiempo-dijo Kasumi apareciendo con su sonrisa en el salón-ya estamos todos, la comida está lista.

Todos tomaron asiento alrededor de la mesa.

-Te dije que no había venido sola, no sé de qué te sorprendes-susurró Genma.

-Pensé que sería con un tío no con una niña-susurró Ranma de vuelta.

-¿Estáis bien?-preguntó Nabiki a padre e hijo.

Soun soltó una carcajada.

-Esto me ha recordado a los viejos tiempos, cuando padre e hijo nos daban el desayuno tirándose cosas y saliendo a pelear al jardín.

-Bueno, contadme, ¿Cómo os curasteis la maldición?-preguntó Akane, intentando sonar casual.

-Nos curamos hace relativamente poco, desde que Ranma y Shampoo se dieron el sí quiero-dijo Ryoga-esa bruja quiso atarle bien atado antes de soltar prenda.

-Bueno, se ató él solo, ¿no?-preguntó Akane.

-No exactamente-dijo Genma.

-Papá.

-¿Dónde está por cierto?

-¿Quién?-preguntó Ranma, mirándola fijamente.

-Tu mujer.

-En el Nekko-respondió el moreno sin más, apoyó el codo en la mesa y se echó un poco hacia adelante-tu niña es un encanto, no nos habías dicho que estuvieses casada.

-Porque no lo estoy-los demás se dedicaban a observar la escena que se presentaba ante ellos.

-¿Y el padre?

-Mi papá está en Nerima, por eso mamá y yo hemos venido-dijo la pequeña de pronto, y todos los allí presentes se quedaron mudos.