Capitulo 19

Alice POV

Y sus labios se posaron sobre los míos.

¿Qué demonios le ocurre a este hombre? Esta demente como puede pelear conmigo en un minuto y el siguiente besarme. ¿Cómo se atreve a besarme después de que prácticamente me llamo zorra? Es un descarado pero ni crea que se lo voy a permitir.

Un momento, pero si se lo estoy permitiendo, ¡ESTOY BESÁNDOLO! Mis dedos estaban ya enredados en su suave cabello y él me tenía acorralada contra la pared.

Le di un leve empujo alejándolo de mí, no podía permitir que esto sucediera ¿En que estaba pensando al besarlo? Bueno fue él quien me beso en realidad. No puedo dejar que ocurra de nuevo porque no tendré control sobre mí misma.

-Quiero que te vayas de mi casa- me susurro al oído. Yo abrí los ojos sorprendida, ¿Me estaba echando? ¿Me besa y después me echa? Sentí mis mejillas ardiendo, nunca nadie me había tratado de esta forma.

Lunático demente.

-Pues ni pienses que quería quedarme- le dije empujándolo para poder salir de esa maldita casa y de su vida para siempre. Pero él no se movió ni un centímetro, empuje con más fuerza y nada -¿Qué acaso no quieres que me vaya? Dame paso- él se dedico a mirarme sin decir una sola palabra. En sus ojos vi el dolor que había tenido que soportar los últimos años.

-Te detesto- me dijo sin dejar de mirarme.

-Pues yo te aborrezco a ti- ni se crea que me voy a poner a llorar, por más mal que me trate no voy a llorar. Pero lo que hizo después me sorprendió más, enterró su rostro en mi cuello y comenzó a besarme el cuello –Disculpa, ¿Qué crees que estás haciendo?-

-Besándote- me contesto como si fuese la respuesta más obvia.

-Pero si estábamos peleando hace un segundo- lo aleje de mí para poder pensar claramente. Pero no me funciono muy bien cuando intente caminar me tambalee y termine de nuevo en sus brazos.

-Oh, Alice- mi nombre en su voz sonó como suspiro de rendición -¿Qué estamos haciendo?-

-No sé- la verdad yo no estaba haciendo nada.

-Creo que tenemos que dejar de discutir y debemos hablar calmadamente- dijo guiándome de nuevo hacia la mesa. Era como si los últimos minutos no hubieran ocurrido. Me estaba empezando a preguntar si Jasper habría perdido la cabeza, o si tenía algún problema mental a causa de la guerra o una de esas enfermedades nuevas que has estado surgiendo que afectan el comportamiento de las personas, porque nada de lo que hacía tenía sentido, me odia pero me besa me bota de su casa y me invita a que nos sentemos a charlar. Supongo que yo también estoy loca porque acepto y nos sentamos solo que esta vez el se sentó junto a mí –Discúlpame- me dijo como el caballero que yo sabía el era. -Cuéntamelo todo- me pidió tomando mi mano entre las enormes manos de él.

Yo le resumí todo sobre Harry y lo que había sucedido con mi padre. Omitiendo el pequeño detalle que Richard era hijo de él y no de Harry.

-Lo siento mucho- me dijo dándole un leve apretón a mi mano –Pero no me estás diciendo la verdad- otra vez llamando me mentirosa, pensé que quería dejar de pelear, yo iba a contestarle cuando el agrego –Richard no es hijo de Harry ¿Cierto?-

-Claro que si él tiene 17 años- le dije manteniendo la mentira que me había inventado.

-Richard no tiene 17 años tiene 19- me dijo muy seguro de sí mismo, mi cuerpo se tenso de inmediato.

-No, tiene 17- me mantuve firme –Es solo que tiene un cuerpo fuerte y grande y la gente piensa que es mayor pero en realidad no hay tanta diferencia entre 17 y 19 años la gente no cambia tanto en dos años- estaba hablando sin sentido y eso no ayuda a mantener mi mentira viva.

-El está sufriendo mucho por todo esto, mentir no es sencillo para él- me sorprendí ante sus palabras, ¿Como podía saberlo?, no era posible yo me había encargado de mantener a Richard alejado de Jasper ¿En que momento logro hablar con él?, y ¿Cómo consiguió que Richard le dijera la verdad?

-¿El te lo dijo?- le pregunte algo inquieta -¿Qué más te dijo?-

-Él no me dijo nada pero tú acabas de hacerlo- me sonrió triunfante. Demonios sí que era astuto. Yo no pude evitar más que sonreír al verme descubierta – ¿Le pides que mienta por ti?- me pregunto en un tono serio.

-Sí, el tiene que decir que tiene 17 años, nunca le dije porque pero él me confesó que sabe que Harry no era su padre- le confesé rindiéndome me había tendido una trampa que tonta fui, era imposible que Richard le hubiera confesado la verdad y yo lo sabía –La mentira no es solo por mí, es también por él, debo protegerlo-

-¿Cómo se entero?- pregunto ignorando mi último comentario, se quedo serio y sin dejarme ver lo que realmente estaba sintiendo.

-Harry le dijo, se lo conto justo antes de morir- estaba nerviosa con esta conversación pero ya era hora de contárselo a alguien –No le dijo todo, solo que él no era su padre-

-¿Y que es todo?- pregunto arrugando la frente

-Todo lo que paso desde que me fui de aquí- le explique –Cuando mi padre se dio cuenta que estaba embarazada no permitió que nadie me viera, quería sacarme de aquí lo más rápido posible pero no pensaba dejarme ir sola, así que me prohibió salir y recibir visitas, así fue hasta que meses más tarde, cuando ya era notorio mi estado, nos fuimos a Londres por la noche sin que nadie nos viera, y en el barco permanecí en el camarote hasta que llegamos- me dolía recordar todo aquello, escondida y olvidada por todos, ni una vez mi tío Carlisle intento verme, y mi padre ni siquiera me hablaba, respire hondo y continúe –Un par de meses después de nuestra llegada nació Richard, mi padre me dejo cargarlo por un momento y luego me lo arrebato de los brazos, pensé que solo quería cargarlo, pero se lo llevo a un hospicio donde unas monjas cuidarían de mi bebe mi padre les daba dinero por su silencio y los gastos del bebe- Jasper apretó mi mano fuertemente dándome ánimos, mi voz dejaba entrever mis emociones, la angustia de aquellos días –Le rogué que me llevara a verlo, todos los días se lo pedía pero él se negaba siempre, permanecía en mi cuarto llorando y preguntándome si estarían cuidando de mi bebe, como se sentiría acunarlo en mis brazos mientras se dormía, o jugar con él…- sin poder evitarlo las lagrimas se escapaban de mis ojos, Jasper las limpio con sus pulgares, acunando mi rostro entre sus ásperas y fuertes manos.

-Todo está bien Alice- me dijo en un susurro. Yo negué con la cabeza y saque el pañuelo que siempre cargaba conmigo, me limpie las últimas lágrimas y aleje sus manos de mi rostro.

-Harry hacia negocios con mi padre cuando lo conocí, nos hicimos amigos rápidamente y un día le confesé lo que tanto me afligía él me prometió ayudarme, tiempo después me propuso que nos casáramos, y nos fuéramos a vivir lejos de allí, yo lo dude, tenía la esperanza de que algún día mi padre decidiera traer a mi hijo de vuelta, pero nunca ocurrió, me case con Harry y su regalo de bodas fue Richard- mis ojos se humedecieron de nuevo –Él lo había conseguido y lo había sacado de aquel lugar- sonreí al recordar el momento en el que vi a mi hijo de nuevo, Jasper sonrió conmigo como si no pudiera contenerse –Era él no tenía dudas, tenía dos años, ya caminaba y balbuceaba, sus ojos eran iguales a los mios, su cabello y facciones eran iguales a los tu… a su padre-me corregí justo a tiempo, no iba a aceptar delante de Jasper que Richard era suyo- y cuando lo abrace supe que era él, lo habían nombrado Richard y la verdad es que me gustaba el nombre, su risa no era nada que yo hubiese escuchado nunca, y pase noches parada junto a su cuna viéndolo dormir- Jasper me sonría abiertamente, como si hubiera estado imaginando lo que yo le contaba –Después de ese momento todo fue felicidad, hasta que Harry murió-

-Oh Alice, me hubiera gustado estar allí para protegerte a ti y a nuestro hijo- me dijo estrujando mis manos, puedo ver que no se atrevía a acercarse más a mí.

-¿Quién dijo que era tuyo?- le pregunte todavía negándome a decirle lo que él ya sabía, pero si Jasper piensa que yo estuve con otros hombres en mi última visita a America entonces cualquiera puede ser el padre de Richard. Sus palabras retumbaron en mi mente "Se de buena fuente que también te revolcaste con Dimitri", aleje mi silla de la mesa y retire mis manos de entre las suyas

-¿Y de quien es entonces?- me pregunto mirándome a los ojos, como tratando de leer mi alma y ver si miento. Me senté derecha en la silla y evite su mirada al contestar.

-Eso no es asunto tuyo-

-¿Es de Dimitri o de James o Alec o ?- sus ojos no delataban la mas mínima emoción mientras seguía agregando nombres a la lista, él se mantenía neutro y sin dejarme ver lo que sentía, mientras yo le contaba el peor momento de mi vida lo que pasaba por su mente era con cuantos hombre me había acostado hace veinte años. -¿o es acaso Emmett? Ustedes dos eran muy unidos tal vez antes…-

-Calla- le dije en voz fuerte y firme, no sabía que mi voz pudiese sonar tan firme cuando estaba tan furiosa y solo quería salir corriendo de allí y llorar como nunca -¿Cómo puedes insinuar que yo tuve algo con Emmett o peor aun con James?-

-Yo que voy a saber, de ti se puede esperar cualquier cosa Alice- mi nombre salió de sus labios como si escupiera veneno. Me detesta eso está bien claro, entonces ¿Por qué me beso?

-Es de Dimitri- le suelto de sopetón levantándome y poniendo mas espacio entre nosotros, él se quedo helado sin mover ni un musculo, ¿Me ha creído o sus actuaciones son muy buenas? No sabía porque había dicho el nombre de Dimitri, él podía decirse era mi más fiel amigo, siempre que pudo me protegió. De pronto el rostro de Jasper se suavizo y una sonrisa triunfante se dibuja en su rostro -¿Qué te causa tanta risa?-

-Que has perdido tu toque querida Alice- su tono no era nada dulce, y el "querida Alice" había sonado mas como un insulto –Dimitri no puede tener hijos.- semejante locura.

-¿De dónde sacas semejante cosa?- le pregunto indignada, hasta donde piensa llegar para hacerme hablar, esta vez no caeré en su jueguito.

-Todo el mundo lo sabe, es la razón por la que su esposa lo dejo- Jasper estudiaba mi rostro y al ver mi expresión de confusión agrego -Lo tiene muerto pues- dijo algo incomodo.

-Mientes- le digo algo nerviosa, ¿Cómo voy a poder yo saber eso? Si nunca estuve con nadie más excepto Jasper y Harry. Y las veces que estuve con Harry fueron contadas porque nunca pude olvidar al gran idiota que tengo parado frente a mí.

-¿Por qué me niegas a mi hijo?- me pregunta ahora más relajado. Estoy cansada de todo, el dolor, la angustia, la muerte de Esme y de mi padre todo se derrumba sobre mí y las lágrimas se apresuran en salir. Él me tomo entre sus brazos y me consoló, iba a empujarlo pero ya que mas da con la locura de emociones que han brotado en esta conversación que mas da un poco de llanto y su consuelo lo necesito como el aire -Siento que hayas tenido que pasar por todo eso sola- me dijo él besando mi frente.

-Siempre me imaginaba como hubiera sido nuestras vidas si tu hubieras aparecido en uno de esos trenes- le dije sin pensarlo mientras me limpiaba las lágrimas con mi pañuelo. Su pañuelo de hace 20 años.

-¿Qué trenes Alice?- me pregunto confundido.

-Los trenes que llegan a la estación de San Antonio, allí te espere todas las noches por dos semanas, me escapaba de casa de mi padre y estaba allí hasta que llegara el último tren- me aleje de él bruscamente.

-¿Alice como iba yo a saber eso?- su rostro estaba contrariado.

-Porque eso lo que te escribí en la carta que ni siquiera te moléstate en leer- le dije alzando la voz y levantándome, pensaba que mentía cuando me dijo que no leyó la carta, había pensando que no quería saber de mi pero nunca creí que en realidad no la hubiese leído, pero la verdad es que no le importe lo suficiente como para leer la bendita carta. El enterró la cabeza entre sus manos y negaba violentamente.

-No es cierto, no es cierto- sin descubrirse la cara continuo repitiéndolo. Él se levanto furioso y con sus manos volteo la mesa de la cocina -Mientes- me grito acercándoseme, yo retrocedí, nunca lo había visto así, pero ahora podía esperarme cualquier cosa –Estas tratando de torturarme, quieres que me sienta culpable- se dejo caer sobre una silla y enterró la cabeza entre sus manos de nuevo y repetía constantemente -No es cierto, no es cierto- yo no me esperaba aquella reacción por parte de él, no sabía qué hacer, si irme o acercarme a él así que me quede parada como una estatua observándolo –Alice, dime que no es cierto- había lágrimas en sus ojos, finalmente me acerque y me arrodille junto a él. Jasper levanto la mirada y pude ver el dolor escrito en sus ojos. Limpie las lágrimas de su rostro y acaricie su rostro.

-Es la verdad Jasper- le dije acariciando su cabello suave y sedoso –Yo quería estar contigo-

-Si yo hubiera podido leer esa carta hubiéramos estado juntos, hubiera conocido a mi hijo, nadie nunca lo hubiera separado de ti, de nosotros- tomo mis manos entre las suyas, y me miro a los ojos. De nuevo llevo sus labios hacia los míos pero cuando estaba a solo a milímetros de los míos la puerta de la cocina se abrió y nos separamos.

-Jasper llevo toda la mañana…- el hombre que había entrado se quedo mirándome, sus ojos flameaba y apretó los puños fuertemente a cada costado de su cuerpo, la mujer que estaba a su lado termino de entrar y llego hasta donde nos encontrábamos Jasper y yo, él se levanto y me ayudo a levantarme del suelo.

-Charlotte ella es Alice, la sobrina de Carlisle- dijo presentándonos –Alice, ella es mi prima Charlotte-

-Mucho gusto- dijo ella regalándome una sonrisa –Aquel grosero que se quedo en la puerta es mi esposo Peter- me dijo Charlotte.

-Mucho gusto en conocerlos- le dijes, pero Peter seguía parado en la puerta con la misma expresión de haberse conseguido con el mismísimo demonio en la cocina de Jasper.

-Peter ven a conocer a Alice- lo llamo Charlotte sonriente

-Ya nos conocemos- dijo el sin moverse

Yo no podía recordar de donde lo conocía a él pues su cara no se me hacía nada familiar –Perdón pero no logro recordarlo-

-Por supuesto que no, cuando nos conocimos tú estabas muy ocupada arruinándole la vida Jasper- dijo Peter con rabia.

-¡PETER!- le reclamo Jasper

-No digo más que la verdad- se apresuro en agregar Peter –Tengo que hablar contigo Jasper-

-Sera en otro momento porque ahorita estoy ocupado- le dijo tomando mi mano –Si nos disculpan, Alice y yo tenemos una conversación pendiente- antes de que pudiera despedirme él me saco de la cocina y se dirigió hacia la segunda planta de la casa, tenía mi mano sujeta firmemente mientras me guiaba hasta… su habitación.

Yo me solté de su agarre cuando el cerro la puerta, no me sentía muy segura de mi misma como para estar con él en su habitación. Él se quedo junto a la puerta y yo me pare frente a él pero con mucha distancia entre nosotros –Creo que debo irme- le dije con el tono de voz más firme que fui capaz de transmitir.

-Todavía tenemos mucho de qué hablar- me dijo sin moverse ni un centímetro, por el fuego que pude ver en sus ojos, él tampoco confiaba mucho en su auto control y mantenía su distancia de mi. Fue por eso que se movió hasta la ventana el único punto de la habitación que estaba más lejos de mí.

-Vamos a tu despacho allí podremos hablar más tranquilamente- le sugerí sin moverme ni un centímetro. El sol le daba de lleno en la cara haciendo que sus cabellos rubios brillaran, sus ojos estaban llenos de deseo, y me miraba como si me viera por primera vez.

-Eres hermosa Alice- me dijo aun sin moverse, NO, si él no puede contenerse yo menos podre –Te he extraño como no tienes una idea-

-Yo también- le conteste sin percatarme.

Pude ver como se rompía su voluntad y daba un par de pasos en mi dirección, yo sabía que si él me besaba de nuevo yo no podría resistirme y estábamos en su habitación era demasiada tentación. Yo retrocedí un par de pasos y me tope con su closet. Él término de recorrer el espacio que nos separaba en dos zancadas, puso una de sus manos en mis caderas y se acerco para besarme, debía detenerlo no podía permitir esto, ya no éramos un par de jóvenes enamorados si no dos adultos con responsabilidades y tenía que pensar en mis hijos primero.

Me quite tan rápido que el no tuvo tiempo de notarlo y se dio de frente con el closet. Yo tuve que contenerme para no reírme en su cara. El se volteo y me miro molesto mientras se sobaba la frente.

-Pudiste haberme advertido- me dijo con una sonrisa en sus labios –Alice, si no estás preparada no quiero presionarte- él siempre había sido tan comprensivo y tierno. No podía crear que habíamos pasado tanto tiempo separados.

-Es que debo pensar en mis hijos, cada paso que doy debo de pensarlo dos y tres veces, si cometo un error no seré yo la única que sufra las consecuencias- Jasper asintió sin moverse ni un centímetro.

-Yo te entiendo, Alice- me dijo recostándose en el closet –Pero ahora que lo mencionas, quiero que le digas a Richard que soy su padre-

-Lo haré, él también desea saberlo, tenemos una conversación pendiente él y yo- le dije sentándome por un momento en su cama, me había mareado de nuevo, me ocurrió un par de días antes del entierro de Esme y ahora de nuevo. Jasper no parecía haberse dado cuenta. Estaba mirando a un punto en la pared frente a él con mucha concentración. Yo pensaba que podría ser una baja de azúcar pues no estaba comiendo bien últimamente, estaba muy preocupada pensando en el futuro, mi futuro y el de mis hijos, incluso en el futuro de Jasper. Pero debía de comenzar a cuidarme mejor, mis hijos solo me tenían a mí.

-¿Alice? ¿Te encuentras bien?- escuche la voz de Jasper mas cerca de mí –Estas muy pálida- me dijo arrodillándose frente a mí.

-No te preocupes, estoy perfectamente- le dije poniéndome de pie, él se levanto al mismo tiempo que yo lo hice. Yo le di un pequeño empuje y me encamine hacia la puerta, pero no di ni dos pasos cuando perdí el equilibrio, Jasper me agarro con fuerza y me apretó contra su pecho.

Yo me aleje de él lentamente y volví a sentarme en la cama, no quería estar tan cerca de él deseaba salir corriendo de esa casa, de ese pueblo y regresar al hogar que una vez había compartido con Harry, solo allí podría encontrar un poco de paz. Pero mis pies pesaban como el plomo y aun me sentía muy mareada. Trate de cambiar el tema mientras sus ojos escrutaban mi rostro porque pude notar que estaba preocupado.

-¿Qué tiene tu amigo en contra mía?- pensé que lo más seguro era hablar de otra cosa y no de nosotros.

-Él estuvo conmigo durante un tiempo que yo sufrí mucho por ti- explico Jasper alejándose de mí –No le gusto verme sufrir y te culpo a ti por todo lo malo que me paso- él hizo una pausa y luego agrego mirando por la ventana –Y yo también-

-Lo siento- le dije, sabía que él había sufrido mucho por mi silencio en aquella ocasión, ambos sufrimos –Parece que hemos pasado más tiempo sufriendo que felices- Jasper no contesto a mi comentario permaneció callado mirando por la ventana, no parecía tener deseos de decir otra palabra. Yo me sentía mejor el mareo se me había pasado y decidí que era el mejor momento para irme.

-¿Qué vamos a hacer?- pregunto Jasper aun sin voltear a verme –Con respecto a Richard- agrego luego de que yo no le contestara nada.

-Ya te dije que voy a hablar con él- le dije poniéndome de pie –Deseo ser yo quien se lo diga-

-De acuerdo- el momento que habíamos compartido tan solo unos segundos antes se había evaporado él volvía a estar serio y distante. Me dirigí a la puerta para irme pero su voz me dejo petrificada en el medio de la habitación –Te deseo Alice- mi corazón dio un vuelco y se detuvo esperando que él recorriera el espacio que nos separaba y me tomara en sus brazos, deseaba que lo hiciera, pero no lo hizo al contrario las palabras que salieron de su boca fueron como un balde de agua fría –Pero ya no te amo- el dolor era insoportable no esperaba aquella confesión luego de la forma en cómo me beso. ¿Debía creerle? ¿Sería cierto? O ¿Era el orgullo el que hablaba? ¿Y porque me dolía tanto?

-No vine buscando tu amor- le dije sin darme la vuelta –Se que eso lo perdí hace años- apreté los puños con fuerza y cerré mis ojos evitando que las lágrimas se me escaparan, no lloraría no podía darle la satisfacción de verme sufriendo por él –Pero no entiendo qué esperas de mi- le dije finalmente volteándome para enfrentarlo.

Él seguía parado junto a la ventana, no se había movido ni un centímetro, no entendía su comportamiento de pronto me besa y se vuelve loco al saber que pudimos haber estado juntos, y luego se vuelve un tempano de hielo, no sabía que él fuera capaz de tanta indiferencia, definitivamente ya no era el joven muchacho del que yo me había enamorado, ni yo tampoco era la misma persona de hace veinte años –Quería que te fueras del pueblo, pero eso era antes de saber sobre nuestro hijo- su voz era más dura y fría que antes, sin emoción alguna –Ahora solo deseo que te mantengas alejada de mi y de mi casa- su postura prepotente y superior estaba acompañada por una mirada de desprecio dirigida a mi –Ya has hecho suficiente daño-

-No volverás a verme te lo aseguro- le dije con el mayor desprecio que fui capaz –Pero tampoco a mis hijos- me di la vuelta y salí por la puerta echa una furia. ¿Cómo se atrevía a tratarme así? ¿Quién se cree que es? Cuando estaba alcanzando el final de la escalera sus manos me detuvieron, su agarre era firme y logro hacer que me volteara sin problemas.

-No vas a alejarme de mi hijo- me dijo sin soltarme.

-Aléjate de mi y de mis hijos- le dije furiosa tratando de soltarme –No te quiero cerca de Richard, no a esta versión de ti. Eres un ser despreciable y estas lleno de rencor- sus ojos se abrieron por la sorpresa, no esperaba aquel comentario, mis palabras lo agarraron desprevenidos y su agarre se aflojo, solo un poco, lo suficiente para soltarme y salir por la puerta. Apenas pude contener las lágrimas hasta que llegue al carruaje todo el camino de regreso deje escapar todo mi dolor, nadie podría verme así, jamás volvería a llorar por amor o al menos eso pensaba.

Planeaba ir a mi habitación directamente pero me conseguí con Edward y Bella en la sala estaban hablando con Nessie y Richard mientras que Liz jugueteaba alrededor de ellos. Me sonreí al ver a mi pequeña tan feliz en esta casa, desde que nos vimos obligados a dejar nuestra casa Liz había estado muy asustada e incluso dejo de jugar, pero todo era diferente aquí en casa del tío Carlisle, incluso con la gran depresión que rodea la casa por la muerte de Esme la vida aquí era mucho mejor que en casa de mi padre donde su actual viuda se había encargado de hacernos la vida miserable por el tiempo que estuvimos allá.

Sabía que esa felicidad no duraría para siempre pues tenía mucho que planear, lo principal sería conseguir un trabajo, no iba a convertirme en una carga para mi tío Carlisle y no quería darle un mal ejemplo a mis hijos, así aprenderán que en la vida hay que esforzarse para obtener las cosas que se quieren. Así que no podía andar preocupándome por Jasper y su malos tratos debía de concentrarme en conseguir un trabajo y luego una casa donde vivir con mis hijos, le había prometido a mi tío no dejarlo pero no podía pasarme todo la vida metida en su casa, claro que eso vendría después cuando él se recupere un poco por la partida de su amada esposa. Richard ya me había dicho que deseaba buscar empleo y Liz por supuesto comensaria a ir a la escuela. Carlisle me prometió ayudarme a inscribirla para el próximo curso que empezaba en un mes.

En cuanto a Richard sabía lo determinado que podía llegar a ser así que no me sorprendía si encontraba trabajo primero que yo, claro considerando que él es joven y en buena forma no dudaría en conseguir un trabajo como obrero en una construcción o en una de las haciendas a las afueras del pueblo.

Me acerque y tome a Liz entre mis brazos –Hola mi tesoro- le dije dándole un gran beso y estrujándola fuertemente entre mis brazos -¿Qué tal estuvo tu día?- ella me sonrió y me recordó a Harry con sus blancos dientes y sus ojos llenos de vida.

-Fui al pueblo con tío Edward y Richard, compramos muchas cosas para la cena, y vimos la tienda de la abuelita Esme, el abuelito estaba allí, dice que ahora es nuestra mama, que bueno mami ya tienes empleo- ¿QUE? ella no se percato de mi sorpresa me dio un beso en la mejilla y continuo jugando.

-No entiendo- me senté junto a Edward -¿A qué se refiere Liz?-

-Papa desea que te quedes con el local, dice que tu necesitan una fuente de ingresos, así que el te regala la tienda de mi madre- estuve a punto de protestar pero Edward hablo primero –A mi madre no le hubiera gustado que el local permaneciera cerrado, puedes montar el negocio que más te apetezca, papa te va a ayudar con todo lo que necesites-

-Es demasiado Edward no puedo aceptarlo- le dije tratando de asimilar todo, ese local costaba mucho dinero y había que invertir un dineral para montar un negocio nuevo.

-Tonterías- era la voz de mi tío Carlisle que bajaba las escaleras –No voy a dejar a mi única sobrina en la calle-

-Pero tío…-

-No quiero oír nada Alice- me dijo Carlisle colocando uno montón de papeles sobre mi regazo –El local esta a tu nombre ahora, y aquí te traigo todos los contactos que conozco sobre materiales textiles-

-¿Textiles?- le pregunto confundida

-Sí, claro. Me imagino que tu tienda será de ropa y moda y esas cosas que te encantan- me explica Carlisle mientras Nessie salta de la emoción.

-Puedo trabajar contigo tía Alice- me pide sonriente

-No puedo creérmelo estaba por salir a buscar empleo- le dije a Carlisle mientras le daba un gran abrazo –Te lo pagare todo, te lo prometo, esto será solo un préstamo- mi tío quería protestar pero lo detuve –Si no es así no lo acepto-

-De acuerdo tesoro, pero no te apresures en pagarme cuando puedas-

-Felicitaciones mama- me dijo Richard dándome un gran abrazo

-Espero que no necesites maniquís vivos porque no me ofrezco como voluntaria- bromeo Bella –Pero Nessie si-

-Oh claro que sí, me encanta coser así que cuenta conmigo para todo- Nessie parecía más entusiasmada que yo.

-Pues ya que estamos en el tema, les cuento que yo también encontré trabajo- anuncia Richard

-Pero ahora que vamos a tener nuestro propio negocio creo que no es necesario Richard- le digo pensando que el me ayudaría en la tienda de esa manera me aseguro que Jasper no se le acerque.

-Mama eso es un negocio de mujeres, además conseguí un buen trabajo en una de las haciendas y me ofrecieron un buen sueldo, voy a aprender todo sobre caballos- él estaba muy emocionado no quería alejarlo de un trabajo que le gustaba tanto, además si se la va a pasar tanto tiempo en la una hacienda no tendrá tiempo de toparse con Jasper.

-Bueno si eso te hace feliz, adelante- le digo sonriéndole.

-Felicitaciones hermano- le dice Liz lanzándose en sus brazos él la atrapa entre sus brazos y la levanta sobre su cabeza, ella se ríe como solo una niña de su edad puede hacerlo, inocentemente. Yo no puedo evitar reírme con ellos.

Nos pasamos el resto del día hablando en la sala sobre diferentes temas, la tienda, el trabajo de Richard, el consultorio, los diseños que Nessie ha realizado y no es hasta que Richard habla que no me percato que ya ha anochecido.

-Bueno mañana será un largo día peque- le dice Richard a Liz –Así que mejor nos vamos a dormir- le hace cosquillas mientras ella intenta alejarse de él y ella termina escapándose y corriendo a escaleras arriba mientras grita "Hasta Mañana"

-Yo tambien me voy a dormir, quiero ir al pueblo mañana a ver la tienda- me levante y rodee a mi tío Carlisle en un abrazo -Gracias- le digo dándole un beso y subo a dormirme, estoy emocionalmente agotada tantas emociones en un mismo día me dejaron hecha polvo, me pase todo el día evitando pensar en Jasper pero ahora que me dirigía a mi habitación al final del día él vuelve a mi mente. El recuerdo de nuestro encuentro despierta de nuevo el dolor.

-Mama- me volteo sobresaltada no había escuchado a Richard acercarse.

-¿Qué ocurre tesoro?- le pregunto mirando en sus ojos inquietantes.

-Tenemos una conversación pendiente- me dice algo nervioso –Vamos a tu habitación-

Entramos y el cierra la puerta tras él –Prometiste que hablaríamos de mi padre- sin rodeos directo al tema. La verdad es que mi mente había estado trabajando en esta conversación por años pero luego de los sucesos del día cambio radicalmente.

-Si hijo, pero prefiero no hacerlo- le digo evitando mirarlo a los ojos

-No se trata de preferencias, yo deseo saberlo y tengo todo el derecho- exige él en una voz firme –Tu me lo prometiste-

-Sí pero cuando lo hice no tenía idea de que había ocurrido- trate de explicarle

-No madre, no quiero más excusas, dime quien es mi padre- sus ojos me pedían una explicación con furia.

-Hijo no vale la pena que te lo diga, porque él murió- era la mejor mentira que se me había ocurrido decirle, así no preguntaría mas ni intentaría buscarlo, además que no era del todo falso el hombre del que me había enamorado y con el que había tenido un hijo ya no existe, debía proteger a Richard y mantenerlo alejado de Jasper, y de toda esa rabia que ha consumido su alma.

-No puede ser- mi hijo se derrumbo ante mí y se llevo las manos a la cabeza, me estaba matando verlo sufrir de ese modo pero debía hacerlo por el bien de él, Liz y el mío también.

-Lo siento mucho hijo- le digo acercándome para consolarlo pero el me rechaza.

-No te preocupes- se pone de pie y se arregla el cabello –Puedo vivir sin él me pase toda la vida sin él no lo necesito- él trata de hacerse el fuerte pero pude ver que esta dolido.

-Las cosas mejoraran pronto hijo- le digo tragándome la verdad y sufriendo con él –Ahora tienes trabajo y aprenderás muchas cosas en esa hacienda- trato de animarlo pero no funciona del todo -¿En que hacienda conseguiste el empleo?-

-La que está al final a las afueras del pueblo hacia el sur, una de las más grandes-me dice mientras que mi cabeza veo un mapa mental del pueblo y se inmediatamente de quién es esa hacienda.

-¿La de Jasper Whitlock?- le pregunto temerosa de que su respuesta se "Si"

-Creo que sí, no se su nombre es el hermano de la tía Rosalie- dice Richard sin mucha importancia, obviamente su mente está ocupada en la noticia que yo acababa de darle pero la mía está entrando en pánico, ¿Cómo pudo Jasper hacer esto? Le pedí explícitamente que se alejara de él. No sé si fue la falta de comida en todo el día o el stress de la conversación con Jasper y Richard, pero mi cuerpo finalmente cedió al cansancio y perdí el conocimiento.