Clarke me invita a pasar. No es una casa grande, pero tampoco es pequeña a simple vista parece muy acogedora, con una decoración en tonos beige y gris muy elegante. El comedor es amplio pero muy sencillo a la vez, hay varios cuadros de pinturas colgados en las paredes, únicamente tiene un mueble con la televisión y un equipo de música, una pequeña mesilla de cristal decorada con algunas flores y un sofá gris muy amplio. También hay algo que llama completamente mi atención y que no había visto a primera vista, un precioso piano negro.
Siempre he amado la música, creo que es una de las cosas más vitales e importantes que tiene el ser humano. ¿Qué sería de la vida sin música? Absolutamente nada. Cada momento, cada recuerdo, cada vivencia, todo siempre va acompañado de música, ya sea una canción, una pieza o simplemente unos acordes. Siempre ha sido una de mis pasiones, y desde pequeña lo supe, fui a clases de piano y aprendí por mi cuenta a tocar la guitarra, y el hecho de que Clarke tenga ese instrumento despertó mucha curiosidad en mí.
- ¿Tocas el piano? - le pregunto.
-Muy poco, era de mi padre. Antes de que muriera me enseñó a tocar algunas canciones y a veces intento tocar algo, pero no se me da muy bien -respondió.
-Vaya, lo siento mucho Clarke, no quería…
-No te preocupes, fue hace mucho tiempo, y siempre me ha gustado hablar de él y recordarlo, era una persona maravillosa.
-Viendo la hija que tiene, estoy segura de que es así-contesté, siendo totalmente sincera. Sé que apenas la conozco, pero lo poco que he visto de ella me ha servido para saber que es una mujer increíble.
-Muchas gracias Lexa -contesta un poco ruborizada -puedes sentarte mientras voy a buscar algo de beber. ¿Qué te apetece? Tengo cerveza, vino, whisky, tequila…
-Tequila está bien, así no mezclamos. No quiero acabar vomitando en tu salón y que te lleves una mala imagen de mí, no otra vez.
-Tequila, perfecto. Y tranquila, la imagen que tengo sobre ti es todo menos mala, créeme. - contesta, mientras se dirige a la cocina, dejándome con cara de idiota en el sofá.
Realmente me siento aturdida con ella, nunca antes había conocido a una persona que en solo dos días consiguiese dejarme sin palabras, y no una, sino varias veces. Me quedo reflexionando sobre ello hasta que la veo aparecer con una bandeja. En ella lleva la botella de tequila, dos pequeños vasos de chupito, la sal y varias rodajas de limón en un plato. Instintivamente me levanto para ayudarla y le agarro la bandeja, rozando levemente sus manos al cogerla, sintiendo como un pequeño escalofrío recorre mi cuerpo.
-Muchas gracias-dice, y nuestras miradas se cruzan una vez más. No puedo evitar mirarle los labios, con ese lunar tan bonito que los acompaña, y me doy cuenta de realmente quiero besarla - ¿quieres que ponga algo de música?
-Estaría perfecto -es lo único que puedo decir.
Clarke se acerca al equipo de música y pone uno delos CD y la música empieza a sonar. Vuelve a sorprenderme.
-No se si te gustará, si no te gusta puedo cambiar, mis amigas odian mi música, estoy acostumbrada.
-Light de Sleeping at Last, no dejas de sorprenderme Clarke. - respondo sonriendo sin poder evitarlo.
- ¿Te gustan?, ¿los conoces? -sonríe también parece realmente sorprendida.
- Si, y no solo eso, me encanta. Venus es mi favorita, pero esta me encanta.
- A mí también, y no suelo conocer a gente que los conozca.
- Pues ya me tienes a mí.
Clarke me dedica una de sus maravillosas sonrisas y me indica que me siente en el sofá. Prepara dos chupitos y me acerca uno de ellos, agarra mi mano suavemente y pone un poco de sal, repite el mismo gesto en su mano y finalmente me acerca el limón.
-Por Sleeping at Last -dice levantando el chupito.
-Por Sleeping at Last- repito, y ambas nos bebemos el chupito.
Seguimos bebiendo durante un largo rato hasta que estamos lo suficientemente contentas como para seguir haciéndolo. Inconscientemente nos hemos ido acercando cada vez más. Ambas estamos sentadas en el sofá de lado, mirándonos la una a la otra.
-Lexa, ¿puedo preguntarte algo? -me dice de repente, y noto que se tensa un poco.
-Claro
-No tienes que responderme si no quieres, es solo que tengo curiosidad y no puedo dejar de darle vueltas a la cabeza.
-Dispara Clarke- insisto.
- ¿Qué te ocurrió en el bar el otro día? Sé que no soy nadie para preguntártelo, pero realmente me gustaría saberlo y si está en mi mano poder ayudarte, pero si no quieres hacerlo, no quiero que te veas en un compromiso.
Sabía que tarde o temprano esta pregunta llegaría, y de un momento a otro todo lo vivido con Costia regresó de golpe. Realmente necesitaba desahogarme y contárselo a alguien. Ni si quiera le había dicho a Anya que había vuelto a verla, así que cojo aire y le respondo.
-Está bien, empezaré por el principio. -ella asiente y simplemente me observa- Cuando tenía 18 años conocí a una chica, Costia. Empezamos juntas en la universidad y éramos compañeras de habitación. Fue la primera amiga de verdad que tuve, confiábamos la una en la otra, éramos inseparables y finalmente un día empezamos a salir. Sus padres nunca aprobaron la relación, pero ella no les hizo caso y seguimos juntas durante varios años. Siempre tuve claro que me gustaban las chicas, y tuve mis ligues, pero nada serio, Costia fue la primera persona con la que estuve, mi primera relación. Acabamos la universidad y decidimos irnos a vivir juntas, y todo iba bien, hasta que hace dos años desapareció. Un día al llegar a casa sus cosas no estaban, no cogía el teléfono, no respondía mis mensajes, nada. Sus padres no me decían nada, incluso me presente en su casa, pero me dijeron que allí no estaba y me cerraron la puerta.
Recordar todo esto hace que todo el dolor vuelva, e irremediablemente mis ojos empiezan a humedecerse. Clarke lo nota y lleva su mano a mi rodilla y la acaricia suavemente.
-Está bien Lexa, no tienes por qué seguir, siento mucho haberte preguntado esto y que ahora estés así- dice, y puedo notar que lo siente de verdad, pero niego con la cabeza.
-Quiero hacerlo, necesito soltarlo todo Clarke. El otro día en el bar la volví a ver, después de dos años sin saber nada de ella. Estaba alegre, contenta, con sus amigos, mientras yo llevo dos años rota. No podía verla ahí y no decirle nada, es por eso por lo que te dejé sola en la barra, y lo siento muchísimo, de verdad.
Ella asiente. – No te preocupes, lo entiendo perfectamente.
-Cuando me llegue a su lado y le hable me ignoró, hizo como que no me conocía y simplemente se dio la vuelta. Ni una explicación, ni un lo siento, nada. ¿Tan poco signifiqué para ella? - pregunto y rompo a llorar.
Clarke se acerca a mí y me abraza. Noto como su mano acaricia suavemente mi pelo y me acerca más a ella, y le devuelvo el abrazo apoyando mi cara en su hombro. Realmente lo necesito, necesito ese abrazo y necesitaba desahogarme con alguien.
-Lo siento mucho Lexa, pero tengo que decirte que esa mujer no te merece, no merece tus lágrimas. Eres una chica que vale muchísimo, y si esa persona no te supo valorar, ella se lo pierde.
Me separo un de su hombro y la miro a los ojos. Noto como su mano limpia las lágrimas de mis mejillas.
-Esos ojos tan bonitos no merecen derramar estas lágrimas, chica. -dice y me hace sonreír.
-Los tuyos tampoco están nada mal- le devuelvo la sonrisa. -pero ahora soy yo la que quiero decirte algo, llevo toda la noche queriendo hacer una cosa…
-Lo que quieras- dice con nerviosismo.
-Primero tienes que apagar la música.
-Está bien- parece confundida, pero se levanta y la apaga. Yo la imito y me levanto también.
Me acerco a ella y le ofrezco mi mano. La dirijo hasta el piano, me siento en la butaca y le pido que haga lo propio.
- ¿Puedo? - digo señalando las teclas.
- ¿Sabes tocarlo? - pregunta sorprendida.
-Eso vas a juzgarlo tú, si me das permiso, claro -le digo con una sonrisa.
-Hazlo -dice sin pensarlo y sin borrar la sonrisa.
Finalmente acerco mis manos al piano y empiezo a tocar "Kiss the Rain" de Yiruma, una de mis piezas favoritas. A medida que sigo con la canción noto como Clarke se apoya en mi hombro y cierra los ojos, escuchando y sintiendo la música, y veo como una lágrima empieza a caer por su mejilla, pero sigue sonriendo.
-Muchas gracias Lexa, tocas realmente bien-dice cuando acabo la canción mientras deja un beso en mi mejilla.
-Muchas gracias a ti Clarke, por dejarme tocar de nuevo, hacía mucho que no lo hacía.
-Puedes hacerlo cuando quieras.
-Te tomo la palabra. Ahora debo irme, ya es tarde-digo mirando el reloj y viendo que son casi las 04:30 de la mañana.
-Hecho.
Ambas nos quedamos mirando fijamente la una a la otra, nuestros ojos conectan durante unos segundos que se hacen eternos.
-Lo he pasado genial, Clarke.
-Yo también Lexa.
Ambas sonreímos y empezamos a caminar hacia la salida. Recojo mi bolso por el camino mientras ella abre la puerta.
-Buenas noches, Lexa.
-Buenas noches, Clarke.
Finalmente salgo y escucho como se cierra detrás de mí. Doy un suspiro y sin que me dé cuenta estoy tocando de nuevo la puerta y Clarke aparece ante mí de nuevo, con esos ojos azules y era mirada que me vuelve loca.
- ¿Te olvidaste algo? -me pregunta.
-Si.
Y sin decir nada más me acerco a ella y la atraigo suavemente hacia mi. Nuestros labios se juntan en un beso tímido. Mi lengua roza su labio inferior pidiendo permiso para entrar en su boca, y ella responde abriendo su boca, y finalmente nuestras lenguas se juntan en una danza suave, explorándonos ambas mutuamente. Sus labios son cálidos y saben realmente bien. Estamos así un rato hasta que ambas necesitamos respirar. Vuelvo a dejar un suave beso en su boca mientras junto mi frente a la suya.
-Me moría de ganas de hacer esto.
-Y yo me moría porque lo hicieras.
Ambas sonreímos.
-Buenas noches, Clarke.
-Buenas noches, Lexa.
