Capítulo 8
Lexa se había marchado.
Lexa la había besado.
Aún no era consciente de lo que había pasado.
Se apoyó en la puerta y cerró los ojos, sintiendo aun el sabor de sus labios en su boca, sintiendo aun el roce de sus manos en su cabello. Había sido un beso dulce y tierno, un beso que llevaba deseando desde el momento en que vio a Lexa apoyada en la barra del bar con su vodka en la mano. Daba gracias a dios por haber tomado la decisión de acercarse a ella esa noche.
Se sentía como una adolescente de 15 años después de una primera cita, y es que Lexa la hacía sentir así. Tenía las hormonas revolucionadas, pero ¿cómo no iba a tenerlas? Lexa era una de las mujeres más atractivas que había conocido nunca. Tenía un cuerpo perfecto, y su cara era de una belleza deslumbrante. Sus ojos eran como dos esmeraldas que hipnotizaban a cualquiera que los mirase, y esos labios…madre mía. Todo eso sumado al increíble carácter que poseía. Era una chica tierna y dulce, que la hacía sentir como si no hubiese nadie más alrededor.
Visualizó el piano y sonrió al recordar como sonaba en sus manos. La había hecho trasladarse a algunos de los mejores momentos de su vida, junto a su padre. No pudo evitar que una lágrima de cayese por su rostro al recordarlo. Seguro que Lexa le hubiera agradado. Estaba segura.
Había pasado una noche increíble. Ambas conocieron un poco más de la otra, y Clarke no puedo evitar pensar en todo el dolor que tuvo que pasar la morena por culpa de su ex novia.
¡Qué chica más tonta, nadie en su sano juicio dejaría escapar a una persona como ella! -pensó.
En ese momento su móvil sonó, era un mensaje de Lexa.
Lexa: Muchas gracias por la noche de hoy, Clarke. Eres maravillosa.
Sonrío.
Clarke: Gracias a ti Lexa, por absolutamente todo.
Lexa: ¿Por el beso también?
Clarke: Especialmente por eso.
Lexa: Me encantó besarte, creo que podría acostumbrarme a ello. Buenas noches, Clarke.
Clarke: Creo que yo podría hacerlo también, buenas noches, Lexa.
Al día siguiente se tomó el lujo de levantarse bastante tarde, casi a la hora de la comida. La noche con Lexa se había alargado bastante.
Lo primero que hizo fue llamar a Octavia para invitarla a pasar el día con ella y contarle todo lo que había pasado el día anterior. Su amiga, que era cotilla por naturaleza aceptó encantada y se presentó en su casa con dos pizzas, coca cola y muchas preguntas.
- ¡Ya estás tardando en contármelo todo Clarkie! -dijo nada más avanzar por la puerta mientras le daba un efusivo abrazo.
- Sabes que odio que me llames así, O -le recriminó, mientras se separaba de ella.
- Bla, bla, bla…dispara.
- Qué intensa eres…
- Seré todo lo intensa que quieras, pero has tenido una cita, según tú con una tia que está tremendamente buena y quiero saber todo con lujo de detalles. Solo me preocupo por la felicidad de mi amiga, ya lo sabes.
Se sentaron ambas en el sofá a comer mientras Clarke le contaba toda su cita con Lexa. Lo del hogar infantil, los tequilas en el bar y como finalmente Clarke la había invitado a seguir la fiesta en casa.
-Vaya, vaya, y parecías tonta cuando te compré rubia. ¿Te la tiraste? -pregunto con una sonrisa de oreja a oreja, provocando que se sonrojase y rompiese a reir ante lo directa que podía llegar a ser su amiga.
-¿Me vas a dejar terminar?
-Venga vale, sigue. Solo espero que no hayáis hecho ninguna cochinada en esté sofá, porque no te lo perdonaría nunca.
Clarke ignoró las ocurrencias de su amiga y terminó de contarle todo. Obviamente no mencionó el tema de Costia, ya que era algo de la vida personal de Lexa.
-¡Guau!- exclamó Octavia sonriente. -Esa chica parece increíble de verdad, de las que solo se ven en las películas. ¿Te gustó el beso?
-Fue increíble, O. Lexa es realmente dulce. -dijo sonrojándose.
-Ya lo veo, solo espero que no te lastime o se las verá conmigo, pero por lo que me cuentas parece una chica increíble. Y encima está buena. ¿Cuándo me la presentas? Tengo que darle el visto bueno en persona, ya lo sabes.
-Nunca. Te conozco y la espantarías a preguntas. -dijo la rubia intentando picar a su amiga.
-Eso ha dolido, que lo sepas. -respondió haciéndose la ofendida y haciendo un puchero.
-Es broma idiota, ven aquí -dijo acurrucándola en sus brazos -eres mi mejor amiga, y por supuesto que la conocerás, pero poco a poco, no quiero precipitarme, ya me conoces.
-Lo sé, pequeña. Pero no te niegues la oportunidad de ser feliz, aunque sea poco a poco -dijo pasando la mano por su cintura -y tú también eres una amiga increíble.
Pasaron la tarde escuchando música y viendo alguna película. Octavia le había comentado que una amiga de su facultad la había invitado a una fiesta en casa de un amigo esa noche, y que podía invitar a quien quisiera. Clarke al principio se mostró reacia, pero finalmente aceptó ir. Le apetecía pasar tiempo con su amiga. Decidieron invitar también avisara Murphy y Raven, dos amigos con los que se llevaban muy bien, aunque no pudiesen verlos tanto como quisieran porque ambos estaban muy liados con el negocio familiar. Eran hermanos y sus padres los habían dejado a cargo de una de sus tiendas y se pasaban el día trabajando, pero por suerte esa noche cerraban y aceptaron unirse a la fiesta.
Raven era alocada, al igual que Octavia. Siempre estaba bromeando sobre toda las mujeres y hombres a los que quería conquistar, pero realmente era una romántica empedernida que deseaba enamorarse y tener un poco de estabilidad.
Murphy, por otro lado, era más serio y reservado, pero también muy divertido. Pocas veces hablaba de sus sentimientos, nadie sabía cuáles eran sus preferencias sexuales, pero tampoco les importaba. Era un tío cojonudo y eso era lo importante, y siempre estaba dispuesto a ayudar cuando se le necesitaba.
Antes de salir decidió mandarle un mensaje a Lexa. Apenas habían hablado hoy, salvo algunos mensajes sueltos, ya que Lexa había tenido que ir a trabajar y ella estuvo entretenida con Octavia.
Clarke: ¿Ya saliste de trabajar? Seguro que sí, viendo la hora que es. Yo saldré con unos amigos de fiesta, pero será inevitable pensar en ti.
Lexa no tardó en contestar.
Lexa: Si, hace ya rato que salí. Mi compañera de piso me convenció para ir a cenar y luego ir a una fiesta de un amigo. Algo tranquilo, por lo que me dijo. Yo también me acordaré de ti. Pásalo bien, Clarke.
Clarke: No bebas mucho. Pásalo bien también. Tengo ganas de verte. ¿Mañana estás disponible?
Lexa: Trabajo por la tarde, pero por la noche podemos ir al cine, ¿Te apetece?
Clarke: Me encantaría. Hasta mañana Lexa.
Lexa: Perfecto, hasta mañana Clarke.
Murphy y Raven pasaron a recogerlas sobre las 23:30h. Clarke había decidido ponerse un peto de color azul marino que se ceñía a su cuerpo y marcaba perfectamente sus curvas y su escote, pero sin enseñar demasiado y que resaltaba el azul de sus ojos. Llevaba el pelo suelto y apenas llevaba maquillaje. No le gustaba.
De camino pasaron a comprar algunas bebidas y cosas de picar.
Nada más llegar a la casa todos se quedaron con la abierta. Era un lujoso chalet con piscina y un jardín enorme.
Dejaron las bolsas donde un chico les había indicado, se sirvieron unas copas y se dirigieron al jardín, donde se encontraba la mayoría de la gente.
El ambiente era bastante bueno, la música no estaba excesivamente alta pero si lo suficiente como para poder bailar. Unos lo hacían y otros simplemente hablaban en pequeños grupos.
Se unieron al grupo de gente mientras Octavia con la mirada intentaba localizar a su amiga. Al cabo de un rato la encontró.
-Mirad, allí está, venid conmigo que os voy a presentar.
Clarke les siguió los pasos mientras miraba distraída su móvil.
-Chicos, os presento a Anya una amiga de la facultad- Anya, estos son mis amigos: Raven, Murpy y la que no está haciendo ni puto caso porque está con el móvil es Clarke.
-¿Clarke? -sonó una voz familiar.
Clarke reconoció la voz e inmediatamente levantó la cabeza. Sus ojos se abrieron como orbitas mientras sonreía de oreja a oreja.
Justo detrás de Anya apareció Lexa. Lleva un precioso vestido negro de asillas finas, con el pelo recogido a un lado cayendo por su hombro y al igual que Clarke, tampoco llevaba maquillaje.
-¡Lexa! ¿Qué haces aquí? Estás preciosa -dijo observándola de arriba a abajo
- Parece que el destino se empeña en unirnos. Tú también estás guapísima. -le sostuvo la mirada.
Tanto Anya como Raven, Murphy y Octavia observaban la escena perplejos. Octavia y Anya si entendían lo que estaba pasando, y ambas se miraron con cara de asombro ante la coincidencia. Murphy y Raven no se enteraban de nada, salvo de la tensión sexual que se palpaba en el ambiente.
-¡NO ME JODAS QUE ESTA ES LA LEXA DE LA QUE ME HABLASTE, JODER CLARKE, TE QUEDASTE CORTA CUANDO DIJISTE QUE ESTANA BUENA! -soltó Octavia sin poder controlarse, causando la risa de todos otros.
Clarke completamente roja de la vergüenza dirigió una mirada asesina Octavia.
Lexa por su parte solo pudo levantar una ceja mientras miraba a Clarke, a la vez que empezaba a reírse.
LEXA, ¿ESTA ES LA CHICA CON LA QUE QUEDASTE EL OTRO DIA Y POR LA QUE ME TUVISTE HSTERICA HACIENDO QUE BUSCARA ALGO PARA QUE TE PUSIERAS? -dijo Anya siguiéndole el juego a Octavia.
Ahora las tornas se cambiaron y fue Lexa quien quiso asesinar a su amiga.
Todos volvieron a estallar en risas, y finalmente tanto Clarke como Lexa se unieron.
Hicieron las presentaciones correspondientes y, tras ser el foco de las bromas de sus amigos durante un rato, ambas decidieron dar un paseo por el jardín para tener un poco de intimidad.
-¿Crees en las casualidades? -preguntó Clarke de repente.
-Si te soy sincera, hasta esta noche no.
-Creo que yo tampoco. ¿Todo esto es muy raro verdad? De todas las personas que hay en esta ciudad, justo tu amiga y mi amiga se conocen.
-Muy raro, sí. -respondió Lexa mientras daba un sorbo a su bebida.
Encontraron un pequeño banco, alejado de la multitud y decidieron sentarse. Ambas se miraban fijamente.
-Tus amigos son muy simpáticos, y mirando el lado positivo, nos hemos ahorrado presentaciones incómodas.
-Lo son. No hagas mucho caso a Octavia, a veces puede resultar un poco intensa, pero es una chica increíble, ya la irás conociendo. Anya también parece muy agradable.
-Lo es, aunque a veces puede ser un poco directa, pero te caerá bien.
- Estoy segura de ello.
Ambas se quedaron calladas durante unos segundos Desde el banco se podían ver perfectamente las estrellas, era una noche preciosa.
Lexa suspiró.
- ¿En qué piensas? -preguntó la rubia, intentando descifrar su mirada.
- En las ganas que tengo de volver a besarte.
Clarke no se lo pensó dos veces y unió sus labios a los de Lexa, fue un beso corto, pero intenso.
-Yo también me moría de ganas de besarte de nuevo.
Ambas se dieron una mirada cómplice y sonrieron. Lexa le ofreció su mano.
- ¿Vamos con los demás a bailar? No quiero dejar a Anya sola y que se mosquee conmigo. Tenemos todo el tiempo del mundo. Vamos a disfrutar de la noche.
-Claro que sí, pero ya te advierto que soy muy buena bailarina, no sé si podrás estar a mi altura. -respondió, mientras cogía la mano que Lexa le ofrecía.
-Eso ya lo veremos, no subestimes a Lexa Woods.
