Alice POV
Al despertarme mire a mí alrededor tratando de reconocer la habitación, no era mí habitación de la casa del tío Carlisle, por unos segundos que parecieron horas recordé el ataque de anoche y me pregunte si realmente habían tenido éxito mis atacantes, no eso no puede ser. Entonces recordé unos cálidos brazos que me arroparon toda la noche, me voltee buscándolo con una sonrisa en mis labios que no pude contener, sentí como mi corazón se achicaba al ver que Jasper no estaba en la cama junto a mí.
Recorrí el resto de la habitación para descubrir alguna evidencia de su presencia, la mas mínima prueba que lo ocurrido anoche no había sido un sueño, necesita asegurarme que no me había imagino sus fuertes brazos rodeándome, o el susurro de mi nombre escapándose de sus labios inconscientes. Pero no encontré nada, estaba completamente sola en esa habitación, que sin él se sentía mil veces más fría que la noche anterior. Me levante de la cama y el frio aire golpeo mis piernas al desnudo. Trate de taparme estirando la camisa hacia abajo pero no logre calentarme mucho. Iba a tomar la colcha de la sabana para taparme con ella cuando vi mi ropa limpia, perfectamente doblada en una silla junto a la mesita de noche.
Una vez que estuve vestida salí de la habitación mirando para los lados, todavía esperaba toparme con Jasper o tal vez el me estaba esperando afuera, pero no fue asi el pasillo estaba completamente desierto. Suspire tristemente, no sabía porque me sentía así o porque quería que estuviera esperando por mi, después de todo lo que me dijo la noche anterior es evidente que no me tiene mucha estima, ya me había confesado que no me amaba, pero no pensé que ni siquiera me tuviera un poquito de cariño, me odia por completo, aun así dos sucesos estaban por completo fuera de lugar en nuestra nueva relación, primero, se había quedado abrazado a mi toda la noche, y segundo, me había estado llamando en sueños y no parecía estar teniendo una pesadilla.
Sacudí mi cabeza alejando esos pensamientos, dos pequeñas acciones de afecto no podían dejarme creer que el todavía me amaba porque me había dejado muy claro con sus palabras, con un ultimo suspiro baje las escaleras con mucho cuidado tratando de salir por la puerta sin ser vista. Me encamine hacia la casa de mi tío Carlisle, me costaba mucho trabajo llamarla mi hogar pues el último lugar que había llamando hogar estaba a de kilómetros de aquí. Pasaba cerca de la casa de Rosalie y Emmett y no quería que me vieran pero para mi desgracia ella estaba saliendo justo en ese momento con su hijo menor, Derek.
-Mamá! Mira, mira es la tía Alice- genial sin más remedio me dirigía hacia donde se encontraban madre e hijo mirándome con sorpresa, y la ultima tenía los ojos ligeramente enrojecidos.
-Buenos días Rose ¿Cómo has amanecido?- le pregunte fingiendo estar de buen humor.
-¿Bueno días Rose?- pregunto ella alarmada -¿Es eso todo lo que vas a decirme? ¿Tienes idea de lo que te hemos buscado desde ayer?- sus rojos ojos me miraban de manera acusadora -Me he pasado toda la noche pensando como decírselo a mi hermano, y aquí apareces tu de lo mas campante diciéndome 'Buenos días Rose'- ¿Decirle que a Jasper?, no entendía su reacción pero no me atreví a contestar. Ella se había acercado a mi con cada palabra y ahora la tenía frente a mí con su pequeño hijo en una mano y mirándome desde su metro setenta haciéndome sentir mil veces más pequeña –Tu tío se ha pasado toda la noche buscándote con Edward, Emmett y Richard, para terminar en la comisaria poniendo la denuncia de tu desaparición, tu hija de seis años no para de llorar preguntando por ti, piensa que has muerto como su padre, y yo he tenido que pensar mil formas de decirle a Jasper que te has vuelto a ir ¿Cómo puedes ser tan inconsciente? ¿Dónde demonios has estado?-
-Cálmate Rose, no me ha pasado nada, es solo que no he podido volver a casa por culpa de la tormenta- le trate de explicar, pero la verdad no me había puesto pensar que mi familia pudiera estar preocupada por mi, en realidad no me había detenido a considerar lo que pensarían ellos al volver a casa y no encontrarme, pero sinceramente si buscaron por todo el pueblo como fue que no pasaron por casa de Jasper, de haberlo hecho me habrían encontrado. Eso en lugar de hacerme sentir mejor me alarmo enormemente ¿Qué pensarían de haberme encontrado semi desnuda en la cama con Jasper ? –Además despreocúpate por tu hermano, que yo a él no le importo – no había pretendido que mi voz sonara tan triste pero no fui capaz de contenerme ¿Por que todo lo que hacia terminaba saliéndome mal? No había pegado una desde que había llegado al pueblo.
-¿Y por qué te fuiste en primer lugar? Carlisle te dejo bien sedada para que descansaras- me dijo ella aun con sus ojos furiosos e ignorando por completo mi último comentario -¿Con quién estabas?- con tu hermano, no me pareció la mejor respuesta, desde que llegue al pueblo Rosalie ha estado insistiendo en que Richard era el hijo de Jasper pero yo lo había negado rotundamente, y no tenía la menor intención de aceptarlo justo ahora, sabía perfectamente que estaba poniendo demasiado peso sobre una mentira que era imposible mantener, especialmente ahora que Jasper lo sabía.
-Con Lily- no era del todo una mentira, así que no me sentiría tan mal pues estaría diciendo media verdad pero tenía que asegurarme de hablar con Lily antes de que alguien más lo haga, ella me respaldaría o al menos eso esperaba –Lo siento Rosalie no quise preocuparte a ti o nadie, me distraje hablando con ella y después no pude volver por la tormenta-
-¿Ósea que has dormido en casa de Jasper?- me pregunto con una media sonrisa en sus labios -¿En qué cuarto dormiste Alice?-
-Frena tus caballos Rosalie- le dije sintiendo como la sangre de todo mi cuerpo se apresuraba hacia mis mejillas –He dormido en el cuarto de huéspedes- sonreí triunfante, de nuevo otra verdad a medias, aunque en realidad nada había ocurrido entre Jasper y yo, sabía que ella jamás me creería y tampoco era de su incumbencia.
-Aja! ¿Y estabas allí sola?- me pregunto con una pisca de vileza en sus ojos, no le permitiría que me acorralara, pero me había vuelto verbalmente torpe.
-Pero… como crees que… que cosas dices Rose- evitando sus pregunta. Ella levanto una ceja mirándome victoriosa.
-Mamá vamos ya, me prometiste comprarme un helado- salvada por el pequeño Derek, adoro a los niños son perfectamente inoportunos.
-Y yo debo irme, tengo que ir a ver a mi familia, necesito ver a mis hijos- le dije mientras me despedía con la mano y me alejaba, pero conociendo a Rose no se dará por vencida. Ahora no podía dejar de pensar en mi hija, ella no recuerda a su padre para nada pero puede sentir su ausencia y ahora piensa que también yo la he abandonado, me partía el corazón darme cuenta que yo la había hecho sufrir, así que me apresure a la casa del tio Carlisle.
Me tomo menos tiempo de lo que pensaba, afuera estaban dos carruajes y un par de caballos. Sin pensarlo mucho me apresure a abrir la puerta y escuche voces procedentes de la sala, me dirigí allí y encontré al tío Carlisle sentado con Aro Volturi. Yo pensaba que Aro y su familia se había ido a Italia para siempre, pero alli estaban y los años no parecían afectar a Aro en lo absoluto, pues se vía igual que siempre, lo acompañaban, Alec con una mujer sentado junto a él, la cual asumí era su esposa, y en otro sillón estaban uno junto al otro con las manos perfectamente unidos, Jane y James, estaba completamente convencida de que mis ojos me estaban jugando una mala pasada así que tuve que mirar de nuevo para cerciorarme que eran ellos, no tenía idea que se hubieran casado.
-ALICE!- exclamo el tío Carlisle apresurándose a mi encuentro, me rodeo con sus brazos inmediatamente -¿Cómo se te ha ocurrido salir de la casa en tu estado?- su voz estaba teñida de preocupación -¿Donde has estado? Te hemos estado buscando por todos lados-
No, no en todos lados.
-Lo siento- le dije devolviéndole el abrazo –Pero yo me sentía muy bien así que decidí salir con Lily y luego no pude volver por la tormenta- había decidido mantenerme con esa mentira así que debía de decirle lo mismo a todos.
-Me alegro mucho que Alice este bien- dijo Aro llamando la atención hacia él –Nos has pegado un buen susto- ni por un segundo creí que las palabras de Aro eran ciertas.
-No fue mi intención- le dije con una mirada fría, pues el tono falso de su voz no se me paso desapercibido –Con permiso, voy a ver a Liz-
-Si Alice, Liz está muy preocupada- me apresure en salir de la sala y correr escaleras arriba hacia el cuarto de Liz. Pero estaba vacío, me imagine que a lo mejor no hubiera querido dormir sola, así que me acerque a la habitación de Richard, la puerta estaba entre abierta, pero me detuve antes de entrar al escucharla hablar.
-¿Y si no la volvemos a ver?- pregunto Liz con voz llorosa –Si se fue como papá-
-No pienses en eso Liz- le contesto Richard –Ella volverá, ya lo veras- escuche los pasitos de mi hija e imagine como Richard la tomaba en sus brazos como siempre lo hacía cada vez que ella tenía miedo –Y más vale que tenga una buena explicación- entre a la habitación y efectivamente Richard tenía a Liz en sus brazos consolándola.
-¿Se puede?- pregunte inocentemente.
-Mami!- Liz se volteo a mirarme, salto desde los brazos de Richard y corrió hacia a mí con sus brazos abiertos, como solo una pequeña podía hacerlo, por su inocencia no fue capaz de cuestionar mi desaparición. Yo le abrí los brazos y la atrape justo en el momento en que saltaba hacia mí, la estruje contra mi pecho y ella me rodeo con sus pequeños brazos. Sus lágrimas caían sobre mi blusa, yo acaricie su cabello.
-Lo siento tesoro- le dije apretándola aun más entre mis brazos, mi mirada se desvió hasta donde se encontraba Richard, él no era tan generoso como Liz, sus ojos me miraban exigiendo respuestas. Luego hablaría con Richard ahora necesitaba ocuparme de Liz, la levante entre mis brazos y Liz rodeo mi cintura con sus piernas y hundió su cabeza en mi cuello –Vamos a darnos un baño cielo- mi pequeña asintió sin alejar su rostro de mi piel. La lleve a mi cuarto y le prepare la bañera, agregue un poco de eucalipto y hierbabuena que son buenos para ayudar a calmar a los niños o al menos eso decía la vecina de mi antiguo hogar. Ella se metió en la bañera y yo comencé a lavarle el cabello. Cuando termine de bañarla la deje jugar un rato con el agua mientras le preparaba la ropa, desde que llegamos Liz dormía sola en la habitación junta a la mía pero yo mantenía todas sus cosas en mi cuarto, ni siquiera sabía porque la dejaba, pero no puedo negar que me había caído bien un poco tiempo a solas por las noches, aunque la verdadera razón por la que se dormía sola era porque yo solía quedarme con Esme todas la noche.
-¿Mami?- me llamo.
-Dime cielo- le dije sacándola de la bañera y envolviéndola en la toalla
-Quiero irme a casa- yo le secaba el cabello cuando ella me sorprendió con la petición
-La casa del tío Carlisle es ahora donde vivimos cielo-
-Pero yo quiero volver a nuestra casa- me alejo las manos de su cabello y saco la cabeza de entre la toalla –Quiero volver a la casa del campo- Liz solía referirse a la casa de campo al lugar donde nos mudamos luego de la muerte de Harry. Pues era mucho más pequeña y para ella aquello no parecía ser una situación permanente, si no como unas muy largas vacaciones, nos mudamos tantas veces en los últimos años que Liz debió de estar esperando que nos mudáramos de nuevo muy pronto.
-Eso no se puede tesoro- acaricie su rostro con ternura, sus ojitos tristes me miraron entre lágrimas –No llores cielo- la abrace contra mi cuerpo y ella se guindo de mi cuello –Todo estará bien, harás muchos amiguitos en la escuela y aprenderás muchas cosas- ella se soltó de mi pero yo la mantenía en mis brazos.
-Pero no me gusta aquí, no hay niños cerca para jugar, y esta casa es muy grande y vacía- yo suspire volviendo a poner la toalla sobre su cabeza, pero esta vez deje su carita visible.
-Te gustara, ya lo veras- le asegure, rozando mi nariz con la de ella –Vamos a vestirte para que juegues un rato antes del almuerzo, vale?- ella asintió si muchos ánimos -¿Cual es tu lugar favorito de la casa?-
-El jardín supongo- no parecía muy segura.
-¿Te gustaría que jugáramos en el jardín un rato? Yo casi no he ido tal vez tu puedas enseñármelo- estaba tratando de animarla sin mucho éxito, ella levanto los hombros y los dejo caer.
-Supongo- tome el peine y comencé a pasarlo por su cabello.
-Podrías mostrarme tus rosas favoritas-Me gustan las rosas- dijo un poquito mas animada -Hay unas rosas hermosas que he querido mostrarte pero Richard siempre me dice que no te moleste-Tu nunca me molestas tesoro- le asegure envolviéndola en con mis brazos -No le hagas caso a Richard, el es un amargado- le di un besito en el cuello.
No quería volver a bajar a decir verdad, ver a los invitados de Carlisle no me llamaba la atención en lo absoluto, pero desde que habíamos llegado a América yo no había pasado suficiente tiempo con Liz, y viéndola ahora tan triste haría cualquier cosa.
Una vez que Liz estuvo completamente vestida bajamos, pero en lugar de pasar por la sala salimos por la puerta y bordeamos la casa. –¿Para donde vamos?- me pregunto confundida.
-A ver esas hermosas rosas- le conteste una vez que estuvimos afuera
-Pero no es por aquí- yo tome su mano y la hale hacia el costado de la casa.
-Por aquí también se llega, ven- corrimos hasta llegar al patio trasero de la casa, yo chequee la puerta de la cocina que daba al patio pero estaba cerrada, perfecto.
-Ven por acá mamá- ahora era ella quien me llevaba hacia el extremo más alejado del patio trasero, donde había una hermosa casa de cristal, estaba llena de diferentes matorrales cuyas ramas se retorcían a lo largo de la paredes de cristal, las flores más bellas de la casa estaban allí llenas de espinas y estirándose más alto de lo normal en busca del sol, era el invernadero de Esme.
Una vez adentro, el olor me invadió de lleno, las rosas olían divinamente, y el lugar aunque estaba abarrotado de flores era tremendamente fresco, el silencio era completo, y aun así brindaba una armonía increíble.
Liz caminaba entre las rosas tocando sus pétalos con cuidado -¿Y que te gusta hacer aquí?- le pregunte caminado tras ella.
-Regarlas- dijo ella no muy emocionada.
-¿Quieres que las reguemos juntas?-
-Esta bien-
Liz apareció con una regadera de jardín en cada mano, me llevo hasta donde estaban las rosas mas bajitas –Yo riego estas, tu riega aquellas- me señalo las rosas más altas que ella no podía alcanzar. Ella comenzó a regar las rosas acariciando sus pétalos cuando les echaba agua, para cuando se termino ella estaba completamente mojada de la cintura hacia abajo.
-Te has empapado- le dije en tono serio pero con una sonrisa en mis labios –Parece que la matita eres tu- yo le arrebate la regadera de las manos y deja caer una gotas en su cabeza. Liz soltó una risita al sentir el agua caer por su cabeza –Si creo que a esta florecita le hace falta agua- Liz comenzó a correr entre las rosas, yo corría tras ella vertiendo agua sobre su cabeza, hasta que llegamos al final del invernadero donde había una preciosa fuente, en donde el agua caía en cascada la fuente era enorme. Liz se freno parándose justo al lado de la fuente.
-Échale más agua mami- Liz estaba ya casi empapada, pero deseaba seguir jugando a regar las rosas. Yo acaricie sus cabellos cuando pase junto a ella y me agache para llenar la regadera pero la deje a un lado y tome a Liz entre mis brazos y la sumergí en la fuente, ella grito cuando la cargue pero una vez que estuvo dentro se reía descontroladamente, y yo con ella.
Bueno el baño que le di había sido en vano pero por lo menos ahora se estaba divirtiendo un poco.
-Mira lo que te has hecho al resbalar- le dije bromeando mientras ella me miraba toda mojada desde la fuente.
-Yo no he resbalado- negó con su cabezita -Tú me has metido dentro de la fuente- me acuso Liz aun sonriendo, no me había percatado de cuando había extrañado jugar con mi pequeña los últimos meses.
-No sé de que hablas- le dije fingiendo inocencia –Yo he visto como te has caído dentro de la fuente-
Liz levanto una ola de agua con un manotazo hacia mi dirección y me mojo la parte delantera de mi camisa, yo hice lo mismo y ella grito al recibir el agua sobre la cara, lo que no hizo mucho pues ella ya estaba empapada.
-Metete aquí mami- me dijo alegremente mientras lanzaba agua sobre su cabeza –Esta muy rica el agua-
-No se para que me moleste en bañarte- dije mientras pasa un pie sobre el borde de la fuente y me sentaba junto a Liz, el agua me llegaba hasta el pecho, Liz saltaba en el agua feliz chapoteando para todos lados -¿Es esto lo que haces siempre que vienes para acá?- le pregunte deteniéndola y abrazándola por la espalda.
-Nunca me había metido a la fuente- dijo ella con los ojitos llenos de brillo –Pero siempre había querido, es enorme mami mira parece un lago- Liz extendió los brazos sobre el agua arrojo agua para todos lados, de pronto se paró en seco y se apretó contra mi -¿Quién es él, mami?- señalo hacia la puerta con su pequeña manita. Yo seguí con mi mirada hasta toparme con James parado en la puerta con una sonrisa en sus labios.
-¿Qué haces aquí?- le pregunte y poniéndome de pie, aun dentro de la fuente. Liz se paro junto a mí y yo la coloque detrás de mí.
-No tienen porque detenerse por mi- James entro y la puerta se cerró tras él. Mientras que yo había mantenido mi baja estatura James parecía haber aumentado un par de centímetros en los veinte años que habían pasado desde la última vez que nos vimos –Yo estoy disfrutándolo tanto como ustedes- con una sonrisa en su rostro se acercaba hacia donde estábamos nosotras. Yo brinque el muro y salí de la fuente, me voltee y saque a Liz en brazos, mientras, James ya estaba parado frente a mí –Tu hija es tan hermosa como tu- extendió una mano para acariciar su mejilla, pero ya la aleje, y volví a colocarla detrás de mí.
-Vete James- le advertí con voz amenazadora, no confiaba en James en lo absoluto y haría lo que fuese necesario para proteger a mi hija.
-No tienes porque ponerte así Alice- dio un paso hacia mi dirección y yo retrocedí sintiendo el cuerpo de mi hija abrazado a mi pierna izquierda –Yo las vi venir hacia acá y no pude contenerme- sus ojos me recorrieron de arriba abajo, y con la ropa moja y tan pegada al cuerpo me sentía completamente expuesta –Estas hermosa como siempre- dio otro paso hacia adelante y yo tome una tijeras para podar las matas que estaba en una mesa junto a mí.
-Otro paso más y te lo juro James- y apunte las tijeras al pecho de James. Este soltó una fuerte carcajada y las manitas de Liz se apretaron con más fuerza sobre mi pierna.
-¿En serio piensas que voy a lastimarte?- pregunto el aun sonriendo –He venido a hablar contigo preciosa- no me gusto la forma en cómo sonó el cumplido en su voz.
-Liz ve a jugar con Richard- pero sus brazos no soltaron mi pierna.
-Eso no hace falta Alice- dijo James mirando las tijeras que yo tenía apuntadas a su pecho –Ya te dije solo he venido a hablar-
-Entonces mi hija no tiene nada que hacer aquí- le dije bajando una de mi manos para soltar los brazos de Liz de mi pierna y le di un empujoncito –Anda tesoro ahora te alcanzo- le sonreí para quitarle el miedo porque sentía la urgencia de alejar a mi pequeña de James.
-Mami- me llamo ella mirándome asustada, me acerque a Liz.
-Anda amor ahora voy yo- amplié mi sonrisa y deje las tijeras sobre la mesa para que Liz perdiera miedo, no quería asustarla solo quería que ella se alejara.
-No te asuste linda- le dijo James que aprovecho mi descuido para alejar las tijeras lejos de mi alcance –Tu mami solo está jugando- ahora estaba parado justo frente a nosotras.
-Richard me dijo que te ha comprado una sorpresa anda a verla cielo- una enorme sonrisa en mis labios animo a mi pequeña a salir diciendo 'Ya vuelo vale'
-Eso no era necesario- dijo James que no se había movido ni un centímetro hacia atrás, yo si lo hice y me choque contra la mesa detrás de mi –Oh vamos Alice, no actúes así- entonces dio un paso atrás –Eso fue hace veinte años y yo estaba borracho, es que nunca vas a perdonarlo- Alice no confiaba en la amabilidad del rubio.
-Pues nunca me pediste perdón ni demostraste estar arrepentido- le dije tanteando a mis espaldas en busca de algo afilado con que defenderme.
-Tienes toda la razón- me dijo él juntando las manos sobre su pecho –Lo siento muchísimo Alice, nunca quise atacarte de esa forma en la bodega del aquel bar, estaba borracho y tu continuabas evadiéndome, cuando yo había venido especialmente a verte a ti ¿Es que no veas cuanto te necesito?-
-Eso es problema tuyo James, no mío- había encontrado a mis espaldas lo que parecía ser un pedazo de vidrio roto.
-Pero no voy a disculparme por lo que paso en Italia en casa de Aro, porque tú me provocaste, eso no puedes negarlo- James se había alejado hasta el otro extremo del invernadero y se apoyaba sobre una de las mesas de aquel lado.
-Sí, yo coquetee contigo, pero era porque pensaban que eras encantador- admití que si me había parecido atractivo cuando lo conocí y el sonrió inmediatamente –Pero eso no te daba derecho a besarme-
-¿Entonces soy encantador?- se movió hacia mí en un parpadeo.
-No, yo estaba muy equivocada sobre ti- le dije y él se paró a mitad de camino –Ahora sé lo que eres de verdad- apreté tan duro el vidrio en mi mano que pude sentir como cortaba mi piel pero no lo solté, si James se me acercaba más lo usaría.
-Lastimas mis sentimientos Alice- dijo perdiendo la sonrisa en su rostro, no pude aguantarme y solté un carcajada, la expresión en sus ojos tan amable me desconcertaban pero no pude evitar reírme ante la escena, el hablando de sentimientos no lo hubiera pensado ni en un millón de años-¿Te parece bien burlarte de mí?- sonriéndome termino de cruzar el espacio que nos separada –Yo quiero ayudarte Alice, déjame compensarte por mi comportamiento hace años y demostrarte que merezco tu perdón- acaricio mi mejilla tiernamente, y yo me quede petrificada no fui capaz de mover la mano que sostenía mi única arma de defensa contra James.
-¿A qué te refieres?- le pregunte respirando apresuradamente –Yo no necesito ayuda de nadie-
-Yo puedo cuidar de ti y de tus hijos- me aseguro tomando mi rostro entre sus manos, ¿Qué demonios le pasa a mi cuerpo? Debí de haberle clavado el vidrio en el pecho.
-No gracias- mi boca parecía ser la única parte de mi cuerpo conectada con mi cerebro, el resto estaba inerte y sin posibilidad de moverse. Ya lo había comprado porque había pensado en alejar a James de un empujón pero nunca lo hice –Además, ¿Qué le dirías a Jane?-
¿Y a mí que me importa lo que le tenga que decir a su esposa? CORRE.
-Jane no te llega ni a los tobillos mi querida Alice- al ver su sonrisa triunfal me provoco meterle el vidrio por el ojo –No tienes que preocuparte por ella- DESPIERTA ALICE. Sin importar que tanto intentara no podía mover ni un solo musculo –Alice, para que no existan confusiones te adelanto que voy a besarte-
-Ok-
¿Pero qué mierda te pasa? REACIONA. EMPUJALO. PATEALO. HAZ ALGO.
Y sus labios se posaron sobre los míos, suavemente comenzó a besarme, yo le correspondí el beso, con mi mano vacía acaricie su cabello, era liso y sedoso, y sus labios sabían a café, el me tomo por la cintura y me acerco a su cuerpo. Luego comenzó a intensificar el beso, se torno más apasionado su manos recorrieron mi espalda y yo solté el vidrio que tenía en mi mano y la apoye sobre su pecho. Mis ojos dejaron escapar las lágrimas como forma de protesta pues yo ya no estaba en control de mi cuerpo.
-He deseado esto desde la primera vez que te vi- James se había separado de mi y me sonreía acariciando mis mejillas, limpio las lágrimas de mis ojos –Yo también estoy emocionado-
-James no debiste- le dije finalmente alejándome –Tu estas con Jane y yo amo a otra persona-
-Yo no te he obligado- me dijo mirándome entre molesto y confundido –Tu me los has permitido y no solo eso, haz respondido a mi beso- no pregunto quién era la persona que amaba, él probablemente ya lo sabía o simplemente no le importaba.
-Lo sé, pero no se que estaba pensando, esto no está bien, debes irte y olvidarte de todo esto- estaba aterrada por mi propio comportamiento, era cierto yo se lo había permitido pero ¿Por qué? ¿Me sentía atraída por él? No, no era eso, había sido su amabilidad lo que me desconcertó, pero yo sé muy bien que él no es así de verdad.
-Sera muy difícil olvidar esto Alice- volvió a recorrerme con su mirada y me sentí asqueada de ver cómo me comía con la mirada –Pero respetare tus deseos, y esperare a que tu vengas a suplicarme que te haga mía- se paso los dedos por los labios, como acariciando el beso que acababa de darme.
-Eso no ocurrirá- le asegure, y baje la mirada porque me sentía como una estúpida al dejarlo besarme y permitirle que pensara que me interesaba, vi la mancha de sangre en su camisa justo donde yo había puesto mi mano. Él no se percato de la sangre y yo no dije nada –Por favor James vete- el asintió y se dirigió a la puerta sin decir otra palabra, y yo no podía creer que me hubiese desecho de él tan fácilmente, me desplome en el piso y deje que las lágrimas se escaparan de mis ojos.
Estaba confundida ¿Qué había ocurrido? ¿Por qué había besado a James? Él había sido un completo irrespetuoso conmigo en todas nuestros encuentros, siempre había intentado llevarme a su cama sin disimulo y cuando tuvo la oportunidad intento hacerlo a la fuerza, debía de mantenerme en guardia con él todo el tiempo, por eso saque a mi hija de allí apenas pude, pero lo que no esperaba era ese comportamiento tan irregular de su parte, eso me agarro desprevenida. Lo único que me consolaba era saber que aunque le hubiera correspondido el beso no había sentido absolutamente nada por él. No supe cuanto tiempo había pasado exactamente cuando Liz volvió.
-¿Mami?- la voz de Liz llegaba desde la puerta, me limpie las lágrimas rápidamente y oculte mi mano herida –Este señor ha venido a verte- yo no podía ver de quien se trataba hasta que vi a Jasper parado frente a mí. No esto no podía ser cierto, no podía lidiar con Jasper justo ahora, pero le ofrecí una sonrisa falsa y espere que él no lo notara -¿Quién es?- me pregunto Liz llegando junto a mí y sentándose a mi lado, ella no noto mis ojos rojos
-Es Jasper, el hermano de la tía Rosalie- le explique
-Veo que han estado jugando- dijo refiriéndose a nuestras ropas empapadas y desvió la mirada a la fuente-¿Se divierten?- pregunto mirándonos parado junto a la fuente.
-¡Muchísimo!- exclamo Liz saltando dentro de la fuente de nuevo y salpicando agua sobre los zapatos de Jasper, este dio unos pasos hacia atrás sonriéndole a mi hija.
-Cuidado tesoro, mojaras a Jasper- le dije tomando la mano que Jasper me ofrecía para levantarme. No me percate de que había usado la mano que tenia cortada. Cuando Jasper vio la sangre en su mano tomo mi mano y vio dos cortes, una en la palma y otra a lo largo de mis dedos.
-¿Alice que te paso?- me pregunto preocupado.
-Metete Jasper es muy divertido- le pidió mi pequeña que no se había percatado de nada.
-Jasper no puede cielo – le dije yo escondiendo mi mano y negándole bruscamente con la cabeza para que no dijera nada frente a Liz–Se mojaría y no tiene ropa seca- Liz que se dedico a moverse en el agua salpicando lo mas que podía, y logro salpicarle los pantalones a Jasper, él le regalo una sonrisa y con un manotazo le mando una ola de agua Liz comenzó a correr por la fuente asegurándose de que Jasper se mojara bastante, pues le echaba agua cada vez que pasaba junto a nosotros, este no se molesto le sonreía e intentar agarrarla, de pronto se volteo a verme.
-Déjame ver tu mano- yo se la extendí de mala gana y él la tomo -¿Qué paso?-
-Soy tan torpe- le dije sonriéndome y le mostré el vidrio sobre la mesa –Me tropecé y tome el vidrio por accidente y me corte- sabía que mi excusa no había sido muy buena pero él pretendió creerme y tomo la regadera que habíamos usado Liz y yo para regar las matas y limpio mi mano, luego se saco un pañuelo del abrigo y lo apretó alrededor de mi mano -Gracias- le dije suavemente mientras él estudiaba mi rostro con su mirada, yo agache la cabeza sin poder mirarlo a los ojos, acaba de besar a otro a hombre y ahora él viene a preocuparse por mí y a curar mi herida. La culpa me invadió.
-Me contaras la verdad- exigió levantándome la cara por el mentón, obligándome a mirarlo. ¿A que se debía toda esta amabilidad?
-¿Van a venir a jugar o qué?- pidió Liz desde la fuente, se había parado en el borde de la fuente y nos observaba con los brazos en sus caderas. Jasper le sonrió y se acerco a ella, Liz se subió al borde de la fuente de un salto y comenzó a brincar de emoción al ver que Jasper se acerca a jugar con ella.
-Elizabeth Bragg bájate de allí inmediatamente- como si yo hubiera podido ver el futuro supe que ella resbalaría y así fue en uno de sus brincos resbalo y se precipito hacia el suelo, yo me apresure hacia ella pero no llegue a tiempo fue Jasper quien la atajo pero termino inevitablemente cayendo a la fuente con Liz –¿Están bien?- me arrodille frente a la fuente y vi a Jasper sacar a Liz en brazos los dos ilesos.
-Tienes razón esto es muy divertido- sonriendo, Jasper dejo a Liz parada dentro de la fuente y le lanzo una buena ola de agua y ella volvió a correr por la fuente como si nada hubiese pasado, salpicando agua por todos lados y haciendo reír a Jasper con ella. Yo me había asustado terriblemente, pero al ver que ambos estaban bien me uní a sus risas.
-Parece que le has caído bien a Liz- le dije mirando a mi pequeña revoloteando por la fuente lanzando agua hacia el techo.
-Ella también me ha caído bien a mi- dijo él pateando el agua en dirección a Liz y una ola de agua le llego hasta los hombros, ella imito a Jasper tratando de conseguir el mismo resultado pero no lograba ni que una gota de agua alcanzara a Jasper. Ambos no reímos ante su carita de frustración.
Yo la levante en mis brazos dándole un gran beso, ella rodeo mi cuello con sus brazos y me devolvió un sonoro beso en mi mejilla –Te quiero mami- me dijo antes de brincar de mis brazos y continuar jugando con él agua.
-Yo también te quiero tesoro- no existe nada en el mundo que se pueda comparar con aquel sentimiento que inundo mi pecho al escucharla decirlo, no era la primera vez ni mucho menos pero siempre que ella me lo decía sentía lo mismo.
-Parece un pez- escuche la voz de Jasper junto a mi -¿Es esto lo que hacen todos los días?-
-Es mi primera vez pero empiezo a pensar que Liz ya ha hecho esto antes- le dije volteando a verlo sus ojos estaban fijos en mi, su intensa mirada sobre mí, sus ojos se desviaron a mi mano y yo la oculte detrás de mí, me ponía nerviosa así que me voltee hacia Liz –Creo que ya fue suficiente Liz, te enfermaras-
-No mami, solo un ratico más- pidió ella sin parar de jugar
-No Liz, ya estuvo bien, vas a resfriarte- intente agarrarla pero ella se me escabullo y yo me resbale tratando de alcanzarla, pero no caí al suelo, Jasper me había atrapado antes y me había atraído hacia su cuerpo. Sus ojos estaban fijos en mis labios, era un mensaje claro, quería besarme. Y yo también pero no podía permitirlo, acababa de besar a James ¿Cómo podía besar a Jasper después de eso? Se acerco más para cortar la distancia entre nosotros y agradecí que alguien nos interrumpiera, porque yo no era capaz de hacerlo, parecía haber perdido el control por completo hoy.
-¿Interrumpo?- la gruesa voz de Richard nos hizo separarnos de golpe.
-Ven Richard juega con nosotros- le pidió Liz
-Te has vuelto a meter en la fuente después de que te lo prohibí- la regaño Richard acercándose hasta la fuente.
-Fue mamá quien me metió esta vez- se defendió mi pequeña
-Si claro- le dijo Ricahrd sin creerle –No será que tu tumbaste a mamá dentro como me hiciste a mí la otra vez- aunque Richard intentara estar serio no lograba dejar de sonreírle a Liz, yo solté una carcajada al imaginarme la escena la pequeña Liz empujando a Richard dentro de la fuente, parecía imposible pero Liz era muy astuta seguro se las arreglo para hacerlo tropezar.
-No, mama fue la que me metió- aseguro ella.
-Es verdad- acepte yo ante la severa mirada de Richard –Pero tú me dijiste que no te habías metido antes- le dije a Liz haciéndole cosquillas con una mano mientras con que ocultaba la mano herida.
Jasper había permanecido en silencio hasta ese momento cuando lo escuche reírse bajito –No sé quien es mas infantil- bufo Richard –¿Y usted como termino allí?- le pregunto a Jasper quien se sonrió señalando a Liz para decir.
-Liz me pidió que me metiera- sin poder evitarlo Jasper y yo nos reímos.
-Pues me alegro de haber venido a meter a los niños- Richard se comportaba como si él fuera el padre –Vamos que vas a resfriarte- y se quito el abrigo abriéndolo frente a Liz, ella salto hacia él y Richard la envolvió en el abrigo y la cargo en sus brazos -¿Qué voy a hacer contigo?- dijo Richard haciéndose el molesto, ella le dio besitos en las mejillas hasta que el soltó una carcajada. Amaba ese sonido, mis dos hijos riéndose últimamente no habíamos tenidos muchos motivos para reír –Ustedes dos también- Jasper y yo nos miramos divertidos.
Jasper salió de la fuente primero y se volteo para ayudarme pero Richard se le adelanto ofreciéndome la mano para ayudarme salir. Jasper dejo caer su mano mientras Richard lo fulminaba con la mirada.
-Que irresponsabilidad- murmuro Richard
-Actúas como si la hubiera lanzado a un río- le dije, comenzaba a molestarme por su comportamiento –Es mi hija si quiero empaparla lo hago- se la arrebate de los brazos –Vamos a bañarnos, de nuevo, amor-
-Que carácter- dijo Richard bromeando, yo le saque la lengua infantilmente haciendo que Jasper se riera de nuevo. Por solo un momento me había olvidado de mi garrafal error con James.
-Mami vamos a seguir jugando en la bañera- dijo emocionada Liz mientras caminábamos hacia la puerta dejando a Richard y Jasper atrás, el ultimo le sonrió tímidamente a Richard y este lo miro con el seño fruncido. Richard era ligeramente más bajo que Jasper pero de resto se parecían enormemente, la misma postura, las mismas manos y el mismo rostro. Lo único que podía ver en mí de Richard eran mis ojos grises.
-Ven Jasper, te buscaremos ropa- Jasper camino tras de mí.
Una vez que hubiera bañado a Liz, asegurándome de ocultar mi mano cosa que me costó pues Liz insistió tanto en continuar jugando así que tuve que regañarla para que me dejara bañarla. Richard había llevado a Jasper a la antigua habitación de Edward. Me dirigí hacia allá con la escusa de llevarle ropa del tío Carlisle, a quien no le hizo mucha gracia que nos hubiéramos metido en la fuente pero no dijo nada. Tuve que agradecer que la visita de mi tío ya se había marchado cuando nosotros entramos a la casa. No hubiera soportado ver a James de nuevo.
Toque la puerta y asome mi cabeza -¿Se puede?- pregunte mirando a la habitación, mis piernas se volvieron de gelatina y tuve que aferrarme a la puerta, Jasper estaba parado junto a la bañera vertiendo agua caliente con nada más que una toalla amarrada a su cintura.
-Aun estas empapada- me dijo levantando la mirada de la bañera -¿Cómo está la mano? ¿Por qué no dejas que Carlisle la revise?-
-No servía de nada cambiarme antes de bañar a Liz- le dije sin poder retirar mis ojos de su torso, a mi no me importaban las cicatrices, de hecho me encantaría besar cada una de ellas –No hace falta, estoy bien- aleje mi mirada de él, no merecía ni mirarlo luego de lo que había hecho, Jasper y yo no estábamos juntos pero aun así sentía como si lo hubiera engañado-Te traje ropa de mi tío- el tomo la ropa de mis manos y la lanzo sobre la cama para volver a pararse frente a mí.
Jasper tomo mis manos, cuidando de no lastimar mi mano cortado y sentí una corriente eléctrica recorrer mis palmas –Báñate conmigo- me pidió con sus ojos llenos de deseo. Yo estaba convencida de que había escuchado mal, pero él seguía mirándome con tanto deseo que estuve segura mis oídos no me habían engañado.
-No lo sé Jasper, no parece que traigas dinero suficiente para pagarme por bañarte conmigo- y solté mis manos de su agarre recordando su comportamiento la noche anterior. Esa había sido una buena bófeta, no tenía derecho hacerlo sentirse mal, no después delo que yo había hecho. Si el supiera.
-Alice, perdóname por favor- sus ojos me suplicaban más que sus palabras –Estaba borracho y molesto contigo, aun lo estoy, pero yo quiero olvidar el pasado e intentarlo de nuevo- volvió a tomar mis manos entre las suyas –Dame otra oportunidad Alice y perdóname- había dicho todo lo que había deseado escuchar desde que lo vi en el velorio de Esme. Yo termine de entrar y cerré la puerta tras de mí. Pero era yo la que debí pedir su perdón.
-¿Y cómo puedo saber que no vas a volver a molestarte y tratarme como antes?- le pregunte sentándome en la cama –Porque eso no podría soportarlo de nuevo-
-Eso no ocurrirá más nunca- me aseguro sentándose junto a mí, yo deseaba creerle con todo mi corazón pero sabía muy bien que esas heridas del corazón no se curan fácilmente, y Jasper estaba muy lastimado –Esta mañana me desperté contigo junto a mí y tu mano descansando sobre mi pecho, y me di cuenta que así es como quiero despertar todas las mañanas- yo también, pero tenía miedo de darle una oportunidad y que todo terminara mal entre nosotros.
Me sentí culpable al oír sus palabras y mis ojos se llenaron de lágrimas –Me bese con James hoy en el invernadero- sin saber siquiera porque lo había hecho lo deje salir, pude ver el efecto de mis palabras en su rostro. Y se levanto alejándose inmediatamente.
-¿Qué?- no había grito lo contrario había sido un susurro muy bien pronunciado.
-Sí, el me agarro por sorpresa cuando estaba con Liz, así me hice esta herida- levante la mano cortada pero Jasper no estaba prestándome atención sus ojos estaban en otra parte –Y no sé cómo paso, no sé que me paso, pero no significo nada Jasper- él me miro de nuevo con todo la rabia que su ser era capaz de reflejar –Pero yo te amo a ti- y me lance a sus brazos pero en lugar de abrazarme me alejo –Por favor Jasper perdóname, tu dijiste que querías olvidarte de todo el pasado, podemos dejar eso también en el pasado- las lágrimas salían de mis ojos y se deslizaban sobre mis mejillas hasta llegar a mi cuello –Di algo- su silencio me desesperaba, prefería que me gritara o me insultara me lo merecía, pero no que se quedara callado.
-Esto acaba de pasar Alice, no está en el pasado- se alejo de mi y fue a parase junto a la ventana -¿Lo hiciste para vengarte de mí? porque si es asi me has herido mas que nunca- me pregunto sin voltearse
-Por supuesto que no- yo me acerque a él de nuevo pero no lo toque, me quede mirándolo tratando de descifrar su expresión-Yo no planee, esto simplemente paso-
-¿Por que él? De entre todos los hombres del planeta ¿Por que tenias que besarte con él?- pero continuo sin esperar ninguna respuesta de mi -No puedo entender cómo puedes besarlo después de lo que él te hizo- él no se molestaba ni en mirarme, y yo no podía controlar el flujo de lágrimas cayendo por mis mejillas.
-Yo tampoco lo entiendo, Jasper. No sé qué paso, me agarro desprevenida y yo estaba mas preocupada por alejarlo de Liz que no me di cuenta como se lo permití- trate de explicarle de nuevo pero ni yo misma entendía lo sucedido, había olvidado mi mano cortada, mi ropa mojada, todo –Lo siento amor, perdóname. Dime que tengo que hacer para demostrarte que eres tú a quien amo y lo haré- había perdido el control por completo me deje caer sobre mis rodillas y lloraba desconsolada. Sentí como dos fuertes manos me sujetaron por los brazos y me levantaban, me guío hasta la cama y me sentó en ella. Y él volvió a pararse junto a la ventana. Estaba demasiado calmado, se había sorprendido al principio pero después no había reaccionado. Yo me dedique a llorar sin parar mientras él miraba a través del cristal.
La puerta se abrió de golpe y Edward se nos quedo mirando sorprendido, pues después de todo Jasper seguía con la toalla enrollada en la cintura.
-¿Interrumpo?- dijo este, yo le di la espalda para que no me viera llorando y Jasper se volteo.
-No interrumpes nada- le contesto Jasper sin moverse de la ventana. Yo no sabía si salir corriendo o empujar a Jasper y saltar por la ventana, el ambiente en la habitación estaba tenso y Edward lo noto.
-¿Qué ocurre aquí?- pregunto mirándonos a los dos.
-Nada- de nuevo Jasper fue quien contesto, pero en esta ocasión se dirigió hasta la cama, tomo la ropa de Carlisle y salió de la habitación así tal como estaba. Yo deje escapar unos sollozos y Edward se sentó junto a mí.
-¿Por qué estas mojada Alice?- fue lo primero que pregunto y luego vio mi mano vendada con el pañuelo de Jasper y mis ojos llenos de lágrimas -¿Y que te pasó?- pregunto alarmado.
-Estaba jugando con Liz en la fuente- le conteste sin ofrecer más detalles.
-¿Y qué le paso a tu mano? ¿Por qué lloras? ¿Qué paso con Jasper?- demasiadas preguntas y yo no estaba de ánimos para hablar con Edward, lo que quería hacer era salir corriendo y dejar todo atrás. Pero Edward no se quedaría tranquilo hasta que obtuviera respuestas.
-Me corte y me pelee con Jasper- no le ofrecí demasiados detalles y él no pregunto.
-Cámbiate eso ropa mojada y te espero abajo para revisarte la mano- no le gusto mí respuesta pero tampoco insistió en sacarme información, yo asentí. Cambie mis ropas no me moleste en bañarme ya no se me antojaba, me recogí el pelo mojado y baje.
Edward no dijo ni media palabra mientras nos encaminamos hacia su consultorio en el pueblo, había dicho que era mejor ir para allá porque en casa no tenía algo que necesitaba, los cortes eran profundos y debía de suturarlos. No presta atención mientras él curaba mi mano, estaba perdida en mis pensamientos. Mi cuerpo me había traicionado en el peor momento ¿Desde cuándo yo deseaba a James? O ¿Simplemente deseaba ser besada? Pero no por James, definitivamente no deseaba los besos de James, era Jasper quien debía besarme. Seguía confundida y mientras más pensaba en ello peor me sentía. Necesitaba hablar con alguien, pero no con Edward, su perfecta forma de ver la vida jamás entendería y terminaría por juzgarme. ¿Rosalie? No, me odiaría si llega a enterarse y no sería de mucha ayuda escucharla gritarme lo mala persona que soy. ¿El tío Carlisle? Tenía que ser demasiado egoísta para ir a hablar con él de semejante estupidez cundo el está en duelo por la muerte de su esposa.
-Listo- dijo Edward cuando termino -Puedo curar tu mano pero no tu tienes que hacer algo por arreglar tu vida-
Lo mire sorprendida, pensaba que esta molesto pero mas bien parecía preocupado -Lo se- le dije levantándome -Gracias- salí sin decir más nada y Edward ni siquiera intento detenerme. Parada frente al hotel de Rosalie y Emmett, entendí a quien debía ir a ver, había sido la única persona que siempre me había escuchado sin juzgarme, sin regañarme y era la persona perfecta, pues me conocía muy bien y siempre me ayudaba con sus sabios concejos, así que me dirigí a la casa de Rosalie y Emmett. Toque la puerta y agradecí a los cielo que fuera Emmett quien abriera.
-Hola- me saludo con su habitual sonrisa
-Hola ¿Estas solo?- él comprendió con mi pregunta que necesitaba hablar con él.
-Si, pasa- me dirigió hasta la sala nos sentamos y espero hasta que yo comenzara a hablar.
-He metido la pata hasta el fondo Emmett, ahora sí que arruine cualquier posibilidad con Jasper- Emmett permaneció en silencio mientras yo le contaba lo sucedido desde la noche anterior.
-Esta vez me has dejado en shock- dijo él ofreciéndome un vaso con agua pues no había podido evitar llorar mientras le contaba todo -¿Por qué besaste a James? Después de lo que te hizo- la misma pregunta de Jasper pero sin el tono de reproche.
-No lo sé, Emmett, ni yo misma lo entiendo- le confesé
-¿Y por qué se lo has dicho a Jasper?- me pregunto sin dejarme ver sus emociones –Él no tenía manera de saberlo-
-No podía mentirle, no a él- podía haberle mentido a Jasper, pero él estaba hablándome de comenzar de cero, de olvidar y perdonar todo lo ocurrido en el pasado ¿Como podía yo mentirle sobre algo así? -¿Fui una idiota al decirle, cierto? No debí decirle-
-No besar a James hubiera sido mejor- Emmett no prentendia herirme y lo sabía, pero lo había hecho -Lo siento Ally, pero no te puedo ayudar en nada- Emmett estaba igual que yo sin la menor idea de que podría sacarme de este embrollo –Jasper estaba muy dolido cuando te fuiste y sufrió mucho, tu volviste al pueblo y no fuiste a buscarle, y eso lo lastimo aun mas, no has hecho mas que abrí la vieja herida y ahora esto- no necesitaba el recuento de todas mis metidas de patas pero Emmett tenía razón en todo lo que decía y mucho más en lo que me dije luego –Jasper no te lo perdonara-
Lo sabía no necesitaba que nadie me lo dijera, pero allí estaba Emmett recordándomelo, yo había ido a buscarlo con la intención de encontrarle una solución pero no podía conseguirla porque no existe forma de arreglar este problema, mi beso con James había sido el fin de cualquier posibilidad de volver con Jasper.
La puerta se abrió y yo me limpie las lágrimas rápidamente, era Rosalie, estaba seguida de los tres hijos de la pareja.
-Hola tia Alice- saludaron todos juntos.
-Hola nenes- le respondí forzando una sonrisa.
-Vayas a sus habitaciones, que ahora subo a bañarlos- Rosalie se había percatado de que yo había estado llorando, miro a Emmett con expresión de interrogante en su rostro, Emmett negó con la cabeza. Una vez que los niños hubieran desaparecido en el piso de arriba -¿Que ocurre Alice?- Rosalie se sentó junto a mi y apretó mi mano -¿Esta todo bien con los niños?- yo asentí sin decir palabra, tenia que salir de allí, no podía ni quería hablar con Rosalie en ese momento, sabía que Emmett terminaría por contarle pero yo no quería estar presente cuando ocurriera.
Estaba actuando como una cobarde, pero no me atrevía a enfrentarla.
-Debo irme- me puse de pie y me dirigí hacia la puerta, me voltee a mirar a Emmett para agregar -Gracias Emmett- pero cuando me volví a girar hacia la puerta me estampe de frente con... Oh no esto no podía estar pasándome. Un muy molesto Jasper me miraba con los ojos oscuros por la rabia -Lo siento- mis mejillas ardían y moría de deseos por salir de allí.
-Comienzan las disculpas- dijo Jasper con su voz llena de sarcasmo -Siéntese chicos que si Alice comenzara a disculparse estaremos aquí un rato largo- había hablado mirando a Rosalie y Emmett.
-No hagas esto Jasper- Emmett se había acercado a mi -No hace falta que seas tan desagradable-
-¿Ah no?- su rostro estaba lleno de indignación, e imagine que Jasper entendía que Emmett sabía -¿Y que quieres que haga Emmett? ¿Que la aplauda?- y dio unos aplausos al aire -¿O mejor hacemos una celebración?- Rosalie nos miraba a los tres sin entender.
-Ella se siente fatal- Emmett continuaba saliendo a mi defensa -¿Es que acaso tu nunca te has equivocado?-
-Si, tienes razón Emmett yo también me he equivocado, por ejemplo mi equivocación mas reciente fue pensar que Alice era una persona decentes por la cual valía la pena luchar- se volteo a mirarme y agrego -Pero no eres mas que una cualquiera que se le anda regalando a los hombres- no tenía fuerzas ni para defenderme -¿O es que estabas trabajando cuando te besaste con James? ¿Cuanto le cobraste por dejarlo besarte?- Rosalie abrió los ojos por la sorpresa.
-¿Que?- pregunto anonadada -Estas loco Jasper, Alice jamas...- Pero Jasper no la dejo terminar.
-Dime, francamente creo que tendrías futuro desenvolviéndote como prostituta, por alguna razón los hombres te encontramos atractiva- lo mire sin poder dejar ver en mis ojos el dolor de sus palabras.
-Basta Jasper- le susurre -No sigas-
-Esta bien Alice, no vamos a juzgarte, solo dime- me agarro fuertemente por los brazos -¿Cual sera tu tarifa? A ver si alguna noche que me sienta con ganas voy a buscarte-
Jasper cayo al suelo, soltándome en el proceso, cuando Emmett le propino un buen golpe en la cara -Seras miserable, Jasper-
-Te has convertido en un ser despreciable, te crees que puedes ir por la vida lastimando a la gente solo porque tu vida ha sido dura- Jasper se levanto del suelo, con ayuda de Rosalie -Gran cosa, todos hemos sufrido, es parte de la vida, y solo porque Alice ha cometido equivocaciones no te hace mejor persona que ella. Al menos ella esta intentando vivir, tu te cerraste dentro de esa coraza sin dejar entrar a nadie y por eso te crees mejor que los demás con el poder de juzgar a los que no se compartan como tu consideras correcto, pues adivina que, eso no te hace mejor persona, te hace un pobre cobarde que no atrevió a abrirse a la posibilidad de amar, solo porque una vez te rompieron el corazón. SI, es horrible y duele como un demonio que te lastimen, pero es preferible a no sentir nada mas que rabia. Porque a eso has llegado tu, por eso te la pasas con esa amargura encima, porque ya no eres capaz de sentir mas que rabia, Alice solo lo ha hecho salir a flote, por eso te desquitas con ella- Jasper había permanecido en silencio mirando a Emmett sin dejar ver emoción alguna.
-Tu que vas saber de nada- le dijo Jasper sin poder negar una sola palabra que le había dicho Emmett -Eres un pobre perdedor que nunca ha logrado nada en la vida, dependes de tu esposa para que te mantenga, porque todo esto- dijo señalando a sus alrededores -Y los negocios que los mantienen lo levanto Rosalie-
-No le hagas caso Emmett- le dije al ver la expresión en el rostro de Emmett. Obviamente Jasper había tocado un tema delicado.
-Eres un idiota- yo me sorprendí al escucharlo de los labios de Rosalie, Jasper se volteo a mirarla indignado -¿Como te atreves hablarle así a Emmett? Tu que vas a saber como se maneja un matrimonio, te prohíbo que vuelvas a entrometerte en nuestro matrimonio, mucho menos para venir a nuestra casa a insultar a mi esposo- Emmett y Jasper se fulminaban con la mirada -¿Y es que acaso Alice es una posesión tuya? ¿O tiene una relación contigo? Para que tenga que darte explicaciones de con quien se besa y tu te creas con el derecho de venir a ofenderla de esa manera-
-Se beso con James, ¿Es que acaso no escuchaste?- le dijo Jasper señalándome.
-A ti te gusta herir a los demás ¿no es cierto? Bueno pues agárrate que yo también puedo hacerlo ¿Quieres que te diga porque sientes ese enorme vacío en tu corazón? Porque te molesto tanto que se besara con James-
-Porque me di cuenta que ella se revolcaría con cualquiera- dijo Jasper escupiendo veneno, yo estuve a punto de interrumpir para mandar a Jasper al demonio, ya había tenido suficiente.
-Esa no es la razón de tu enojo, a ti no te importa eso, estarías igual de molesto si se hubiera besado con el hombre mas santo de esta tierra, a ti lo que te molesta es que se beso con otro hombre- Rosalie defendiendome era definitivamente lo ultimo que me esperaba -Tu lo que estas es celoso Jasper, admítelo, metiste a mujer tras mujer en tu cama a lo largo de los años tratando de borrar el recuerdo de la única mujer que has amado, te escudaste detrás de tres niños huérfanos para excusar tu soledad, todo el mundo me decía, tu hermano es un hombre increíble, ha dejado todo por criar a esos niños, pero yo sabía la verdad, no lo hacías por ello, no que va, tu egoísmo es demasiado grande como para preocuparte de esa forma por otros, tus motivos eran otros, ellos eran tu excusa para esconderte y no admitir la verdad, que una mujer de 1.50 metros te había dejado completamente destruido. Jasper Withlock, el general mas joven del ejercito confederado, derrotado por una mujer. Tu quieres ver al perdedor de esta sala, mírate en un espejo-
-Y tu- Rosalie se volteo a mirarme -¿Besarse con James? ¿Qué demonios estabas pensando?- Pero Rosalie no me dio tiempo de responder -Vamos Emmett, dejemos a este par que se las entiendan entre ellos son tal para cual, un par de desquiciados absurdos- Rosalie y Emmett se fueron al piso superior dejándolos solos.
Todo lo que quería era salir corriendo de allí, pero antes de poder hacerlo Jasper habló -No me interesa lo que tengas que decir- yo no planeaba decir nada pero de escuchar su tono prepotente, le tranque el paso cuando el intento encaminarse hacia la puerta.
-Pero vas a tener que hacerlo y escúchame bien porque no pienso repetirlo, ¿Tu quieres odiarme por el resto de tu vida? Perfecto, pero no pienso tolerarte ni un insulto más, ni una grosería mas, ni siquiera una mirada de desprecio más. Yo cometí un error, pero pensaría que el hombre que realmente esta enamorado de mí podría comprenderlo y perdonarme, después de todo yo estaba dispuesta a perdonarte a ti, lo que yo hice fue una equivocación un momento de debilidad pero tu te has dedicado a insultarme y humillarme en cuanta ocasión has podido sin importarte quien este presente y olvídate de que Richard trabajara para ti eso nunca pasara-
-El es un hombre puede hacer lo que quiera-
-El es MI hijo y hará lo que yo diga- mi tono autoritario sorpendio a Jasper.
Luego de eso no dude ni un segundo esa casa. No quería volver a verlo mas nunca.
