Los personajes de Hybrid Child pertenecen a Shungiku Nakamura-sensei

He de decir que este y el siguiente capítulo no tendrán mucha relación con la verdadera línea de tiempo de la historia. Más bien una historia aparte.


Volveré a ti... I


Todos se movían de un lado a otro en aquella gran mansión para arreglar los últimos detalles de aquella gran celebración: El cumpleaños del joven heredero de una prestigiosa familia.

La festividad era tal que se necesitó contratar manos extra porque ni con todos los empleados bastaban para tener los preparativos para el gran día.

Entre los trabajadores que descargaban grandes bolsas de harina para los pasteleros encargados un hombre de cabello negro se encontraba tirado en el pasto con los ojos cerrados parecía disfrutar de la brisa

-Oye, Kuroda, mueve tu trasero y ponte a descargar que por algo nos pagan!

-Cállate- contestó desganado levantándose-Tú fuiste el que tuvo la idea de hacerme venir aquí cuando ya tenía otro trabajo.

-Vamos, pagaran bien y sabes que necesitamos el dinero- su economía no era la mejor pero en algo se sustentaban con sus trabajos.

-No, tú necesitas este trabajo para mantener a tu joven noviecito después de que su padre casi te mata cuando descubrió su relación, Seya- le recordó.

-Bueno, mientras cuide de él y tenga la bendición de su familia sé que podremos salir adelante.

-Bien, bien enamorado, mejor continuemos trabajando antes de que nos regañen- camino a su lado y ambos continuaron con su labor

-Recuerda que aún tenemos trabajo en la Gran Noche.

.

.

.

En una habitación de la misma un joven de larga cabellera castaña era peinado por su sirvienta.

-¿Sucede algo, amo?- pregunto esta sin dejar de peinar sus sedosos cabellos castaños.

-Eh...? Nada Nana-chan- suspiro desganado -Solo me siento algo intranquilo.

-¿Por su fiesta de cumpleaños?

-Más bien mi futuro compromiso- replico -¿Te conté que para eso era esta fiesta, no?

-Lo hizo- contesto, terminando de atar el cabello de su amo en una coleta alta.

El muchacho en cuestión se levantó del asiento donde estaba -Gracias Nana-chan, puedes retirarte- con una reverencia la chica desapareció por la puerta dejando solo a su amo.

Esto venia sintiendo desde hace días, una inquietud sin razón y más ahora en su cumpleaños donde conocerá a su prometida para unir las familias por orden de sus padres.

De nuevo suspiro.

"Vamos, vamos Tsukishima, solo estas preocupado por nada. Todo será como se planeó"- pensó para sí mismo -"Como mis padres lo quisieron".

Salió de la habitación pensando en dar un paseo para relajarse.

.

.

.

-Kuroda, lleva estos papeles a los pasteleros. Necesitan las cantidades exactas para evitar pérdidas.

-Sí, si- contestó tomando los papeles y después de pedir algunas indicaciones para no perderse, los entregó para luego retirarse. Pero al doblar en una esquina choco con alguien haciendo que este cayera.

-Ouch!- solo escucho eso.

-Oye, ten más cuidado- regaño extendiendo su mano.

-Lo mismo para ti!- reclamó sosteniéndola para ser levantado.

Kuroda al ver bien a aquel joven pudo notar sus rasgos; que aun siendo un hombre, eras finos y su cabellera larga parecía brillar -Ah... lo siento, olvide que debía comportarme cuando hablo con un señorito- dijo burlesco.

-¡No soy ningún señorito para que me digas así, idiota! ¡Preséntate como se debe!- ordeno.

-Disculpa ¿Por qué debería contestarte?

-Se llama cortesía!- cruzando los brazos -Algo que por lo que veo tu no posees- contra ataco

-Vaya, lo lamentó- acercándose hasta quedar frente a frente con el más bajo elevando la mirada debido a la diferencia de estatura -Olvide mis modales- tomando su mano sin aviso la guio hasta su boca dándole un beso -Mis disculpas joven- susurro.

El contrario se sonrojo exaltado, dando una imagen por demás tierna para el mayor. Soltándose de su agarre escapo por donde vino.

-¡IDIOTA!- fue lo que se oyó por aquel desolado corredor.

.

.

.

-Alguien luce feliz- comento Seya viendo a su amigo de regreso y parecía de mejor humor.

-Así, no me di cuenta- sonrió como solo él sabe.

-Bien, démonos prisa. Después debemos venir para atender a los invitados.

-Lo sé, yo te sigo- salieron del lugar. Pero en la mente del pelinegro aun rondaba la imagen de ese noble al que conoció.

.

.

.

Ya llegada la gran noche todos los invitados llegaban y disfrutaban de la fiesta. Entre algunos, el joven celebrado saludaba a algunos de sus invitados.

Hasta el momento en que apareció su prometida, una hermosa señorita de largos cabellos negros y hermosos ojos ámbar nacida en una de las mejores familias de la época.

Desde el centro de la sala la joven pareja se veía feliz con el gran anuncio de su compromiso. Todos aplaudían y celebraban aun sin prestar atención a la incertidumbre mal disimulada del joven Tsukishima.

Todos menos un pelinegro que miraba desde la mesa de bocadillos mientras atendía a los invitados.

Las horas pasaron y en el gran jardín de la mansión la figura del joven Tsukishima se reflejaba en el espejo de la fuente bajo la luz de la luna con una mirada melancólica veía su reflejo en el agua.

-¿Porque tan solo, señorito?- oyó una voz burlona detrás. Al reconocerla se dio vuelta sorprendido y luego puso una mueca de disgusto.

-Ese no es asusto tuyo- espetó alzando la mirada queriendo ocultar sus penas. De un momento a otro la música comenzó a oírse acompañado de una suave brisa haciendo que los castaños cabellos de Tsukishima se movieran bellamente ante los ojos de Kuroda.

-Ya debo irme.

-Espere- sostuvo su brazo cuando paso a su lado -Yo todavía no me había presentado- Tsukishima se quedó frente a él esperando -Soy Kuroda, joven.

-Por favor deja las formalidades- pidió más tranquilo, por alguna razón oírlo lo hacía sentir feliz.

-Entonces- extendiendo su mano -¿Deseas bailar, Tsukishima?

-Eh?- miro un momento la mano frente a él y luego a Kuroda.

-Este baile debería hacerlo con su prometida, pero ya que ella no está aquí ahora- extendiendo su mano -¿Desea bailar?

Por instinto el castaño tomó su mano iniciando así un baile lento y torpe hasta que se acostumbraron y siguieron el ritmo.

-Bailas bien, Kuroda.

-Gracias

Cuando la música estaba por acabar el ambiente se percibía diferente, más profundo.

Se miraban mutuamente.

Y con la última tonada un beso llenó del más profundo sentimiento de nostalgia; que si bien no lo decían, sentían haber encontrado a la persona indicada.


asuma: Saber que mi fic es bien visto me alegra, y ojala no te decepcione con este y el otro capítulo. También veré por donde pongo un capítulo para Seya y Yuzu. Gracias.