Los personajes de Hybrid Child pertenecen a Shungiku Nakamura-sensei

Es una pena haberme tardado otra vez pero ahora si podré continuar... A menos que pase un imprevisto.


Volveré a ti... II


Hoy día, el futuro matrimonio salió a pasear en carruaje. Ambos uno al lado del otro, Tsukishima solo miraba el paisaje distraído rememorando otra vez aquel hecho la noche del anunció de su compromiso.

-Flash Back-

Fue solo un beso, corto y superficial, en el que sentía que estaba todo su corazón y con unas ganas de llorar que desconocía.

-¡Joven Tsukishima!

Hasta que una voz se hizo presente, haciéndolos soltar sus manos.

-¡Nana-chan!- desde la entrada al jardín vio a su sirvienta llegar hasta él agitada.

-Joven, sus padres lo están buscando. No ha bailado con su prometida.

-No... Yo... lo que pasa- cuando volvió a ver, Kuroda ya no estaba, solo él y su criada.

-Debe volver amo.

-Si...

-Fin Flash Back-

Inconscientemente se tocó los labios queriendo recordar los labios de Kuroda.

-...Espero que también consigan las flores que pedí para la boda...

Volteo mirando a su futura esposa a la que apenas prestaba atención, sin saber cuándo empezó a hablarle. Volviendo su mirada vio a la gente pasar haciendo sus cosas, y una figura familiar que se alejaba entre la gente.

-¡PARE!- grito y el cochero se detuvo. Sin decir nada, salió del carruaje buscándolo.

Se perdió entre la multitud hasta llegar a una esquina desolada.

-¿Dónde-?

-¿Desea algo, señor?

-¡Ah!- se sobresaltó ante las palabras dichas en su nuca, al voltear estrepitosamente se encontró con aquellos ojos que lo hipnotizaron en solo una noche -Kuroda.

-Valla, así que me recuerda. Si me permite sugerir, debería volver a su carruaje antes de que se haga un escándalo de su desaparición- dijo cada palabra dramatizada en burla.

-¡No habrá un escándalo! Yo solo estaba... "siguiéndote a ti"- pensó lo último avergonzado. Pero una cosa le surgió que no había cuestionado antes -¿Por qué... me besaste?- murmuró apenas.

-Así que era eso- su tono burlón desapareció y ahora miraba serio -Deberías olvidarlo, solo tenía ganar se saber que tan bien besan los nobles de por aquí- ese comentario lo enojó -Y ni siquiera besas bien- y eso acabó con su paciencia.

Se escuchó el sonido de una bofetada.

El rostro de Kuroda ladeado volvió a mirar al frente viendo como Tsukishima temblaba de ira en su lugar.

-¿Tanto te molesto mi beso, Tsukishima?

-No, lo me enoja... es que no haya dejado de preocuparme por eso. Y tú diciendo que fue solo una broma ¡Tienes idea de lo confundido que he estado por tu culpa!- Se calló al sentir una mano cubriendo su boca.

-Este no es lugar para que levantes así la voz- tomo su otra mano y en ella dejo un papel doblado -Ya hablaremos después, Tsukishima- se dio vuelta y se alejó perdiéndose entre el mar de gente.

Tsukishima no se movió de donde estaba hasta que oyó el grito preocupado de su prometida y algunos guardaespaldas que llegaron.

Por último, solo decidieron terminar el paseo y volver.

...

Lo único que tenía en la cabeza era el trozo de papel en su bolsillo con unas instrucciones y una hora, aun no sabiendo si debía buscarlo. Cada parte de su corazón le decía que si, pero su razón le negaba aceptar y otra parte le provocaba un miedo terrible de que si lo veía otra vez sería la última.

¿Qué debería hacer?

A su mente llegó aquella noche, aquel beso y una terrible nostalgia que nunca antes había sentido.

Lo extrañaba y quería verlo.

"Quiero verlo".

.

.

.

Más tarde en la noche en medio de un pequeño claro se escuchó el relinche de un caballo al detenerle. Se bajó elegantemente del animal que había tomado de los establos sin que nadie se diera cuenta. Vio a ambos lados temiendo por muy poco hasta que lo vio salir de detrás de un árbol

-Si viniste- se sorprendió -No esperaba que en verdad vinieras, Tsukishima.

-Kuroda- un fuerte viento soplo, y con el algunas hojas volaron -No habíamos terminado de hablar. Más bien tu ni siquiera me dijiste nada- le rebatió más confiado.

-Ya veo- se cruzó de brazos -¿Entonces, que debía decirte? ¿Lo siento?

-No, no lo sientes- se acercó hasta quedar justo frente a Kuroda -No lo sientes en absoluto.

Se miraron.

No hubo palabras.

-Sí, es así- lentamente poniendo sus manos alrededor de su cintura. No recibió negativa. Y lo acercó más hasta que se recibieron en un nuevo beso más profundo.

-¿Y tú te arrepientes?

-No.

.

.

.

Esa fue su primera vez, la primera vez de ambos y lo más curioso es que al día siguiente que despertaron, lloraron al verse aún juntos por que para ambos esa primera vez se había sentido como la última.


asuna: Mis disculpas por haber tardado, pero son cosas que pasan. Y si, es justamente eso contando este y el siguiente capítulo después vuelvo a la línea normal de la historia.