Los personajes de Hybrid Child pertenecen a Shungiku Nakamura-sensei
Volveré a ti... III
Pasaron días, y días a semanas. Entre los preparativos para la futura boda, las elecciones para la decoración y la comida, el traje que usaría el novio y el vestido de la novia. Pocos o nadie notaba el cambio en el actuar del joven Tsukishima. Empezó siendo más distraído, luego desaparecía de la vista por unas horas e incluso salía al pueblo más constantemente. Pero todo podría deberse al nerviosismo por la futura boda.
Ese día también volvió a desaparecer, yendo al mismo lugar de siempre donde se encontraría con su amante furtivo. A pesar de que ambos sabían que el tiempo para estar juntos se les agotaba conforme se acercaba el día de la boda.
-¿Cuándo será?- preguntó Kuroda acariciando el cabello de su amado mientras ambos descansaban en una vieja choza a mitad del bosque. Acurrucados en una improvisada cama cerca de una chimenea descansaban luego de haberse mostrado su amor.
-En una semana- contestó desganado -¿Que debería hacer?
-Vayámonos.
-¿Eh?
-Es lo mejor. Tengo suficiente para salir de este lugar.
-Nos perseguirán.
-Yo te cuidaré- dándole un beso en la frente -Te amo Tsukishima.
-Yo también.
Creyendo en sus palabras Tsukishima cerro sus ojos para descansar hasta la hora en que deba volver a aquella gran mansión donde debería fingir estar feliz por pasar el resto de sus días al lado de alguien que no ama.
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A un par de días de la boda, Tsukishima tenía listo y bien escondido. Una maleta con algo de ropa y su propio dinero para irse con Kuroda donde no los encontrarían.
Bajo el viejo roble en medio del bosque, ese sería el lugar destinado.
Tsukishima esperaba ansioso a que Kuroda llegará y con cada minuto que pasaba rogaba que apareciera, que esos días juntos hayan valido tanto como para él.
Un crujido entré los árboles lo saco de sus pensamientos.
-¡Kuroda?!- llamó esperanzado de que su amado haya llegado junto a él.
-Qué bueno que te encontré- oyó, pero no era su voz, era más aguda y femenina y de entre unos árboles apareció aquella mujer con la que lo habían comprometido.
-¿Tu, que haces aquí?- preguntó preocupado de que su amado aún no llegará.
-¿Por qué preguntas eso? Vine a buscarte, en dos días será nuestra boda. No quiero que mi futuro esposo se la pierda- sonrió torcida. Tsukishima retrocedió chocando contra el árbol.
-¿Cómo me encontraste?
-Haces muchas preguntas querido, vamos volvamos a nuestra casa- le extendió la mano acercándose a él
-¡Tsukishima!
Era él, Tsukishima vio aparecer de unos arbustos a Kuroda quien parecía haber corrido para llegar y lucia algo golpeado.
-¿Kuroda?
-Así que viniste.
-Ha! esos tipos que contrataste no son nada para mí -dijo entre jadeos "Gracias Seya". Se acercó con la frente el alto -Y Tsukishima...
-Si te atreves a hacerlo- amenazó la chica -Ambos serán arrestados por esto.
-Estaremos muy lejos antes de que logres llamar a alguien, my lady- no se detuvo, yendo al lado de Tsukishima.
-Entonces- de entre su vestido saco un arma apuntándola directo hacia Tsukishima -no será para ninguno.
Jalo es gatillo y el sonido de la bala al disparar hizo eco en todo el bosque.
Esperaba sentir el dolor pero este no llegó y al abrir los ojos vio la peor de sus pesadillas. Su amado estaba justo frente a él y lo vio caer pero antes de eso lo sostuvo en sus brazos viendo la sangre en su camisa brotar de su herida.
-¡Kuroda...!- las lágrimas comenzaron a surgir más y más -Tu... ¿Por qué? ¡¿POR QUÉ LO HICISTE?!- grito aún con el dolor de su corazón.
-Yo...yo... no quería- ella dejo caer el arma temblorosa, retrocedió hasta ser sujetada por Seya quien apenas pudo llegar y ver a su amigo caer.
-Tranquilícese por favor- miro a los otros -"Llegue tarde".
-Kuroda... por favor- el comenzó a cerrar los ojos -Abre los ojos por favor.
-Tsukishima...
-No hables. Vendrán a ayudarte- el dolor era terrible.
-Creo... que no.
-¡No digas nada!- rogo entre lágrimas -Por favor Kuroda. Te amo.
Tomándolo en sus brazos el cuerpo de su amado ya empezaba a sentirse frio.
-Y yo a ti. Te amo.
El sol casi terminaba de ponerse.
-Tsukishima... quisiera... si pudiera... en otra vida... volver a verte.
-Yo también, también quiero eso- las amargas lágrimas se agolpaban en su ojos dándole un último beso cargado del amor que se profesaron y el dolor de sentir que se separaron tan cruelmente.
Al terminar el beso Kuroda ya no respiraba.
-Cumple tu promesa idiota.
Ese día de tormenta la sonrisa del joven Tsukishima murió con la vida de su amado, hasta su último aliento.
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-Y es por eso que difícilmente podrán volver a estar juntos- concluyó mirando a esos orbes oscuros que lo miraban profundamente.
-Hee~ realmente es triste Auruo, ellos fueron marcados por la desdicha desde el comienzo- dijo Tsubaki acongojada luego del relato de la vida pasada de aquellos a los que ahora ella pretende unir -¿En verdad crees que yo poder hacer que vuelvan a estar juntos?- preguntó dudosa.
-Jaja!- se rió acariciando su cabello -Eres exactamente lo que necesitan para volver a estar juntos.
lyria cullen: Bien por ti, esa también fue mi primera razón para crear mi cuenta… Esta vez voy a llegar hasta el final, gracias por seguir dando apoyo.
