Los personajes de Hybrid Child pertenecen a Shungiku Nakamura-sensei
Finalmente...
Mi búsqueda no dio resultado por ningún lado y ya estaban por ser las 2:00 a.m. Me encontraba en la banca de un parque descansando un poco para recuperar el aliento. No me pienso rendir, aunque Seya y hasta Yuzu me dijeron que debía volver a casa y descansar. No podría hacerlo sabiendo que Tsukishima está ahí afuera con este clima.
Sentí mi celular vibrar lo saque viendo que era un mensaje, mis ojos se abrieron de sorpresa al ver de quien era.
"Te espero en tu departamento para hablar".
Tsukishima.
Su celular estaba apagado las veces que intenté llamar. Nada más ver ese mensaje corrí como alma que lleva el diablo; ya que no había algún taxi cerca, hasta mi departamento.
Al llegar hasta mi piso lo vi parado frente a la puerta con la mirada gacha, lucia algo mojado y temblaba un poco.
-Vas a resfriarte si te quedas ahí.
Alzo la vista al oírme, sus ojos estaban rojos y tenía rastros de lágrimas en sus mejillas. Solo quería correr y abrazarlo. En su lugar me contuve acercándome hasta la puerta la abrí dejándolo pasar, tuve que traer unas toallas para secarnos y prestarle una muda de ropa que le quedaba muy grande.
Estuvimos en silencio un largo rato uno frente al otro en el sofá de la sala.
Tenía que ser ahora o nunca, no quiero volver a perderlo.
-Tsukishima/Kuroda- hablamos a la vez.
Nuevamente nos quedamos en silencio algo abochornados.
-Tu primero- dijo Tsukishima.
-Bueno... yo, lo que viste en el restaurante no es lo que parecía, ella era solo una amiga y-
-Te creo.
-¿Eh?
-¿Tsubaki, eh?
¿Sabe de Tsubaki? Entonces...
-Ella me conto todo- dijo sin levantar la mirada. Entonces ahora lo sabe.
-Tsukishima yo...
-Quiero... quiero que lo intentemos como se debe- finalmente me volvió a ver, sonriendo -Has hecho un buen trabajo hasta ahora Kuroda- se puso de pie y se acercó a mí -En verdad... me gustas.
Creí que el corazón se me saldría al oír esas palabras. Se acercó hasta quedar a mi altura en el sofá y me besó, un pequeño roce que se fue profundizando. Sin separarnos, me levante tomándolo por la cintura; era tan estrecha como recuerdo, sentí que se paraba de puntas. Me rea porque aún sigue siendo más bajo que yo.
Nos separamos cuando el aire falto, vi sus mejillas enrojecidas, tal vez yo estoy igual.
-Te amo- Aquello que no pude decirte hace mucho -Te amo- siento como te aferras más a mi ¿Tú también lo sientes, verdad? Esas tan ansiadas palabras que por nuestro orgullo no pudimos demostrarnos.
-Yo también...
.
.
.
Para ese momento ambos ya estábamos en mi cama. Deseaba sostener su mano y eso hice. Y volvimos a besarnos.
"La mano de Tsukishima... es fría... pálida... y pequeña..., justo como lo recuerdo".
Lo sentí temblar bajo mi cuerpo y notó que lucía a punto de llorar. Ah, ya entiendo.
-No es necesario llorar- sostengo su rostro para que me mire -Esta vez no nos vamos a separar.
"Y al amanecer..."
Con su mano libre acaricia mi mejilla.
"Ya no habrá más arrepentimiento"
Yo se la sostengo y la beso con ternura.
"Porque está vez..."
-Te amo.
"Cuando llegué el mañana..."
"Ambos seguiremos aquí"
.
.
.
Al amanecer, la luz del sol se colaba por la ventana que no recordé cerrar anoche. Me desperté algo molesto por eso, pero luego sonreí ante la tierna imagen de Tsukishima aferrado a mi pecho, quien por estar del lado contrario de la ventana no le llegaban los rayos del sol.
-Suertudo- susurre divertido, me separe de el con cuidado y arropándolo bien con las sabanas. Me vestí con un pijama del armario y salí a la cocina con la intención de preparar el desayuno.
-Parece que lo lograste- reconocería esa voz donde fuera.
-Tsubaki- la vi parada a un lado de sofá principal -¿Dónde estuviste?- ella parecía estar a punto de llorar -¿Qué pasa?
-Lo lograste. Ahora pueden continuar con su vida, se mostraron la máxima expresión de amor en cuerpo y alma. Ahora el resto depende de ustedes dos.
-¿Tu hablaste con Tsukishima, verdad?- ella asintió -¿Que le dijiste?
-Lo suficiente que debía saber- paseo su mano por las cortinas y luego camino hasta mi -No desperdicies esta oportunidad de la vida Kuroda-san- retrocedió y luego camino hacia la puerta.
-Entonces... ¿Te iras?
-Yo ya he cumplido con mi misión y estoy feliz de haberlo logrado.
-¿Por qué podrás nacer?
-No- negó con la cabeza -Porque ustedes están juntos... gracias- volteo la cabeza sonriendo y note que el color de sus ojos eran distintos.
-¿Por qué?
-Ya lo veras- al salir por la puerta y oírse cerrarse sentí un terrible mareo.
Y todo se volvió negro.
