Mica: ¡Hola gente, ya regrese! Espero que el segundo capítulo les guste y subiré el tercero apenas lo termina. Por cierto, ¡FELICES VACACIONES DE JULIO! ^_^
PD: Solo Hiro y Hiroko son completamente míos XD
Hiro: él tiene cabello negro y ojos celestes.
Hiroko: tiene el cabello largo y negro, uno de sus ojos es azul y el otro de color caramelo.
Hiroko salía de su habitación con una sonrisa, acomodándose la remera floreada y los shorts de jean que tenía puesto. Paso las manos por su cabello mojado, deteniéndose de golpe al entrar a la sala.
-¿Onii-chan?- él estaba ahí, sentado en una silla contra la pared y cruzado de brazos, profundamente dormido. Ladeo la cabeza y se acercó, picándole ligeramente la mejilla. –Despierta Hiro- bufo cuando no obtuvo respuesta. –¡Hiro Onii-chan!- exclamo, observando con diversión como el mayor se sobresaltaba e iba directamente al piso, dejando escapar un bufido. –Lo siento…- rio sin poder evitarlo.
-No, no lo haces- se sentó, dejando escapar un profundo bostezo. –No era necesario despertarme así, ¿sabes?-
-Lo sé y lo siento en serio- se cruzó de brazos. –Pero Onii-chan, ¿Qué haces durmiendo en una silla en la sala cuando tiene una cómoda cama tu habitación?-
-Me levante a la mitad de la noche…- se rasco la nuca. –…y escuche ruidos, así que vine a ver…Karamatsu estaba removiéndose mucho y ardiendo de fiebre y me quede a vigilarlo por las dudas-
-Ya veo…- murmuro pensativa.
-Buen día- bostezo Chibita con cara de dormido total. –¿El idiota no ha despertado?-
-No…solo espero que lo haga pronto o tendremos que llevarlo con un doctor- el mayor suspiro, levantándose y estirándose lentamente.
-Pues bien…mientras él duerme, yo me iré- hablo la chica acercándose a la puerta con una cartera pequeña cruzada.
-Espera un momento…- Hiro se le acerco rápidamente. –…¿a dónde crees que vas?-
-Al centro- se colocó unas zapatillas, sonriéndole a su hermano. –Nii-san necesitara ropa para cuando despierte…porque la que tiene puesta, ira directamente al basurero apenas pueda-
-Hiroko…- suspiro lentamente.
-¡Espera!- Chibita corrió hacia una habitación, volviendo con otra remera y su billetera en mano. –Vamos, comprare algo para el almuerzo-
-Chicos, esperen…- Hiro suspiro ligeramente.
-Onii-chan, Karamatsu nos necesita y nada de lo que digas podrá evitar que lo ayude- ella se mantuvo firme, haciendo un puchero infantil.
-No te lo iba a impedir- rio el mayor sin poder evitarlo. –Solo te iba a decir que le traigas zapatos y máquinas de afeitar- le extendió dinero.
-Ho…¡claro Onii-chan!- lo agarro rápidamente y abrió la puerta. –¡Adiós!-
-¡Espérame tonta!- Chibita la siguió rápidamente, cerrando la puerta tras de sí y dejando al mayor riéndose ligeramente.
-¿Qué te habrá pasado, Kara?- dejo escapar un suspiro, caminando a la cocina y volviendo con algo de comer en manos, sentándose cerca del sillón y prendiendo la televisión.
… … … …
-¡Onii-chan, ya llegamos!- Hiroko y Chibita entraron por la puerta, sus manos llenas de bolsas.
-Hola chicos- les sonrío el chico ayudándolos con las bolsas.
-¿Dónde está Kara-boy?- Chibita enarco una ceja al no verlo acostado en el sillón.
-Vomitando en el baño- suspiro ligeramente. –Se despertó justo antes de que llegaran- los recién llegados hicieron una mueca.
-Pues…mientras tú te encargas de él, yo iré a lavar esta ropa para Nii-san- sonrío Hiroko con las bolsas en mano y empezando a caminar.
-Yo me encargo del almuerzo, tonto- Chibita camino hacia la cocina.
-Gracias Chibita…- Hiro suspiro y camino hacia el baño, entrando y observando al cansado chico sentado en el piso, con la mirada perdida en algún punto de la pequeña habitación. –¿Cómo te sientes?-
-Como basura…- gruño desviando la mirada.
-Eso es lógico- cerro la puerta. –Nos diste un buen susto- se arrodillo para mirarlo a los ojos. Karamatsu lo miro un momento, suspirando ligeramente.
-Lo lamento my friend…no fue mi intención- le sonrío enormemente, haciendo al mayor fruncir el ceño.
-Levántate…te vas a bañar y tiraremos esa ropa- ordeno levantándose.
-Ammm…Hiro…yo…- se quedó callado, sus mejillas sucias sonrojándose un poco.
-Sí, sí, sí…sé que no puedes moverte bien por ti mismo- lo ayudo a levantarse, viendo las piernas del chico temblando. Lo sentó sobre la tapa del inodoro, sacándole el buzo y la remera, tirándoles a un costado. –¿Hace cuánto que no comes bien?- pregunto al verlo más flaco de lo que recordaba.
-No sé…- se encogió de hombros. Después de unos minutos, no pudo evitar dejar escapar un suspiro de satisfacción cuando su cuerpo entro en la tina. El silencio reino en la habitación por completo.
Momentos después
-Permiso, Onii-chan- entro lentamente a la habitación, sonriendo al ver a Karamatsu con una bata azulada y la cara afeitada. –Hola Nii-san- dejo la ropa a su lado, abrazándolo con fuerza y enterrando su rostro en su hombro. –Qué alivio…que estés bien-
-Lamento haberte asustado, little girl- le devolvió el gesto, apretándola firmemente. Se separaron y sonrieron, el momento roto por el sonido del estómago del chico. –L-Lo s-siento…- rio con nerviosismo.
-No te preocupes- rio Hiroko. –Chibita dijo que el almuerzo está listo, así que cámbiate y los esperamos en la mesa- salió de la habitación. Karamatsu y Hiro no tardaron mucho en sentarse junto a la chica, esperando la deliciosa comida que el más bajo les hizo. –¿Estas cómodo con eso?- pregunto viéndolo con lo que compro.
-Sí, muchas gracias- Karamatsu ahora vestía unos jeans, una remera negras con el dibujo de una calavera blanca en frente y una campera azulada abierta.
-Aquí tienen- Chibita les dejo un plato en frente de cada uno, sentándose por ultimo. La comida paso en silencio, los tres viendo al chico comer casi con desesperación. –Tranquilo tonto, te vas a atragantar-
-O volver a vomitar que es peor- agrego Hiroko viendo que terminaba el segundo plato.
-Lo siento chicos…yo…- se limpió la boca.
-No te disculpes, solo come despacio o te hará mal- sonrío Hiro, dejando un tercer plato frente al chico.
-Nii-san…sabes que puedes decirnos lo que sea ¿verdad?- hablo la chica después de unos minutos de silencio.
-Lo sé- dejo el plato vacío a un lado. –Ustedes…¿realmente estaban preocupados?-
-Eso es una pregunta tonta, ¿sabes?- Chibita se cruzó de brazos.
-¡Claro que estábamos preocupados!- Hiroko frunció el ceño. –Te desmayaste cerca del puesto de Chibita y te veías muy sucio…maltratado…- se calló de repente.
-Y-Yo…l-lo siento…- las lágrimas empezaron a salir de los ojos de Karamatsu, quien intentaba inútilmente secarlas. –S-Soy…s-solo un estorbo- Hiro y Hiroko iban a decir algo pero Chibita se les adelanto.
-No digas eso, idiota- se levantó y se le acerco, cruzado de brazos. –Eres el más decente de los sextillizos imbéciles- se sintió bien al ver que el chico sonreía ligeramente. –Vamos, ven aquí tonto- abrió los brazos, sintiendo casi de inmediato como los brazos de Karamatsu lo rodeaban y aplastaba contra su pecho, hundiendo su rostro en su hombro. Su llanto solamente aumento cuando sintió la mano de Hiroko en su espalda y la de Hiro en su cabeza, dándole el poyo que necesitaba en esos momentos.
