Mica: ¡Hola! Espero que esto les guste y recuerden que acepto ideas y personajes, al igual que críticas buenas y/o malas ¡Nos leemos pronto!

PD: Hayashi es un apellido común y significa bosque.


Tres semanas habían pasado desde que Karamatsu vivía con ellos pero no salía para nada más que comer o ir al baño. Habían intentado todo para que saliera de la casa pero el chico se había negado, sonriéndoles con falsedad y encerrándose en el cuarto en el que siempre se quedaba cuando iba. Se rindieron y dejaron de insistir pero nunca lo dejaban solo, siempre había alguien en la casa por si las dudas.

Dentro del cuarto, Karamatsu se sentía horrible, la imagen que el espejo le devolvía era miserable, débil…estúpida y dolorosa. Su usual sonrisa falsa ya no tenía fuerzas para aparecer en su rostro, sus mejillas estaban manchadas de lágrimas, sus ojos se veían opacos e irritados, las ojeras bien marcadas que tenía hacían sobresalir sus ojos. La habitación, usualmente ordenada, era un completo desastre. Alzo la mano y la estampo con fuerza contra el espejo, ni siquiera el dolor físico lo hacía olvidar el dolor de su corazón roto. Pudo escuchar gritos que lo llamaban por su nombre, el como la puerta se abría de golpe, podía sentir unas manos sujetarlo con firmeza pero no se detuvo, lucho hasta que todo se volvió confuso y negro.

… … … …

-¿Quieres hablar con nosotros?- pregunto Hiro rompiendo el silencio. Estaban en el sillón, el de azul en medio del Hiro y Chibita, mientras que Hiroko estaba sentada en el piso de piernas cruzadas.

-Yo…- Karamatsu suspiro, sus ojos fijos en las vendas que rodeaban sus puños. –Osomatsu había ganado un apuesta y fuimos con Chibita a celebrar…era tarde, yo no había tomado casi nada así que…me ocupe de que todos llegaran a bien a la casa. En el camino hablaban tonterías…cosas sin sentido- sonrío ligeramente al recordarlo pero la sonrisa desapareció rápidamente. –Cuando llegamos a la casa, los escuche hablar…decían que yo era un estorbo…que no serbia para nada…que toda mi vida seria "doloroso" y que jamás encontraría a alguien que me quisiera…- apretó los puños, frunciendo el ceño. –…que hubiera sido mejor que sean quintillizos que sextillizos- bajo la cabeza. –Intente hacer como si nada, como siempre pero…¡a ellos no les importo nada!- se llevó las manos a la cabeza, casi arrancándose los pelos. –¡Lo volvieron a decir!…¡Ni siquiera les importo si yo hubiera comido o no!-

-Nii-san…- la chica intento detenerlo.

-¡Yo podría estar muerto y ellos ni siquiera lo notarían!- respiraba agitadamente. –Me decidí…decidí cumplir su deseo de ser quintillizos…después de todo…- rio tristemente. –¿A quién le importaría si yo me voy?-

-Espero que no lo digas en serio, idiota- gruño Chibita cruzado de brazos.

-A nosotros nos importas- Hiro llevo su mano al cabello del chico, tranquilizándolo un poco. –Te queremos mucho y tu tendrías que saberlo mejor que nadie- le beso la frente con cariño.

-G-Gracias…- les sonrío débilmente.

-¿Qué harás ahora?- pregunto Chibita.

-C-Creo que…empezar de nuevo- suspiro.

-Así se habla- sonrió el Hiro. –Nosotros te ayudaremos a seguir adelante- Hiroko se paró de la nada y salió de la habitación sin decir ninguna palabra. Volvió rápidamente, parándose frente al chico con una mirada decidida en el rostro.

-¿L-Little girl…?- cerro los ojos cuando ella acerco su mano, abriéndolos al sentir algo frio haciendo contacto con la piel de su cuello. –¿Q-Que…?- colgando en su cuello había un collar de acero quirúrgico con un dije redondo con el dibujo de un árbol y con piedritas azuladas a su alrededor.

-Si vas a empezar de nuevo, serás parte de nuestra familia- ella sonrío dulcemente. Karamatsu ladeo la cabeza, su mano aun sujetando el dije con confusión.

-Es el símbolo de nuestra familia- rio Hiro. –Nuestro apellido significa bosque…el dibujo del árbol ha estado en nuestra familia durante mucho tiempo, así que nuestros padres compraron los collares- saco el collar de su remera. Era el mismo pero con las piedras de color blanco. Ella también lo saco, las piedras eran de diferentes colores.

-¡Chibita también tiene uno!- rio ella lanzándose sobre el mencionado.

-¡E-Espera, suéltame!- intento alejarse pero termino suspirando, viendo como la chica sacaba el collar, el cual tenía las piedras de color negro claro.

-Y-Yo…gracias chicos, en serio- sonrío Karamatsu ligeramente, sus dedo acariciando lentamente el dije.

-¡Bienvenido a la familia Hayashi, Nii-san!- sonrío la chica alzando los brazos. El chico rio ligeramente.

-¿A dónde vamos?- pregunto al sentir las manos de la chica agarrándole del brazo, arrastrándole a la puerta.

-Al centro~- rio poniéndose unos zapatos que estaban en la entrada. –Un amigo mío se hizo espacio en su horario para hacerte un corte de pelo porque, sin ofender Nii-san, tu cabello se ve horriblemente largo y desprolijo-

-Creo que tienes razón- rio pasándose una mano por su cabello después de ponerse los zapatos. No sabia en que momento la chica le había arreglado una cita con un peluquero pero no le preguntaría.

-¡Vamos Karamatsu Nii-san!- sonrío ella abriendo la puerta.

-Kara…- murmuro el chico llamando la atención. –Soy Kara Hayashi ahora- les sonrío enormemente.

-¡Yay!- festejo la chica con una gran sonrisa.

-Pues…esto habrá que festejarlo Kara-boy- sonrío Chibita.

-Vamos, yo invito- Hiro cerró la puerta tras él y empezó a caminar con los demás atrás. Karamatsu…no…Kara rio con diversión, le alegraba tener quienes se preocupen por él y que lo apoyasen siempre.