PASIÓN ESMERALDA.
Summary: Puedo darles la experiencia completa de tener una novia, pero los besos en los labios no están permitidos.
Disclaimer: Naruto es completamente propiedad de Masashi Kishimoto.
Capítulo 2
El sujeto se encontraba de espaldas hablando por teléfono, lo más llamativo del hombre según Sakura seria su cabello gris en punta, realmente ya no se sentía un bicho extraño de cabello rosa. El traje se ajustaba en las partes adecuadas al cuerpo masculino mostrando un cuerpo bien trabajado por ello la pelirosa no pensó que se trataría de un anciano.
Al momento en que terminó de hablar dio la vuelta para encontrarse con una de las mujeres mas atractivas que habia recibido de aquel lugar.
-Señorita Haruno, me complace conocerla al fin.
A pesar de ser llamada por su apellido, cosa que odiaba, sus labios carmesí formaron una pequeña sonrisa, el hombre de lentes oscuros tendió su mano y la tomó con delicadeza, un imperceptible escalofrío recorrió su piel en el momento en que él la estrecho para ayudarla a entrar en el auto.
-Señor Hatake, me complacería si me tuteara.
Dijo sentándose en la parte de atrás, su tono de voz era seguro y con la sensualidad adecuada. El peligris se posiciono a un lado de ella, cerró la puerta y comenzó a escribir en una laptop, la vista rapida y agil de la chica pudo reconocer la investigación de medicina en cuanto a la Heterocromía.
-Por supuesto, Sakura. Solo te agradeceria el mismo trato.
El hombre pudo notar como los ojos verdes seguían lo que escribía con gran atención, no evitó la mueca de sonrisa que se formó en su rostro.
-Creo que tiene un error. La heterocromía es una anomalía de los ojos, ocurre cuando una persona u otra especie animal tiene demasiada o muy poca melanina en el cuerpo, puede ser congénita o adquirida.
Por la mente del peligris paso la rápida visión de su ex-novia.
-Así que dices que la heterocromía, es mayormente una mutación genética.
Los lentes oscuros desaparecieron dejando ver dos ojos de un color diferente cada uno. El marrón llegaba casi a negro y el otro azul miraron directamente a la poseedora de los ojos verdes. Un nudo se instaló en la garganta de la chica quien sin poder desviar la mirada quedó prendada de aquellos ojos.
Ninguno abandonó la conexión hasta que el auto se detuvo y miles de voces se escucharon junto al sonido de las cámaras. Sakura fue la primera en desviar la mirada y mirarse en el pequeño espejo, Kakashi solo la veia realizar todo con sumo cuidado. Ella acomodo el pañuelo en la solapa del saco y pasó la mano por el suave y sedoso cabello gris.
-Tenemos que bajar, Kakashi.
Susurro la pelirosa. La puerta fue abierta y el peligris salió, como un caballero la ayudó a bajar, la pequeña mano se aferró al brazo y miles de flash la cegaron por un momento, recobró la sonrisa y sus ojos se entrecerraron. Kakashi miraba a las cámaras y a la atractiva chica quien desempeñaba su papel a la perfección.
-¿Es su novia Hatake-san? ¿Quien es ella? ¿Señorita podría tomarle una foto sola?
Kakashi se separó por unos momentos y ambos fueron fotografiados por separado. Sakura ajena a tener tanta atención sobre ella solo deseaba poder salir del lente de esas cámaras. El peligris la tomó de la mano y se alejaron del lugar para entrar en un ambiente más relajado, acorde a los lugares donde Sakura habia tenido sus anteriores citas.
El salón estaba repleto de mesas en dorado y rosas rojas, el evento claramente era para donar a la caridad ya que muchos de los empresarios más importantes se encontraban allí, además de la enorme pancarta que lo citaba.
Las mujeres jóvenes se paseaban colgadas del brazo de millonarios excesivamente viejos, lo cual sería lo peor visto pero claro todos lo dejaban pasar ya que bajo el tema de caridad todo estaba permitido, incluso el disgusto de ver dos personas que fácilmente podrían caer en la categoría de vulgar.
Durante una larga hora saludaron a más personas de las que Sakura ahora podría recordar pero pronto se vio llevada por su pareja hasta el pequeño bar. Inconsciente soltó un suspiro, básicamente su cerebro se encontraba apagado a tal punto de parecer solo una muñeca guiada por el guapo hombre a su lado.
-Agua por favor.
Pidió sin esperar a que Kakashi ordenara, otra cosa de salir con hombres era que tenía que medir la cantidad de alcohol que bebía por ello solo se mantenía con agua, escasas veces consumía bebidas ya que nunca las bebía completamente. El bartender colocó sobre la barra un whisky y la copa de agua.
-Ya estas aburrida.
Más que una pregunta fue una confirmación, por lo que un poco de color subió a las mejillas de Sakura. Siempre tenía que mantenerse atenta al cliente, incluso si hablaba de cosas absurdas ella lo tomaría como lo más importante del mundo, estaba fallando miserablemente.
-Por supuesto que no. Me parece maravilloso que realicen estas reuniones de recaudación para la caridad.
-Sin embargo, te parece aburrido el hecho de saludar a tantas personas de las que seguro no necesitarás y puede que nunca mas volveras a ver.
-Lees la mente o algo asi, ¿cierto?
Un negacion fue lo que recibió del hombre. Kakashi era un hombre atractivo quizá de unos treinta y ocho, conocido como uno de los grandes investigadores en el campo de la medicina oftalmológica. Sus ojos bicolores, junto al rostro de hombre de mundo le daba esa característica que la mayoría de las mujeres buscan, sin dejar atrás la inmensa fortuna que su padre dejó en sus manos. El Hatake era el prototipo de hombre perfecto pero muy al pesar de algunas, todo la atención de este se mantenía en su trabajo desde la muerte de su prometida.
Sakura bebía con parsimonia de la copa de agua, sus labios carmesí golpeaban de manera sensual y delicada la superficie dejando un leve rastro de tono rojizo, Kakashi era un hombre bastante visual, el más mínimo movimiento puede despertar diferentes sensaciones en su interior por ello nunca prestaba demasiada atención a las acciones de las personas. Sin embargo, con la chica era algo imposible de evitar sus ojos le siguen inevitablemente.
Su mente divagaba en los labios de la mujer, jugando a imaginar cómo sería la sensación de tener los labios sobre su piel, sobre sus propios labios, ahora mismo se arrepentía de no haber hecho el pedido correcto. Aunque claro todo se debía que las fotos de la chica no habían sido publicadas en la web y solo la eligió por su nombre, edad y conocimientos.
-Hablame de ti, Sakura.
Dijo el peligris con interés sin desviar la mirada. Allí fue cuando Sakura entendió que era el turno de ella para entretenerle.
-¿Qué quieres saber? Kakashi.
El hecho de que el peligris hallase colocado su mano sobre su pierna derecha no la ponía nerviosa, en absoluto. El problema se centraba en el cambio de voz carente de sentimientos a una de barítono excesivamente sexual.
Kakashi exuda sexualidad como no se habia dado cuenta antes, sin importar la edad o su dinero él habia nacido con un alto nivel de sex appeal. Sakura no caía en la categoría de chica tonta, Tsunade misma se lo habia dicho por eso es que tenia el poder de tener a cualquier hombre solo trabajando un poco su cerebro del que tanto se jactaba en la universidad y es que si, cada que alguien la halagaba su ego subía por los cielos y se mantenía varios días con una actitud completamente diferente.
-Todo lo que estés dispuesta a contarme.
Entre las reglas de las que disponía la compañía se encontraba la número 4: "No es necesario que ellos sepan la verdad". Pero Sakura era un libro abierto, todos se lo decían, incluso era mejor omitir que responder.
-Estudio medicina, tengo una hermana, mis padres están muy lejos...
Continuó hablando y respondiendo todas las exhaustivas preguntas de Kakashi sin titubear, hasta cierto punto se estaba comenzando a creer la vida que habia inventado en esos escasos cuarenta minutos.
El peligris colaboraba con su mentira, contando cosas de su vida personal y casi no era necesario mirarle a los ojos para que creyese en ella. Hasta que la suave risa de él la sacó de su zona de confort.
-Debería creerte todo lo que me has dicho.
Fue como el castillo de naipes cuando se derrumba con una suave brisa al igual que la sonrisa de Sakura.
Kakashi sabía que ella mentía con todas letras, con esa boca sensual mentía y de la peor manera. Además de que con cada palabra sus ojos evitaban mirarlo a toda costa, su pupila temblaba ligeramente y él lo sabía. Inclusive al momento en que su expresión se tenso por segundos y volvió a relajarse todo se hizo más evidente.
-Deberías creerme.
Aseguro con seriedad la chica. La sonrisa del hombre se expandió picaramente.
-Juguemos a las mentiras. Dime una.
El ceño de la chica se frunció y Kakashi la encontró más atractiva que nunca. La mente de Sakura trabajo rápida en busca de un tema diferente al tema de las mentiras y sin detenerse a evaluar lo que diría soltó lo que llevaba en mente durante toda la velada.
-No eres atractivo.
-Eres un asco mintiendo.
Carcajeo el mayor con burla. Sakura pensó que quizá él tenía un ego muy alto y busco picarlo un poco.
-Y tu eres muy bueno.
-Ah ¿sí?
Replicó divertido, sin perder de vista como la mano de la pelirosa fue a dar en el cuello de su camisa. Conscientemente ella buscaba incomodarlo de algún modo.
-Hasta ahora, no creo que no me hayas dicho ninguna.
Dijo encogiéndose de hombros sin retirar la mano del hombre.
-Soy excesivamente bueno.
Kakashi miro como los labios se fruncieron falsamente y se permitió tragar el pequeño nudo en su garganta.
-¡Oh! me has mentido.
-Nunca lo sabrás.
Sakura se encontró alejando su mano del pecho duro mientras lo miraba ceñuda a los ojos. Kakashi nunca habia coqueteado con una chica de aquella manera, con suaves toques, palabras llenas de sarcasmo y gestos tan evidentes. Pero encontró satisfactoria su compañía olvidándose de aquellos viejos. Sonrió como hacía tanto tiempo.
La pelirosa se sintió desfallecer y apretó sus piernas en busca de un mejor apoyo que el de aquella silla. Bien, con esa sonrisa de dientes incluidos se le dejaría decir todas las mentiras del mundo.
Más tarde se encontraron paseando a las afueras del jardín perfectamente decorado, en ningún momento Kakashi la habia dejado a un lado y de alguna forma agradeció ser estudiante de medicina ya que los colegas del peligris siempre terminaban hablando de temas relacionados a ella. Podía ver como los ojos de su pareja brillaban de una forma diferente cuando ella intervenía en el debate, además de que todos los hombres les elogiaban.
El reloj anunció las diez de la noche y eso solo significaba una cosa, el final de otra noche como escort. Sakura se sintió satisfecha con su trabajo cuando Kakashi le dirigió a un lugar más apartado de todas las personas presentes.
-Es hora Kakashi, debo irme.
Susurro, caminando hacia la limusina en la que el chofer ya le esperaba con la puerta abierta. De imprevisto fue tomada de la muñeca delicadamente.
-Deberías quedarte.
La frase contenía el doble sentido que todo hombre decía a su pareja luego de una cita perfecta. Los dos eran adultos y comprendían el doble sentido, que en este caso incluía sexo pero claro Sakura era consciente de que él no habia pagado por ello.
Sin embargo, no podía negar la tensión sexual que se formaba alrededor de ellos con cada broma o toque, inclusive sus miradas contenían una gran cantidad de esta tensión. Solo tenía que dejar la puerta entreabierta y él pasaría cuando quisiera.
-Quizá para la próxima.
Y con eso entro a la limosina dejando a un peligris pensando en la próxima vez que necesitaría de sus servicios exclusivos.
¡Hola!
Gracias por sus comentarios, y blah, blah, blah. Yo no soy buena en este tipo de historias pero he decidido intentarlo asi que aca me teneis, voy a terminarla y si no me gusta la borro.
Si estas aqui te agradezco por leer mis tonterias. Hasta pronto.
