PASIÓN ESMERALDA.
Summary: Puedo darles la experiencia completa de tener una novia, pero los besos en los labios no están permitidos.
Disclaimer: Naruto es completamente propiedad de Masashi Kishimoto.
Capítulo 3
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-¡No puedo creer que hayas salido con uno de los profesores de la universidad!
Hinata abrió los ojos sorprendida y la pelirosa continuó escribiendo en la computadora sin prestarle mucha atención a las dos chicas que se pintaban las uñas en su cama.
-Ya te he dicho dos veces que si. Pero él, no es MI profesor.
-En el siguiente semestre lo será, Sakura-chan.
Replicó la peliazul mientras se limaba las uñas. Hinata era de esas chicas con las que la pubertad decidió ser generosa, grandes pechos suaves, un culo decente, cara de niña y bastante femenina, hasta el destino habia sido bueno colocandola en una familia adinerada. Hinata también trabajaba como escort pero lo de ella no incluía sexo de ninguna manera, ella solo quería salir del yugo familiar y valerse por sí misma en su carrera de diseñadora de interiores.
-Te imaginas cuando te vea en la universidad con tus fachas después de verte super buena, se llevará un susto de muerte.
La rubia reía caóticamente pero Sakura tuvo que aceptar que la risa de Ino era agradable.
Ino parecía una modelo, alta, esbelta y con una de esas caras sensuales con cierto aire de virgen. Ella era familiar de Tsunade, su sobrina. Ino era de esas chicas superficiales, de esas que buscan un esposo millonario, estudiante de modelaje profesional, bastante promiscua con un vocabulario bastante amplio y vulgar.
-Ino tiene razón, Sakura-chan. Deberías usar ropa mas linda en la uni.
Y esta conversación parecía la historia sin fin, básicamente desde que ella inició su carrera de medicina ellas le insistieron en vestir más acorde a su edad, debido a que ella solía usar jeans y cualquier camisa, daba igual lo que usará siempre estaría bajo la bata blanca de profesión.
-¿Y que sugieren? ¿Una falda super corta? Seguro no me dejan pasar de la puerta.
-No, no. Bueno, si. Pero que la falda sea tubo ceñida a la cintura hasta las rodillas.
-¡Y tacones! No es necesario maquillaje, solo labial y voila.
Ambas chicas se confabularon para armar atuendos para la ocupada pelirosa quien solo revisaba cada informe y continuaba escribiendo en su laptop, sin prestar mucha atención al desastre en que se habia convertido su armario.
En lo más profundo de su ser, quería evitar encontrarse a Kakashi en los pasillos de la universidad pero si llegaba a suceder y la veía con sus converse sucias y jeans rasgados, su orgullo de mujer saldría herido aun si él no le mencionaba nada. Él parecía el tipo de hombre que necesitaba una mujer que le represente, una chica linda, de gran cuerpo, con un extenso conocimiento y que fuera sexualmente vibrante, igual a él.
Kakashi tenía todo lo que una mujer como ella deseaba, ademas de que se permitió investigar un poco en cuanto a su persona, a su sensual persona. Y le resultaba imposible de creer que él la habia escogido entre tantas chicas para pasar una velada tan importante con ella.
La chica se dio cuenta de que sus pensamientos se veían invadidos a cada segundo por aquel cliente, ella no podia tener mas contacto que el extrictamente profesional, si el pagaba por tiempo a sus reuniones ella no se negaría pero la constante pregunta de si él sería capaz de contratarla para sexo afloraba en su mente. No involucres sentimientos, se decía constantemente desde que entró a su departamento luego del evento de caridad.
Dejó de vivir en su mente para darse cuenta del desastre que acomodan sus amigas, agradeció tenerlas en su vida, ellas estaban locas cada una a su manera pero siempre estaban cuando las necesitaba.
Escucho el chasquido de los dedos de la rubia. Empujo la mano fuera de su rostro.
-Frente, ¿Nos estas escuchando?
-Si, si. ¿Qué me decían?
Ambas chicas solo negaron para mostrarle la cantidad de conjuntos que habían combinado.
-Te dejamos varios combinados en el armario. Deberás escoger los zapatos que quieres, maquillaje y eso.
-Ino-chan los ha escogido para que sean cómodos, solo tienen ese toque elegante y sexy que llevas a las citas del trabajo.
-Entiendo. Ahora que recuerdo ustedes no tenían que ir a una cita doble.
Los ojos perlas se abrieron desmesuradamente, la chica rubia se calzo los tacones tomó sus bolsas y con la Hyuga salió de la habitación de la pelirosa. Ambas lanzaron besos al aire en forma de despedida y Sakura escuchó como la puerta principal se cerraba con más fuerza de la debida.
Sakura miraba con extremo aburrimiento la pantalla con el informe terminado, unos cuantos clics mas y lo habia enviado a su profesora correspondiente. Se estiró con pereza en la silla para recoger su cabello en un chongo imperfecto, llevaba haciendo ese condenado informe desde hacia tres noches y finalmente lo habia terminado, ahora como de costumbre no tenía una sola tarea que realizar.
Esa noche tenía pasantía en el hospital lo cual serian unas 9 horas, probablemente debería dormir. Pronto recordó las clases especiales que habia comenzado a impartir el especialista en cirugias, Kabuto Yakushi.
Se levantó con la energía renovada, tomó una rapida ducha y cogio uno de los tantos conjuntos que sus amigas habían dejado listos para ella.
Enfundada en los pantalones blancos de talle alto ceñidos a sus piernas, la camisa sin mangas roja y las botas negras de 9 centímetros, quedó conforme. Aun era ella pero mas prolija y alta, dejó el cabello en su chongo y se colocó los lentes. Tomó las carpetas, su bolso y la distintiva bata blanca.
El taxi se detuvo frente a la entrada de la universidad, bajo con recelo. Nunca nadie la habia visto vestida de aquella forma tan diferente, ignorando varias miradas atónitas se dirigió a la facultad de medicina. Las notas informativas decían que las clases de Yakushi serían en el aula 15-b.
Se colocó la bata y con paso firme, pasando entre varios chicos se perdió en los pasillos del segundo piso, una carpeta resbaló antes de llegar a su destino, se agacho para tomarla al elevar la vista del suelo encontró que en la entrada del aula 15-b estaban dos hombres de cabello gris hablando animadamente, el alma abandonó su cuerpo por segundos quedando paralizada sin saber qué hacer.
Ese condenado peinado lo reconocería en las profundidades del infierno, en un intento de escape rápido y sin sentido volteo en completo silencio para regresar por donde habia llegado, hasta que una voz la detuvo.
-Sakura, pensé que no llegarías.
Maldito Kabuto.
Compuso una sonrisa en su rostro y con todos los nervios del mundo, se giró en dirección a los hombres. El Hatake la miraba con insistencia sin perderse el camino que hizo hasta llegar a ellos. El chico de lentes la abrazo afectivo y ella depositó un beso en su mejilla.
-De hecho. Tengo otros asuntos de último minuto, Kabuto-san.
La mirada bicolor acechaba a la chica, con los ojos entrecerrados. La pelirosa evitaba el contacto visual con el más alto, dirigiéndose en todo momento a su conocido amigo.
-Oh, lo lamento. Sakura este es Hatake Kakashi.
Dijo para presentarlos y evitar la descortesía. Sakura infundiendose valor miró al hombre y extendió su mano su mano, este la tomo con fuerza y pudo sentir el pulso rápido de la chica. Con una media sonrisa agregó.
-Es un gusto volver a verte, Sakura.
-Si, lo mismo digo.
Respondió soltándose rápida del agarre del hombre. Kabuto un poco obvio y algo anonadado de ver a su amigo sonreir hablo.
-Así que ya se conocían.
-Amigo, échale un vistazo a los periódicos.
Sakura se sintió fuera de lugar con la conversación de cómo ellos se habían conocido. Kakashi se acababa de inventar una historia bastante buena acerca de que se conocieron en el hospital y él la invitó a ser su compañera en la gala y un montón de cosas más, lo más increíble era que Kabuto le creía cada palabra.
Se sintió agradecida cuando un grupo de personas se adentraron al salón donde Kabuto impartirá las clases, eso significaba que Hatake se iría. Como lo habia imaginado los hombres se dieron un apretón de manos y Kabuto entro al salon.
-Apurate a entrar, Sakura.
Ella dio un asentimiento, ni siquiera sabía porque carajos seguía parada allí afuera con ese peligris que le ponía nerviosa. Quizá solo tenía que aclarar unos puntos al hombre y que no se fuera de lenguas, aunque pensándolo bien él no parecía ser asi, ademas acababa de mentirle a Kabuto sobre de que la habia contratado como scort, salio de sus pensamientos cuando él la llamó.
-La clase ya comenzó.
-Usted no dirá nada, ¿cierto?
El ceño de Kakashi se frunció con demasía, llegaba a parecer molesto con las palabras de la mujer. Sakura tragó fuerte y en ningún momento abandonó su mirada.
-Que mal concepto tienes de mi.
-Lo siento. Es solo que no es algo que le digo a todos.
Él asintió entendiendo el miedo escondido en las palabras de ella. Su rostro volvió a ser el mismo relajado de hacía unos minutos y se acercó peligrosamente, invadiendo el espacio personal de la pelirosa. Los ojos esmeraldas se abrieron y Kakashi pudo apreciar como la pupila se dilataba bajo su cercano escrutinio.
-Me encanto verte, Sakura. Hasta pronto.
Susurro sobre los labios secos de la chica. Dio media vuelta y se perdió en la vuelta del pasillo. La pelirosa sintió la calidez en sus mejillas y entró en el salón bajo la atenta mirada de Kabuto.
Tenía que evitar encontrarse a ese hombre, otra vez.
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Continuará.
