PASIÓN ESMERALDA.

Summary: Puedo darles la experiencia completa de tener una novia, pero los besos en los labios no están permitidos.

Disclaimer: Naruto es completamente propiedad de Masashi Kishimoto.


Capítulo 4

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Dos semanas habían transcurrido desde su primera aparición con el importante Hatake, y los pedidos de su persona se hacían cada vez más numerosos. Tsunade manejaba cada cita y por supuesto no la enviaba a todas solo a unas pocas extrictamente seleccionadas. Hasta los momentos ninguna ameritaba sus servicios sexuales pero Tsunade le tenía dicho que pronto tendría que hacer al menos una. Además de que su rubia amiga le aconsejó que debía probar el sexo después de tanta dieta.

Normalmente, ella no caía en la categoría de chicas de una noche, pero cuanto más lo pensaba las ganas de intentarlo iban en aumento. El único hombre a quien tenía ganas de, en el lenguaje colorido de Ino, follar tenia dias sin cruzar palabra con él. Desde aquella vez en la clase especial de Kabuto tuvieron contacto, solía escuchar su voz extremadamente masculina en los pasillos y puede que sus caminos se cruzaran en más de una ocasión pero eso no los habia hecho acercarse a entablar una conversación.

Sus éticas de trabajo no lo permitían.

Sakura no era arriesgada en ningún sentido, siempre por lo seguro. Basada en hechos, pruebas y cuanta basura necesitará para sentirse cómoda en lo que hacía.

El profesor dio la orden de salida, todos sus compañeros salieron lo mas rapido posible dejándola sola. Recogió sus cosas con paciencia para despedirse del profesor, caminó entre los pasillo esperando encontrarse alguna de sus compañeras pero en su último año todos estaban tan o más ocupados que ella.

Desistió de ir en busca de un almuerzo rápido, llegó a la salida y vio como un hombre peligris se adentraba en el auto negro. Un suspiro escapó de sus labios, estaba tan segura de que allí iba Kakashi con toda su caliente sexualidad.

Su telefono vibro en el bolsillo trasero de su pantalón, en unos extraordinarios malabares con la carpeta, la bata, la cartera, el maletin y el telefono en si, logro contestarlo.

-¿Si, diga?

-Es Tsunade. Necesito que vengas a la oficina.

Y sin más colgó. Se dio cuenta que tenía unos 14 mensajes sin abrir, realmente la universidad estaba acabando con su poca vida social. Un taxi se detuvo frente a ella y se subió, para darle la dirección y quedar en un profundo sueño.

El toque en su hombro la hizo abrir los ojos para toparse con los de el hombre de taxi.

-Hemos llegado señorita.

Sakura asintió, pago el costo del viaje y con todas su pertenencias se encaminó hacia la compañía. Al entrar, todas la chicas la miraron con una gran y cálida sonrisa, una de ellas se acercó para tomar todo lo que sostenía la pelirosa y dejarle una taza de café en las manos. Esta sólo pudo agradecer mientras subía al ascensor y bebía el café dulzón.

Tan pronto como salió de este, Shizune le dirigió una mirada con un leve asentimiento para volver a su trabajo en la computadora. Un suspiro largo escapo de los labios rosa y empujo la puerta.

-Me alegra que al menos tengas la decencia de venir cuando se te necesita.

El tono de voz de la rubia hizo presente un escalofrío en la chica.

-Lo siento, Tsunade-sama. He acudido a las citas, pero no poseo del tiempo suficiente para venir y hacerle los informes. Sin embargo, los hombres con los que he salido aseguraron que ellos mismos le harían llegar todo en cuanto a mi comportamiento.

-Lo han hecho. Y no te preocupes no hay quejas sobre ti, solo una inusual cantidad de hombres que te necesitan. Lo que me molesta es que solo respondes mis mensajes con un "esta bien, lo haré", parece que no tuvieras vida social fuera del trabajo y la universidad.

Sakura se talló uno de sus ojos para bajar la mirada e intentar ocultar un bostezo. Un tic apareció en la fina ceja de la rubia.

-Solo que mi tiempo es escaso, no se preocupe. Intentare que mis mensajes sean mas largos.

-No hablo de eso, bueno si. No te sobre esfuerces, organízate y veras como todo cambia. Sakura, yo soy psicóloga, tengo una vida fuera de esto y no me ves bostezando e ignorando ninguna parte de mi vida.

-Entiendo. Ahora me puedo retirar.

Tsunade suspiró, era como gastar saliva por gusto. Ahora solo tenía que darle uno de los mejores clientes de su compañía a esa chiquilla porque él se habia encaprichado con la chica rosa de las fotos.

La ojiverde recibió una carpeta con dos fotos y descripciones de los hombres allí. Comenzó a leer con gran interés, no todos los días alguien le daba los archivos de un Uchiha y un Uzumaki, los herederos de los bufetes de abogados más conocidos a nivel mundial. Ambos eran los especimenes mas guapos que habia visto, exceptuando a cierto peligris, poseían gran inteligencia y aunque sus personalidades fueran tan diferentes resultaban un gran partido y le fue casi imposible pensar que ellos serían su próxima cita. Eran lo suficientemente atractivos y adinerados para tener una novia perfecta.

-Los verás esta noche, te esperan en Imperio Ichiraku.

La boca de Sakura se abrió debido a la sorpresa, nunca habia esperado entrar en semejante restaurante, el mejor en la zona de los adinerados, solo personas exclusivas entraban allí. Tsunade semi sonrio, ella misma sabia que ninguna chica en su empresa habia tenido el honor de entrar alli y el hecho de que Sakura lo lograra era un honor, hizo un buen trabajo con esa chica.

-Yo... ¿por qué?

-Ya sabes es extraño ver a dos hombres en una mesa privada.

El cerebro de Sakura reacciono rápidamente y su inner grito llorando mientras se lamentaba tal desperdicio de hombres. No lo podía creer pero era lo más acertado que tenía. Es decir, contratar a una chica cuando podrían tener a cualquiera. Ella sería una cortina para que no se descubriera la verdad.

-Son gays. Lo entiendo.

Tsunade rió con ganas ante tales palabras, recuperó la compostura mientras bebía un poco de sake.

-No lo son. Pero no quieren llevar a cualquier prostituta fea y barata.

Su inner se relajó visiblemente al igual que su rostro, realmente ella no era una experta hablando con personas homosexuales, podría meter la pata y comenzar a preguntar quien era el seme y quien el suke, terminaría asustandolos.

Bebió un sorbo del café y se hundió más en la fabulosa silla acolchada de su jefa susurrando.

-Al menos no soy fea.

-Y tampoco barata, hermosa. Así que ve con Ino, te tiene un vestido nuevo. Vamos, fuera, fuera.

Fue tanta la rapidez con la que Tsunade la sacó de su oficina que se quedó parada frente al escritorio de Shizune para ver cómo un hombre de cabello blanco y traje rojo se adentraba al despacho mientras le guiñaba un ojo divertido.

Duró unos cuantos minutos mirando la puerta con curiosidad.

-Sakura, ven aquí.

-Dime.

-Ino esta en el departamento de moda, recuerda que somos una revista también. Ese es un amigo íntimo de Tsunade-sama. Ahora vete que despues llegaras tarde.

-¿Ah? ¿Qué? Yo-

Y fue empujada hacia dentro del ascensor. Básicamente, estaba perdida en el limbo. ¿Qué le sucedía? El repentino bajón la hizo agarrarse a las paredes. Tendría que bajar un poco el ritmo en la universidad.

Bajo de este y se dirigió al baño para refrescarse un poco, luego caminó hasta donde se oían los gritillos de Ino. Al llegar habia un maniquí con un vestido rojo totalmente cerrado adelante, sin escote y sin mangas, era de encaje y lucía recatado a excepción del color que era increíblemente bello.

-¡Sakura! Mira que es tarde. Tenemos solo tres horas para que salgas con los bombones más deseados de Konoha y estas en esas fachas. Aunque el conjunto es realmente lindo.

-Aja, cerdita. Y dime ¿cuál será mi vestido?

-Este. Es precioso, miralo por atras.

Dijo sacando unos tacones negros de al menos 16 centímetros. Sakura dio una vuelta alrededor del vestido para dejar que su asombro y adoración por ese pedazo de tela saliera a flote. Ella no era una chica materialista pero una mujer siempre tiene deseos y por kami que agradece trabajar con Tsunade para poder darse uno que otro gusto.

El escote del vestido estaba en su espalda que terminaba en el trasero para cubrirlo. Sin embargo, su rostro se ensombreció por momentos, ese escote significaba que no usaría brasier, temía que sus pechos llegaran al suelo en cualquier momento.

-¡Eh! Quita esa cara, tienes buenos pechos y son naturales. Yo diria que tu trasero es el que parece falso. ¡Sakura, no me golpees! Anda a bañarte, rápido.

La pelirosa soltó el zapato con el que golpeó ligeramente a Ino y se adentro a una de las duchas que usaban las modelos, luego de aproximadamente una hora y media salió con una gran sonrisa, ignorando los gritos de la rubia.

-Vístete solo nos queda una hora, frentesota.

Sakura se calzó en el vestido, luego colocó los tacones para que Ino comenzará a secar su cabello dejándolo completamente lacio. El maquillaje consistía en algo super elaborado, tanto que la ojos azules tuvo que amarrar a su amiga para que dejara de tocarse el rostro. Colocó unas pestañas postizas, delineador, labial rosa y mucho perfume. Finalmente pudo soltarla para admirar su creación.

-Mierda, soy buena en esto. Pero prefiero que me lo hagan a mi.

Dijo mirando el espejo donde se visualizaban ambas. Tsunade entro junto a Shizune.

-Lo sabía. Esta perfecta.

La aludida estaba sin habla, parecía modelo. Tan bonita, si tan solo su madre la pudiera ver estaría encantada de verla tan femenina. Una lagrima estuvo a punto caer pero Ino la limpio rápidamente.

-Sonríe.

Ino siempre estaba con ella. En el rostro de la pelirosa se dibujo un sonrisa, cambio su semblante al de completa seguridad y sensualidad. Tal como Tsunade le habia enseñado.

-Uchiha, acaba de llegar.

Informó la pelinegra.

-Pues no lo hagamos esperar.

Las cuatro mujeres entraron en el ascensor, bajaron rápidamente y tan pronto como Tsunade vio a casi todas sus chicas mirando por la puerta, entendió que el heredero de de los Uchiha estaba más bueno e interesante que el trabajo que se suponía ellas tendrían que estar haciendo.

-A trabajar, chicas. Bien.

La mayoría soltó un suspiro y regresaron a sus puestos. Tsunade la acompañó hasta la entrada y miró que no solo estaba uno sino ambos chicos, por eso tanto alboroto.

Sakura se situó cerca de los dos hombres quienes parecían sumidos en una discusión bastante inmadura. No sabia si interrumpir o esperar que ellos se dieran cuenta de su presencia.

-Disculpen.

Susurro. Dos pares de ojos se voltearon a verla, dejando olvidada la discusión. Unos ojos ónix y otros cielo, el calor subió rápidamente a sus mejillas.

Sasuke era el más alto, muy alto. Y era guapo, con rasgos marcados y firmes, ancho de hombros y pelo negro azabache.

Naruto un poco más bajo, de piel bronceada ligeramente con bigotes. Atractivo, alegre, musculoso pero no demasiado y cabello rubio.

-Así que Sakura. Lindo nombre, linda chica.

Dijo el rubio dándole una sonrisa de dientes incluidos para luego besar sonoramente su mejilla. La pelirosa solo pudo sonreír seductora para luego estrechar la mano del Uchiha seria.

-El es Naruto, yo Sasuke. Necesito que adornes nuestra mesa.

-Un placer.

El rubio concedió el paso para que ella entrara en la parte de atrás del coche, al momento de hacerlo a Naruto le fue casi imposible desviar la mirada del trasero femenino. Miro a su amigo levantando una ceja y sonriendo anchamente, el pelinegro solo pudo bufar y ocultar el pequeño rubor de sus mejillas.

Al estar todos dentro, el vehiculo comenzó su viaje, frente a Sakura se encontraban ambos hombres con la mirada fija en su persona.

-Sakura-chan hablame de ti.

Entretener, no sabía que lo tuviese que hacer tan pronto. Ella empezó a contar su historia, omitiendo ciertas cosas. Naruto intervenía en su conversación con galantería, en cambio el Uchiha se mantuvo en completo silencio, soltando uno que otro monosílabo que en realidad no aportaba nada a sus dos acompañantes.

La pelirosa estaba tan agusto con el Uzumaki que olvidó por momentos al guapo chico de ojos y cabellera oscura. Sin embargo, era consciente de que él no habia dejado de mirarla en ningún momento. Llegaron al restaurante y había varios fotógrafos.

-Eh dobe, ¿de quien sera ella acompañante?

Sakura estuvo a punto de bajar el espejo para mirar como estaba, mientras ellos arreglaban el asunto.

-Es nuestra amiga, podemos bajar los tres, teme.

Naruto bajó del auto con su característica sonrisa, saludando a todos enfundado en ese traje azul con pañuelo amarillo resaltando sus ojos. Luego salió Sasuke totalmente serio en un traje negro y corbata roja. Él le ofreció su mano pálida a la chica.

-Estas perfecta.

Sakura la tomó con delicadeza y acompañó a los chicos frente a las cámaras. Todos los fotografiaban en la escalera, ella iba al medio de ambos chicos tratando de parecer serena.

-¿Señorita de quien es pareja?

-¿Uzumaki-san o Uchiha-san?

Ella solo sonrió y ambos chicos supieron que habían hecho una buena elección. La pelirosa se afianzó a los brazos de ambos caballeros, dando un suave apretón.

-Es solo nuestra amiga.

-Tengo entendido que usted es la chica con quien se vio a Hatake-san en la fiesta de caridad.

Una exclamación de respuestas positivas corroboraron lo dicho por la periodista.

-¿Acaso esta escalando rangos en los hombres?

-Temo decirle... señorita? que se equivoca. A usted no le debo explicación alguna de mi vida privada. Sin embargo, le voy a aclarar su duda existencial. Una mujer puede tener amigos sin llegar a tener otras intenciones. Ahora le pregunto ¿usted tiene amigos hombres y eso significa que esta escalando a ver cual es el mejor?

La pelirroja se puso del color de su cabello por la ira, unos cuantos flashes más cegaron a las estrellas de la noche sin perderse especialmente a la hermosa chica que acompañaba a los mejores abogados del país.

Naruto sonreía con gracia, la chica tenia pantalones y ademas sabia como poner a los demás en su lugar sin llegar a rebajarse al mismo trato u tan siquiera caer en lo vulgar de una pelea, sumandole la belleza despampanante que poseia era una buena chica.

La sonrisa de medio lado que se instaló en el rostro de Sasuke fue lo más fotografiado de la noche. Esa mujer tan inteligente reaccionó de la mejor forma ante la clara insinuación de una periodista que podía colocarla como una busca fortunas, pero la detuvo con las palabras exactas.

Los chicos se disculparon ya que debían entrar a su reservación en el lugar.

Mientras Sakura respiraba tratando de mantener la calma, poco le faltó para arrastrar a la zorra busca noticias por el suelo de todo el lugar. Sus mejillas habían adquirido un tono rosa debido al mal trago, pero eso ella ya sabia que podia pasar y Tsunade se lo tenía advertido desde el inicio. Daba infinitas gracias a las clases de Anko Mitarashi, esa mujer era su idola, la habia enseñado a dejar pasmado a cualquiera solo con palabras y lo habia logrado exitosamente.

Tan hundida estaba en sus pensamientos que solo despertó cuando el rubio se escapo de su agarre para tomar asiento, ella hizo lo mismo seguida de Sasuke. La decoración de lugar era sumamente elegante, la mesa blanca tenía un arreglo de girasoles hermosos y esto le recordó a su amiga Hinata.

-Sakura-chan eres mi idola.

Decía el rubio mientras con una seña llamaba al mesero.

-¿Por qué?

-Yo hubiese arrastrado a la pelirroja esa.

Una sonrisa y carcajada estalló en los labios de la pelirosa, Naruto le acompañó. Ese chico era bastante parecido a ella. Sasuke quedo embelesado con el sonido de la risa femenina.

-¿Qué desean ordenar?

-Tres ramen por favor viejo.

Sakura miro con detenimiento al rubio de bigotes, el pelinegro solo negó con la cabeza. ¿Ramen? No es que lo odiara pero últimamente solo comía ensaladas y no recordaba siquiera su sabor.

-Dobe, creo que a Sakura no le gusta el ramen.

Naruto la miró con los ojos muy abiertos, estaba en shock. La pelirosa solo pudo negar con su cabeza y manos.

-Si me gusta, solo tengo mucho tiempo sin comerlo.

Admitió antes de que sucediera una desgracia. Realmente el Uzumaki tenía una cara que daba miedo pero volvió a su sonrisa y la chica pudo respirar en paz.

-Eso tiene remedio. El ramen de aquí es el mejor.

-Mm ya. Ahora me he enterado de que habéis venido a cerrar la fusión de sus empresas. Así que si queréis me retiro al tocador.

-No. Eso ya esta terminado.

-Es cierto, Sakura-chan. Vuelve y siéntate.

Sakura quien se habia levantado, volvió a su lugar. Al mismo tiempo que colocaban los tazones de ramen en la mesa. Naruto no tardó en tomar los palillos para comenzar a devorar. Sasuke fue más lento. La pelirosa los miraba con curiosidad, el Uchiha lo noto.

-Hay rumores. No podíamos salir juntos por ello.

-¿Rumores?

-Las revistas dicen que somos pareja. Gays ´ttebayo.

Los fideos casi escapan de la boca de la chica. De verdad que era mejor ramen que habia probado. Ella también habia osado pensar que ellos serian pareja. Quiso picarles un poco.

-¿Y no lo son?

Sintió como la mirada de cierto pelinegro la atravesó como si de una daga se tratara. Una gota de sudor resbaló por su frente y miro al rubio que solo tenia una cara de terror.

-Quieres que te muestre que no, Sakura-chan.

Sasuke asintió. Una imagen no tan inocente de un trió paso por la cabeza de la pelirosa quien inevitablemente se mordió el labio inferior. Una sonrisa pícara adorno el rostro de la chica.

-¿Me enseñarías Naruto-kun?

Preguntó subiendo su tacón por la pierna del rubio. Sus miradas estaban tan conectadas que dejaron de comer y olvidaron al Uchiha molesto.

Debajo de la mesa Naruto ya tenía el tacón de la chica aferrado a su mano y subía su mano hasta la rodilla deleitándose con la piel de la chica. Sasuke se aclaró la garganta y ellos rompieron sus miradas.

Sakura solo estaba jugando con Naruto y él también. Es decir, ella sabía que él no demostraba un interés más allá del de una amistad, ella no era su tipo de chica y Sasuke se lo acababa de comprobar con esas palabras.

-¿Pensé que te gustaban más dotadas, dobe?

Naruto rió ante la confesión de su amigo y Sakura le acompañó.

El tipo de mujer para el rubio eran aquellas de pechos y trasero extravagantemente redondeados, según el estilo típico de la fantasía machista. En realidad, con el rubio allí, quedaba mejor Hinata.

-Sakura-chan es atractiva pero tranquilo teme. Se que ella esta más entre tus gustos.

-Hmp. Cállate dobe.

Sakura sonrió, realmente el Uchiha también estaba entre los suyos.

-Ya regreso.

Dijo Naruto levantándose de la mesa con intenciones ocultas, antes de marcharse por completo dirigió una mirada zorruna a su amigo. Sakura llevo el vaso de agua a sus labios. El silencio no era algo que ella disfrutara mucho y menos si tenía la tensión que hacía el Uchiha. Los pozos negros la miraban fijamente mientras ella jugaba aburrida con su dedo alrededor del vaso.

-Sa-ku-ra.

Ella levantó sus orbes esmeralda hacia él, frunciendo sus labios. Sus mejillas se colorearon levemente ante la sonrisa descarada que él le daba, seguramente sus amigas se reirían ante el pensamiento de Haruno sonrojada solo por un la presencia de un hombre. Pero el punto era que no era un simple mortal sino un Uchiha en toda su sexy persona.

-Si, Sasuke.

-He visto como miras a Naruto.

-¿Y?

-¿Te gusta?

Una sonrisa divertida surco sus labios. Qué hombre le pregunta a una chica si le gusta su amigo, eso es demasiado raro. Sakura hizo una negativa con su cabeza sin dejar de sonreír. La sonrisa del pelinegro se volvió peligrosa, al tiempo que se acercaba seductor hasta quedar a unos centímetros del rostro de la chica.

-¿Y yo?

El hecho de que Sakura no pudiera besar a uno de sus clientes era la peor regla del puto negocio. Y estaba jodida. Tenía a la tentación frente a sus ojos, solo tenía que acercarse un poco y listo esos labios tan apetitosos serian suyos. Pero él solo la estaba provocando y ella no era una niña para caer en semejante juego barato. Por el rabillo del ojo vio al rubio acercarse.

Colocó una mano sobre la mejilla del Uchiha, miro detenidamente a los labios del chico y saboreo los suyos, tomó una respiración y se separó completamente de él. No lo habia besado, ni siquiera rozado, solo dejo que su aliento llegase hasta él. Sasuke se quedo mudo, realmente pensó que lo iba a besar. Alzó una ceja molesto y sintió como Naruto tomaba asiento.

-Eso es ser un microondas Sakura-chan.

Las carcajadas del rubio y la pelirosa resonaron como taladro en los oídos de un molesto Sasuke.

Luego de una conversación agradable y varias copas de vino, por parte de los tres. Además de algún coqueteo el final de la noche llegó. Salieron del restaurante y un auto diferente llevaría a Sakura.

La pelirosa se acercó con delicadeza a Sasuke y le beso la mejilla levemente. Este entró a su coche dejando al rubio con la chica. Naruto acompaño a la chica hasta la puerta de suyo.

-Bueno Sakura-chan eso que haces con el teme es cruel.

-Se lo merece, ¿no crees?

Ambos rieron sin percatarse de que el pelinegro los miraba atento con disimulo.

-Yo... quería saber si ¿quisieras salir alguna vez en otro plan?

-Me encantaría. Ademas te puedo presentar a mi amiga.

Dijo guiñándole un ojo al muchacho. Ella besó su mejilla y él la mantuvo un rato abrazando su cintura. Esta acción extraño a la chica.

-Espera, Sasuke esta mirando.

-Hablas de mi siendo cruel y mírate jodiendo a tu amigo.

Se separaron y ella escribió su número telefónico en la agenda del de él. Entro al coche y Naruto se agacho hasta su ventana.

-Espera mi llamada Sakura-chan.

Y el auto se marchó dejando al rubio con una sonrisa para dirigirse donde su amigo lo esperaba. Se sentó a su lado y la molestia era claramente legible en el rostro de Sasuke.

-Dijiste que no te gustaba.

-Besa genial, teme.

Dijo riendo para pronto llorar debido al golpe propinado en la cabeza. Eso le pasaba por mentiroso. Y el auto arranco.

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Gracias por los que leen mis locuras.