Nota de Mica: ¡Hola gente! He aquí otro capítulo que espero que les guste ¡Los quiero! XD
Choromatsu dejó escapar un suspiro, colgando la llamada y metiendo su celular en su bolsillo.
-¿Dónde esta vez?- pregunto Totty a su lado mirándolo de reojo.
-A pocas cuadras de aquí, entrando a un restaurante- se levantó, peinándose un poco sus cabellos negros.
-¿Otra vez?- enarco una ceja. –Es la quinta vez esta semana-
-Lo sé…- se cambió rápidamente la remera. –…pero mejor prevenir que lamentar, ¿no creer?- sonrío con algo de tristeza.
-Si…- vio al otro a punto de salir de la habitación. –Choromatsu Nii-san…-
-No se lo digas a Jyushimatsu- lo miro de reojo. –No creo que…se sienta bien si…-
-Lo entiendo- asintió rápidamente. –Cuídate Nii-san y…avísanos si pasa algo-
-Sí, no te preocupes Totty- murmuro, para después apurarse a llegar a la entrada y ponerse sus zapatos, saliendo de la casa a toda prisa. Corrió, esquivando rápidamente a la gente e ignorando lo que estos susurraban a su espalda. Llego al lugar, asomándose ligeramente y decepcionándose al no encontrar a quien buscaba. Suspiro, empezando esta vez una caminata tranquila. No quería volver a casa, no para decirles que había sido otro tonta falsa alarma y ver como ellos se entristecían. Sus pasos lo guiaron hasta una tienda conocida pero que estaba cerrada por ser temprano. Decidido, se sentó en la banca que estaba en frente y se puso sus auriculares, una tonada de su cantante favorita sonando en sus oídos y tranquilizándolo un poco.
Flash Back
-¡Chicos!- todos se sobresaltaron, viendo a Todomatsu entrar corriendo. Se detuvo frente a ellos, su ropa estaba algo desarreglada y tenía las mejillas rojas por la carrera.
-Totty, tranquilo- Oso se levantó, apoyando su mano en la espalda del menor y mirándolo con preocupación.
-¡Lo vi!- respiro profundamente.
-¿Qué…?- se le quedaron viendo tensos y con los ojos bien abiertos.
-¡Lo vi, se los juro!- dejo que el mayor lo sentara en el piso, cerca de los demás. –Yo…yo…-
-¿Estás seguro?- se animó a preguntar Choromatsu.
-¡Muy seguro!- asintió con decisión. –Fui al centro con mis amigos y uno de ellos lo vio entrar a una de las tiendas…yo…lo seguí y lo llame…- miro hacia abajo, sus puños apretándose sobre sus rodillas. –Él se volteo…se veía asustado al verme…pero corrió y lo perdí de vista entre la gente…-
-Tranquilo Totty…- Oso le palmeo la espalda, todos quedándose callados al ver al menor llorar. –…lo encontraremos, lo prometo- todos asintieron, sin decir nada más.
Fin del flash back
Choro suspiro, ninguno de ellos perdía la esperanza de que él volviera con ellos, una gran sonrisa pintada en su rostro y diciendo sus palabras graciosas. Lo habían visto tantas veces pero no podían alcanzarlo. Frunció el ceño, recordó que no hace muchos días atrás Jyushimatsu llego a la casa emocionado y muy alegre, gritando que había ganado y que había lo había visto a él entre la gente, sonriéndole y animándole en las gradas.
-"Nii-san cumplió su promesa"- el rostro Jyushimatsu se le vino a la mente, sonriendo como siempre pero con lágrimas corriendo por sus mejillas. –"Él volverá, yo lo sé"-
-¿Matsuno-san?- Choro salto, los auriculares volando junto a su celular al suelo. –Lo siento, no quise asustarte- ella se agacho, agarrando el aparato y mirándolo con una ligera sonrisa.
-No, yo…estaba distraído- el chico se levantó, rascándose la nuca.
-Me di cuenta- rio ligeramente. –Cuando dijiste que te gustaba el verde, no pensé que lo tendrías en todos lados- rio dándole el móvil y el auricular verde. Choro agarro sus cosas, metiéndolas en su bolsillo y sonriendo con nerviosismo. –Por cierto, ¿Qué haces aquí temprano?-
-Lo siento Hiroko-chan, es que…- desvió la vista. –…no puedo volver a casa todavía-
-No te preocupes, igual me gusta la compañía- abrió la puerta, haciendo pasar al chico y dejando sus cosas tras el mostrados. –Y dime, ¿pelea entre hermanos?- le dio la espalda para cambiar el cartel.
-Algo así…¿puedo contarte algo?- ella se quedó quieta, mirándolo por sobre el hombro.
-¿Eso te hará sentir mejor?- el asintió. –Pues habla- se sentó tras el mostrador, palmeando la silla a su lado. Choro suspiro, sentándose.
-¿Sabes que mis hermanos y yo somos sextillizos?- ella asintió rápidamente. –Hace unas semanas, mi segundo hermano mayor salió y…no volvió- Choro apoyo sus codos en sus piernas, ocultando su rostro en sus manos. –Me siento fatal…s-sé que en parte es mi culpa…nuestra culpa…s-sé que él p-podría no volver y que está en todo su derecho pero…- sollozo, su cuerpo temblando visiblemente. –Nos hace falta…todos lo estamos buscando…lo hemos visto muchas veces pero…¡él huye!- ella lo miro con preocupación. –T-Tengo miedo…de que él no vuelva…-
-Choromatsu…- ella apoyo su mano en su espalda, sintiéndolo temblar con fuerza. –Él volverá, los quiere mucho como para dejarlos solos-
-¿C-Como p-puedes estar tan s-segura?- levanto ligeramente la mirada.
-Porque yo lo conozco- le sonrío enormemente. –Él siempre hablaba de ustedes con mucho cariño y admiración, los tenía en un altar prácticamente- rio ligeramente. –Estoy muy segura de que él volverá con ustedes en algún momento-
-Mentira…- ella se tensó, viendo como el otro volvía a entristecerse. –Han pasado dos meses y él no volvió…no volverá- rio tristemente. –Siempre pensamos que él estaría ahí, que no importa lo que hagamos o digamos, Karamatsu estaría con nosotros…pero esta vez…si la cagamos- enterró su rostro en sus manos. –La cagamos completamente…-
-Sé que volverá con ustedes porque él me lo dijo- los ojos de Choro se abrieron de golpe. –Vino aquí hace unos días y hablo conmigo: dijo que necesitaba tiempo para sentirse bien pero que volvería- le sonrío con confianza.
-¿R-Realmente…hablaste con él?- Hiroko asintió con firmeza.
-Sip- puso su mano sobre su corazón, guiñándole un ojo.
-Yo…creo que me siento…un poco mejor- la puerta de la tienda se abrió, un grupo de chicos entrando.
-Eso es bueno- sonrío levantándose y dándole de manera disimulada un pañuelo de tela. –¡Hola y bienvenidos a Info-chan! ¿En qué puedo ayudarlos?- se acercó al grupo, sonriéndoles enormemente. Choro miro el pañuelo que la chica le dio, una temblorosa sonrisa formándose en su rostro.
Más tarde, esa noche
-Sí, ya lo sé…ya entendí…- un suspiro salió de la boca de Choro, sonriendo ante la voz preocupada del otro lado del teléfono. –Ya, perdón por no avisarte nada Totty…en estos momentos estoy volviendo a casa…si, hablaremos hasta que…- se quedó callado cuando tres hombres aparecieron frente a él. Retrocedió, deteniéndose al ver de reojo que lo tenían rodeado. –Lo siento Totty, tengo que cortar- guardo el celular rápidamente.
-Danos todo lo que tienes y consideraremos no acerté daño- gruño uno de ellos. Choro no se lo pensó, corriendo e intentando esquivarlos, arrepintiéndose cuando sintió un tirón del cuello de su remera y pronto se encontró en el piso.
-Mala idea chico- Choro se acurruco en el piso, tapándose la cabeza con los brazos y sintiendo las primeras patadas en su cuerpo. De la nada, los golpes se detuvieron. Pudo escuchar pasos rápidos y gritos. Su cabeza adolorida fue dejada sobre algo firme pero blando.
-Matsuno-san…Matsuno-san…- la voz se oía ligeramente lejana. –Choromatsu…¿estás bien?-
-Hiroko…- entrecerró los ojos, sintiéndose cansado. Todos los demás ruidos se oían lejanos. –T-Tengo…sueño-
-Lo sé- ella le sonrío. –Duerme tranquilo, estas a salvo- Choro asintió, sintiendo las caricias que ella le daba en el cabello. Respiro profundo, cerrando los ojos y dejándose llevar a los brazos de Morfeo.
