Mica: Nos estamos acercando al final ^_^. Espero que este capítulo les guste, nos vemos y ¡adiós! XD


Osomatsu e Ichimatsu entraron a una tienda, escaneando a las personas a su alrededor.

-¿Seguro que están aquí?- pregunto el menor, quien tenía las manos en sus bolsillos y su barbijo puesto.

-¡Claro que lo estoy!- se cruzó de brazos, fingiendo estar ofendido. –Esta es su tienda favorita y si no está en casa, tiene que estar aquí- se acercaron al mostrador, enarcando una ceja: una chica estaba sentada detrás, sus brazos cruzados sobre la mesa y su rostro enterrado en ellos. Parecía…dormida. –Oye…- Oso acerco su mano y le palmeo la cabeza ligeramente, intentando despertarla.

-¡YO NO FUI!- se levantó de golpe y gracias a ese brusco movimiento, se fue para atrás. Agito los brazos, en un triste intento de recuperar el equilibrio, pero termino chocando su nuca contra el piso. –Auch…- murmuro con sus manos en la zona golpeada. Oso hizo una mueca, mientras que Ichi escondía con su barbijo una sonrisa de burla.

-Lo siento, no fue para asustarte- una mano apareció frente a los ojos de la chica.

-No es ningún problema- Hiroko acepto la mano y se levantó lentamente. –Yo no debería estar durmiendo en el…trabajo…- quedo sorprendida al levantar la vista y verlos. –¡M-MATSUNO-SAN!- intento dar un paso hacia atrás, sus pies torpes tropezando con la silla aun tirada en el piso.

-Tranquila…- Oso la sujeta rápidamente, sonriéndole ligeramente.

-L-Lo siento…- se suelta del agarre y con las manos temblorosas, se agacha para poner bien la silla. –L-Lo siento m-mucho, n-no suelo ser tan torpe…- empezó a balbucear cosas sin sentido, jugando con sus dedos de manera nerviosa. Cerró la boca al sentir una mano sobre su cabeza, revolviéndole un poco el cabello.

-No te preocupes- Oso le mostro una gran sonrisa. –Todo el mundo tiene un mal día-

-M-Mucha razón- rio ligeramente. –Y…¿Qué los trae por aquí, Matsuno-san?- pregunto sentándose, esta vez un poco más tranquila.

-Somos Osomatsu e Ichimatsu…no es necesario el "Matsuno-san"- el mayor se encogió de hombros. –Buscamos a nuestros tres hermanos…¿has visto a aluno de ellos?- le sonrío.

-He…pues…etto…- se froto el brazo con nerviosismo. –Mi hermano tenía una convención en el centro y bueno…me prohibió ir por no dormir durante los últimos meses…así que ellos se ofrecieron a ir y él acepto- dejo escapar un profundo bostezo, sus últimas palabras sonando adormiladas. –Así que hoy…son sus ayudantes…y no sé a qué hora…ellos volverán- se refregó ligeramente los ojos, le estaba empezando a costar mantenerlos abiertos.

-Oye…no te ves muy bien- Oso hizo una mueca.

-Estoy…bien- le sonrío sin energía. –Lo mejor será que cierre, ya es hora del almuerzo y…tendría que apurarme un poco…dentro de poco empieza…mi turno en el restaurante- murmuro levantándose lentamente, notando en ese momento que ya no había nadie además de ellos en la tienda. Los hermanos se miraron entre ellos, para después observar a la chica con mano temblorosa cerrar con llave la puerta del lugar. Guardo las llaves en su bolso, parándose derecha y dándoles una gran sonrisa a los hermanos.

-Se parece…a él- ambos hicieron una mueca ante el gesto falso, el rostro de su hermano desaparecido viniéndoseles a la mente.

-M-Me tengo que ir chicos- bostezo, tapándose la boca con ambas manos. –Lamento…que ellos no estuvieran aquí- parpadeo repetidas veces cuando su vista se empezó a nublar.

-Oi…- Ichi, siendo el más cercano, estiro los brazos y la sujeto lo mejor que pudo, evitando su caída. Las piernas de Hiroko temblaban con fuerza, mientras sus ojos amenazaban con cerrarse en cualquier momento.

-L-Lo siento…Karamatsu Nii-san- murmuro con una triste sonrisa. Con un suspiro tembloroso, su cuerpo entero se relajó y cayó. Ichi, estático, se dejó caer de rodillas con la chica inconsciente entre sus brazos. Ambos quedaron en silencio, sin prestar atención a los ojos que se posaban sobre ellos. Oso, con la vista baja y los ojos cubiertos por su flequillo, se agacho al lado de su hermano.

-Vamos Ichimatsu…- la subió a su espalda y se levantó, empezando a caminar. El de morado parpadeo, reaccionando y levantándose.

-¿A dónde vamos?- pregunto cuando alcanzo a su hermano, acomodándose el barbijo con la mano algo temblorosa. Ichi gruño cuando no recibió respuesta pero se mantuvo en silencio, escuchando a la chica murmurar cosas al azar.

Salto de escena

Hiroko sintió como lentamente sus sentidos volvían, su cuerpo se sentía pesado y su cabeza le estaba matando. Respiro profundo, parpadeando rápidamente para aclarar su vista.

-¡NII-SAN!- sus ojos se abrieron enormemente cuando los recueros la invadieron, sentándose rápidamente pero arrepintiéndose al sentir una punzada en la cabeza.

-Veo que despertaste- Hiro estaba sentado a su lado, de brazos cruzados y con el ceño fruncido.

-Onii-chan…- se miraron fijamente, hasta que él suspiro.

-Confié en ti, Hiroko- ella hizo una mueca ante la tristeza en la voz de su hermano. –Confié en tu palabra de que estabas bien…que podrías terminar la semana-

-Lo siento…- murmuro.

-Lo sé…pero eso no arregla nada- negó con la cabeza. –No volverás a trabajar hasta que estés totalmente bien, ¿soy claro?- ella asintió rápidamente.

-¿Qué es eso?- enarco una ceja al escuchar gritos.

-Son Karamatsu y sus hermanos- ella se tensó. –Ellos fueron con Chibita y él me llamo a mi…vine urgentemente y…ellos vieron a Karamatsu conmigo- Hiro se rasco la nuca, dejando escapar un profundo suspiro. –Han estado peleando desde entonces, Chibita intenta detenerlos pero no le está yendo muy bien- observo como su hermana se levantada y prácticamente abría con fuerza la puerta, caminando a paso veloz hacia la sala.

-¡Eres un maldito!- Oso era sostenido por sus hermanos, mientras que Karamatsu estaba encogido prácticamente contra la pared y parado detrás de Chibita.

-L-Lo siento…- Kara tembló, haciéndola reaccionar.

-¡B-Basta, por favor!- se interpuso, moviendo las manos frente a ella con nerviosismo. –Esto no tiene que ser así, yo…-

-¡Tú no te metas!- el mayor logro liberar una de sus manos, utilizándola para empujar a la chica a un lado. Hiroko quedo sentada ahí, viéndolos con gran sorpresa. Sus puños se empezaron a cerrar, al mismo tiempo que su ceño se fruncía lentamente.

¡PLAFF!

Todos quedaron en silencio, escuchándose tan solo la respiración agitada de la cica.

-¡ERES UN MALDITO IDIOTA!- gruño con odio. –¡NO TIENES DERECHO A RECLAMAR NADA!-

-¡Es MI hermano!- gruño de igual manera Osomatsu con la marca de una mano en una de sus mejillas. –¡Por supuesto que tengo derecho!-

-¿A si? Entonces…¿Dónde estaban SUS HERMANOS cuando él estaba triste? ¿Dónde estaban cuando era molestado por compañeros de escuela mucho mayores? ¿Dónde estaba cuando estaba prácticamente delirando de fiebre?- ella apretó un poco más los puños. –¿Dónde estaban cuando el visitaba el hospital…o cuando intentó suicidarse al no soportar los abusos constantes?- no recibió respuesta. –¡No tienen derecho a reclamarle nada!- con esas últimas palabras, su cuerpo empezó a balancearse.

-¡Hiroko!- Chibita se lanzó, atajando la cabeza de la chica cuanto ella cayo.

-Little girl…- Kara se acercó rápidamente, viéndola respirar con tranquilidad.

-Escúchenme…- Hiro los miro a todos con seriedad. –…sé muy bien que no están en una cómoda situación y que tiene mucho de qué hablar pero eso no lo harán aquí- miro de reojo a la chica inconsciente. –Nos iremos ahora mismo y, mientras mi hermana es revisada, todos ustedes podrán reclamar lo que quieran y discutir cómo quiere…¿quedo claro?-

-C-Claro…- Hiro alzo a su hermana y empezó a caminar, escuchan los pasos de los demás detrás. Suspiro ligeramente, deseándole suerte a Karamatsu en su mente.