Mica: Otro capítulo y muy cerca del final ^_^

PD: Lamento el final de este capitulo pero lo demás sera para el siguiente XD


-¿Cómo esta…?- Kara se levanto rápidamente, acercándose al mayor apenas abrió la puerta.

-Ella está bien, débil por la falta de alimento y sueño- se rasco ligeramente el cuello, dejando escapar un suspiro. –La…La mantendrán esta noche aquí-

-¿Que? ¿Por qué?- Chibita se cruzó de brazos.

-Le darán las vitaminas y nutrientes que le faltan mientras duerme- miro por sobre su hombro, sus ojos fijos en su hermana dormida.

-Yo…- Kara abrió la boca, cerrándola cuando el otro negó con la cabeza.

-Ve con ellos- puso sus manos sobre sus hombros, mirándolo con una sonrisa pero con seriedad. –Sé que quieres quedarte aquí a cuidarla pero no puedes, tienes que resolver las cosas con ellos- miro a los hermanos del menor, quienes se mantenían alegados y moviéndose con nerviosismo.

-P-Pero…- apretó los puños.

-Ella te va a necesitar…nos necesitara a todos- llevo su mano a la mejilla contraria y la acaricio con cariño. –Pero tú necesitas, antes que nada, arreglar las cosas con tus hermanos y recuperar a tu familia-

-¡No pienses tonterías, idiota!- hablo Chibita al ver que el otro quería oponerse. –Necesitaremos tu total atención en cuanto despierte- se cruzó de brazos.

-Está bien- asintió, suspirando con resignación. –Yo…me iré y…¿nos vemos mañana?-

-Tenlo por seguro- le beso la frente, viendo al chico alegarse a paso lento. –Espero que las cosas entre ellos se solucione-

-Y yo espero que ese montón de idiotas no vuelva a meter la pata- gruño con el ceño fruncido.

… … … …

-¡NO TIENEN DERECHO A RECLAMAR NADA!- el rostro de aquella chica no desaparecía de la mente de ninguno de los cinco Matsuno. Los sextillizos entraron en silencio a la casa, sentándose todos en el piso y con la tensión rellenando la habitación. Nadie sabía que decir o hacer. –¿Dónde estaban cuando intentó suicidarse…?-fruncieron el ceño ante esas palabras que hacían eco en sus mentes.

-Karamatsu…- Oso se relamió los labios, sin saber cómo continuar.

-¡Lo siento brothers!- se quedaron en silencio, viendo con gran sorpresa al chico. Kara estaba arrodillado, sus puños apretados sobre sus piernas y tenía la cabeza baja, los ojos firmemente apretados. –J-Jamás quise que todo esto pasara…no quería causar ningún problema…yo solo…- trago con fuerza. –…quería que ustedes fueran felices…- esa frase basto para romper sus corazones y hacerlos reaccionar.

-¡IDIOTA!- Kara se sobresaltó, temblando ante el sonido de las manos de su hermano mayor chocar con fuerza contra la mesa que tenían en el medio. –¡AGH!- se revolvió el cabello con desesperación. –¡¿Cómo mierda puedes decir todo eso?!-

-¿Cómo puedes disculparte…cuando la culpa la tenemos nosotros?- Totty murmuro lentamente.

-¿Cómo puedes esperar que seamos felices…si tú no estás con nosotros?- Choro apretó la tela de su buzo.

-Bakamatsu…- Ichi desvió la vista. Jyushi, extrañamente, se quedó en silencio y con la vista baja.

-¿He?- ladeo la cabeza, mirando a sus hermanos con curiosidad.

-Escucha…- Oso suspiro, intentando calmarse. –…somos los peores hermanos que pueden existir…lo sabemos y eso se tiene que recalcar en esta situación- lo miro con el ceño fruncido. –Quiero que te graves esto de manera permanente en tu maldito y terco cerebro…- se levantó y se le acerco, arrodillándose frente a él y agarrándole de los hombros. –…nada de esto es tu culpa, es nuestra. Nosotros fuimos los que no supimos cuidarte y no ver que tan importante eras para nosotros-

-¿Lo…Lo soy?- sus ojos brillaron con ilusión.

-¡Por supuesto que lo eres!- esta vez fui Choro quien se acercó, mirándole a los ojos con decisión. –Nos volvimos locos buscándote y ¿todavía lo preguntas?-

-Karamatsu Nii-san…te extrañamos mucho- sintió como Totty los abraza por la espalda, sus manos aferrándose a su ropa. –No vuelvas a irte…no puedes dejarnos de esa manera-

-Yo…los extrañe- murmuro lentamente. Sintió un golpe en su nuca, seguido de rápidamente una mano que le acariciaba el cuero cabelludo con dulzura. Kara miro de reojo, sonriendo con cariño al ver que había sido el chico vestido de morado.

-Nosotros también…- hablo el gato psíquico en brazo de Ichi.

-¡NII-SAN!- Jyushi se les abalanzo. Oso y Choro se corrieron rápidamente, Kara dejando escapar un ligero bufido al sentir el cuerpo ajeno chocar contra el suyo. Jyushi lloraba a moco tendido, abrazándose a su cuerpo y enterrando su rostro en su hombro. Kara le palmeo la espalda con dulzura, su otra mano agarrando la del morado y sintiendo al menor de todos apretarlo con un poco más de fuerza.

-¿En serio intentaste…?- la voz de Choromatsu rompió el silencio. Ninguno quería hacer aquella pregunta pero necesitaban saberlo.

-Si…- no serviría de nada mentirles, no en ese punto. Los miro de reojo, viéndolos tensarse en sus lugares. –Fue hace unos años…Chibita, Hiro y Hiroko fueron quienes me salvaron…- sonrío con cariño. –Tomaron turnos durante todo un año para no dejarme solo en ningún momento- se rio ligeramente. –No me han dejado solo…nunca- los miro a los ojos, una mirada decidida. –Y espero que no les moleste pero yo no pienso abandonarlos-

-No te lo íbamos a pedir- negó Oso rápidamente. –Ellos son buenos…además, ella nos abrió los ojos- desvió la vista, su manos acariciando de manera distraída la mejilla antes marcada. –Con un muy buen golpe que gustaría agregar- sus risas llenaron por un momento la habitación.

-Iremos contigo a verla mañana, ¿te parece?- Totty se separó y lo miro con una gran sonrisa en su rostro.

-¿En serio?- sonrío con emoción.

-Claro- Oso le guiño el ojo con diversión. –Ella y su hermano son tus amigos-

-Además de que te cuidaron- Choro se rasco ligeramente la nuca. –Les debemos mucho…además de una disculpa por gritar y hacer desastre en su casa-

-Cierto…me había olvidado de eso- el mayor suspiro.

-¡Gracias!- les sonrío con alegría. –Mejor comamos algo- Kara rio, levantándose de un salto. –Tengo mucha hambre~-

-Igual yo- Ichi se levantó también junto a los demás.

-¿Sabes cocinar?- Totty enarco una ceja.

-¡Por supuesto que sí! Me ofende que pienses lo contrario, my dear brother- les sonrío con diversión.

-¡Comida!- Jyushi salto con alegría, sus brazos rodeando el cuerpo de Kara y cargándolo sobre su hombro como si nada.

-¡Hey!- entre risas se dirigieron a la cocina, por primera vez en meses los seis hermanos juntos y sonrientes.

A la mañana siguiente

-Karamatsu Nii-san, ¿A dónde vas?- pregunto Totty al verlo ponerse unas zapatillas negras. Vestía una remera negra con una calavera azul en frente, jean y una campera azulada.

-Iré a comprar unas cosas- reviso rápidamente sus bolsillos, verificando tener todo en su lugar. –Hiro me aviso que su hermana saldrá para el medio día, así que Chibita le preparara el almuerzo y yo comprare lo que necesita-

-Pensé que habías roto tu teléfono- Choro ladeo la cabeza, confundido.

-Lo hice- sonrió con nerviosismo. –My dear Ichimatsu me dio el suyo- saco el móvil morado de su bolsillo, volviéndolo a meter. Ichi se encogió de hombros ante la mirada que le dieron sus hermanos, restandole importancia y abrazando con un poco más de fuerza al gato que tenia entre sus brazos.

-Está lloviendo afuera…- Oso se le acerco, extendiéndole un paraguas. –¿No quieres que vayamos contigo?-

-No será necesario- negó rápidamente, agarrando lo que su hermano le daba. –Me encontrare con Hiro y la iremos a buscar- se rasco con nerviosismo la nuca. –Espero que no les moleste pero…haremos el almuerzo aquí-

-No será ningún problema- negó el otro. –Nosotros hicimos desastre en su casa, es lo menos que podemos hacer- llevo su manos a la nuca de su hermano, juntando sus frentes. –Solo…cuídate y vuelve pronto-

-¡Lo hare!- le sonrío con energía, dando media vuelta y agarrando sus llaves. –¡Volveré pronto!- cerro la puerta. Dejaron escapar un suspiro colectivo, tranquilos con aquellas últimas palabras. Oso se acercó a sus hermanos y apenas su trasero toco el sillón, alguien toco la puerta.

-Ve tu- empujo a Choro, quien cayó del sillón y lo miro con el ceño fruncido.

-Idiota…- lo piso con fuerza, sonriendo y caminando hacia la puerta al escuchar las maldiciones del mayor. Abrió la puerta y…se encontró con quien menos esperaba en esos momentos. –¿Hi…Hiroko?-

-Hola…- murmuro con una temblorosa sonrisa. Estaba mojada de pies a cabeza, abrazándose a sí misma y temblando con fuerza.