Segundo día de la semana Solangelo.
Ahora es algo respecto a las familias de uno de los dos.
-¿Se puede saber por qué tu novio está bailando con un esqueleto?- retronó la voz de Hades.
-Es una larga historia- se arregló para contestar un Nico sorprendido.
Había una misión encomendada al hijo de Hades, y el rubio se obstinó en acompañarlo. No era tan difícil como podía parecer. Sólo debía ir al Inframundo, conseguir cierto fruto del jardín de Perséfone y volver. Simple.
Pero todo se complicó por culpa del hijo de Apolo.
En primer lugar, Will le prohibió ir en un viaje sombra. No era que creyera que Nico se derretiría en un charquito de oscuridad. Ya se había recuperado y era totalmente capaz de cuidar de sí mismo. Pero Will quería ver cómo se las ingeniaba sin sus habilidades.
Usaron el método de Orfeo. Will era hijo de Apolo después de todo… pero se negó a cantar, y luego de unos pucheros convenció a Nico de hacerlo.
Di Angelo tenía la voz de un ángel (nótese la redundancia). Y aunque no pareciera, Solace sabía que a su novio (amaba decirle así) le encantaba la música.
Lo había visto cantando tímidamente las noches de fogata, ocultando su voz bajo el ruido del coro de sus hermanos. Y casi siempre lo encontraba haciendo algún ritmo con sus dedos, lapiceros o cualquier cosa que llegara a sus manos. (Algo que cualquiera confundiría con la hiperactividad).
Llegaron a la entrada y se encontraron con Cerbero, la espada de Nico apartaba a las almas que se cruzaban. Pero entonces una idea llegó a la mente del pelinegro, quien decidió cobrárselas con el rubio. Minutos más tarde, un Will cubierto de baba y un Nico satisfecho se dirigían al palacio de Hades.
Era la primera vez que el hijo de Apolo iba al Inframundo, lo cual usó Nico a su favor, haciéndole creer que para pasar debía jugar con Cerbero…
Un sonido de aleteo se escuchó y ambos se pusieron alerta. Pronto visualizaron a Alecto acercándose.
-¿A quién tenemos aquí?- susurró con voz áspera
Nico iba a contestar (una respuesta del tipo: "Lárgate"), pero algo lo distrajo.
Una sensación cálida lo recorrió desde la punta de sus dedos y las mariposas esqueléticas volvieron. Will había cogido su mano y entrelazado sus dedos.
Tartamudeó.
-E-em
-¿Buscas a tu padre?- Y antes de que pudiera siquiera procesar la pregunta, Alecto los llevaba en sus garras.
Al aceptar la misión no había considerado que podía encontrarse con Hades, por lo que repentinamente entró en un pánico sin sentido, preguntándose qué opinaría al conocer a Will.
Mientras tanto, Will estaba más ocupado en controlar las náuseas del vuelo inesperado que en asumir que pronto conocería a su suegro.
Cuando aterrizaron, una figura los recibió, mas no era quien imaginaban. Era Perséfone.
Su relación con Nico no era tan mala. Algo tensa, sí. Pero había mejorado desde que habían descubierto cosas en común, como cuando se aliaron contra los cereales de Deméter (otra larga historia).
Sin perder mucho tiempo, le explicaron lo que necesitaban.
-¿Un fruto cualquiera? ¿Solo eso?- Perséfone inquirió y ellos asintieron- … Está bien, solo quiero una cosa a cambio.
Ambos mestizos se prepararon para escuchar su petición.
-Bailen- los sorprendió diciendo.
Se miraron. No podía ser algo tan simple, ¿verdad?
-Es aburrido aquí, quiero algo de entretenimiento- aclaró ante sus caras de incredulidad. Chasqueó los dedos y apareció un tocadiscos antiguo que empezó a sonar.
Lentamente y sin decir nada se acercaron. Will miró a Nico a los ojos como pidiendo permiso. Nico asintió levemente y Will lo sujetó alrededor de la cintura. Nico estiró sus brazos para rodear el cuello de Will.
Empezaron a moverse torpemente al son de la música. Ambos se sonrojaron y empezaron a dar vueltas al ritmo de un vals.
Es fácil olvidarse de todo lo demás cuando te pierdes en la mirada de quien amas. Es como si el tiempo se detuviera y el silencio se hiciera presente, solamente interrumpido por el sonido de sus corazones latiendo al unísono.
Eso les pasó cuando empezaron a acercarse, sus labios estaban a centímetros…
Perséfone se aclaró la garganta y eso los trajo de vuelta a la realidad.
-Bueno, solo debo decirles… que bailan terrible- finalizó Perséfone con una pequeña sonrisa formándose. Ordenó a los esqueletos que vigilaban las puertas que se acercaran- Bailen con ellos.
-Will, tú primero- lo empujó Nico
-No gracias, te cedo el puesto- replicó Will
-No, no, el honor es todo tuyo…
Abrió la boca para replicar pero la cerró a ver a Perséfone irritándose. Camino hacia el esqueleto con paso indeciso y titubeó sobre lo que debía hacer.
El esqueleto se movió tan pronto como empezó la música y bailó, prácticamente guiando a Will.
Esta vez era una canción alegre y muy movida. Parecían profesionales dando vueltas y hasta hicieron una pirueta.
El hijo de Hades estaba tan ensimismado que no se dio cuenta cuando su padre llegó, hasta que se escuchó su voz:
-¿Se puede saber por qué tu novio está bailando con un esqueleto?
-Es una larga historia.
Después de explicar todo, preguntaron si ya eran dignos de llevar una fruta de su jardín, a lo que ella simplemente asintió.
-¿Para qué necesitan una fruta?- preguntó Hades.
-Es solo para una misión.
Silencio.
Luego de un rato, Nico preguntó lo que pensaba.
-Y… ¿cómo sabías qué… conocías a…emm… sobre Will?
Al oír su nombre, Will lo miró, luego a Hades y de nuevo a Nico.
-Eres hijo de…
-Apolo- completó Will, al notar que Hades lo observaba.
-Bien, entonces ¿es cierto?- Will y Nico se miraron. Nico se puso rojo y Will balbuceó- ¿Son novios?- terminó la pregunta, ya innecesaria, pues sus reacciones confirmaban todo.
-Sí- respondieron al unísono.
-Will, ¿verdad?- Hades frunció el ceño mirándolo fijamente.
-Sí, Will, Will Solace- asintió.
-Pareces un buen chico- Hades se relajó y añadió- más te vale cuidarlo, ¿entendiste?
Will se relajó- S-sí señor- mientras jalaba a Nico a su lado y pasaba un brazo sobre sus hombros.
-¿Cómo lo sabías? Sobre nuestra relación quiero decir.
-Es…
-Lo dijo Afrodita, no deja de hablar de ustedes- interrumpió Perséfone, que había estado callada todo ese tiempo- Al parecer, son muy tiernos juntos para ella.
-¿Afrodita?- preguntaron hablando al mismo tiempo.
-Afrodita -confirmó Hades
¿Historias largas y cursis? ¡¿Qué me está pasando?!
