Antes de nada, siento el retraso, pero me están machando en las prácticas de mala manera, he llegado muerto a casa y los fics lo han sufrido XD.

danex19, Claro que habrá SwanQueen, esa es la idea. Sí, son los personajes de Castle XD.

Gorgino, aquí tienes otro cap, y pronto otro de SwanQueen is Endgame.

Kykyo-chan, lo cierto es que Emma siempre se ha mostrado más pasional, y eso no cambia. Las reacciones son frías, pero muy intensas.

Bueno, Love. Henry siempre ha sido un poco suyo. A veces le adoro, y a veces le odio con todas mis fuerzas.

Bueno, Shana, lo cierto es que no descarto volver a ver a Castle y Beckett. Son personajes interesantes, y si hay alguna relación con la policía, quizás aparezcan.

Beckett VS Mills, ¿Eh? Mejor que Batman vs Superman, seguro. Ya veremos, Vainilla47.

Lo siento, 15marday, pero no conozco a Rizzoli & Isles, no he visto esa serie. El capítulo responde a tu pregunta.


Emma Swan

Me resultaba difícil de creer lo que mis ojos estaban viendo. La casa era exactamente igual a la que Regina tenía en Storybrooke. Como si la hubiesen arrancado de donde se encontraba, y la hubiesen dejado allí. A excepción del cuarto de Henry, toda la casa estaba igual que la primera vez que me había decidido a poner un pie en ella.

_ Pero… ¿Cómo?_ Pregunté, mirando a la reina.

_ Storybrooke se creó en parte copiando cosas del exterior. Y parece, que mi casa no estaba lejos. Hay quién diría que es recordar el pasado innecesariamente, pero la casa está barata, y no tendría que redecorarla.

_ A mí me parece bien._ Dije, finalmente, encogiéndome de hombros._ Siempre me ha gustado tu casa. Mientras pueda tener una habitación.

_ Sí, supongo que podemos acondicionar el cuarto de invitados._ Dijo, mientras miraba al agente inmobiliario, que en ese momento hablaba con Henry. Se dirigió a él y habló, con claridad._ Me quedo la casa.

Lo siguiente, fue realmente agotador. Regina no paró hasta aplastar la confianza del vendedor y obligarle a darle la casa por un setenta por ciento del precio que pedía en un principio. Cuando la reina se ponía a negociar, que corriesen aquellos que pensaban que podían negarle pagar lo que ella quisiera.

Aquella noche, dormí por primera vez en la habitación nueva que tenía. O al menos, lo intenté. La cama era increíblemente cómoda y, a pesar de ello, no podía dormir. Daba vueltas y vueltas, sintiendo que me faltaba algo, hasta que me di cuenta de lo que se trataba.

Me puse en pie y mis pies me llevaron hasta la habitación de Regina, que se encontraba también dando vueltas sobre la cama. Las sábanas habían terminado por separarse del colchón en ese arrebato de la bruja, que finalmente se volvió hacia mí cuando se percató de mi presencia.

_ No puedo dormir sola._ Le dije, sin más.

_ Yo tampoco._ Reconoció la morena, haciéndose a un lado._ Vamos, túmbate.

Me tumbé a su lado, y noté cómo me rodeaba con los brazos. No le di importancia, ya que ese gesto suyo me hizo caer rendida. Estaba claro que lo que habíamos pasado nos había afectado, incluso con nuestro corazón fuera del pecho.

Una semana después.

Regina Mills

Estaba terminando los últimos detalles de mi currículum, cuando el teléfono decidió sonar. Guardé el Word en el que estaba trabajando y lo cogí. Una voz conocida me saludó al otro lado.

_ Buenos días, Zelena._ Saludé, llevándome mi café a los labios._ ¿Qué tal estás? ¿Te va todo bien?

_ Esto de la alcaldía es una locura._ Me contestó. Sonaban pitidos por todos lados._ No sé cómo te las apañabas.

_ Talento natural, querida._ Sonreí un poco._ Tranquila, le cogerás el tranquillo. Y si no, puedes pedir ayuda. ¿Hay alguna catástrofe de la que tenga que enterarme?

_ Sólo de tu hermana y lo mucho que te echa de menos._ Suspiré silenciosamente._ ¿Cómo estás?

_ Esto bien, tranquila. La vida con Emma y Henry me gusta._ Reconocí, bebiendo el café. Los estaba observando jugar a la consola._ ¿Qué tal está la pequeña Robin?

_ Está dormidita._ Se percibía la alegría en la voz de Zelena._ Me ha costado una gran batalla que se durmiese.

_ Es un amor, ¿Verdad?_ Pregunté, pensando en lo que en su día compartí con Henry.

_ Sabes que sí._ Escuché lo que parecía un gruñido._ Regina, tengo que dejarte, hablamos pronto, ¿Vale?

_ Claro, llámame si necesitas algo._ Le dije, colgando.

Emma Swan

Desearía poder decir que había vencido a mi hijo incontables veces jugando con la consola, pero lo cierto es que, con todo, estábamos tremendamente igualados. Henry parecía conocer mis puntos flacos y los aprovechaba mejor de lo que yo quisiera admitir. Y allí estaba, una vez más, la pantalla que indicaba mi derrota. De acuerdo, Emma, apestas jugando a Uncharted, apúntatelo.

_ ¡Regina!_ La llamé, viendo que se acercaba._ Sálvame de tu hijo. Es un asesino despiadado que ha llenado mi cuerpo de plomo más de un centenar de veces.

_ No serían tantas si no fueses tan manca, mamá._ Dijo, lanzando una risotada.

_ ¡Cállate!_ Le espeté, fría.

_ Quizá deberíais jugar a un juego que no consistiera en mataros el uno al otro. No es sano._ Dijo Regina, negando con la cabeza.

_ ¿Y por qué no juegas tú, mami?_ Le preguntó Henry, extendiéndole el mando.

No, eso decididamente no iba a pasar. Regina no iba a jugar a la consola. No era de esa clase de madres. Sin embargo, y para mi sorpresa, Regina cogió el mando y se quedó mirándolo.

_ Bueno… supongo que podría probar._ Admitió, tocando los gatillos con curiosidad._ Si el juego no trata sólo de llenar del plomo a todo lo que ves.

_ Claro, mami, tengo un juego que te va a encantar._ Auguró Henry. Yo dudaba que hubiese nada lo bastante aburrido como para que a Regina pudiese gustarle.

Henry, sin embargo, con convicción, cogió "Assassins Creed Syndicate", y lo puso en el lector de la ps4. Le dijo a Regina cómo iniciar el juego y, con tranquilidad, se sentó a esperar. Y, para mi absoluta sorpresa… Regina abrió mucho los ojos mientras observaba a Evie Frye moverse por las calles. Regina no hacía nada más que eso. Pasear. Ni tan siquiera estaba corriendo. Yo no lo entendía… pero le estaban brillando los ojos.

_ Henry…_ Le susurré, para que Regina no pudiese oírme._ ¿Qué le pasa a tu madre?

_ Le encanta el Londres victoriano._ Me dijo, con una sonrisa de suficiencia._ Sabía que se iba a quedar embelesada.

Y así había sido, desde luego. Regina tenía una sonrisa de pura felicidad en el rostro mientras tomaba un carruaje y recorría las calles de aquel mundo virtual.

_ Gina…_ La llamé._ Ya es hora de preparar la cena, ¿No crees?

Regina, incrédula, observó su reloj y se llevó la mano a los labios, incrédula ante el hecho de que llevaba varias horas jugando. A mí lo que me sorprendía es que se hubiese pasado todo ese tiempo jugando sin matar a nada… ¡Era desesperante!

Regina Mills

Lo admito, me había quedado enganchada a aquel videojuego, sin poder evitarlo de ninguna manera. Empezaba a entender a Henry un poco mejor. Lo cierto es que aquellos videojuegos terminaban por arrebatarte el tiempo sin que fuese siquiera capaz de darte cuenta. Estaba preparando una cena para dos, pues Henry iba a quedarse en casa de uno de sus nuevos amigos,

Emma había estado taciturna desde que había salido. Yo, sin embargo, estaba concentrada en la salsa de tomate que estaba preparando para la lasaña. Finalmente, cuando el aroma correspondía con aquello que yo recordaba como mi salsa especial, metí la lasaña en el horno y me dirigí hacia el salón. Emma estaba mirando el periódico, fijamente.

No parecía nada fuera de lo normal, al principio. Sin embargo, cuando me fijé en lo que estaba mirando, me sonrojé. El periódico estaba llena de fotos de mujeres sin ninguna ropa que las cubriese, con números de teléfono bajo ellas. Estaba buscando… señoritas de compañía.

_ ¿Una no puede llamar a una puta sin que la miren?_ Dijo, con toda la tranquilidad y frialdad del mundo.

_ Pero… ¿Qué dices, Emma?_ Le dije, escandalizada._ ¿Cómo vas a llamar a…? ¡Es inconcebible, Emma!

_ Estoy caliente._ Se encogió de hombros._ Y no me apetece llamar a un hombre.

A mí tampoco me apetecería acostarme con un hombre, y mentiría si dijese que no me había acostado con alguna mujer. Sin embargo… aquello era absurdo desde todos los puntos que me imaginaba.

_ Apuesto a que tú también lo necesitas._ No me había dado cuenta de cómo Emma se había colocado a mi espalda, pero sentí cómo su susurros me alteraban. Sí que estaba tensa y algo caliente._ Buscaré a una chica para ti… una que te vuelva loca… ¿Me dejarías hacerlo?

_… vale…_ Dije, en un murmullo.

No lo pensé. Emma había conseguido embaucarme de algún modo y sin embargo, lo cierto es que necesitaba sentir el placer carnal que hacía tanto que me era negado. No sería la primera vez que me acostaba con alguien a quien no amaba, ni tampoco la primera que había alguien a quien sometía a pesar de que no me amase.

De hecho, iba a replicar, pero Emma había llamado ya al primero de los números. Estaba furiosa porque había cedido, pero a la vez ansiosa por apartar de mí aquellas ansias que me estaban poseyendo por dentro.

_ Nuestras acompañantes estarán aquí en media hora._ Me dijo Emma._ No te preocupes. Yo me iré a mi viejo piso. Es una suerte que aún no lo hayamos vendido, ¿No?

Bufé y me encaminé hacia mi cuarto. Tenía que maquillarme para mi "cita". Quizá fuese algo seguro, pero lo cierto es que no me veía capaz de ir a un encuentro sin estar correctamente vestida.

Emma Swan

Quizá llamar a una puta no era precisamente muy maduro. Sin embargo, mis ataduras morales habían desaparecido junto con mi corazón, y estaba caliente desde que Regina y yo nos habíamos mudado. Quizá el dormir todas las noches rodeada de los brazos de la morena tenía algo que ver. Regina bajó algo después… y me di cuenta de que en parte tenía razón. Estaba impresionante con su vestido de noche y sus sencillos pendientes. Y yo cada vez más caliente.

Las chicas, sin embargo, no tardaron en llegar. Para mí había buscado a la mujer más despampanante de todas. Una rubia explosiva de pechos grandes, que mostraba como foto una imagen de sí misma jugueteando con un helado sobre su pecho. Para Regina había buscado a una mujer más sofisticada. Era una chica pálida, de cabello azabache y ojos grises. Ella iba vestido con un traje negro y llevaba una maleta. Mi amiga la rubia, en cambio, iba con unos vaqueros ceñidos y una camiseta que, al marcarse, demostraba que no tenía sostén.

_ Bienvenidas, chicas._ Dije, tratando de sonar seductora. Ambas me miraron._ ¿Bien, nos vamos?

_ Hola._ Dijo Regina._ Entonces… ¿Tú te quedas conmigo, no?

Me sentí un poco extrañada cuando vi que tomaba el brazo de la rubia y la rodeaba con el suyo. Antes de poder reaccionar, vi cómo se dirigían a la cocina.

_ Espera…_ Dije, mirando hacia Regina.

_ ¿Pasa algo?_ Me preguntó Regina, aún tranquila.

_ No… nada._ Dije, negando. No iba a decirle a Regina que había cogido a la chica equivocada._ Bueno… vámonos.

La morena, sin embargo, no dejaba de mirar el culo de Regina y me pareció escucharla murmurar la palabra "suertuda". Me dieron ganas de darle una torta y decirle que se fuese con ellas y se montase un trío con Regina. Pero no, quería el sexo por el que había pagado.

_ ¿Ese escarabajo amarillo feísimo ese que hay aparcado en la entrada no será tuyo, no?_ Me preguntó, con desprecio.

_ No._ Dije, cogiendo las llaves del coche de Regina._ ¿No te pago por ser encantadora?

_ No._ Dijo, transparente, mientras se subió al asiento del copiloto._ A mí me pagas para que te dé bien duro.

Me mordí el labio, seguro que Regina se lo estaba pasando mejor que yo.

Regina Mills

Me estaba riendo a gusto mirando a la rubia comer. Era toda una tragona, como Emma. Sabía que ella quería que escogiese a la morena… pero al ver la maleta vi que llegaba con equipaje a la hora de llegar a la cama, y a mí en aquel momento no me interesaba. Yo había terminado de comer hacía un rato… pero ella seguía comiendo. De algún modo tenía que alimentar aquellos masivos pechos que, para mi sorpresa, parecían de verdad.

_ Me alegra que te guste._ Le dije, con una sonrisa.

_ Esto te hace ganar puntos._ Me dijo, seductora.

_ ¿Ganar puntos?_ Pregunté, curiosa.

_ Bueno… eres una cliente muy sexy._ Me dijo, provocando que me sonrojase._ Además… eres amable. Eso me gusta. Estoy harta de viejos verdes que ni siquiera me preguntan el nombre.

_ Bueno… pero te llamas Kat, es un nombre bonito._ Le dije, sincera._ Y eres muy guapa.

_ Sí, bueno… soy la típica belleza explosiva. Tú eres la clase de mujer que me gusta. Elegante… sofisticada._ Kat gruñó y yo sonreí. Me acerqué y la besé en los labios. Sabía a lasaña.

_ ¿Le acompaño a la cama, señorita Mills?_ Me preguntó.

_ Me encantaría._ Le confesé, cogiéndole de la mano.

Emma Swan

Sentía mi culo siendo acariciado por la fusta. Estaba completamente empapada. Al final me había alegrado de mi elección. Estela bien podía ser toda una zorra como persona… pero lo compensaba siendo una zorra en el catre. Su vestido de cuero, que dejaba ver sus pechos, prietos y jugosos, además me permitía ver la línea de su culo. Yo salivaba, esperando. Pero poco podía hacer estando atada. Por un momento pestañeé, y mi atroz imaginación se aprovechó de mí, sustituyendo a aquella mujer por Regina. Justo en ese momento, un azote golpeó mi nalga y grité de placer. Estaba en el infierno, y lo adoraba.