Holis! Bueno, decidí escribir por adelantado este cap debido a que veo muchos favoritos y seguidoras de este fic xDD y sobre todo por el rumbo que está tomando. Bueno, aquí está el tercer capítulo. Como ya notarán, Lynn contará sus "hazañas" antes del cap xD

Lynn POV

En el capítulo anterior presencié la pelea entre Castiel, Kentin y Nathaniel. No puede ser! Ahora todos en el instituto le tienen miedo a Castiel, ¿Estaré soñando? Si tuvimos una tensión sexual en el armario del conserje y Nathaniel nos vio, ¡Qué vergüenza! Bueno… je, debo admitir que sentí una adrenalina en mi cuerpo cuando huimos en su moto.. y después el Whisky con el Vodka, ¡Ya no soy una bebé! ¿Acaso los padres de Castiel tienen un enemigo? Mhm… bueno, no importa por ahora, ¡Lo investigaré! Sexto sentido, no me falles ahora. Me duele un poco el corazón… no quiero enamorarme… no de nuevo. Estúpido amo tsundere, ¡guau!


Capítulo 3 "Seguiré en esta farsa contigo"

Ya era fin de semana. Después de todos los acontecimientos previstos y organizados, Rosalya había decidido pasar un día en la casa de su mejor amiga, Lynn.

—Veamos…. Oh, Violetta me mandó una foto.—Suspiró la castaña, observando detalladamente la foto.

—¿Qué te mandó? Muestra.—Preguntó Rosa, acomodándose mejor en la cama de la contraria; acercándose más a ella para ver.

—"Conocí a un chico muy lindo en la clase de dibujo de los sábados. Aquí te mando una foto del cuadro que me hizo. Es tan tierno!"

—Vaya… ese cuadro es hermoso. Violetta suertuda. ¿Por qué no puedo conocer a un chico así? Que me dé detalles, me haga sentir única…

—¿Acaso Castiel no es así de detallista contigo?

Al realizar aquella obvia pregunta, un rubor apareció en las mejillas de Lynn. Castiel y ella sólo fingían ser novios, así que no había razón alguna para darse detalles. En la foto que había mandado Violetta, se mostraba un cuadro al estilo dálmata.

—Rosa… sabes bien que ese idiota y yo no somos novios de verdad.—Chasqueó la lengua, recostándose en la cama, deslizando el dedo para ver más fotografías.

—No lo sé, uno nunca sabe.—Ríe leve, acostándose al lado de ella.—Quizá… Castiel está empezando a gustarte y no quieres aceptarlo.—Suspiró, colocando ambos brazos detrás de su cabeza.

—¡Jamás!.—Se sonrojó nuevamente, negando por completo la suposición.

Sólo tenía que calmarse, no era para tanto… ¿Verdad? Aunque cuando salieron del armario del conserje, pudo sentir cómo las mariposas bailaban en su estómago.

—¿Qué más te han mandado?—Decidió cambiar de tema para no alterar tanto a su amiga.

Lynn dirigió la vista de nuevo a su celular al escuchar una vibración casi inaudible.

Su expresión en el rostro cambió radicalmente al observar con detenimiento lo que le habían mandado. Rosa, confundida por su expresión, decidió ver el mensaje. Era un mensaje de texto de parte de Amber y su trío de arpías, diciéndole que había visto a Lynn huyendo de los policías en la moto con Castiel.

—Estoy frita… y directa a la prisión….—Murmuró lo último, tragando saliva.

Rosalya rodó los ojos, resignada. ¿Por qué siempre Lynn debía ser tan dramática?

—No les hagas caso.—Le aconsejó, ya enojada de su terquedad.

…..

Lysandro y Castiel se hallaban en el garaje del victoriano, revisando la Ducatti de su padre. A decir verdad, había considerado la idea de limpiarla y llenar el tanque para poder hacer una "pequeña" competencia. Sin embargo, para llevar a cabo dicho plan, tuvo que llamar a Kentin y a Armin. Nathaniel y Alexy no contaban, obviamente.

—Entonces… ¿Por qué cambiaste de opinión?.—Le preguntó el pelirrojo, indiferente.

—Porque me atreveré a esto…—Dijo decidido, pasando el último trapo por las llantas y retrovisores.—No le digas a nadie, pero pienso demostrarle a Rosa que soy un chico rebelde.—Confesó, bastante emocionado de tan sólo imaginarlo.

—Ah.—Dijo como señal de entendimiento.

Kentin se quitó la camiseta, llenando una cubeta con agua para limpiar mejor la moto.

—Bueno, si vas a hacer una competencia, es mejor que te asegures del tanque. ¿Cierto, Armin?.—Afirmó el chico, dirigiendo la vista hacia el gamer. Este último asintió.

Le pasó otra esponja para terminar la limpieza.

—Una pregunta más…. ¿Por qué invitaste a este tipo?.—Castiel señaló a Kentin.

—Porque Kentin tiene más experiencia en esto.—Dijo Lysandro con obviedad.

Todos asintieron con la cabeza, apoyando aquél argumento.

—Yo manejo mi propia moto.—Refunfuñó.—¿Le das todo el crédito a él?.—Inquirió.

—Castiel… no te ofendas, pero te recuerdo que la policía te anda buscando porque…

—¡Me vale!—Gritó, ya enojado.—Que se coman un cerro de mierda.

—Bueno, no peleen más.—Intervino Armin, separando a ambos.

—Tiene razón. Debemos estrenar esta belleza, y no sólo por aquí.—Dijo Kentin.

—¿Por la juguetería?.—Preguntó el pelirrojo, confundido.—¿Van a estrellarla otra vez?

Lysandro agachó la cabeza, avergonzado al recodar aquél incidente.

…..

—¿Y?.—Preguntó la rubia, observando a Karla.—Debemos seguirlos, no me fío.—Argumentó, echándole un vistazo a la pantalla de su celular.—Seguro es un fugitivo.

—Amber, no te metas en esto, saldrás afectada.—Le aconsejó Karla, comenzando a preocuparse.

—Ese hijo de puta se lo merece por haber lastimado a mi hermano.—Refunfuñó a lo bajo, apretando los dientes.

—Una cosa es querer vengarse a lo tonto y otra muy diferente es meterse con la policía y querer averiguar asuntos delicados.—Profundizó la chica, ya frunciendo el ceño.

¿Y permitir que ese chico lastimase de nuevo a su propio hermano? ¡Ni hablar! Aunque le gustase Castiel, también tenía derecho a defender a su familia. Así que comenzaría con los planes.

—Tú no te metas.—Le empujó Li, indignada.—Tú no entiendes porque no eres la mejor amiga de Amber.

Charlotte sólo observaba la escena, indiferente. Karla intentó recuperar la compostura, levantándose del suelo. ¿Quién se creía ella para empujarla y tratarla mal?

—¿Acaso debo serlo para comprender la situación?—Preguntó, sacándose el mugre de su hermoso vestido.

—Basta, Karla.—La detuvo Charlotte, interviniendo.—Si no sabes, no hables. Así de simple.—Profundizó, desviando la mirada.

—¿Saben? Si Amber no fuese mi amiga, ahora misma le daría una golpiza.—Chasqueó la lengua antes de darles la espalda.

—Esa niña es un estorbo, no sé cómo le aguantas.—Comentó Li, dirigiendo la vista hacia la rubia.

—Dejen de joderme.—Murmuró, sin ánimos de levantar la cabeza.

—¿Y permitir que te metas en problemas tú sola?.—Recalcó Li, colocando una mano sobre su hombro.—Le haremos pagar caro a Castiel, ya verás.—Le animó.

Sin embargo, Amber retiró la mano de la chica, comenzando a caminar sin decir ni una sola palabra mientras observaban prendas y zapatos. Al otro lado de la tienda, en el primer piso, se encontraban Lynn y Rosalya, observando la escena.

—¿Por qué crees que hayan peleado?—Preguntó Rosa con dos bolsas de compras en la mano.

—No lo sé… pero algo me dice que Castiel está involucrado en esto.

—¿Y si quiere vengarse de él por haber lastimado a Nathaniel? Sabes que ella es capaz de todo.

—¡Hola, chicos! Regresé de mi viaje.

—¡¿Laetti?! ¿Qué hace ella aquí?

—Oigan, es mi prima, un poco más de respeto.—Reprochó Castiel, dirigiéndose a la fémina con dulces pegados a su cabeza.—Creí que estarías un poco más de tiempo en Arizona.—Le murmuró. Los demás chicos estaban detrás de él, chismoseando.

Laetti negó con la cabeza, bastante emocionada; abalanzándose hacia los brazos de su querido primo. Todos tragaron saliva, intercambiándose miradas. Armin había pasado una mala experiencia con esa chica y tenía un mal presentimiento.

En ese momento pasa Lynn. Al observar aquél abrazo tan acogedor, inconscientemente, se le caen las bolsas de compras al suelo; haciéndolas sonar.

—¿Eh? Oh, ¡Hola, Lynn! ¡Cuánto tiempo! Ya casi ni te reconocía, Je. ¿Estabas de compras? Mala, no me invitaste.—Ladeó la cabeza, haciendo un leve puchero.

—E-eh… Qué sorpresa verte de nuevo, Laetti… regresaste antes de lo previsto.

—Sí, bueno, extrañaba mucho a Castiel.—Dejó escapar una leve risita, aferrándose más al cuello del susodicho.—Sobre todo a Armin.—Dirigió una mirada hacia él, sonriéndole con picardía.

Como si se tratase de algo que se quiebra, Lynn sintió que su pobre e ilusionado corazón, de a poco se iba quebrando. ¿Por qué debía sentirse de esta forma? Si ellos sólo fingían ser una pareja. Castiel separó a la chica de él, retrocediendo.

Rosa, al ver la Ducatti del padre de Lysandro fuera del garaje, no pudo evitar sentirse más emocionada que nunca y un leve rubor apareció en sus mejillas. Lysandro la observó, más que embobado. Ya era hora de la competencia.

—Voy a pasear con la moto de mi padre, ¿Quién quiere verme en acción?

—¡Vamos, Lysandro, tú puedes!.—Le apoyó la chica, alzando una pancarta grande de color fucsia que tenía las letras impresas "Te apoyamos todos! Ánimo!"

—Ese chico sí que tiene estilo…—Musitó Laetti y de repente sus ojos brillaron como dos luceros. Rosalya la miró con desconfianza.

A decir verdad, la chica le inspiraba desconfianza. ¿Acaso era una de esas que se ilusionaban y enamoraban a cada cinco minutos? Lynn estaba cabizbaja, intentando sonreír.

Como de costumbre, Kentin agarró una bandera de pista de carreras; posicionándose al frente del chico con heterocromia. Lysandro ya se había montado en la Ducatti, colocándose el casco y los guantes; encendiendo el motor. En cuanto el semáforo indicó al color verde, emprendió la carrera. Rosalya seguía con la pancarta en sus manos, emocionada. Lynn aplaudía al igual que Castiel. Ambos se miraron.

—Poochie…—Murmuró Castiel, observándola. Aun no olvidaba el incidente.

La chica intentó evitar sus miradas cautivadoras, enfocándose en la carrera. Al parecer, todos apoyaban y le aplaudían al chico. Este último casi se estrella con un parqueadero, seguido del Mall; casi arrasando con el trío de brujas, haciéndolas sobresaltar. Ya casi cruzando la avenida, intentó poner los frenos, evitando no estrellarse de nuevo con la juguetería. Todas las madres de los niños, arrastraban a sus pequeños consigo, asustadas. Todos se cubrieron los ojos, rezando para que Lysandro no chocase con algún auto de lujo, celebridad, niño o perro. Aun así, respetaba demasiado los semáforos en rojo, intentando no chocar con ningún taxista para que le adementrase la madre. En pocos minutos, había frenado justo en la línea de meta, quitándose el casco para poder aspirar un poco de oxígeno. Todos se levantaron, haciéndole barra; en especial Rosalya. Leigh observaba la escena, sintiéndose un poco culpable. Al parecer, había subestimado a su hermano menor. Quizá…. De ahora en adelante las cosas podrían ser más diferente entre ellos.

—Esa carrera fue intensa….

—Eh… h-hola… ¿Puedo pasar?

Castiel asintió con la cabeza, dejando pasar a Lynn a su casa. Ésta última traía en su mano una bolsa de compras en donde había frituras, gaseosa y agua.

Un poco nerviosa y sintiendo cómo su respiración se agitaba al ver al pelirrojo, dejó la bolsa en la mesa de estar. Castiel la observó confundida, cambiando de tema.

—Gracias por asistir a la carrera y llevar a Rosalya contigo.

—¿Oh? Bueno, ella es mi mejor amiga y ya sabes.—Rie leve, intentando ocultar su nerviosismo.—¿Estás bien? Te noto algo agitado…—Se preocupó, acercándose.

—Estoy bien, no hace falta que te preocupes.—Desvió la mirada, alejándose de ella.

Lynn frenó de golpe, contemplándolo. ¿Qué más podría saber sobre Castiel? Primero la forma en cómo la trata, cuando la "defendió" golpeando a Kentin y después escuchar la conversación del trío de brujas en el Mall.

—Me preocupo porque soy tu Poochie.—Infló las mejillas cuan niña terca.

El pelirrojo tan sólo suspiró, agarrando la bolsa de víveres que había traído su "mascota". La dejó en la cocina, yendo de regreso a la sala. Decidió hablar.

—Castiel… creo que te quiero…. Aunque todo sea una farsa y una mentira, siento que… en verdad te quiero…—Gritó y un fuerte rubor se apoderó de sus mejillas.

Sin embargo, Castiel se quedó inerte en su sitio; más que shockeado. Bueno, debía dar alguna respuesta y acabar con esto, ¿No?

—Je, te confundes, Poochie. No me quieres, sólo te emocionas con toda esta farsa.

De nuevo, pudo sentir cómo su corazón de mascota enamorada se rompía en mil pedazos. ¿Había escuchado bien? Es decir, acababa de confesarse y encima haber tenido el valor de hacerlo, él sólo finge indiferencia.

Es cierto. Lo quería mucho, y de ello se había dado cuenta tras observarlo en la carrera. Pero… quizá… sólo era una confesión y su mente le estaba engañando.

—Entonces… ¿Estás diciendo que mis sentimientos no te importan en lo más mínimo?.—Murmuró, comenzando a derramar pequeñas lágrimas, intentando sonreír.—Si… tienes razón. Sólo estoy confundida, es todo.

—Qué bueno que lo entiendas. Gracias por obedecerme, Ja. Buena chica.—Le palmeó la cabeza, sonriéndole entre sadismo y ternura.

—Eh… bueno, que disfrutes la comida con los chicos. Felicitaciones de mi parte para Lysandro. Adiós.—Quitó la mano del chico, retirándose de allí. Sí, quizá había sido el rechazo más desconcertante de todos.


Bueno, hasta aquí lo dejo, láncenme tomates si quieren TwT pero como son 26 capítulos, todavía queda mucho para nuestra pobre Poochie, jaja… y demasiadas sorpresas con respecto al pasado de Castiel, ¿Qué hará Amber? ¿Qué sucederá con Laetti? Cuanta intensidad OwO nos vemos!