Ya llegué! Y con un nuevo capítulo, ja xD ya he dejado un poco la flojera, lo prometido es deuda. Perdón si estuve un poco inactiva en Fanfiction pero he estado estudiando como no se lo imaginan ya que en septiembre-octubre son los exámenes y necesito sacar un buen puntaje para la carrera que quiero, deséenme muchos éxitos! xD okey, ya.

Lynn POV: En el capítulo anterior vi de nuevo a Laetti… cuanto tiempo, aunque nunca me imaginé que fuese la prima de Castiel. ¿Por qué mi corazón duele tanto? Ah, ya sé! Porque ese estúpido tsundere no correspondió a mis sentimientos. Soy una ridícula. ¿Por qué estoy llorando? Estúpido amo tsundere, me las pagarás. Guau!


Capítulo 4: "Cayendo a la confusión"

Los días siguientes, Castiel y Lynn no volvieron a hablarse. Muchos chicos comentaban en el instituto acerca de la gran carrera que habían presenciado y por supuesto, Lysandro se lucía con las chicas, lo cual enojaba un poco a Rosalya. Era el pan de cada día.

Al ingresar al aula, la campana sonó; indicando la primera hora de clases. Lynn se ubicó en su respectivo asiento, observando fijamente el pupitre vacío que se hallaba en el fondo, el de Castiel. Ya estaba un poco preocupada porque él no había asistido al colegio por una semana, ¿Le habrá pasado algún accidente? O será… ¿Qué por culpa de su confesión se cambió de colegio? No, eso sólo sucedía en los shoujos.

—Miren estas fotos.—Presumió Amber, sacando de su bolso unas fotografías de ella con su vestido de baño y ropa nueva puesta.

Todas las chicas se amontonaron, casi llevándose por delante a Lynn. Ahora se encontraban en círculo, rodeando a la rubia a la vez que contemplaban más de cerca sus fotografías.

—Wow, te ves increíble Amber, te aseguro que con esas fotos, Castiel te prestará atención.—Comentó Karla sin cuidado alguno, mirando de soslayo a Lynn.

Sin embargo, la peli-castaña sólo rodó los ojos; chasqueando la lengua. Ya estaba harta de que la bruja de Amber presumiese sobre su cuerpo o sobre su delgada figura cada vez que alguien comentaba algo sobre vacaciones en Miami. Supone que el instituto sin Castiel no es el mismo. Mejor dicho, su vida cotidiana no es la misma.

En ese momento entra Rosalya con cara de pocos amigos, haciendo caso omiso a las risas risueñas y traviesas por parte de las fanáticas de Lysandro, en especial Nina.

—Ya ha pasado una semana y no dejan de hablar sobre la carrera.—Espetó Rosa, sentándose al lado de su mejor amiga.

Lynn, en cambio, ni siquiera le apoyó en su argumento aunque estuviese a favor de lo que decía. Se encontraba demasiado deprimida, y tal vez las lágrimas estarían a punto de salir… de nuevo.

Rosalya notó aquél gesto en su rostro. Sólo sonríe y le habla.

—Lynn, estás mal porque Castiel te rechazó, ¿cierto? Vamos, debes afrontarlo, no todo está perdido. Te dije que no era buena idea comenzar con todo esto del noviazgo falso.

—Ya lo sé! Sólo pensé que tal vez… habría una oportunidad.—Agachó la cabeza, notando cómo Amber alardeaba sobre sus fotografías.—Ahora Amber me echa en cara que Castiel la prefiere a ella por su cuerpo. Que Laetti se lo había dicho.—Volvió a llorar, intensificando el sonido.

La expresión de Rosalya cambió de pacifista y alegre a una de enojo total. ¿Cómo se atrevía a comparar cuerpos y decir aquellas barbaridades?

Se levantó del puesto, buscando la excusa de que debía irse a casa por un dolor de estómago. Ya tenía la solución.

—Es hora de tomarle riendas al asunto.—Dijo para sí misma, ya demasiado molesta.

—¡Espera, Rosa.!—Intentó detenerla, levantándose igualmente del puesto.

Sintió cómo alguien la había empujado a propósito, propinándole una fuerte zancadilla; haciéndola estamparse contra el suelo. Chilló de dolor, intentando respirar.

—Así que crees que con sólo decir que eres novia de Castiel, todos te van a tener miedo y respeto, ¿Eh?.—Escuchó la voz encabronada de Amber, agarrándola del cuello de la blusa y estampando su cabeza contra el suelo.

¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué de repente todas las chicas del instituto Sweet Amoris se la agarraban contra ella? No tenía la culpa de que Castiel aceptase ser su novio falso.

A decir verdad, no tenía ánimos como para pelear con la rubia y su manada. Ya sabía que todo era cuestión de acostumbrarse. Sin embargo, y muy a su pesar, esta no era la ocasión. Trató de recuperar la compostura pero le era difícil. ¿Acaso nadie estaba para ayudarla? Necesitaba socorro, un auxilio.

Sus ojos se cerraron con fuerza al ver cómo Amber levantaba su mano derecha con arbitrariedad y enojo, observándola fríamente a los ojos. Se las iba a pagar, y demasiado caro. Ya estaba encabronada con lo que le había hecho a Nathaniel.

Sin embargo, antes de que tan sólo se pudiese escuchar el estruendoso sonido de una cachetada y sentir el ardor de su suave mejilla rojiza, escuchó una voz grave y monótona a modo de intervención.

Abrió de a poco los ojos, temblorosa. Sus pupilas se iluminaron al presenciar cómo Kentin agarraba con fuerza la muñeca de Amber, empujándola a un lado.

—Gente como tú me da asco.—Espetó, observándola con suma frialdad, abrazando a Lynn de forma protectora.

—Kentin… creí que estabas enojado conmigo.—Murmuró la castaña, sorprendida.

—¿Enojado contigo? Jamás.—Ríe leve, ayudándola a levantarse.—¿Quieres que llame a tus padres? O a la directora.—Le aconsejó, mostrando preocupación.

—No gracias. Así estoy bien. Sólo… intentaba alcanzar a Rosalya, se fue demasiado rápido. ¿Qué le habrá pasado?.—Musitó lo último, observando la puerta.

Kentin acarició la cabeza de la fémina, dándole un beso en la frente.

—Si quieres te presto los apuntes.—Le sugirió de forma dulce y serena.

La chica negó repetidas veces con la cabeza, más que sonrojada. ¿Acaso su mente la engañaba de nuevo? Sentía latidos fuertes cuando estaba al lado de Kentin.

…..

Toc toc. Castiel debía atenderla, quisiera o no hablarle y darle explicaciones.

Casi estalla de la risa, quizá carcajadas a montón, al ver cómo un enfermo Castiel salía de su hogar como alma en pena. Parecía un zombie sacado de una película de comedia y suspenso. A decir verdad, el cabello de Castiel ya había sido suficiente. Rojo más rojo, daba igual a un tomate. ¿Estaba enfermo? Se tomó toda una semana.

El chico frunció el ceño al notar cómo Rosalya lo observaba sin vocalizar alguna palabra que pudiese salir de sus labios. Cierto, debía concentrarse en el tema.

Respiró hondo y habló. Debía tomar el rol de mejor amiga sobreprotectora.

—Castiel, he venido a representación de mi mejor amiga Lynn para hablarte muy seriamente.

Frunció el ceño, manteniendo la compostura.

Cruzó los brazos, recostándose en el umbral de la puerta, demasiado indiferente. ¿Qué debía contestarle? Ya tenía suficiente con escuchar a diario las noticias sobre la carrera y la competencia entre Lysandro y Leigh. Escuchó el nombre "Lynn" y su corazón dio un vuelco. ¿Señales? No, no era eso, quizá.

Pensó en la mejor alternativa y respuesta para resolver las cosas mediante diálogos.

—¿Ahora qué rumor circula por ese instituto?.—Quiso saber.

—¿Es verdad que dices que prefieres mil veces a Amber?.—Preguntó sin rodeos.—Que Laetti lo había divulgado… ahora Amber se la pasa mostrando fotografías suyas en bikini.—Añadió, ya comenzando a irritarse.

La expresión de Castiel cambió de indiferencia y neutralidad a enojo e intriga completa. ¿Por qué siempre lo involucraban en esos rumores tan ridículos?

—¡Claro que no lo dije! Mi prima es una mentirosa.—Comentó furioso.

Rosalya se mostró bastante desconcertada. ¿Cómo pudo desconfiar del pelirrojo? Aunque muestre pinta de vago rockstar, no sería capaz de herir a su mejor amiga.

—Entonces dile a Laetti que tenga más cuidado con sus palabras, ya Amber tiene el ego muy alto.—Le comentó, desviando la mirada.

Castiel asintió con la cabeza, tomándose la temperatura con ayuda del termómetro. En este momento debería estar reposando en cama. Rosalya le dio la espalda, dispuesta a irse.

—Eh… Rosalya, ¿Podrías comunicarle algo importante a Lynn?.—Le preguntó, un poco avergonzado.

—Claro, sólo dime.

—Dile que… no la culpo por lo que siente hacia mí, sé que es torpe y despistada en ocasiones.—Se encogió de hombros, carraspeando un poco.—Sólo debe darme tiempo para procesar todo esto… hace una semana que se me confesó y no quiero apresurar nada.

—Entonces…—Titubeó, algo insegura.—¿Qué sientes exactamente por Lynn? Si no lo dices con las palabras claves, no podré descubrirlo y creo que ella tampoco. Sé más claro y menos orgulloso, por favor.

—Ella es mi Poochie y tal vez… quiero dar el siguiente paso con ella.—Soltó de repente, casi muriéndose de la vergüenza por dentro.

Rosalya se sonrojó a más no poder, ¿Dar el siguiente paso? ¿Eso indicaba a…?

—Oh, entiendo… dar el siguiente paso pero sin salirse del contrato de amo-mascota.—Suelta una risita picara, ya entendiendo el mensaje.

Esta vez Castiel se había sonrojado demasiado, aunque no sabía exactamente si era por la calentura de su enfermedad o realmente comenzaba a persuadir algo más… sexual.

La pregunta de Rosalya estaba muy bien formulada y odiaba que así fuese. ¿Qué sentía realmente por Lynn? Desde que habían hecho el trato de amo-mascota adoraba molestarla en cada oportunidad que tenía.

Recordó de repente los medicamentos de la bolsa.

Irónicamente, Lynn también podría considerarse una enfermera. De nuevo un pensamiento pervertido surgió en su mente.

—Ah, también dale las gracias por traerme los medicamentos.—Sonríe, totalmente agradecido.—Se nota que sabe perfectamente qué jarabes debo tomar.

—¿Cómo no notarlo? Si ella se preocupa por ti y sólo quiere verte bien. ¿Sabes, Castiel? Lynn será distraída, quizá la típica Mary Sue que ayuda a quien no debe pero tiene buen corazón y es muy imaginativa. Admiro eso de ella.—Una sonrisa cálida se dibujó en sus labios.

Quedó en estado de Shock. ¿Cómo no lo había notado antes?

—Creo que… ya la próxima semana comenzaré a asistir de nuevo al colegio. Sólo espero que alguien no sea tan egoísta como para no prestarme los apuntes.—Refunfuñó, cruzándose de brazos. Siempre estaba de mal humor.—Quizá tú puedas darme el número telefónico de Poochie. Ya sabes, para que me preste los libros.

Rosalya le dirigió una sonrisa con suma picardía, dándole a entender que quizá no era esa su verdadera intención. De todos modos, debía cumplir su plan.

—Claro, anótalo.

….

—Entonces…. ¿No eliges el azul?.—Le preguntó Alexy a Violetta de forma desafiante, acercándose demasiado al rostro de la fémina.—Vamos, el azul expresa mucho más que una pintura. Quizá podrías inspirarte de mí color de cabello para pintar otro cuadro. O mejor, puedes pintar a Lysandro! Ganó la carrera, ¿no?

Después de las diez de la mañana, Alexy había mantenido encerrada a Violetta con él en el aula de dibujo y diseño gráfico. Necesitaba las herramientas necesarias y demasiada inspiración puesto que ya casi se acercaba el cumpleaños de Armin y debía regalarle un hermoso y llamativo cuadro.

Por lo tanto, Violetta estaba demasiado asustada debido a la cercanía entre ambos rostros. Si, le atraía Alexy pero ya comenzaba a temerle por su alegría.

—No sé qué aconsejarte, Alexy… ¿Qué sueles regalarle a Armin de cumpleaños?.—Le preguntó en un tono suave, intentando sonreírle de forma amable.

Lo meditó un par de veces. Cierto, ¿Qué solía regalarle a Armin? Bueno, a veces, para disimular que se le había olvidado una fecha notablemente importante, sólo le decía el pretexto de que su cariño de hermano era su mejor regalo.

A veces merodeaba por el Mall en la zona de videojuegos y daba pequeños saltos de alegría al ver una Xbox o un casco de realidad virtual. Sin embargo, la mandibula se quedaba completamente abierta al observar a los precios. ¿Por qué ahora todo está tan caro? Hasta la comida o el mercado, sale costoso. ¿Cuál era el regalo ideal? Tal vez le gustase los cuadros, admirar la pintura.

—Oh, allí está Lynn. ¡Lynn! Necesito que me ayudes!.—Se abalanzó hacia ella, agarrándole las manos con fuerza.

—¿Ayudarte? ¿A qué? Oh, te volviste heterosexual y ahora quieres clases.—Ríe leve.

Al decir aquello, fijó su mirada en la peli-morada quien se sonrojó sobremanera.

¿Por qué siempre debía echarle en cara, cuando tenía la oportunidad, de que le gustaba Alexy? Sabiendo perfectamente que él es gay, aunque eso podría cambiar.

Alexy, más que confundido o nervioso, negó repetidas veces con la cabeza; sentenciando su intento de broma de mal gusto. Seguidamente la jaló hacia él, empujándola; obligándola a sentarse en una butaca alta. Le susurró al oído el asunto.

El plan era bastante sencillo, hasta entretenido. Conseguir el regalo perfecto a Armin.

Lynn, después de haber escuchado cada detalle del asunto y los posibles conflictos y mecanismos, decidió meditarlo por breves segundos y dar una respuesta definitiva. Comenzarían con el plan recurriendo a demasiadas sugerencias descabelladas.

—¡¿Organizar un Maid Café?! No creo que a Armin le guste la idea, no es tan pervertido. Él preferiría… no sé… una reunión de chicas buenotas con cosplayer de chicas sexys de videojuegos.—Se encogió de hombros, recordando esos detalles.

Lynn frunció el ceño, sacando un block de notas de su mochila; comenzando a escribir y a marcar con una X grande en toda la plana, acerca de los planes que fallaban.

—¡Ya sé! ¿Qué tal una casa del terror? Haciendo alusión a Five Night's at Freddy's—Sus ojos se iluminaron, comenzando a imaginarse todo.—Podríamos organizar el ambiente, tomar los roles de los animales robóticos.—Se cruzó de brazos en pose orgullosa y victoriosa.—Y Armin podría tomar el rol del guardia de seguridad nocturno de la pizzería. ¡Es perfecto! Terror al máximo.

Alexy y Violetta se intercambiaron miradas, comenzando a ponerse de acuerdo.

—Sí, creo que puede resultar. Armin ama ese tipo de juegos.

—¡Ja, ves! Tengo buenas ideas, ¿Por qué no mejor dejas que la casi delegado Lynn Darcy haga el trabajo con las chicas y chicos?.—Amplió su sonrisa, orgullosa.

—Yo también podría ayudarte a conquistar a Castiel.

—¡¿Eh?! ¿Cómo sabes eso?!—De nuevo el sonrojó apareció, intensificándose. ¿Acaso se lo había contado Rosalya?

Alexy esboza una sonrisa de picardía, dándole un leve empujón. Vamos, en ese instituto corrían demasiado rápido los rumores aunque Peggy no le interesaba mucho los temas del amor.

—Es muy obvio. Debes ser más astuta.

—Por si te lo estás preguntando… yo… ya no siento nada por Castiel.

Abrió los ojos de par en par, completamente sorprendido. ¿Había escuchado bien? ¿Lynn se rendía así de fácil? Y todo por un rechazo desconcertante que desanimaría a cualquier chica con sueños shoujo. No, ella era fuerte y la iba a apoyar en esto.

Agarró sus hombros, dedicándole una mirada penetrante. Debía hacerla razonar.

Un silencio totalmente incómodo aunque agradable.

En verdad, era una de las pocas mujeres que lo enorgullecía por su perseverancia.

—No digas eso Lynn. Eres fuerte. Yo te ayudaré, ¿Si? ¡Vamos! ¡Tú puedes!

—No, en serio, prefiero que no te involucres en esto, Alexy. Quiero conquistar a Castiel yo sola.—Retrocedió con la cabeza gacha, muy poco convencida de lo dicho.

—Deja de ser tan terca.—Le reprochó, gruñendo un poco.—Soy tu amigo, ¿no? Si no fuese gay, tal vez saliese contigo. Eres muy perseverante y bondadosa, te admiro.

…..

—¿Five Night's at Freddy's?.—Preguntó Laetti, un poco confundida.—Ah.. ya entendí. Osea, quieren que les preste los vestuarios y el lugar, ¿cierto? Bueno, eso será un poco difícil… la pizzería de mi padre abre sólo de día, no creo que la abra a altas horas nocturnas.—Titubeó, encogiéndose de hombros. Le era indiferente a ese tipo de temas.—Pero bueno, si es por el cumpleaños de Armin creo que podría convencer a mi papá. Ah, y Castiel también ayudará. En fin, todos trabajaremos para una buena casa del susto.

—"Creo que… no es tan mala persona como yo la imaginé"

Pero… si Laetti no era mala persona como ella lo suponía o se había equivocado. ¿Por qué hubiese comenzado con los rumores de que Amber parecía modelo sacada de revista según Castiel?

"Si no fuese gay, tal vez saliese contigo. Eres bondadosa y perseverante, por eso te admiro." Habían sido las palabras de Alexy. Parece como si todos sus amigos quisieran ayudarla a reaccionar o a razonar, dándose cuenta que todo con Castiel no está perdido después de todo. Castiel… ¿En dónde estará? Quizá ya se olvidó de ella y la dejó con la correa suelta. Entonces… ¿Ya no es su Poochie?

"¿Sabes? Puede que Lynn sea torpe y distraída en ocasiones, pero es muy amable y tiene buen corazón. Por eso la admiro" pensó Rosalya en sus adentros, recordando aquellas palabras, viendo de soslayo a su mejor amiga. Ahora podía comprender mejor al pelirrojo. Él sólo… sentía… miedo.

Bueno, no era momento de pensar en un estúpido contrato de amo-mascota. Debía concentrarse en los preparativos para el cumpleaños sorpresa de Armin. De repente recordó la gentileza de Kentin al haberla defendido. ¿Qué era este sentimiento?

—Tengo bolsa de dulces. Podría ser las decoraciones, ¿no?—Sugirió Laetti demasiado entusiasmada, dispuesta a buscar la bolsa.

"Wow, Amber, te ves muy linda en esa foto con bikini" "Te ves sensacional, no eres plana como Lynn" "Castiel se fijaría más en ti si mirase esas fotos" ¿Por qué sólo se enfocan en repetir palabras superficiales dolorosas?

—Lynn, ¿Estás bien? Te noto decaída.—Le murmuró Kentin cerca del oído, acariciando suavemente su mejilla izquierda.

El sonrojó hizo su presencia de nuevo. No, esto ya no era normal. Primero se sentía confundida por el contrato que había estipulado con Castiel, y después del rechazo… ¿Quiere sentir algo por Kentin?

Pero… eso sería jugar sucio, ¿Cierto? Después de haber sufrido una semana de rechazo constante y de no haberle dirigido la palabra a su ex amo, ahora estaba segura que ya no era su Poochie. Tal vez extrañaría esos vagos momentos, momentos fugaces en los que sintió adrenalina. Adrenalina momentánea.

De repente se acercó demasiado al rostro del mayor, manteniendo a propósito un contacto visual. Quería averiguar por sí misma aquél extraña emoción que empezaba a surgir dentro de ella.

—Kentin…. ¿Tú crees en los polos opuestos?.—Fue su retórica pregunta, comenzando a incomodarse. Laetti la zarandeaba, afanándola con preparar la fiesta.

—¿Eh? ¿En los polos opuestos? Eh… no sé… es algo muy individual, ¿Sabes? Jaja.—Río un par de veces, palmeando su cabeza con cariño. Si, sólo afecto de amistad.

Meditó un poco más la situación. Estaba indefensa, sin saber qué hacer y con la cabeza en las nubes. Debía darle a Castiel una cucharada de su propia medicina. Así que… ¿Por qué no mejor devolverle el dolor? Cierto, él no sentía nada por ella. Quizá sólo la veía como un objeto.

Antes de si quiera acercarse un poco más al rostro de su amigo, Laetti frunció el ceño; notando aquél acto como algo relacionado con la infidelidad así que le silbó a ambos, llamando su atención. Les iba a mostrar la pizzería.

Si, a decir verdad, la pizzería estaba demasiado ordenada y limpia. No la mantenían como el típico desorden del armario del conserje en donde salen ratas y abundan moscas rodeando comidas o pizzas podridas. Este local era totalmente distinto.

Sin embargo, un sentimiento de nostalgia la embargó en su interior. Tan sólo observar detalladamente los dibujos en las paredes, la tarima de los animatronicos, los disfraces bien elaborados y atractivos a simple vista y un pastel de cumpleaños artificial en la mesa central.

No, definitivamente algo estaba mal. ¿Por qué sentía que esa pizzería ya la había visitado antes? Ni siquiera lo recordaba. ¿Acaso ya ha venido a una cita en este mismo lugar? Muchos recuerdos borrosos y las imágenes, impredecibles.

—¿Entonces? ¿Qué les parece? Creo que este lugar sería perfecto para planear todo. Sólo algunas telarañas, dulces, cámaras de vigilancia y listo. Los disfraces los pueden encontrar en el Backstage, por si les interesa.—Les guiñó el ojo a los cuatro (Rosalya, Alexy, Lynn y Kentin), haciéndoles una seña para que entrasen al cuartito viejo.

Nunca había imaginado que Laetti estuviese en aquellas situaciones económicas. Es decir, si había escuchado que habían celebrado el cumpleaños de una niña pobre en ese local, pero jamás pensó que los padres de Laetti fuesen los dueños.

"No, mis padres no tienen enemigos, deja de decir tonterías"

Ahora que analizaba mejor las cosas y con más detalle y determinación… Castiel jamás mencionó algo sobre esta pizzería. ¿Acaso le da vergüenza admitir este tipo de cosas? De a poco iba descubriendo más sobre su status social.

Él era… demasiado reservado, frio pero con un buen corazón. A través de esa capa de hostilidad y rudeza, habitaba un chico con buenas intenciones y dócil. No bastaba con saber información a través de su prima. Debía hacerlo directamente… aunque doliese.

"Ayudas a los demás… prefieres prestarle atención a esos dos idiotas antes que pasear con tu novio? Si eres una Mary Sue después de todo, como dijo Amber"

Ya no se centraba en el tema de fingir o de seguir con la farsa. El típico juego de disimular que andas con un chico rudo y agresivo para que te respeten.

Entonces… ¿Qué quería ella exactamente? Después de que Castiel la hubiese rechazado… ¿Debía seguir por el mismo camino? O… ¿Borrar sentimientos y fijarse en otras personas? Kentin, por ejemplo.

Observó sus labios, después intentó concentrarse en los preparativos. No podía…

—¡Está genial, Laetti! ¿Cómo funcionan?.—Preguntó Rosalya, observando a Chica.

—Bueno…. Primero debemos comenzar por las decoraciones y después arreglamos lo de los mecanismos, ¿te parece?.—Le sugirió. Sus ojos se iluminaron. Ya todo estaba planeado. La fiesta de Armin sería un éxito.

…..

Ahora Lysandro parecía una figura, un ejemplo a seguir. Sólo faltaba la estatua a su honor.

—¿Ahora juegas tennis con los de clase A?.—Preguntó Castiel con las manos en los bolsillos. Estornudó un poco, sonándose. Se había recuperado un poco del todo.

—Bueno.. Después de la carrera estuve hablando un poco con Leigh y como es el vicepresidente del club de tennis de la escuela, me dio esta oportunidad.—La sonrisa amplió al igual que su ego. Tenía todas las de ganar en un gran campus rodeado de naturaleza y piscina.

—Genial… ten cuidado porque Nathaniel es muy jodón y ya sabes, puede ordenarle a la Directora que cancele el equipo de tennis.—Se encogió de hombros, indiferente. Aunque en realidad admiraba el paisaje.

—Claro que tendré precaución! Además, ahora debo estar más tiempo en el campus. Las chicas vienen a pedirme autógrafos, jaja.

En ese momento escuchó las risas de Lynn, Rosalya, Alexy, Laetti y Kentin. El pelirrojo frunció el ceño en cuanto observó a Lynn y a Kentin agarrados de la mano mientras reían.

—¡Genial! Hay una piscina. Todo está maravilloso.—Argumentó Lynn, aspirando el aroma del ambiente. Se sonrojó al ver a Castiel.

—Mi novio es un amor. Dejó a Lysandro en el equipo A.—Halagó Rosalya más que embelesada. Si, aún estaba consciente de amar a Leigh a pesar de los roces con Lysandro.

—Felicitaciones Lysandro, te lo mereces.—Le sonríe Kentin, dándole leves palmaditas en el hombro. Observó a Castiel de reojo, dedicándole una mirada fría.—Ahora sólo falta que abran un club de natación. Ya nos estábamos aburriendo con sólo baloncesto y jardinería. Son muy… clichés. Se lo agradecemos a Nathaniel. Es el delegado después de todo.

Ambos asintieron con la cabeza, estando de acuerdo a su afirmación propuesta. Castiel sintió más enojo y un poco de… ¿Celos? Ahora todo el mundo halagaba las opiniones de Kentin. ¿Por qué le tenían tanto aprecio?

—Ojalá mi estatua fuese de chocolate, atraería a más chicas.

—Así estás bien. Ahora juegas con la clase A, estás todo el tiempo tomandote fotos con las chicas de otros salones… ¿Y Rosalya?.—Le murmuró lo último al oído, sonando picarón. Sabía perfectamente el punto débil del victoriano.

Se sonrojó un poco, dejando de lado la raqueta al igual que el entrenamiento. Es verdad. Después de la carrera, había ignorado a su amor secreto: Rosalya. A pesar de tomarse miles de fotografías con otras chicas, sólo le interesaba la novia de su hermano mayor. ¿Estaba mal?

—Ya déjala Amber, ya Laetti desmintió todo. Castiel te llamará la atención.

El pelirrojo abrió sus ojos de par en par al escuchar la voz gruñona de Amber y las voces de Li y Charlotte, intentando detener sus movimientos.

¿Ahora qué estaban tramando ese trio de brujas?

Se acercó un poco más al percibir las voces que provenían detrás de los árboles. Amber agarraba a Lynn con fuerza del cuello, casi estrangulándola.

Intentó detenerla, gritarle que dejase su ridículo juego pero no podía… no debía… Nathaniel tenía su expediente en los archivos confidenciales. Si ponía una mano sobre su querida hermana, todo se revelaría. Su pasado, su vida, relaciones anteriores, todo.

De repente las personas, directivas e incluso hasta el mismo delegado, comenzaron a llegar de a poco sólo para presenciar la inauguración del nuevo campus para abrir por fin el club de tennis.

Quizá se hubiese imaginado cualquier acto de imprudencia y madurez por parte de la rubia, como una broma de mal gusto, llamada telefónica u otro falso rumor que corrompiera la madurez social. Todo, excepto lo que hizo a continuación.

Agarrando a Lynn con firmeza del cuello y los brazos, la empujó con violencia a la piscina; cayendo de espaldas. Estaba medio inconsciente así que no podía respirar del todo bien o levantarse y nadar si quiera.

Esa había sido la gota que derramó el vaso. Castiel gruñó con rabia, dirigiéndole una mirada de odio a Amber para seguidamente lanzarse al agua con ropa y todo. Nadó con rapidez hasta ubicar a su Poochie, agarrándola suavemente por los brazos. Ya llegando fuera de la superficie, la cargó en brazos; abrazándola con ternura.

Todos los presentes observaron la escena, más que sorprendidos. La Directora sólo exigía explicaciones, amenazando al trío de brujas con palabras hirientes y que llamaría a sus padres. Lynn, de forma inconsciente, correspondió al abrazo de su pelirrojo. Murmuró "Castiel…" Si, los perros no saben nadar después de todo.


Gracias por leer hasta aquí n.n creo que es el capítulo que más me demoré en escribir X.x tuve que pensar en la trama como tal, en un desenlace… creo que me quedó bien, Ja. No sé, me esforcé mucho escribiéndolo así que espero que les haya gustado. Gracias por los favoritos y las seguidoras de este fic! Y no, Castiel ya no será tan tirano y frío con Lynn xD creo que está reconociendo el aprecio que le tiene, y bueno, Lynn… digamos que hay muchos nudos que quiere desatar por sí misma. ¿Le ayudamos? Okno. Hasta la próxima! No sé cuánto me demore en actualizar.

Nyny-chan Out.