Holi! Cuanto tiempo, jaja. Bueno, entenderán que tenía este capítulo listo desde hace 15 dias pero se presentaron muchos inconvenientes x.x waa! Lo bueno es que… el capítulo 6,7, 8, estarán ya disponibles, a más tardar. Muchas gracias por el apoyo moral y rewies! Que disfruten el cap!

Lynn POV: esto es horrible! En serio quiero morirme. ¿Por qué precisamente tenía que aparecer Castiel? Y con ese duo de cotorras chismosas. Aunque la buena pregunta es… ¡¿Qué haré con la confesión de Kentin? No, alto, más bien yo me confesé, y todo para escapar de lo que siento por ese pelirrojo… bueno, no me rendiré, al menos un brillo de esperanza, guau!


Capítulo 6:

"Aun no me acostumbro"

—Te lo dije, Castiel. No conoces a Lynn. Parece una bomba queriendo atraer a chicos. Ese es tu plan, ¿cierto? Claro, como Castiel te rechazó, fuiste directo hacia Kentin para apoyarte a él. ¿No crees que estás siendo demasiado injusta?!—Habló Karla en defensa de Castiel, colocándose en frente de él; enfrentando a Lynn. Castiel sólo escuchaba la discusión, cabizbajo.

Lo único que podía sentir la pequeña Poochie era miedo, un ligero miedo que recorría toda su columna vertebral, incapaz de postular algo o argumentar cosas que ya le parecían vastas e inútiles. Castiel, mientras, guardaba sus duras manos en sus bolsillos, desviando la mirada. Decepción. Eso era lo que estaba sintiendo en ese instante. Nina presenciaba todo, sintiéndose algo culpable. Jamás hubiese querido que esa pareja terminase discutiendo por simples caprichos. Lynn sintió un leve escalofrío y sus frías manos se volvieron aún más cálidas, tocándose las mejillas.

—¡Ya dejen hablar así de ella! ¿Qué se creen ustedes, par de zorras? Claro, como no tienen pareja para celebrar el White Day se desquitan con los demás, arruinándoles la vida. ¿Por qué no mejor se ocupan de sus propios asuntos? Y tú, Castiel, ¿acaso no piensas decir nada? Lo sabía. Eres poco hombre. Jamás has peleado por alguien, mucho menos por una chica. Bueno, eso lo dudo si hablamos de Lynn. Porque para ti, ella es sólo una mascota a la cual adiestras y luego te vas.—Reprochó Kentin, apretando los puños con fuerza; dispuesto a tomarse un respiro, casi hiperventilando.

Castiel sólo seguía con la mirada gacha, chasqueando la lengua. Pensó por breves segundos para sí mismo, "¿Qué motivos había de luchar?" "Lynn sólo era un entretención para mí, no es así?" "Entonces… ¿por qué me molesta tanto el hecho de que esté con otro chico?" no quiero sentir esto" "se siente… realmente estúpido". No. Para él no había razón alguna por la cual armar escándalo en plena plaza o fuente hidrotermal. Algo en su mente se lo impedía, aunque sospechaba las razones. No quería admitir la realidad. Más bien, no quería luchar por su Poochie.

—Pueden hacer lo que quieran. Sinceramente, no me importa qué intenciones tengas con Lynn… ella ya es tuya, ¿no? Además, es inútil que pudiese hacer algo a lo que llamas bienestar. ¿Acaso nunca te has dado cuenta? Creí que eras más listo. Sinceramente, no soporto a las chicas como ella. Siempre tan inocente, egocéntrica y creyéndose una Mary Sue cuando en realidad puede dar más potencial de lo que se imagina. Serías un mal novio si no supieses adiestrarle y convencerla con esas inútiles y frágiles palabras como "eres la mejor, te amo" "así estás bien, no necesitas cambiar" te diré algo. Ella si necesita cambiar, pero no me refiero a un corte de cabello.—Cruzó los brazos de manera narcisista, esbozando una sonrisa maliciosa en su rostro. Estaba seguro de aquellas duras palabras, más no perdería contra alguien como él.—

Lynn quedó shockeada frente a esa respuesta y actitud de él. Sintió un ardor en su pecho. Entonces… ¿Castiel jamás la quiso? Si esa era su respuesta…

—Oye, Kentin, ya no hace falta pelear con alguien como él. Creo que… debemos irnos, ¿no? Ja, quiero que vayamos a un lugar especial, ven.—Lo agarró de la muñeca, manteniendo la mirada firme.

Intencionalmente, empujó a Castiel con el hombro a la vez que caminaba a paso acelerado con Kentin agarrado del brazo. Castiel mantuvo la postura y con el ceño fruncido. Karla y Nina seguían incrédulas.

—Oye Castiel, Nina y yo estábamos pensando… Si en verdad quieres adiestrar a tu Poochie, ¿Por qué no mejor comprarle juguetes sexuales? Ya sabes, compramos algunos en la Sex Shop. Se llevará una gran sorpresa.

El pelirrojo sólo se resignó a suspirar, "Ya que" fue lo único que pensó. Si, deseaba demasiado dar el siguiente paso con Lynn y si la mejor forma de adiestrarla era comprarle juguetes eróticos en los que ella pudiese disfrutar, seguramente estaría bien en hacerlo. Seguido de ello, los tres se adentraron a una Sex Shop que se encontraba abierta e iluminada a esas horas de la noche. La única Sex Shop que se hallaba al lado de un bar al que Leigh acude para "ahogar sus penas" cuando Rosalya habla de Lysandro.

—¡Waaa! Chica me está mordiendo, ¡Seguridad!.—Gritó un aterrado Lysandro, sacudiendo la gran mandíbula del animatronico llamado Chica, uno de los personajes más admirados de la saga del popular videojuego de terror.—No entiendo por qué chilla tanto, ¿acaso no la han programado?!—Se exaltó, más se calmó al ver pasar a Rosalya.

Rosalya, al pasar por allí, sólo le sonrió seguido de un ligero sonrojo. ¿Qué debía responderle? A decir verdad, se había sentido un poco celosa al ver que Lysandro disfrutaba de su semana de fama. Por un instante pensó "no quiero compartirlo con ninguna zorra"

—Y eso que aún no has visto los efectos de cámara.

El victoriano suspiró, pensando "es en serio?" por más de una semana que habían estado planeado aquella fiesta, más que todo por las suplicas por parte de Alexy.

—Wow! Se esforzaron bastante, ya quiero ver los resultados. Recuerden, ni una palabra de esto a Armin.—Lo último lo dijo Rosalya en un tono serio y firme. No le gustaban las improvisaciones.

Todos se intercambiaron miradas de reprobación, excepto Lysandro; quien seguía viéndola como si se tratase de una Idol, con ojos de enamorado alocado. Debía mantener la compostura de todas formas.

—De acuerdo. Sólo falta programar a Bunny y a Freddy.—Comentó Nath quien tenía al mando un control de circuitos. Se volteó, observando a lo lejos cómo el backstage era atiborrado de gente experta en los mecanismos.—Oigan no! Golden Freddy no va ahí! Dije en la cocina, en la cocina!.—Gritó exasperado, agarró un cartel de Celebrate y corrió hasta ellos para darles indicaciones.

Rosalya y Lysandro rieron a la vez. Sus ojos se encontraron y ambos se sonrojaron. ¿Debían decir alguna palabra?

—Eh… ¿Y cómo va todo? Ya sabes, ahora que eres famoso me imagino que muchas chicas te han pedido autógrafos o selfies contigo, ya sabes.—Rio leve, intentando ocultar una muestra melodramática de celos.

Lysandro suspiró más que frustrado. ¿En serio Rosalya tenía esa imagen de él? A decir verdad, él en los últimos días se había distanciado demasiado de ella, pero no quería decir que sus sentimientos habían cambiado de la noche a la mañana. Tragó saliva y, dirigiéndose a pasos lentos hacia ella, le dio un pequeño beso en la mejilla. Rosa abrió los ojos, sorprendida. Se tocó la mejilla y sólo se quedó mirándolo, inerte.

—Es para agradecerte… ya sabes, todo lo que has hecho por mí. La verdad, sin tu apoyo, no hubiese podido ganar la carrera, ni mucho menos ganarme el respeto y apreciación de mi hermano. Y, aunque ya haya pasado la fecha, quería darte esto. —Tímido y más que sonrojado, le pasó una pequeña caja de almendras atado a una cinta rosa que traía la frase "Gracias" y un pequeño ángel como adorno. —

Sintió que su corazón ya pronto iba a salir de su pecho. Observó a Leigh de lejos, contemplando la escena demasiado serio.

—Gracias Lysandro, es muy lindo de tu parte, pero… lo lamento, no puedo recibirlo. Sabes que tengo novio, y es tu hermano.

"Game Over" siempre seguiría siendo un perdedor. Claro, ¿cómo no aceptar la derrota? Leigh era mil veces mejor que él en todos los aspectos. Quizá no llevaba un plan de estudio pero al menos era el vendedor de la tienda femenina más famosa de la ciudad.

—Lysandro, no quiero asustarte ni mucho menos golpearte.—Ya cuando Rosalya se había ido corriendo, Leigh se acercó a su hermano menor, casi acorralándolo.—Pero sabes bien que Rosa es mi novia y ella sólo me ama a mí. ¿Acaso no lo has captado? ¿Crees que había una mínima oportunidad sólo porque ganaste una ridícula carrera?.—Soltó una sonora carcajada.—Debes caer en la realidad. Eres ahora casi una figura pública y el instituto Sweet Amoris está recibiendo mucho dinero por ello.

Castiel se encontraba recostado en el sofá leyendo una revista acerca de tatuajes y motocicletas. Demonio estaba a su lado durmiendo. Aún estaba pensando, ¿Qué debería decirle a Lynn cuando se la topase? Observó la bolsa de la "SexShop"

"Entonces… ¿celebraste el White Day con esa chica? Ella me parece buena persona, por lo que me has contado de ella. Quisiera verla personalmente."—

Castiel escuchaba atentamente desde la otra línea. Suspiró pesado. Dudaba demasiado cuando su madre lo llamaba para comentarle de sus días de viaje y turismo, contándole con entusiasmo sus grandes hazañas. Sonrió en sus adentros. Él también ansiaba el día en que Poochie y madre se viesen personalmente. Abrió la bolsa, sacando de allí unas bolas chinas y un látigo. Se dirigió a la cocina. Nada. Ninguna chica le había regalado algo por el White Day. Poochie. Poochie era la única que le traía "bobaditas" ¿La estaba extrañando? Después de media hora conversando por teléfono con su madre, colgó. Timbraron a su puerta. Abrió. Era Karla sonriéndole.

—Hola Castiel.—Le saludó de forma amable con segundas intenciones bajo la manga.—Vaya, qué frio, deberías apagar el aire acondicionado. Je, ¿Estás solo?.—Le preguntó tras haber observado de reojo a Demonio. Acertaba.—Bueno, me estaba preguntando… ya que es White Day y supuestamente esperabas a tu querida Poochie. Pero por lo que veo, te falló.—Soltó una pequeña risa traviesa.—Vamos, ¿Acaso no era lo que querías? Estar lejos de ella, y ahora ella está feliz con Kentin. A mí no se me ha olvidado esa súper confesión de anoche cerca de la fuente.

—Ya no me interesa eso. Por favor, si sólo has venido a echarme en cara la relación entre Kentin y Lynn, vete.—Se volteó, hablándole en un tono demasiado serio. No quería lidiar con cargas o actos infantiles.

—Pero yo sí puedo comenzar a valorarte, ¿no crees?.—Comentó en un tono sumamente meloso.—Por eso, te he traído estos cupcakes.—Le mostró uno.

—Me imagino que lo habrás intentado cincuenta veces, niña.—Le sonríe de lado.

—¡¿Qué?! ¿Cómo te atreves? ¡Son cupcakes de chocolate! Hasta te hice cinco.—Sacó más de dos de la bolsa que llevaba, sonrojada.

—Guárdalos. No los quiero.

—Ay por favor, ya deja de hacerte el chico frío e inmaduro. Sabes muy bien que ella ya no es tu perro guardián, es más bien, una perrita puta que recibe palo de todos lados.—Se encabronó, colocando a la fuerza la bolsa de los cupcakes encima de la mesa de la cocina.—¿Por qué no mejor te vienes conmigo? Yo tengo lujos, vengo de una familia acomodada, mis amistades son superiores y si estás conmigo, te puedo asegurar que Amber ya no te hará nada. Vamos, yo te convengo. Mejor desiste de Lynn. Ella ya es otra historia. Una historia con Kentin.

—Escucha bien, aunque seas una niñita ricachona, nunca, ¡¿Me oíste?! Nunca vuelvas a hablar así de Lynn.—Levantó la mano, dispuesto a abofetearla, más se calmó.

…...

Escena uno. Cámara doce.

—Okey. Yo seré el vigilante. ¡Todos a sus posiciones!.—Gritó Nathaniel a los demás.

Ya todo estaba listo. Las cámaras de seguridad encendidas, Foxy en su cueva y los demás animatronicos en el show stage. Nathaniel corrió a su cabina, simulando una llamada telefónica.

Lynn y Kenny se escondieron en el backstage, riéndose.

"cinco noches en Freddy, aquí quieres estar

Dímelo a mí, ¿por qué te quieres quedar? ¡Cinco noches en Freddy… son!"

"¿Halo? Oh, hola Mike, sólo quería avisarte que, bueno, hostias tío, eres el nuevo guardia de seguridad nocturno. Si, verás, ya notarás que los animatronicos se mueven durante la noche pero cantan en el día y hacen grandes espectáculos para los niños en fiestas infantiles. Pero tranquilo, sólo debes vigilar las cámaras, cerrar puertas y no gastarte toda la batería porque Freddy podrá atacarte, jajaja. Bueno, estarás bien! Sólo debes aguantar hasta que amanezca. Buena suerte, Mike! Cuento contigo!"

Nathaniel (Mike) respiró entrecortado, comenzando a asustarse. Agarró una de las cámaras, vigilando. Chica, Bonny y Freddy estaban intactos en el backstage. Vigiló la cueva y Foxy ni se asomaba. Decidió beber un poco de soda. Escuchó un ruido en la cocina. Ahora el show stage sólo se hallaban Bonny y Freddy.

—Wow, este juego siempre me ha asustado.—Entró Armin a escondidas, exaltándose al ver a Chica recorriendo la cocina, más la cámara no lograba captarla.

—Armin parece sorprendido.—Lynn quedó confundida mientras le murmuraba a Kentin.—Bueno, de todos modos era una sorpresa, je. Estoy tan feliz, y más porque estás aquí conmigo acompañándome.—Se sonrojó, más que feliz.

Kentin igualmente le devolvió el gesto, dándole un beso en la frente y caricias en la cabeza. Ahora parecían una pareja de bobos enamorados.

—¡Demonios! Foxy, Foxy se soltó!—Se alarmó Nath, vigilando la cámara de la cueva. Ahora Bonny se encontraba en el backstage, mirando atentamente a la cámara. Lynn pegó un pequeño grito, echándose hacia atrás.—

—¡Lynn! Te toca activar el mecanismo de la cueva de Foxy, hunde ese botón! Demonios, ¿Quién programó a Bonny? ¿Acaso nos dieron indicaciones del backstage?

—Esto ya me está asustando.—Murmuró Armin en medio de su angustia. En el mecanismo del juego, aun eran supuestamente las 2 AM. Armin no aguantó más y se desmayó.

—Freddy!.—Gritaron Lynn y Kenny al unisono al ver que supuestamente la batería se había agotado, quedando completamente a oscuras. Freddy se acercó hasta la puerta de la cabina de seguridad, comenzando a tararear una pequeña canción de caja sorpresa.—Game Over…—Suspiraron al ver a Nathaniel también desmayado.—No lo puedo creer, ni siquiera aguantan la primera noche. Y eso que Armin es gamer.—Comentó Kentin, arrastrando a ambos de pies al backstage para calmarlos.

Lynn se encargó de aventarles a ambos un vaso de agua helada. Ambos despertaron, comenzando a alucinar con Golden Freddy.

—No sé qué habrá pasado pero no entiendo por qué no manejaron a Foxy cuando grité que lo soltaran.—Gruñó el rubio. Armin seguía medio inconsciente.

ADVERTENCIA: LEMMON… (o un intento de este)

—De verdad que eres terca, niña.—Frunció el ceño, agarrándola del brazo con fuerza.—¿Estás esperando a que te abofetee y te cierre el hocico de zorra?

—Oye! Me estás lastimando! Suéltame!

—Tendré que comenzar a domesticarte, al igual que lo hice con Lynn.

—¡¿Qué?! ¡Ni loca me dejaré! Mucho menos de alguien tan problemático como tú.—Le gritó ya demasiado exasperada y forcejeando en el agarre, más le era inútil. Él le doblaba la fuerza. La agarró y la subió hasta su habitación, aventándola a la cama sin complacencias.—¡¿Qué estás haciendo?! Oye, respétame! Este era tu plan, ¿no?

—Mejor quédate callada.—Se desabrochó el pantalón y bóxer, dejando ver su erecto miembro.

—E-es muy grande…—Contempló su miembro y sus ojos comenzaron a iluminarse.

—Es hora de que comiences a madurar.—Dicho esto se acercó al rostro de la niñata, adentrando su dura verga en su boca; agarrándola con fuerza de su cabello. Gimió con fuerza cerrando los ojos. Disfrutaba entrar en su faceta sádica.

Karla igual cerró los ojos, comenzando a chupar y succionar aquél miembro que tanto había ansiado por días. Sintió palpitar en su boca, succionando el tronco y glande.

"Castiel, siempre seré tu Poochie. Incluso si me atas o me das latigazos, siempre estaré contigo".—Lynn le sonreía con demasiada energía.

De nuevo, la viva imagen de Lynn sonriéndole, lo consumía. Sus gestos, expresiones, la forma en la que siempre le comentaba su rutina diaria. Ya no podía pensar en el momento. Bueno, si lo pensaba, pero ya no veía a Karla haciéndole un oral y de rodillas. Veía ahora a su querida Poochie. Así que acarició la cabeza de la contraria con cariño, imaginando que era Lynn.

—Mhhmm Castiel!—Se atragantó la muchacha con un poco de semen en los labios.

—¿Qué? ¿Ya te cansaste tan rápido?.—Se burló, tocándole los pechos con brutalidad. La recostó con violencia, subiendo su vestido; bajándole las bragas ya húmedas.—No me detendré ni aunque me lo ruegues llorando, Poochie.

—¿Poochie? Un momento… ¿Me llamaste Poochie? ¡No jodas! ¿Aun piensas en ella?

Abrió los ojos como platos al notar lo que había salido de sus temblorosos labios. Lynn se había convertido en una adicción para él. Ahora lo rodeaba en sus pensamientos.

—Agh! No me reproches, niñita.

Karla derramó unas pequeñas lágrimas. Lo abofeteó, subiéndose las bragas.

—¡E-eres… eres… un idiota, Castiel! Ojalá que Lynn nunca vuelva a ti y mueras solo. Porque basura es lo que mereces.—Le gritó antes de irse de la habitación.

Culpa. Irracional. Toda una mezcla de emociones. No podía dejar de pensar en ella.

"Hijo, hola, soy yo, tu padre. Sólo llamaba para comentarte que en dos meses iremos a visitarte junto con tu madre. Sólo esperamos a que no hayan revisado tu expediente y que trates muy bien a esa chica Lynn. Ya queremos verla. Dime, ¿Cuánto la amas?"—

La respuesta quedó en el vacío. Colgó.


Muchas gracias por haber leido hasta aqui! waa x.x no me maten si puse casi Lemmon entre Castiel y Karla, pero ya saben cómo es nuestro pelirrojo, jajaja.. y sé que tengo a Poochie y a Castiel muy distanciados pero ya se sorprenderán. Espero no demorarme tanto con la actualización del cap 7 y 8. Al menos quiero tener los dos listos antes del mes de mayo. Gracias por los reviews, favoritos y seguidoras! :3