Bueno como verán, me gusta adelantar las cosas. Aquí les va el capítulo 7!

Lynn POV: aún sigo tarareando esa canción de cinco noches en Freddy! Es tan genial. Ah no, esperen, no es tan genial… ¿Qué le habrá pasado a ese animatronico Bonny? Es escalofriante… y Armin, Armin por qué te desmayaste! Waaa! Me siento presionada, guau!


Capítulo 7.

"Yo soy tu Poochie y tú mi amo"

Después de haber colgado, sintió un enorme vacío. ¿Qué sentía por Lynn en realidad?

—Qué idiota soy… ¿Por qué tenía que mencionar a Poochie en un momento como ese? Bueno, de todas formas Karla no me interesa como mujer. —Cruzó los brazos.

—Eh? Castiel?.—Laetti quien se encontraba caminando, se topó con él.

—Ah… tú otra vez. Ya qué, siéntate.—Comentó de mala gana e indiferente.

Dicho esto, no dudó ni un segundo en sentarse. Comenzaron hablando acerca de la llegada de la primavera y las actividades extracurriculares en el instituto. Después pasaron al tema de Lynn emparejada con Kentin.

Él, por su parte, ya estaba harto de que todos le estuviesen recriminando y reprochando por su forma de actuar y pensar. Él era un tipo rudo, grosero, descarado y desobediente. Lynn una típica Mary Sue y torpe, ¿Hacían buena pareja?

—Entonces… ¿Me estás diciendo que odias a Lynn?

—No la odio, sólo… no sé, esa niña torpe y distraída siempre queriendo hacérselas de inteligente, inclusive me pidió ser su novio falso, qué fastidio.

—Pero tú le seguiste el juego, ¿o no?—Esbozó una sonrisa pícara en su rostro.

El pelirrojo se sonrojó más de la cuenta. Al fin lo estaba descubriendo.

—¿Por qué intentas hacer que yo admita algo que me es imposible decir?.—Murmuró, acalorándose un poco. Demonio se encontraba a su lado vigilando.

Laetti sonrió, esta vez de forma honesta. Le dio un pequeño beso en la frente.

—Porque soy tu prima y me preocupo por ti. Cumplo el rol de madre, ¿entiendes?

—Eso lo entiendo, idiota.—Chasqueó la lengua, desviando la mirada.—Entonces… ¿Me estás queriendo decir que Lynn no es sólo un Poochie para mí?

—Exacto. Has estado, en tu diccionario, adiestrándola tanto, que sin darte cuenta comenzó a gustarte. —Soltó una risita risueña.

—Imposible. —La corrigió, orgulloso. —Sólo la he estado domesticando, porque sé que tiene más potencial y no me gusta verla llorando por cosas…

Sin embargo, su frase se cortó como si estuviese en un estado de trance. Era cierto. Inconscientemente comenzaba a gustarle Lynn. Laetti amplió su sonrisa.

—¿Entonces? ¿Qué piensas hacer? Sólo tú tomas la decisión, primito.

—Odio cuando tienes la razón en todo.

Así que, sujetando fuerte del collar a Demonio y levantándose de la banca en la que se hallaba sentado, comenzó a caminar tranquilamente; alejándose de a poco de su prima. Laetti quedó algo sorprendida pero a la vez aliviada y orgullosa de Castiel. Sólo rezaba para que todo saliese bien y Lynn pudiese captar las cosas.

…..

Lysandro enarcó una ceja, demasiado asombrado.

"A veces… sólo quisiera romper con él, para no sentirme presionada"

"Eres un gran amigo Lyss, ojalá pudiese encontrar a más personas como tú. Me alegra que hubieses ganado la carrera, Leigh no para de hablar sobre eso!"

—¿La… figura del colegio?.—Quedó estático.—¿A qué te refieres, Leigh?

—Verás. Así son las cosas. Ganas una absurda carrera con intenciones de ganar la atención de Rosalya, yo te elogio, el colegio te elogia y ganas muchos beneficios, incluyendo el veinte por ciento de descuento en las pensiones y demás. La indumentaria me pertenece, al igual que el club de tenis. Por favor, ¿en serio creíste que tenían preferencias contigo por haber ganado una carrera? Tengo mis contactos y con un poco de dinero y soborno, los maestros ya aceptan el trato. No eres nadie, hermanito. Nadie comparado conmigo.

—No lo puedo creer… entonces… todo este tiempo no tuvieron preferencias conmigo como persona, sino por influencia tuya! E-eres… un verdadero sádico.

—Oh… ¿Y ahora qué piensas hacer? ¿Correr a decirle todo a Rosalya?

—No soy tan hijo de puta como tú. —Gruñó a lo bajo, apretando los puños.

—Cuidado con tus palabras, hermanito. Recuerda que soy el mayor aquí. Si le cuentas a Rosa, tú también te verás involucrado. —Soltó una carcajada.

Suspiró con pesadez. Genial. Todo este tiempo había estado viviendo una farsa.

—Entonces renunciaré al club de tenis. —Sentenció. —Ya no seré más la mascota.

—Yo de ti no haría eso. Estarías corriendo el riesgo de que todos se decepcionaran de ti e incluso que la Rectora te suspenda.—Habló en tono divertido.

—¡Entonces qué carajos debo hacer! Se supone que eres el mayor aquí, aconséjame.—Le gritó, exaltándose.

Desvió el rostro, intentando ocultar su nerviosismo y rabia consigo mismo. ¿Cómo pudo ser tan tonto y llegar a esos extremos? Rosa se encontraba escuchando tras la puerta, algo decepcionada.

—Te aconsejo que sigas con tu puesto de príncipe del tenis, para tus fans.—Le guiñó el ojo, juguetón.—Ah por cierto, ya no te preocupes por Rosa, ella no necesita de autógrafos tuyos.

—Si siento algo por ella, ¿y qué?.—Se atrevió a decirle con total descaro.—Pero… desafortunadamente está con un patán egocéntrico que es mi hermano.

—¿Qué acabas de decir? Repítelo una vez más y más fuerte para que me des tiempo de ir corriendo a partirte los dientes.

—Dije que… ¡Me gusta Rosa! Y me vale un carajo que sea tu novia o no.—Repitió pero esta vez de forma más clara y concisa.—¿Qué piensas sobre eso, hermano?

—No quería hacer esto pero me veo obligado. Lo lamento, hermanito.—Y, girando su cuerpo y mirada fija hacia él, apretando los dientes y puños; dirigiéndose a él.

No sabía si estaba o estuvo en lo correcto habiéndole confesado que le gustaba Rosalya, su mejor amiga. Antes de que Leigh pudiese estamparle un puño en la mejilla al victoriano, en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba Rosa; interviniendo, posicionándose en frente de Lysandro, dispuesto a defenderlo.

—¡Rosa!.—Gritó Lysandro al presenciar cómo el puño había recaído sobre ella, sobre su rostro y mejilla; dejándola inconsciente.

—¿Q-qué fue lo que hice?.—Murmuró Leigh sorprendido, observándose el puño.—Golpeé a mi propia novia…—Observó a Lysandro por breves segundos. Ahora si estaba más que cabreado.

Nathaniel se encontraba discutiendo con el equipo de mecanismo de juego junto con el director y el personal. Armin intentaba reaccionar mientras que Alexy le mostraba la ropa apropiada. Violetta y Amber discutían.

—No puedo creer que no hayan podido manejar a unos jodidos animatronicos, en serio! Les dije que no movieran a Bonny hasta no haber esperado la luz roja.—Les reprochó el rubio, comenzando a enfadarse más de la cuenta.

Amber mientras tanto se limaba las uñas, mostrando indiferencia ante la situación. Armin y Alexy conversaban cerca de ella, mostrándose algo preocupados.

—Oye, ¿Has visto a Lynn? Quiero agradecerle por lo que hizo por mí.—Los ojos del peliazul se iluminaron a la par, alegre.

—Eh.. Sí, pero creo que se fue con Kentin, creo que irán a una cita. No sabía que había terminado con Castiel para irse con él.—Meditó el azabache, confundido.

Amber levantó más la oreja, acercándose a ellos. Necesitaba más información. Ahora Karla debería estar completando la parte más importante de su plan.

—Por cierto, muchas gracias por el regalo. Me encanta el videojuego pero, por favor, a la próxima sin mucho suspenso, soy débil a eso.

—Ohh… Así que Lynn ya se rindió con Castiel y se fue con Kentin. Eso es bueno. Por fin Karla me obedeció… debo asegurarme de mantenerlos distanciados.

—Amber… ya te he dicho miles de veces que no te metas en ese tipo de asuntos, menos involucrando a tu amiguita como carnada.

—Claro a ti te parece normal porque Lynn te curó ese moretón pero ese pelirrojo debe pagarlo!.—Le gritó, demasiado enfadada. Odiaba a ese sujeto.

—¿Y qué? Yo vivo el presente, no vivo de recuerdos ni de resentimientos. Debes aprender a perdonar y convivir con ello, aunque te sea difícil.

—Pues me resigno, allá tú si quieres convivir como un pendejo que no sabe arreglárselas por sí solo. Hermano bobo, por eso mi padre te golpea en la espalda.

—¡Amber! ¿A dónde vas? No hemos terminado esta discusión! No me ignores! Amber! Llamaré a mamá para que te castigue, un mes sin celular! Amber!

—Nath… ya déjala, ya se le pasará. Ahora debemos concentrarnos en el evento del teatro. Recuerda, debemos usar máscaras para la gran obra.

—Ahh sí, las máscaras… comencemos con los diseños y pinturas… y por favor, ustedes del Staff, hagan algo productivo y retiren los endoesqueletos.

Todos, rápidamente, comenzaron a asentir con la cabeza; empezando a acomodar el mecanismo, escenario, la configuración de las luces y del endoesqueleto de los animatronicos. Melody y Nathaniel hacían buen dúo.

—Ehh Alexy… muchas gracias por prepararme mi fiesta de cumpleaños. Ten, esto es para ti.—Nerviosamente le entregó un oso de peluche blanco.

Sintió de repente que algo en su relación de hermanos había cambiado. Alivió, esperanza, orgullo e ilusión. Alexy abrazó con fuerza al peluche, seguido a Armin.

—Ehh yo también quiero regalarte algo, Alexy. Algo que he pintado con todo fervor durante estos días.—Violetta se acercó a él, entregándole un cuadro de dálmatas.

Los ojos del peliazul comenzaron a iluminarse con una mayor intensidad inigualable. ¡Ahora tenía dos regalos! Blancos, y de las dos personas que tanto ha apreciado por años. Abrazó con alegría a Violetta, haciendo que la pequeña se sonrojase levemente, riéndose un poco. Era un cuadro que colgaría en la pared de la habitación.

—Bien, que conmovedor. Pero debemos esforzarnos mucho para la obra, entendido?!.—Gritó Nathaniel sin referirse a nadie en concreto, sonando autoritario.

—¡Entendido, si señor!.—Gritaron todos al unísono, más que entusiasmados.

….

Si. Ya estaba confirmado. Kentin y Lynn ahora se encontraban en su primera cita, quizá no como pareja oficial, pero ya estaban dando el primer paso. Primero se dirigieron al Karaoke, deleitándose con grandes canciones de pop y rock'n Roll. Seguidamente fueron a un restaurante donde disfrutaron bebidas de chocolate, juegos de mesa como ping-pong, el acuario, visitando tiendas de casas de jengibre; entre otras actividades.

"La mano de Kentin está muy caliente…."—Pensó Lynn, sonrojándose un poco al apretar más fuerte la mano del contrario.

¿Cómo decirlo? Desde que ella ha estado con él, se ha olvidado un poco de Castiel. Pero aun lo seguía recordando… bueno, de todas formas debía seguir adelante y se liberaría de esa correa de mascota, ¿no?

—¿Sabes? Estar contigo es muy relajante, Lynn. Siento que… ya no me importa los insultos de mi padre por ser un debilucho.—Ríe leve, un poco sonrojado.

—Uh? Tranquilo… estoy contigo. ¡Me encantó las compras que hicimos! Muchas gracias por comprarme ese CD.—Amplió su sonrisa, más que alegre.

Kentin le devolvió el gesto, intentando convencerse a sí mismo de esas palabras. Ahora tendría una oportunidad de ser su novio oficial.

—Sabes que siempre me has gustado, Lynn. Además, ¿Cómo no comprártelo? Siempre has hecho un berrinche por ese estilo de música.

Lynn se sonrojó como un tomate, tocándose las mejillas. ¿Tan obvia ha sido? No era que hacia berrinches, sólo que pataleaba y hacia pucheros frente a él.

—Ya sabes cómo soy, Kentin.—Soltó una dulce risita, adelantando paso.—Uhh ya va a anochecer, y yo que quería ver los conejos.

Conejos, conejos. ¿Qué otra criatura pudiese desear? Le gustaría regalarle uno a Lysandro, así tal vez llegaría a Rosalya.

—No sabía que te gustaban los conejos. Eh... Pero no te preocupes, si quieres, aun la veterinaria está abierta. Vi uno con manchas cafés. Espero que aún no lo hayan vendido.—Comenzó a correr con la bolsa de compras en la mano.

Lynn observó de lejos cómo Kentin corría hasta su destino. Como era de esperarse, la veterinaria aun iluminaba. Sonrió en sus adentros.

"Kentin es tan amable… ¿Podré llegar a enamorarme de él?"

Al darse cuenta de sus inútiles pensamientos, bajó la mirada al igual que la cabeza. Derramó un par de lágrimas. Kentin era amable, servicial, atento, ¿Qué más podía pedir? Ya no quería estar atada a un tipo tan sádico como Castiel.

—Lynn! Mira, compré al conejito.

De repente esos pensamientos abstractos se dispersaron de su mente, volviendo a la realidad. Observó detalladamente al conejo de manchas café quien se encontraba asustado dentro de su jaula, tapándose el rostro con las orejas.

—Oww! Qué lindo! No sé qué nombre ponerle…—Sonaba indecisa. Deseaba acariciarlo y mostrárselo a Cas…

—Puedes ponerle Bunnys, no es ni macho ni hembra… bueno, sexo indefinido, ja. Si quieres mañana paso por tu casa y vamos al restaurante de sushi.

Sintió que su corazón daba un vuelco repentino. ¿En serio aún tenía ganas de ir a una cita con ella? Quizá… sólo lo llenaba de esperanzas. Sus sentimientos le pertenecían a ese tipo aun.

—Ohh... está bien. Creo que no estaré muy ocupada, ya revisé mi agenda. Entonces, mañana a las nueve ¿Si? Gracias por lo de hoy. Te quiero, Kentin.—Sonríe, agarrando con fuerza la jaula del conejo; despidiéndose de Kentin.

Ahora, ambos tomaban de nuevo la ruta para llegar a casa; en direcciones opuestas. Aparte de sentirse solitaria, estúpida y masoquista, también se sentía como una niña inmadura que no aceptaba la realidad y pasaba de página. Frenó en seco, observando al conejito que ahora estaba dormido sobre el cartón. Sonrió. Eso al menos la conciliaba. Los animales eran buenos consolando.

Ya eran las ocho de la noche. Llegó a casa, saludando a sus padres. Subió hasta su dormitorio, aventando la chaqueta de cuero a la silla de estudio, dejando a Bonnys en el escritorio. La chaqueta de cuero negra que le había regalado Castiel durante la carrera y el escape de los policías en su motocicleta. Qué recuerdos…

—Mhmm.. Bueno, no sé por qué sigo pensando en ese tipo, ni mucho menos debo tener un recuerdo de él si se supone que ya pasé de página. —Soltó una risita, reflexionando aquello.

¿Era en verdad esto lo que anhelaba? Separarse de Castiel, regresarle su preciada chaqueta de cuero y hacer de cuenta como si él hubiese salido de su corazón y de su vida. En ese momento timbran a la puerta. Baja, abre y queda estática al ver al pelirrojo ahí, observándola.

—Vine por mi chaqueta de cuero. Ya la has tenido contigo como por tres semanas, ya vamos para un mes. ¿Acaso quieres conservarla?.—Le habló en un tono burlesco.

Lynn no sabe qué decir. Sólo asiente con la cabeza, dejándolo pasar. Castiel observa todo a su alrededor, pensando.

—Está en mi dormitorio, si quieres espera aquí y te la traigo en un segundo, después podrás irte.—Se cruzó de brazos, disponiéndose a subir escaleras.

Sin embargo, antes que si quiera hubiese subido el primer escalón, sintió un agarre en su muñeca. Se volteó, observando a Castiel con un ligero rubor en sus mejillas. ¿Acaso él…?

—Tengo muchas cosas qué preguntarte, Poochie.

—Ya no soy tu Poochie, así que deja de llamarme así.

—Aun lo eres.—Dicho esto, sacó de su bolsillo un collar de perlas finas con un corazón en el medio, iluminando.

—Sólo… déjame en paz, ya voy por tu chaqueta.—Bajó la mirada, intentando no llorar. Odiaba llorar en frente de él.

—Sé honesta conmigo, ¿Aun estás enamorada de mí?.—Le habló con seriedad, sonando firme en su pregunta. Nada de escape ni de mentiras.

Un ligero silencio que pudo haber pasado por casi dos minutos, ambientando la situación. No sabía qué responder. Si, aún estaba enamorada de él. Y mucho.

—Estúpido tsundere! Me has hecho esperar mucho! Si, aun me gustas y es algo que no puedo evitar. Estúpido, tonto!.—Comenzó a llorar sin vergüenza alguna, abrazando de forma inconsciente a su amo. Castiel sonrió, correspondiendo. Ya le tenía una respuesta.


Hasta aquí lo dejo x.x kjskjskjk bueno me voy a dormir! Ya los próximos caps serán aún mejores. Por fin se hizo realidad el CastielxLynn, jajaja.. gracias por su apoyo chicas! Nos vemos en la próximo actualización!