Por fin el capítulo 8 :D bueno como ya sabrán, ya el lunes entro de nuevo a estudiar así que habrá menos tiempo de actualización pero intentaré subir lo que puedo :c mientras, disfruten el cap 8!

Lynn POV: creo que moriré, parezco una princesa en cuento de hadas. ¡Por fin Castiel me correspondió! Quiero hacerle muchas preguntas, Uhh pero… ¿Y Kentin? Demonios, estaba tan contenta que se me olvidó Kentin. Mhmm no importa, arreglaré eso después! Guau!


Capítulo 8:

"Un descenso y experimento en relaciones amorosas"

—Espero que esta vez no sea una de tus mentiras.

Castiel, sin embargo, desvió la mirada; tapándose la boca. ¿Cómo debía describirlo? Jamás se había enamorado de nadie. Bueno, si de Debrah pero quizá sólo estaba confundiendo un sentimiento. Ahora nadie más le importaba, sólo su querida Poochie. Demonios, odiaba cuando Laetti parecía su psicóloga en esto del amor. ¿Debía dar el siguiente paso?

—C-claro que no estoy mintiendo, ¿Por qué crees que fui tan valiente como para venir a estas horas de la noche a declararme? No eres sólo una forma de matar el tiempo, en serio me gustas, idiota. —Dicho esto, agarró su brazo; dándole un beso en los labios.

Lynn, demasiado sorprendida, correspondió con pasión; moviendo sus labios. Aun no reaccionaba. ¡Por fin seria la novia de Castiel!

Después de breves segundos, ambos se separaron por la falta de aire; mirándose fijamente a los ojos.

—Muy bien, porque entonces quiero hacerte demasiadas preguntas.—Hizo un leve puchero, aferrándose a él.—Escuché un rumor de que andabas saliendo con Karla para el White Day, ¿Es eso cierto?

—Esa chica… admito que… hicimos algunas que otras intimidades pero no llegamos a más. Es demasiado molesta. Y cada vez que la veía, pensaba en ti.

—Ahh… ya veo. Bueno… yo también tengo algo que confesarte… Kentin y yo estuvimos saliendo por un par de días, incluso quedamos en una cita para mañana en la mañana.—Le comentó, algo asustada.

Castiel quedó estático en su lugar. ¿Ahora su novia estaba saliendo con otro chico? Bueno, ella había sufrido mucho por su culpa y tenía todo el derecho. Además de que él también había cometido la bestialidad de haber tenido casi relaciones íntimas con Karla. Pero aun así….

—Cancélala.—Habló en un tono firme y autoritario, cruzándose de brazos.—No permitiré que mi novia salga con otro chico, mucho menos con ese idiota.

—Eres tan dulce conmigo, me gusta cuando te pones celoso.—Se lanzó a abrazarlo, haciendo que saliese orejitas de cachorro.—Y amo el collar que me compraste. Me queda perfecto.

—Es una prueba de que me perteneces y más te vale no perderlo, ¿Entendiste?

—Ahh claro, entiendo. Por cierto, me gustaría ir mañana contigo a un picnic. Ya sabes… ahora que somos novios de verdad…. Será menos difícil simular un acto de romance.

—Mhmm… no me gusta mucho las citas al aire libre, pero si es por ti, ¿Por qué no?—Respondió más que avergonzado, evitando un contacto visual.

Los ojos de la pequeña Poochie se iluminaron a la par, besando la mejilla de su amado amo tsundere. Seguidamente se dirigió hasta su habitación, devolviéndole la chaqueta de cuero negra y en la otra mano un folleto de actividades para parejas enamoradas. Sí que se estaba emocionando más de la cuenta.

Castiel resopló, manteniendo la compostura. Ahora eran novios ¿no? No oficialmente pero debía cumplir con el deber de protegerla y cumplir cada una de sus fantasías rosas.

Observó el folleto junto con ella, dedicándole una sincera sonrisa.

—Y después podemos tomarnos una foto juntos para conmemorar bellos recuerdos, luego podemos andar en canoas…—Le comentaba cada una de las actividades con un pequeño brillo en sus ojos.—Me gustaría estar todo un día contigo, Castiel.

—No quiero una foto. Nos vemos en el instituto todos los días, si quieres podemos tomarle fotos a cosas más interesantes.

—Claro, como si un bombardeo sucediera mañana en medio de nuestro picnic. Además, debemos tomarnos muchas fotos juntos para mostrárselas a Rosa. ¡Estará tan contenta!

…..

—Rosa…. Despierta por favor, no quiero que mi hermano me rompa el trasero.

—Ehh… ¿E-en dónde estoy? ¿Qué sucedió? No recuerdo casi nada… sólo que… intentaba defenderte y de repente recibí una bofetada…

—Oh, ¡Por fin despertaste! Tranquila, estás en la enfermería. Dentro de minutos vendrá la enfermera a ponerte vendas.

—¿Vendas por qué?.—Preguntó la soñolienta chica. Lysandro le tocó la mejilla, ella emitió un gemido de dolor.—Ya veo… ¡Duele mucho!

Lysandro le siguió acariciando la mejilla, pero esta vez con más cuidado.

—Oye Rosa… ¿Qué escuchaste de nuestra conversación? No quiero involucrarte en nuestros asuntos de hermanos, y…

Rosa lo interrumpió con un beso en los labios.

—Creo que… he sido una pendeja todo este tiempo.—Murmuró cerca de sus labios, acariciando el rostro ajeno.—Creí que si negaba tu regalo del White Day y seguía con Leigh, todo cambiaria pero estaba equivocada. Él sólo te ve como la figura y mascota de este instituto.

—Ah, entonces si la escuchaste. Mira, quizá Leigh lo dijo por joda, es todo.

—No es así. Lo conozco muy bien y sé cuándo está jodiendo y cuando está diciendo las cosas en serio. —Espetó, frunciendo el ceño.

—No quiero que ustedes dos terminen por mi culpa. Sí, no mentí cuando confesé que me gustabas y en verdad no me importa si él ahora me odia por esto o si no me vuelve a hablar en la casa, pero dije lo que sentía y sé que eso no hará que ustedes rompan.

Sintió que sus esperanzas se iban al caño. Ahora la situación tomaba un giro inesperado. Ahora ella era quien no quería perder a Lysandro. Así que tomaría una decisión.

—Tranquilo, no eres el causante de nada. —Le trató de convencer, sonando segura.

Él queda perplejo, mirándola. Después escuchan una voz femenina adulta, aproximándose a pasos rápidos a la enfermería.

La enfermera había llegado exhausta con una caja de vendas en la mano.

El victoriano, dándose cuenta de la incómoda situación, se aleja un poco de Rosa; retrocediendo. Su rostro estaba completamente rojo y trataba de mantener modales.

La enfermera ríe leve, percatándose que seguramente estaba interrumpiendo algo.

De acuerdo, ¿Qué más si lo malinterpretaba? No la echarían del trabajo por semejante estupidez. Rosa sólo suspiró con resignación, recostándose en la camilla.

—Oh, no sabía que tenías visitas inesperadas, Rosita. ¿Quieres que los deje solos?

—¿Eh? ¡N-no! Yo ya estaba por irme, sólo venía a traerle medicamentos, es todo.

—¿Eh? Está bien, pero recuerda, nada de medicamentos extraños. Ella ahora tiene un terrible dolor de cabeza y necesito curarle esa herida en la mejilla. Ya no debes preocuparte por ella, la cuidaré muy bien. Adiós.

—Rosa… no sabes cuánto te quiero. Recupérate.

…..

—Aun no puedo creer que me hayas correspondido… ¡Estoy tan feliz! Uh, ¿Cuál será el mejor lugar para un hermoso picnic? Oh, ya sé! Sentémonos en esas bancas.

—Sí que estás emocionada, bobita. Pero yo soy el que toma las riendas en esta relación.

—Ehh? Eres muy malo, Castiel. Te juro que después de esta cita, cuando lleguemos al instituto, yo seré la dominante.

—Me gustaría ver eso. Por cierto, compré algunos juguetes sexuales en la sex shop, podríamos estrenarlo esta noche, Poochie.

De nuevo, un rubor se apoderó de sus sonrosadas mejillas. Ya no necesitaban simular más que eran una pareja porque en serio ahora lo eran. Aunque Castiel no era demasiado expresivo con sus sentimientos y podía demostrar ser algo sádico en ocasiones. Se sentaron en el césped, sacando la canasta que se encontraba atiborrada de alimentos saludables y emparedados. Sacaron un termo de café.

—¿Cómo prefieres el café, Castiel? Descafeinado, con leche, o quizá quieras una manzana verde. He escuchado que es muy saludable y buena para tu cuerpo. Ehh… quizá debiste haber traído a Demonio.

Castiel soltó una pequeña risita risueña. Le gustaba cuando Lynn se emocionaba por cosas diminutas. Ella se dio cuenta de su torpeza y comenzó a repartir los alimentos, empezando a consumirlos.

—No puedo creer que haya aceptado tu oferta de venir hasta este parque. Aunque bueno… puedo sacar provecho de ello. Ah verdad, si comemos mucho ahora y nos vamos enseguida a las canoas, vomitaremos. Mejor comamos una porción de algo y la otra la dejamos para después de las canoas, ¿Qué dices?

Lynn se sonrojó leve, observándolo fijamente. Ahora podía sentir cómo su corazón latía con fuerza, así que esto era lo que se sentía estar en una relación de verdad. Hace mucho que no se sentía tan… ¿Feliz? Después de haber comido, se levantaron. Lynn observaba a muchas parejas agarrándose de la mano así que ella hizo lo mismo, tomando de la mano a Castiel.

—Je, ¿Crees que es un poco raro pero lindo a la vez? Aunque bueno, si no quieres agarrar mi mano no te obligaré a nada. Mientras esté contigo, todo aquí es divertido. Es por eso que me siento tan feliz.

Castiel agachó la mirada, apretando con un poco más de fuerza la mano de la contraria. Ahora sí, ante los ojos de los demás, parecían una pareja de verdad. Siguieron caminando hasta que llegaron a las canoas, subiéndose en una. Ambos agarraron los remos, algo nerviosos. Aunque Lynn lo demostraba más.

—Sigue remando, no quiero que por accidente nos caigamos y comencemos a ahogarnos sin un salvavidas a la vista. Además, los perros no saben nadar.

Lynn quedó boquiabierta ante ese insulto, halago, o como se le quiera llamar. Castiel se encontraba de brazos cruzados, esbozando una sonrisa sumamente sádica. Genial, no era el tipo de novio cursi y dulce, pero al menos la estaba complaciendo en abordar los botes. Intentaba remar con insistencia, Castiel la apoyaba.

—Muy bien, llegamos a la orilla. ¡Yo hice todo el trabajo! Tú sólo te quedaste ahí descansando y riéndote de mí. Debiste ayudar un poco más, ¿no? Siendo mi novio.

—¿Eh? ¿Por qué me reprochas? ¿Crees que porque somos novios debo complacerte en todo? Ya tuvimos nuestra primera cita, confórmate con eso.—Le habló severamente, yéndose del bote y con las manos en los bolsillos.

—Eres muy malo conmigo, Castiel. Creí que si en verdad yo te gustaba, serias un poco más diferente conmigo pero veo que las cosas siguen igual que antes. Me sigues viendo como a tu Poochie, ¿no es así?

—No digas cosas tan estúpidas. Mejor camina, ya comimos y andamos en bote. Ahora toma algunas fotos de recuerdo y vámonos. Tengo cosas por hacer.

—Estúpido Castiel… me dejó por esa idiota. Es tan vergonzoso… o sea, ¡Yo soy Karla! Soy mucho mejor que ella.

—Estamos en las mismas, je.—Escuchó la voz amable de Kentin, acercándose a ella como si nada. Tenía la misma sonrisa de siempre.—Digamos que… justo cuando por fin me había decidido de dar el siguiente paso con Lynn, de repente me entero que es novia de Castiel.

Karla se le quedó mirando por un par de segundos para seguidamente desviar la mirada, garabateando en su cuaderno. ¿Qué palabras eran las correctas para consolarlo?

—Bueno, deberías vengarte, ¿no? Ella te hizo sufrir mucho y creo que tú la trataste mejor que ese patán pelirrojo.—Sacó la lengua cuan niña caprichosa.—Es obvio que tú debes estar con Lynn y yo con Castiel.

—Ehh no gracias, vengarme no es lo mío. Lynn es una persona demasiado importante para mí y venganza no está en mi diccionario. Ya me conoces. Si en serio algo me hace encabronar, voy directo a partirle los dientes a esa persona pero si Lynn es más feliz con Castiel, supongo que no se puede hacer nada más que apoyarla.

La pequeña caprichosa no pudo evitar sonrojarse. Garabateó con intensidad, escribiendo en la parte de atrás de su cuaderno "Muérete Castiel"

Kentin se dio cuenta de aquello, comenzando a reír. En ese momento escuchan el sonido de la puerta abriéndose. Amber, Li y Charlotte entran, fulminando a Karla con la mirada.

Kentin, por inercia y reflejo, se coloca en frente de la pequeña; intentando protegerla, frunciendo el ceño. Amber arquea una ceja, soltando una sonora carcajada.

¿En serio? ¿Creía que escaparía así de fácil? Sólo era cuestión de tiempo y de acostumbrarse. No necesitaba a una idiota como Karla. Aún tenía un plan B.

Empujó a Kentin a un lado, obligándolo a correrse. Él intentó forcejear, pero sus secuaces lo acorralaron. Karla retrocedió, sosteniéndose del pupitre.

—No necesito a una buena para nada como tú. Me fallaste, en serio me fallaste. Creí que tendrías a Castiel bajo tus pies tal y como te lo ordené, pero ahora él está con esa Lynn. Eres una maldita traidora.

—Entonces, si soy una buena para nada para ti, consíguete a otra mascota que siga todos tus planes al pie de la letra!

Los insultos duelen más que las heridas físicas así que no hizo mayor esfuerzo en propinarle una bofetada o amenazarla de muerte. Simplemente se fue de allí.

Kentin quedó un poco shockeado al presenciar aquella discusión. ¿A qué se refería exactamente Amber con "plan"? ¿Acaso Karla sólo había fingido estar enamorada de Castiel para poder cumplir con su respectiva misión?

—Karla… por favor, sé honesta conmigo. ¿Es cierto lo que ha dicho Amber? ¿Utilizaste a Castiel sólo para un estúpido plan? Por eso no querías que él estuviera con Lynn, ¿Cierto? Porque si Castiel se iba contigo, de seguro Amber le haría algo.

No respondió ante aquella pregunta que le parecía más que fastidiosa. Sólo lo empujó a un lado, retirándose del aula. Kentin quedó sorprendida ante su reacción. Si, era verdad que le había parecido injusto que Lynn hubiese decidido ser novia de Castiel, pero tampoco iba a llegar al extremo de utilizarla para fines maquiavélicos.

"Es sólo un juego de niños" pensó él. Observó a un chico rubio de reojo, quien se hallaba ligando fuera del aula con un par de chicas, incluyendo a Laetti.

….

Castiel y Lynn se encontraban caminando por los pasillos. Ahora se podía leer un letrero señalándolos como "una feliz pareja".

Lynn se sonrojó al ver que su novio se encontraba avergonzado por los apodos que se había ganado. "En serio me gustas, tonta" ¿Qué tipo de confesión era esa?

—Oh, pero miren a quién tenemos aquí. El gran rebelde Castiel con una linda pero no tan sofisticada Mary Sue. Qué lindo ver a los tortolos enamorados. Pude haberles regalado un pastel ¿no?

—Dake ya deja de joder. Tú ya tienes a muchas y listas para tu gran orgía. Escuché que harán una fiesta de despedida.

—Oh tranquilo, no te robaré a tu noviecita ni nada parecido. Ya hemos tenido muchos momentos amargos, ¿no es así, Lynn?

Lynn gruñó a lo bajo, frunciendo el ceño a la vez que se sonrojaba con intensidad. ¿Cómo olvidar el día en que fueron al Mall y Dake la vio en ropa interior?

—Eh… ¿De qué fiesta están hablando? ¿Despedida? ¿Quién se va ir de la ciudad?.—Preguntó Lynn un poco curiosa.

Dake se encogió de hombros, mostrando indiferencia ante el asunto. Él no era la clase de chico que daba explicaciones. Las chicas le murmuraron, intentando seducirlo.

—Laetti se va mañana en la tarde así que pensamos en hacerle una despedida decente.—Respondió Castiel con cierta frivolidad en su tono de voz, caminando lento.—Anoche le llamaron sus padres y le dijeron que había surgido una emergencia en su país natal. Por suerte se va feliz con saber que le pudo dar regalo de cumpleaños a Armin.

—Ahh ya veo. Qué mal… tenía pensado en agradecerle. Porque, bueno, gracias a ella es que pude aclarar todo contigo y llegar a donde estamos ahora, ¿No crees? Igual, podremos seguir mensajeándonos y eso.

—No entiendo por qué Castiel está saliendo con ella. No se ve que sea ricachona ni que viva en una mansión.—Comentó una de las chicas de Dake, observándola.

Dake se percató de aquél detalle. Era cierto. A decir verdad, Lynn no se vestía ni exótica ni con faldas cortas. Sólo se vestía ordinaria, Jean y blusa con mangas.

—Bueno, creo que debo irme… se me olvidó algo en el salón de arte, le devolveré unas pinturas a Violetta.—Le avisó Lynn cuando estaban a punto de salir del instituto.—Espérame aquí, ¿Si? No tardo. Después podremos ir a casa juntos.

Castiel suspiró con pesadez, recostándose en uno de los casilleros mientras la esperaba. En ese momento escucha pasos. Era Dake, sonriéndole.

¿Ahora qué intenciones tenía aquél rubio artificial? Sólo debía desviar la mirada y hacer de cuenta que él no existía.

Dake soltó una sonora carcajada, aproximándose hacia él; rodeando su cuello con un brazo, susurrándole un par de cosas en el oído. Cosas que al pelirrojo no le agradaron nada, hasta tal punto de agarrarlo del cuello de la camisa, dispuesto a propinarle un puñetazo.

—Oye tranquilo viejo, sólo pregunté el por qué estabas saliendo con una chica tan ordinaria como Lynn, teniendo a Karla como opción.

—¿A ti qué carajos te importa? ¿Acaso crees que estoy saliendo con Lynn porque tenga dinero o sea buena en la cama, según tú? No me jodas y vete.

—Qué pena. Eres tan terco. Date cuenta de una vez. Tú eres mejor como para salir con alguien como ella.—Esbozó una sonrisa traviesa en su rostro, acercándose al oído ajeno.—¿Acaso debo abrirte los ojos? Puedes divertirte saliendo con más chicas.

—Si estás hablando de Karla, vete olvidando de esa estúpida idea. Que tú tengas un harem con más chicas de tu curso, no quiere decir que están a tu lado por cómo eres. Así que tienes una idea errónea de lo que es el amor o amistad verdadera. Te lo diré por última vez porque odio tus argumentos inmaduros. Lynn es mía, sólo salgo con ella y sólo tengo ojos para ella así que cuidado con tratar de seducirla, ¿Entendiste?

—Ah? Bueno, no te preocupes por mí. Tengo a más chicas. Preocúpate por Kentin, que en cualquier descuido puede consolarla y robártela.—Ríe leve, divirtiéndose.

—¿Qué cosas tan ilógicas dices? Él y ella terminaron eso de las citas ayer. Por lo que veo, él está bien con eso y por eso se ha resignado y rendido. Ese debilucho no tendría oportunidad en un millón de años.

—Uno nunca sabe. La gente te puede dar sorpresas, y si llegas a lastimar a tu noviecita, ella llorará tanto que irá directo a los brazos de ese chico. Piénsalo, tiene chance.—Carcajeó, dejándolo solo.

Castiel resopló, recostándose sobre la pared; observando el techo. Si, después de todo, Kentin es mil veces mejor que él. Sólo esperaba a que Lynn no se diese cuenta de ello y lo abandonara.


Lo dejo hasta aquí e.e muchas gracias por los favoritos y seguidoras de esta historia! Cada vez se pone más interesante xD no, tranquilas… no arruinaré el CastielxLynn ohh… me he dado cuenta de ciertos detalles, Lel

Galletas, chocolate? Criticas, dudas

Nyny-chan!