Sjdskdks creo que no puedo justificar la ENORME ausencia D: lo lamento en serio. Los trabajos me tienen out x.x y estuve con algunos problemas, pero ya se resolvieron, supongo. Tomé una ducha fría y estoy preparada mentalmente. Aquí se viene el capítulo 9! Por suerte estuve escribiendo como loca e inspirándome con café y música para escribir en Word hasta el cap 12 asi que pues, ya dentro de poco avanzaré mucho. Sin nada más que agregar, disfruten el cap!
Lynn POV: ahora soy la novia de ese pelirrojo tsundere, me siento tan feliz! Aunque bueno… me incomoda un poco la presencia de Dake, ¿Qué estará tramando? Uh? Fiesta de despedida para Laetti… qué lástima. Bueno, le agradezco mucho por haberme aconsejado, Guau!
Capítulo 9
"Conversación y preparativos"
—¿F-fiesta de despedida? ¡¿Quién se murió?! ¡¿Y por qué le van a hacer fiesta a un difunto?!
Nathaniel arremetía contra la mesa, presionando sus puños. Como siempre, ponía toda la moral de primero. Rosalya y Lysandro se intercambiaron miradas, aguantándose las ganas de golpearlo con una tabla.
—Ehhh… no. Le haremos una fiesta de despedida a Laetti esta noche porque se va de nuevo a su ciudad natal. Fuimos a la casa de Castiel y no parecía muy animado.
Todos suspiraron en conjunto, sintiéndose algo abstraídos. Lysandro intentaba ocultar su sonrojo en frente de Rosa, mientras que la muchacha hacia lo mismo; jugando con su cabello. Nathaniel arqueó una ceja de curiosidad aunque decidió no preguntar.
Lo único realmente que le interesaba en este momento era Ámber. Debía arreglar los asuntos con ella fuera o dentro de la casa.
Por alguna extraña razón, los días habían pasado demasiado rápidos. ¿Cuánto hace que se había inventado lo del romance entre Castiel y Lynn? Ahora son novios oficialmente. Aunque a Kentin no le hubiese agradado mucho la idea, decidió apoyarla e incluso regalándole un paquete de galletas "El príncipe" para que lo disfrutase al lado de su chico rebelde.
A decir verdad, habían pasado demasiados eventos. Ahora Nath sentía que se iba acumulando más estrés de lo normal. ¿Qué podría resolver con su hermana problemática?
—Lynn está emocionada porque le preparará un pastel de chocolate a Castiel. Espero que esta vez no lo eche a perder, sus toques culinarios son algo raros.—Comentó Rosalya, cambiando de tema.
—Oigan… ¿Ustedes saben el por qué Karla está actuando tan rara en estos días? Cada vez que se topa con mi hermana ni la saluda, evita el contacto visual y está más distraída de lo normal. Incluso evitó a Castiel durante una semana.
—Bueno… se han escuchado rumores pero no se sabe con seguridad. Supuestamente hubo algo entre Karla y Castiel.—Confesó Rosalya, sintiéndose algo presionada con el tema.
Nathaniel chasqueó la lengua, intentando conectar acertijos. Amber y Karla eran inseparables, Karla nunca ha mostrado interés por Castiel y Amber sí. Seguro era otro de sus sucios trucos para ilusionar a la pobre.
—Pero eso ya no importa. Lo importante aquí es que Castiel y Lynn están juntos. Me aseguraré que esa víbora no se entrometa.
El rubio suspiró, dándole un sorbo a su jugo. Ese no era el problema, en realidad.
—No… no dudo que la defiendas, Rosa. Lo que me preocupa es que de pronto a mi hermana se le ocurra hacer una locura y robe los expedientes de Castiel y lo chantajeé con esa información.—Observó la ventana, comenzando a preocuparse.
—Si… yo también a veces pienso en eso.—Intervino Lysandro con la mirada gacha.—Me pregunto si, después que Lynn se entere de eso, seguirá queriendo a Castiel.
—No tienes nada de qué preocuparte, Lysandro—Comentó Nathaniel casi en un murmuro inaudible.
—Nath… ¿A quién le darás ese chocolate?— Preguntó de repente Rosalya, notando un paquete que se hallaba al lado del rubio.
Él enseguida lo escondió, sonrojándose al extremo. ¿Qué podía decir? Quería dárselo a una persona en especial, a quien le ha tenido demasiado afecto desde hace pocas semanas. Mejor dicho, desde el día en que lo salvó de la golpiza de Castiel.
….
Se había desvelado casi por semanas o días, podría decirse. Habia usado todos los ingredientes, leyendo el folleto de las instrucciones; hasta el punto de ver distintos programas de TV acerca de culinaria. Había dejado la cocina hecha un desastre. La azúcar, la harina, inclusive los guantes de hornear, todo estaba listo.
—Estoy segura que a Castiel le gustará el chocolate que le hice. No importa si es dulce o amargo, je.—Soltó una risita boba, imaginando la reacción de su novio.
No demoró mucho en llamar por teléfono al pelirrojo, comentándole acerca de su dote culinaria. Sin embargo, lo único que recibió fue un reproche por parte del chico.
—¡No me gustan los chocolates!—Le gritó desde la otra línea, intentando dar justificaciones—Me producen ronchas. Ya te he dicho que no te esfuerces más de lo necesario.
Lynn se sintió devastada, frustrada. ¿Acaso era una idiota? Por supuesto que tuvo que consultar a Castiel antes de haber hecho su "experimento". Simplemente observó el desastre que había en su cocina. Miró el paquete de harina, la esencia de vainilla y toda la leche que había derramado sobre el poyo.
No tuvo más opción que aceptar el reproche, disculpándose con él. Tampoco quería envenenarlo aunque tampoco sabía que su novio era alérgico al chocolate en general. Eran una pareja ¿y no sabía ni siquiera eso? ¿Cuánto más podría saber de Castiel? Si él nunca le confiaba nada, ni el por qué sus padres estaban viajando tanto en el exterior. Sólo le quedó más que aceptar la derrota, estando a punta de botar el chocolate a la caneca de la basura.
—Entiendo… perdóname, ¿Si? No necesitas comértelos y tampoco quiero que te enfermes después por mi culpa—Murmuró la castaña, estando a punto de colgar.
Antes de si quiera realizar aquella acción tan imprudente de su parte, escuchó una voz que le suplicaba algo. Era casi como una petición.
—¡Lynn! Bueno… supongo que… perdóname tú a mí. Soy muy desagradecido contigo. De todas formas… gracias, por haberte tomado el tiempo de hacerme algo…
—Uhh… no, no tienes que pedir disculpas. Antes aquí la avergonzada soy yo. Debí preguntarte primero tus alergias antes de hacer algo tan precipitado y cursi.
Un silencio incómodo en el ambiente. Aunque la chica seguía con el oído pegado al auricular del teléfono. Esta vez, desde la otra línea, sólo se escuchaban respiraciones.
—No me importa…. No me importa si me enfermo o tengo que tomarme mil duchas, pero… me gustaría… comer un chocolate tuyo. Si te esforzaste tanto, sería un desperdicio no consumirlo… gracias.
—¡¿Eh?! ¿Lo dices en serio? Castiel… eres muy considerado conmigo, debo estar soñando… yo nunca creí que…
De repente escuchó una risa maquiavélica desde el otro lado de la línea. Se sintió aturdida, desvaneciendo su cautivadora sonrisa por completo.
—Sí que eres ingenua—Río de forma sádica, intentando regular su respiración.—Sólo me comeré tu chocolate para que no se lo des de comer al perro, Poochie.
—Jumm! ¿Sabes, Castiel? ¡A veces eres irritante! Ya me voy, adiós. Y ni pienses que te daré todo el chocolate a ti.
CONTINUARÁ.
Jsdkjskdjs mijos perdónenme en serio por este cap tan mierdero y tan corto ;;A;; en realidad lo tenía escrito desde hace un mes pero pasaron muchas cosas, e iba a escribir en este la despedida de Laetti pero jkdjskds se cortó la inspiración de repente.
Si, querrán lanzarme tomates y pido disculpas en serio.
Las compensaré con un capitulo largo, Lo prometo!
Nyny-chan out.
