Por fin actualizando! Bien mijos, aceleraré las cosas porque quisiera terminar este fic lo más pronto posible x.x así que aquí les va el capítulo 10.

Nota: Ya a partir de aquí Lynn no dará más sus queridos POV XD


Capítulo 10:

"La fiesta de despedida de Laetti. Parte 1."

Lysandro se encontraba comiendo un chocolate en la casa del pelirrojo.

El silencio podía dominarse en aquella pequeña sala. Ninguno de los dos se atrevía a decir alguna palabra con respecto a la fiesta de despedida de Laetti. Castiel seguía comiendo, sacando cada chocolate de la caja en forma de corazón, un claro obsequio de su novia Lynn. Lysandro, por su parte, aun recordaba la pequeña reunión que había tenido en un café con Nathaniel y Rosalya.

¿Cómo podía describirlo? Había sido una charla bastante incómoda, más de lo habitual. No podía dejar de pensar en lo que había dicho al delegado, que Castiel tenía expedientes sospechosos o que quizá su familia estaba relacionada con la Mafia. Castiel tampoco podía dejar de pensar en las duras palabras de Dake hace apenas dos días. ¿En serio Lynn sería capaz de dejarlo por Kentin? Jamás. Él no iba a superarlo.

—¡Ese idiota!—Golpeó la pared con violencia, dejando los chocolates en el suelo.

—Adivinaré. De nuevo peleando con algún chico por Lynn—Suspiró el victoriano, sirviéndose a sí mismo una taza de té caliente.

Chasqueó la lengua, sin ni siquiera atreverse a responder la pregunta. ¿Qué importaba? Lynn era su novia, no su objeto, o al menos así Laetti se lo había hecho entender. Agarró su chaqueta, intentando demostrar indiferencia ante el asunto. Sí, no debía perder la cordura. Todo estaba bien. ¿Por qué tenía que perder la calma? Lynn le era fiel, todo estaba normal en el colegio, Karla ya se había separado de él, Amber no mostraba señales de querer planear algo y quizá Dake no tenía nada bajo la manga.

—Saldré a caminar—Se colocó la chaqueta, llamando a Demonio con un par de silbidos—Tengo que pensar… en muchas cosas…

Lysandro sonrió de lado.—Como siempre tan orgulloso—Resopló, terminando de beber el té al igual que los chocolates, dejando la caja vacía—Si en verdad quieres a Lynn debes luchar por ella. No tratarla como si fuese tu Poochie aun, ¿Te estás conteniendo?—Le inquirió en un tono bastante serio a la vez que cruzaba los brazos esperando una respuesta coherente.

Bajó la mirada, deteniendo los pasos. Todos esos momentos que ha pasado con Lynn en los últimos meses… ¿Durarían para siempre? Ella ha tenido que soportar los malos tratos y las humillaciones constantes, sólo tratándola como a un perro. ¿Qué le diría a sus padres cuando viniesen de visita?

—Sólo quiero protegerla de Dake, es todo. No sabes lo sucia que está la mente de ese rubio artificial.

El Victoriano suspiró pesado, queriendo analizar mejor la situación. —Ah, entonces estás aceptando que te preocupa tanto Lynn que temes a que Kentin algún día te la robe ¿no es así?—Le preguntó como si ya hubiese sabido la respuesta. Lo afirmó.

Castiel sólo se limitó a sentarse en el sofá, observando el panorama desde la ventana del salón principal. Llamó a Demonio y éste último se abalanzó hacia él, dejándolo acorralado entre los cojines. Se había arrepentido de salir en el último minuto. Aunque también se avecinaba una fuerte tormenta.

—No puedo creer que sea el peor novio del mundo. —Se llevó la mano a la sien, tratando de acomodarse y reflexionar mejor la situación. Estaba indeciso.

Lysandro soltó una leve risita, sentándose en el sofá. Rodeó el cuello de su amigo pelirrojo con ayuda de su brazo en forma amistosa, revolcando su cabello sólo para hacerlo rabiar. Le gustaba esa faceta entre millones que tenía. De alguna forma podía sentir que ahora mismo él estaba siendo honesto con sus sentimientos y sobre la situación que se presentaba. Aun así, no podía dejar de preocuparse.

—Vamos no te deprimas—Se burló al observar aquella faceta. Castiel indeciso y preguntando por todo.—Si le pones mucho empeño a la relación, de seguro Lynn nunca dudará en dejarte.

— ¡No estoy deprimido!—Refunfuñó, alejándolo de él. No soportaba mucho el contacto físico aunque con Lysandro y Lynn podría hacer una pequeña excepción. —Me pregunto qué estará haciendo ahora esa tonta. Dijo que iría por cosas para la fiesta de despedida de Laetti pero no me dijo a dónde iría. Eso me preocupa.

Después de haber entrado a una cafetería muy famosa en la zona, había pedido tres tartas de manzana y una de queso para llevar. Estaba hambrienta aunque presentía que tal vez una tormenta muy fuerte iba a colapsar. Estornudó, tapándose el cuello con la bufanda y abrazándose a sí misma mientras esperaba las tartas. Decidió sentarse en una mesa aparte, observando el panorama. Pidió una malteada de chocolate para matar el tiempo. En ese momento se dio cuenta que Dake iba pasando por ahí.

Un choque de miradas fue suficiente como para incentivar las intenciones del rubio, dejando indefensa a la contraria; poniéndola nerviosa. De repente escuchó cómo una campana sonaba, indicando que su orden ya estaba lista para ser llevada. Sonrió plenamente, agarrando las bolsas de tartas; agradeciendo por el servicio. Al mirar de costado, observó al rubio en frente de ella, queriendo hablarle. Se maldijo por su mala suerte.

—Vaya, así que en verdad eres la novia de Castiel.—Sonrió de lado, dándole un sorbo a la malteada de vainilla que acababa de pedir.—Y dime, ¿Cómo fue que se fijó en ti?

Okey, esa pregunta había sido demasiado descortés y fuera de lugar y contexto, ¿Cómo se atrevía a preguntarle con tanta soltura aquello? Era obvio que ella y Castiel hacían la mejor pareja del mundo y de la escuela. Claro, si "la mejor" califica como "la más extravagante y peculiar en donde mi novio practica el sadomasoquismo conmigo poniéndome a ladrar y a orgasmear como en cincuenta sombras de Grey" No, no, y simplemente no! No podía imaginarse la película erótica. Ella no era bazofia. Así que sólo suspiró y, con la poca paciencia y tolerancia que le quedaba en el cuerpo y mente, decidió comenzar a contarle aquellas divertidas anécdotas en donde relataba que Castiel, al principio, era un amo tsundere gruñón que sólo quería "ver arder el mundo" o la vez en que se había atrevido a escapar de un policía llevándola en su motocicleta.

—Ah, también dice que no le gustan los chocolates y que es alérgico a la lactosa pero recibió los míos! Y eso me hace tan feliz. —Dijo de forma soñadora, riendo alegremente.

Dake rio con ella en forma de complicidad, terminando de tomarse la malteada y dejando el vaso a un lado. Quería seguir escuchándola. Le divertía. Así debía mantenerse por ahora si quería que ellos dos se "separaran" puesto que consideraba que ellos eran totalmente opuestos. Lynn era una chica shoujo con personalidad Mary Sue y Castiel, un tipo rebelde y gruñón, tsundere amante de las motocicletas y tatuajes. ¿Cómo podían complementarse? Aunque Lynn no parecía incómoda con ese detalle.

A decir verdad, se le veía muy radiante y feliz contando todo lo que había pasado con Castiel en las últimas semanas. Desde el momento de su declaración hasta que pasaron un hermoso día entero en un picnic y en las canoas, contándolo como una cita.

—Ah, ahora entiendo por qué estás tan enamorada de él, ya sabes, cu cu —Hizo una seña con el dedo, riéndose de su situación de forma amistosa—Bueno, no te culpo, Castiel solía ser el objetivo amoroso de Amber y Karla—Comentó con la intención de herirla emocionalmente.

De repente, todas sus emociones y felicidad murieron al instante, al igual que su sonrisa radiante. Bajó la cabeza al igual que su mirada. Era cierto, ¿Cómo podía superar a esas dos zorras? No podía pensar en alternativas. Ese comentario la hizo sentir bastante insegura.

…..

Ya las luces del sitio se habían apagado. La comida estaba servida y las tartas totalmente intactas. Los invitados estaban conversando amenamente en un rincón, riéndose mientras contaban sus anécdotas. Era como una especie de reunión/coctel sólo que con pocos amigos y familiares. Lynn se encontraba sentada al lado de Castiel pero estaba demasiado desanimada, jugando con sus dedos, como si estuviese reflexionando sobre lo que le dijo Dake en el café por la tarde.

—Muchas gracias por los regalos, abuela—Comentó Laetti a la vez que abrazaba a su querida abuela quien apenas podía caminar. Tenía en la mano una caja color fucsia.

Castiel pudo sentir aquella aura de miedo y desconfianza alrededor de su novia. ¿Ahora qué le pasaba? Intentó zarandearla para que pudiese reaccionar y salir de su trance.

"No te culpo, Castiel solía ser el objetivo amoroso de Amber y Karla" ¿Qué con eso? ¿Acaso hubo necesidad de haber recalcado aquél ENORME detalle? Estaba mal.

—Estás muy rara en esta noche. Vamos, levanta la cara y al menos muestra una sonrisa a los invitados. No quiero que Laetti la pase mal en su última fiesta aquí—Le reprochó Castiel, agarrándole el rostro con cuidado para así levantar su mirada.

Lynn asintió con la cabeza, aunque lo miraba esta vez con ojos totalmente diferentes. Ya no parecían tener brillo y sólo se limitaba a seguir sus órdenes, sin ni siquiera reprocharle por no tratarla como la novia perfecta que era. No ahora. Laetti se percató de aquello así que se acercó a ella con un pedazo de tarta en la mano con la intención de animarla. Había un montón de regalos en una de las habitaciones principales y ya alguien había servido la mesa, incitando a todos los invitados a sentarse para iniciar.

—Gracias a todos por haber venido. Estamos aquí reunidos para poder hacerle un homenaje y despedida decente a nuestra pequeña Laetti L'Blanc que ya se irá mañana temprano a su pueblo natal con sus padres—Habló nostálgico uno de sus familiares.

Todos comenzaron a simular que estaban llorando, abrazando con fuerza a la chica que aún estaba confundido por todo aquello. Acto seguido sirvieron una botella de champagne y, accidentalmente, Lynn sintió cómo alguien le había derramado un poco en el cabello; dejándola súpita.

—Oh, lo siento mucho, ¿Te mojé demasiado?—Se trataba de Dake. Él sólo fingía estar preocupado para crear una falsa alarma entre los invitados. Lynn no dijo nada. —

Finalmente la chica negó con la cabeza varias veces, levantándose con un deje de tristeza; caminando lentamente hacia el baño de mujeres para poder cambiarse y así, tal vez, crear un despiste hacia Castiel y poder irse de la fiesta. El pelirrojo frunció el ceño, bastante encabronado.

¿Quién se creía que era ese rubio artificial? Primero lo amenazaba con "robarle a Lynn" en la escuela, después le metía zarzaras en la cabeza, haciéndose ideas erróneas con respecto a la extraña relación de amistad entre Kentin y ella, y ahora esto precisamente en la fiesta de despedida de su prima. ¿Qué más podría haberle contado a Lynn en su ausencia como para que estuviese tan deprimida delante de todos sus familiares? Aún estaba confundido aunque una y otra vez repasaba las palabras de Lysandro en su mente. Lynn llegó finalmente al baño, observándose en el espejo. Derramó unas cuantas lágrimas, tratando de olvidar la conversación con Dake en la cafetería. Debía repetirse mil veces que ella era única para Castiel. Sólo se enjuagó un poco el rostro, lavándose las manos e intentando peinarse el cabello para quitarse esos restos de champagne que seguramente, horas después, tendría un olor nauseabundo.

—Ah, aquí estás. ¿Por qué no estás allá bailando con Castiel? Se le ven tan lindos juntos, claro—Entró Karla de repente, hablando sarcásticamente. Quería asesinarla.

Lynn simplemente se mantuvo al margen, haciéndole espacio para que pudiera contemplarse en el espejo. No aguantaba ni un solo minuto en aquél lugar. El ruido de los ventiladores, los cubículos sonando con fuerza, llaves atascadas y mientras tanto, todo un tumulto de gente fuera, bailando la conga o haciendo palabras de honor. Frunció el ceño, observando a Karla de reojo. ¿Dónde estaba Rosalya? La necesitaba.

De nuevo, cometió la torpeza de meterse en un cubículo para poder hablar mejor. Al parecer, Karla no mostraba signos de querer hacerle algo ya que estaba ocupada con el maquillaje. Llamó a Rosalya de nuevo, rogando a que ella le contestara de inmediato.

—Oh, ¡Lynn! ¿Qué pasa? ¿Por qué no estás en la fiesta aquí con nosotros?—Le contestó una agitada Rosalya que al parecer estaba ocupada bailando entre la gente.

—Si estoy en la fiesta, incluso vine con Castiel—Le respondió de mala gana, observando la hora en su reloj.—Dime, ¿Dake está ahí o ha hecho algo sospechoso en estos últimos minutos en mi ausencia?—Le preguntó de repente, cambiando de tema.

Lynn comenzó a hablarle, en voz demasiado baja, acerca del plan que tenía para aquella noche y el porqué de su desespero para deshacerse de Amber o de Karla, seguido de una nostálgica y "dramática" anécdota acerca de lo que había hablado con Dake en la cafetería. Rosalya escuchaba atentamente cada instrucción de su parte, vigilando, con ayuda de unos binoculares improvisados, cualquier acción sospechosa por parte de aquél rubio artificial que se encontraba hablando con Castiel como si nada.

En ese momento, Rosa casi se tropieza con Amber; ambas chocando a la vez, cayendo ya mareadas. Amber se levantó enseguida, refunfuñando como siempre; empujándola.

—Oh, veo que a ti también te invitaron, Laetti sí que tiene mal gusto siendo la prima de Castiel—La miró con desprecio de pies a cabeza.—Qué raro que no estás con la Poochie esa, ¿Dónde está? Estoy buscando a Karla—La empuja de nuevo, timbrándole a su celular.

—Bueno, supongo que Rosa se va a encargar por un momento de la bruja—Susurró Lynn para sí misma, suspirando de alivio.—Es hora de volver con Castiel a la fiesta. Si. Me disculparé con él, bailaremos, y después…—Guardó su celular en el bolso, estrellándose con la puerta del cubículo.

Todo lo que estaba sucediendo era totalmente extraño. Arqueó la ceja entre confundida y asustada, girando el pomo del cubículo, ¿Qué estaba pasando? Golpeó la puerta un par de veces, rogando para que alguien la estuviese escuchando. Estaba angustiada. De pronto su celular sonó dentro de su bolso. Era Castiel y no podía contestarle porque se había quedado encerrada.

—Ay, la pequeña Poochie se quedó encerrada en el baño? Lo lamento tanto, en serio, ¿Quién diría que estos baños eran tan extravagantes? Bueno, ya debo irme, luciré hermosa para mi cita con Castiel, adiós—Le habló Karla hipócritamente, retirándose de allí con una sonrisa maquiavélica en su rostro.

"Nota: Nunca confiar, al menos por una milésima de segundos, en una zorra como Karla". ¿Ahora qué podía hacer? Su celular parecía tractomula en medio de una proyección de construcción. Castiel la estaba llamando ya desesperado, Karla se había ido detrás de él. Todo. Todos sus sueños y esperanzas para iniciar aunque sea la segunda fase de su relación, habían terminado. "Gracias Dake" pensó de forma sarcástica a la vez que se dejaba caer por el suelo de las frías baldosas, abrazándose a sí misma.

—Odio todo esto… no debía ser así, así no debía ser la fiesta de despedida de Laetti…—Murmuró en voz baja y quebrantada, sacando su celular. ¿Podría contestarle?


x.x seguro querrán matarme por meterle tanto drama a la relación de LynnxCastiel xD pero jskdjsdks admitan que Karla es una vil zorra del infierno! Okey me calmo. Eh… pues que puedo decir? Una carta de disculpas INMENSA por no haber actualizado en estos meses. Lo lamento, de verdad. Muchas cosas, decisiones apresuradas y poco tiempo x.x pero pues, seguiré actualizando más seguido.

Gracias a todos por haber leído hasta aquí! En realidad me gasté casi 7 páginas de Word pero mehh creo que valió la pena porque quería dejar todo el suspenso para el final (a decir verdad, iba a dejar esta escena para el principio pero no lo consideré muy cool asi que quise partirlo en dos partes. Esta es la primera, el cap 11 será la segunda x.x) Arigatou! Se les quiere! Hasta la próxima actualización.

Nyny Out.