Parezco loca actualizando x.x pero creo que esta es la mejor forma para disculparme por toda mi larga ausencia! Desde abril, y ahora estoy pagando el precio xD Lel. Espero les guste este capítulo! Creo que por el mes de julio actualizaré hasta el cap 22 (si es que lo logro, deséenme mucha suerte para no desfallecer xD)


Capítulo 12.

"El inicio de algo nuevo"

Al día siguiente, parecía un día completamente diferente, en todo el sentido de la palabra. Los rumores se extendían por el instituto Sweet Amoris. Algunos hablaban acerca de lo genial e ingeniosa que había sido la fiesta de despedida de Laetti, mientras que otros sólo les dedicaba miradas de odio a Amber, Karla y a Dake.

—Oh, miren quién viene para acá, son los que arruinaron la fiesta, ¿Están contentos con lo que hicieron?

—¡E-eso no es verdad! Y ustedes saben muy bien qué fue lo que sucedió realmente, ¿Por qué nos tienen que echar la culpa de todo? Ni siquiera Laetti que fue la anfitriona de la fiesta nos dijo algo malo. Aprendan a investigar bien primero.

Sin embargo, las palabras de Karla quedaron en el aire porque seguido de sus palabras de consuelo, sintió cómo alguien la empujaba al suelo a propósito; haciendo que regase sus útiles escolares. Todos se rieron al presenciar aquello.

Karla se cubrió el rostro con ambas manos, intentando parecer neutral ante la situación y fingir que no le importaba. Amber la ayudó a levantarse.

—Oh genial, tenía que intervenir la rubia, seguramente otra rubia artificial. ¿Por qué no mejor vuelven a su hábitat? He oído que las zorras viven en los bosques con su manada—Comentó Kim, cruzándose de brazos; intentando sonar burlesca.

—¡Si! ¡Vuelvan a su hábitat! Ah, y de parte de Rubí, aquí tengo un mensaje para Dake, espero que se lo hagan llegar. Díganle que es un hijo de puta malnacido que nunca debió haberlo conocido y que se pudra en el infierno.

Karla y Amber se intercambiaron miradas de indiferencia. Karla se encargó de guardar sus útiles escolares en su morral de conejo, corriendo hacia donde se encontraban Li y Charlotte aunque estas dos últimas ni se atrevían a dirigirle la palabra, y mucho menos a Amber que era la líder. Todos de repente estaban en su contra.

—¿Uh? ¿Por qué todos ahora están contra ellos tres? Sinceramente no le hallo sentido y me parece muy inmaduro de su parte, pero creo que así es cómo funciona todo.—Se atrevió a comentar Rosalya al ver un tumulto de gente rodeando y amenazando a Amber y a Karla, saciándose de aquél espectáculo.—Dime Lynn, ¿Tú qué piensas sobre eso? Creo que deberíamos parecer indiferentes o la rectora nos amenazará.

Lynn simplemente suspiró, manteniendo la vista fija hacia el par de arpías que tanto odiaba. Sin embargo, algo dentro de ella latió de pronto, sintiéndose culpable y… ¿Lástima? A veces no comprendía su actitud de Mary Sue, pero quería tratar de ayudar

—Eh… d-disculpen, pero tengo que pasar. Llegaré tarde a mi clase de artes plásticas y no quiero suspender.

Kim y Melody sintieron tanta rabia al ver ese estado de niña buena que, entre las dos, le propinaron una sonora bofetada en el rostro.

—¿Hasta cuándo fingirás tu rol de niña buena? ¡¿Acaso no eres consciente de lo que hiciste?! No creas que con un simple lápiz labial y rubor, vas a cubrir los moretones.

—No te librarás de esta. Esto va tanto para ti como para Amber y Dake, los estaremos esperando a la salida. Debemos arreglar asuntos.—Melody comenzó a chantajearlos.

De repente todo el mundo se sobresaltó al escuchar la voz de la Rectora, preguntando el porqué de tanto ruido y el tumulto de gente curiosa y metiche por todo el pasillo principal. Melody fue la primera en huir de aquella situación, no sin antes de dirigirle una última mirada amenazante a Karla y a Amber, corriendo junto con Iris y Violetta.

Por poco, había comenzado lo peor de la situación. Inclusive Li y Charlotte habían sido tan traicioneras de haber abandonado a su líder cuando más las necesitaba, pero nada de eso importaba. Sólo quería enfocarse en sus estudios. Al abrir su casillero, encontró una nota que decía en letras rojas "Te mataremos a la salida. Estate lista"

—Hey, ¿Estás bien? Vamos, no debes hacerles caso. Ya bota esa nota, ¿En serio piensas enfrentarlos? Porque tenía planeado una tarde de chicas.

Karla se volteó a un costado, sorprendida por la propuesta y la sonrisa brillante de aquella chica que nominaba con la personalidad "Mary Sue". Lynn estaba ahí, de pie, frente a ella intentando sacarla de aquella oscuridad en la que se encontraba.

Hizo un puchero, inflando un poco las mejillas. Claramente estaba más que molesta, ¿Por qué ahora se atrevía a ser tan gentil con ella? Inclusive invitándola a pasar una tarde relajante con ella. Siempre ha sido tímida para hacer amistades o entablar conversaciones.

—No te entiendo… eres bastante rara ¿Sabes? No sé por qué ahora estás actuando tan dulce y gentil conmigo, ¿Acaso es una trampa? No caeré en eso de nuevo, ¿Sabes? Seguro ya todo lo tienes planeado con tu amiguita Rosalya.

Lynn desvaneció su sonrisa, intentando razonar con ella, ¿Cuándo seria el dia en que podría escucharla atentamente sin necesidad de conflictos de por medio? Bien, si ella no tenía ganas de escucharla, debía tomar la decisión por las malas. La agarró con fuerza de la mano, corriendo con ella hasta guiarla hacia Rosalya, quien la miraba con cierta desconfianza.

—Ya no debes preocuparte por esos idiotas, sólo deja que hablen y ya se les pasará, conociendo a Melody o a Violetta. ¿Qué tal si esta tarde vamos al centro comercial? Necesito comprar nuevos vestidos de baño y la mejor jurada serias tú, Karla—Rosalya intentó animarla con sus palabras, hablándole acerca de los planes para la tarde.

—Ya pronto sonará la campana para la hora del almuerzo, podemos almorzar juntas si quieres, digo, no quiero problemas con Ámber.—Comentó Lynn, retrocediendo y negando con ambas manos.—Ahora que Li y Charlotte la abandonaron, dudo mucho que pueda volver a hacer amigos, al menos no en un muy buen tiempo.

Karla las observó a ambas con un deje de tristeza y nostalgia. Quizá, no era mala idea volver a comenzar y con nuevas amigas.

—Muy bien, ¿ya te divertiste? Tuviste tu propia estatua, incluso un harem de chicas a tu alrededor, te convertiste en un miembro de la asociación del club de tenis por un buen tiempo y por fin me venciste en las carreras de motocicletas. Admito que eres muy bueno conduciendo, pero… aún me siento culpable por lo que le hice a Rosalya, no sé si después de esto sepa perdonarme. En… en la fiesta de despedida de Laetti no podía dejar de mirarla, lo que más me importa es su felicidad, y si a ti te gusta…

Lysandro sólo se disponía a escuchar atentamente a su hermano. Ambos se encontraban en el aula que estaba totalmente vacía puesto que ya había sonado la campana que indicaba la hora del almuerzo. Esto era incómodo. ¿Cómo podría pedirle disculpas?

—No… no fue tu culpa, lo lamento. No quiero que te sientas culpable por esto. Admito que yo también me pase de la raya, digamos que estaba desesperado porque yo también quería ver a Rosa contenta. Hemos estado más de dos años juntos como amigos, ¿Comprendes? No quería llegar a la violencia contigo.

Ambos suspiraron pesadamente, comenzando a recordar lo que había pasado en ese día. Sinceramente, habían sido unos verdaderos idiotas, ¿Cómo pudieron haber caído tan bajo? Inclusive llegando al extremo de usar la violencia física.

—H-hola… eh… Supuse que estarían aquí, ya que todos se han ido y… Lynn ya se encargó de Karla, por eso… vine aquí para poder tomar una decisión. Lo estuve pensando demasiado…

—Rosa… si es por lo de la pelea, no te preocupes. Ya todo está bien, ¿Si? Así que puedes volver con las chicas…

Rosa, en respuesta, negó varias veces con la cabeza; jactándose de ello. Sinceramente ya había tomado la decisión, una decisión que a partir de ahora podría cambiar el rumbo de su destino; literalmente. De repente, en sus mejillas se esparcían unas pequeñas lágrimas, en señal de frustración. Tenía miedo.

Se sentía una completa egoísta, desde el principio. Siempre quería o más bien, creía mantener la calma sobre todo; fingiendo ser neutral ante cualquier situación. Sin embargo, se dio cuenta que sólo estaba lastimando a quien la rodeaba.

—Leigh, en primer lugar, quiero que sepas que siempre fuiste una persona muy importante para mí. Desde el momento en que nos hicimos novios y en todas las decisiones que te he apoyado. En serio, lo agradezco, siempre fuiste un buen novio.

¿Acaso era idiota? Sólo debía soltarlo y ya, sin sentirse atada si quiera. Pero…Observar la fría mirada de Leigh y al notar en su cara una expresión de suma tristeza y consternación, sólo la hacían dudar cada vez más de sus palabras.

No. Más bien, la interrogante era, ¿Qué estaba haciendo con su vida amorosa? Parecía una irresponsable.

—Yo… Yo también lo agradezco, demasiado. A pesar de que teníamos nuestras discusiones como cualquier pareja, fuiste la mejor, o bueno, lo eres.

Abrió los ojos como platos al escuchar esa oración "fuiste la mejor" ¿Acaso ya sabía que le iba a terminar? Y quizá en una ruptura bastante dolorosa, una ruptura que provocaría una cicatriz en el corazón de por vida. Lysandro sólo se disponía a escuchar atentamente, aunque se preguntaba el por qué debía presenciar aquello.

—Bien, lo diré sin rodeos y porque no quiero seguir viendo tu cara de sufrimiento. Leigh… creo que… debemos terminar.

Este último sólo suspiró, desviando la mirada. Era bastante imprudente, siendo honesto. Sólo quería desahogarse con alguien sin que nadie lo juzgase. Lo último que quería era que su hermano lo viese llorar. Era tan desagradable.

—Bien… je, supongo que ya estaba esperando esto, fue pura casualidad, ¿no? Que me topase contigo aquí y precisamente diciéndome esto delante de mi hermano. Pero… no tienes por qué sentir culpa, Rosa. Desde el principio, me merecía esto. Espero que seas muy feliz.

—De acuerdo, espero que tú también consigas la felicidad con otra persona y seas más independiente.—Comentó Rosalya con la cabeza gacha y la mirada pérdida.—Ya puedes irte, es todo lo que tenía qué decir, y ya no debo sentir culpa.

Dicho lo último, ya era algo bastante evidente. Leigh, sin ni siquiera mirarla, se retiró del aula. Lysandro aún seguía sorprendido.

—Creo que, fuiste demasiado cruel con Leigh aun así. No debiste decirle eso de que ya no sentirías culpa. Debe estar llorando en los pasillos.

—¿Y qué? Él fue el que comenzó todo esto, yo sólo intentaba solucionar las cosas con él. Ahora, debo volver con las chicas…

Sin embargo, antes de que tan sólo pudiese voltearse para poder seguir con su camino y salir de allí también, sintió cómo alguien la agarraba de la muñeca con un poco de fuerza; obligándola a que girase su rostro para así finalmente robarle un dulce beso en los labios. Rosalya quedó sorprendida un par de segundos. ¿Qué debía hacer? ¿Corresponderle o simplemente escapar?

—Rosa… te seré honesto y espero que al menos aprecies eso. Yo… siempre soñé con que este día llegara, que por fin pudieses abrir los ojos y terminaras con mi hermano.

—¿Q-qué? ¡Oye! Espera un momento, por favor. Ahh… ¿Cómo decirlo? No creas que terminé con Leigh porque de repente me sentía atraída hacia ti, tú no me gustas, ¿Si? Que quede claro—Espetó Rosa, intentando sonar convincente.

Ahora se comportaba como toda una tsundere. Desvió la mirada cruzándose de brazos; intentando sonar segura. ¿Qué era lo que realmente sentía por Lysandro? ¿Cuánto tiempo le tomaría enamorarse completamente de él?

…..

Castiel había decidido quedarse en casa junto con Laetti para poder ayudarla en su equipaje ya que sería un viaje muy largo.

—¿En serio había necesidad de comprar vestidos de baño? No creo que en California haya delfines u acuarios. Espero que conozcas chicos u hombres de verdad, no estilo Armin. Si tienes pésimos gustos.

Laetti chasqueó la lengua, sacándole la lengua como niña pequeña. No necesitaba escuchar sus sermones. Era casi una adulta.

—Estaré bien. Espero no marearme con la comida de avión. La última vez fue un desastre. Ya tengo listas las bolsas.

—Aun así, conociéndote a ti y tu suerte, pareciera como si el mundo estuviese en tu contra. ¿Aún no has olvidado lo que pasó la última vez que visitamos el acuario?

—No es mi culpa que esos peces hayan querido comerse mi atún. Aunque es bastante irónico. Ah… qué lindos recuerdos. A tus padres sí que les gustaba pasear con nosotros. Es bueno tener un álbum de recuerdos.

—Qué bueno por ti, al menos tienes que fingir que no guardas rencor hacia ellos y puedes atesorar esos momentos con videos o fotos. Es bueno que no sientas rencor por eso…

Laetti lo observó un par de segundos, intentando no parecer sorprendida por las recientes palabras de su primo. ¿Acaso él…?

—Ah… a veces eres una persona bastante pesada, ¿Sabes? No entiendo tu actitud. De todas formas, no es algo que me convenga.

—Por lo menos ya tengo a alguien que sabe entenderme. Debo admitir que es torpe, toda una Mary Sue y a veces se disculpa por todo, pero ella sigue a mi lado.

Su prima chasqueó la lengua, sintiéndose ofendida al respecto. ¿Qué le importaba? No era su vida, y ya tenía suficiente con haberle despejado sus sentimientos hacia Lynn. Sólo se dispuso a alistar el equipaje, guardando sus champuses, lociones y maquillaje dentro de la valija. Salió de la habitación.

Castiel intentó permanecer firme ante ella. No necesitaba cuestionar su personalidad. Ahora Lynn intentaba conocerlo más de a fondo.

Escuchó cómo la valija hacia un sonido demasiado molesto a medida que Laetti bajaba las escaleras con cierta furia, como si estuviese atormentándolo a propósito. Caminó detrás de ella, ayudándola a bajar su equipaje, más las dos maletas extras.

—¡No necesito de tu ayuda! Sólo espera a que se lo cuente a mis tíos. Sólo basta con una llamada. Ahora puedo verlo con claridad, sólo piensas en Lynn—Lo fulminó con la mirada, comenzando a hacer berrinches.

Castiel desvió la mirada, arrepintiéndose por lo que había dicho anteriormente. Era cierto. Se había vuelto un egoísta y sólo quería a Lynn para él.

Pero, ¿Quién más aparte de él podría comprenderlo? Nadie, nadie podía entender el sentimiento de felicidad y tranquilidad que aquello le causaba. De repente una torpe chica llegaba y le decía con aires de grandeza que debía hacerse pasar por su novio, hasta que de a poco iba comprendiendo el sentimiento de amor. La quería y detestaba que alguien más cuestionara aquello.

Por un momento pudo haber pensado "¿Qué demonios le pasa a esta chica? Yo no sería un buen candidato. Si quiere divertirse, que al menos elija a alguien que esté acorde a sus estándares" sin embargo, a medida que se daban las cosas, de a poco se sumergía más en ella al punto de dejar el orgullo de lado y confesársele. Entonces, ¿Quién más podría llegar a entenderlo a la perfección? Ni siquiera sus padres o Laetti.

—¿Y? ¿Qué les vas a decir? Seguro que tienen mucho de qué hablar, ¿no? ¿Acaso quieres que se enteren de tu sucio secreto?—Murmuró el pelirrojo en tono de burla, acomodándose en el sillón.—Serás mi prima pero yo también puedo jugar sucio.

Laetti quedó atónita ante las palabras de Castiel, ¡Era totalmente cierto! Podía parecer que ella era como una máquina de dulce sonriente, pero por ningún motivo permitiría que su secreto saliese a la luz y en las manos equivocadas. Observó la hora y decidió sentarse en el sillón de al lado, esperando que su celular sonase.

Debía decírselo claro de una vez por todas. Lynn era su novia y nada lo iba a cambiar. Ahora podía sentir la tranquilidad interior a su lado. Sonrió con cierta malicia.

—Castiel… quizá ya debiste haberte enterado por boca de uno de mis familiares, ¿no? En la fiesta de despedida… tus padres vendrán a visitarte mañana. Ya lo confirmaron.

De nuevo, sintió cómo todas sus esperanzas se iban al caño. La imagen borrosa, su madre que se dedicaba solamente a reprocharlo y juzgarlo, prohibiéndole interactuar con otros niños e inclusive niñas de su edad. Su sonrisa se desvaneció y sintió su corazón quebrantarse. Sabía que algo iba a cambiar con la llegada de sus progenitores.

—Ya veo, así que… se sintieron tan mal por mí que quieren compensarlo con una hermosa visita. Bueno, me encargaré de satisfacerlos.

CONTINUARÁ