Holi! Primero que todo, muchas gracias por sus hermosos reviews! Sdlskdlsk me hacen sentir especial con este fic que me estoy tomando tan en serio xD ¡Ojalá les guste este cap! Me esforcé demasiado, je. Aunque igual es corto así que pueden ir preparando mi tumba :v je. Eh. Si, una aclaración. Lo siguiente es un flashback, (la primera escena) x.x


Capítulo 13:

"No sabes lo que te espera"

—¿Castiel? ¿Por qué mentiste de esa forma? ¿Acaso ya no me quieres? Eres un hijo bastante malo, creo que aún no te ha quedado claro quiénes son tus padres.—Le hablaba una señora de cabello rojizo y estatura media, casi con la voz quebrantada; observando a su pequeño hijo con cierto repudio. Le propinó una sonora bofetada.

El pequeño, aparentemente, estaba más que asustado. Se tocó la mejilla, retrocediendo. No quería que su mamá le tocara ni un solo cabello, mucho menos su padre. Se levantó enseguida, limpiándose las lágrimas que estaban a punto de brotar. Ya estaba acostumbrado a los malos tratos, reproches y que lo juzgasen sin razón.

Corrió lo más que sus piernas le permitieron, su respiración agitada y los pulsos de su corazón acelerado, sus pasos frenaron cuando de repente llegó a un bosque lejano. Intentó regular su respiración, observando el árbol frondoso que se hallaba en frente de él. Escuchó un galopeo proveniente de los arbustos. De allí salió un pastor alemán.

—¿Uh?—Arqueó una ceja, arrodillándose en frente del can, quien no dejaba de batir su cola—¿Te perdiste pequeño? ¿Dónde está tu dueño?—Le acarició la cabeza, fijándose en su cuello. Al parecer no traía collar que le indicase un dueño.—¿Te abandonaron?

—¿Estás segura que se escapó después de eso? Creí que estaba en su habitación. ¿Dónde estará? ¡Castiel! ¡Castiel! Soy tu padre, estoy preocupado por ti. ¡Al menos queremos escuchar tu voz!—Gritaba el tipo, recorriendo todo el parque del barrio.

—¡Demonios! ¡Son mis padres! ¿Dónde me escondo? Si me encuentran no dudarán en volver a someterme en clases prácticas—El pequeño pelirrojo estaba desesperado, así que decidió abalanzarse detrás de un árbol, agarrando al can.—Shh, no ladres.

Habían pasado aproximadamente dos horas y ya no se escuchaba ninguna voz autoritaria, así que decidió salir; vigilando todo a su alrededor. Sonrió al can, acariciándole la cabeza; comenzando a jugar con él y enseñarle algunos trucos con una rama del árbol. Estaba emocionado y ya no se sentía tan solo ni miserable.

No quería volver a casa y lo peor, el sol ya comenzaba a esconderse; avecinando el atardecer. Derramó un par de lágrimas, ocultando su rostro en el cuello del perro.

—En serio, Jean. Te juro que cuando ese mocoso vuelva, lo primero que haré será castigarlo y dejarlo un mes sin interactuar con nadie. La policía puede contactarnos.

—Ya cálmate Valeria. No solucionas nada enojándote. Esta noche lo buscaré en el bosque lejano, estoy seguro que Castiel podrá soportar el frio y a los animales.

Lo último sinceramente le dolió. ¿Acaso sus padres pensaban que él era un androide sin sentimientos? De la ira pasó a la frustración, y de la frustración a la tristeza. Rápidamente se quedó dormido en el vientre de aquél can, mientras la brisa corría.

—¿Y? ¿Qué opinas, Karla? ¿No sientes que de pronto todos tus problemas están desapareciendo viniendo a este centro comercial? Después de todo es una tarde de chicas! Así que estemos juntas, ¿Si? Oh, somos como las tres mosqueteras, ja.

—Te emocionas por nada, sinceramente. Las tardes con Amber eran mejores aunque fuera presumida y caprichosa. Bueno, iré a comprar figuras de animales. Adiós.

—Qué malos modales, encima que te perdonamos y te invitamos en buen plan y tú de grosera a comparar esto con una amistad falsa.—Habló Rosalya cruzándose de brazos, más que molesta.—Al menos intenta divertirte, o no sé, finge que estás feliz.

Karla lo meditó un par de segundos, resoplando a la vez que desviaba la mirada. De todas formas, debía conformarse por ahora con un pequeño grupo y juntarse con ellas, al menos hasta que Amber recuperara la compostura. Les siguió el juego, uniéndoseles.

—Por cierto Karla… ¿Alguna vez has pensando en algún chico? Aparte de Castiel, por supuesto.—Le codeó a Lynn en modo de sorna, dedicándole una sonrisa de complicidad y perversión.—Vamos, no puedes abstenerte por siempre.

Karla se sonrojo sobremanera al escuchar aquella minuciosa pregunta a la vez que caminaba. A decir verdad, no era que le prestase mucha atención al tema del amor o de los chicos. De repente la imagen de un Kentin protegiéndola, hizo que se erizara.

—¡¿Por qué preguntas algo como eso?! Mejor vamos a comprar figuras de animales! ¡Vamos!—Rápidamente cambió de tema, agarrando a ambas del brazo con fuerza.

—¿Qué con esa actitud?—Exigió saber Rosalya, como si estuviese recriminándola por su sorpresivo cambio de actitud.—¿Dónde quedó la egocéntrica e insoportable Karla?

La mencionada simplemente la fulminó, como si estuviese asesinándola con la mirada. Debía admitir que tenía un insoportable comportamiento y a veces sus ataques de bipolaridad le ganaban la jugada. Sus ojos brillaron al notar el pequeño almacén en donde se vendían las figuras de animales y corrió más rápido con las muñecas de ambas chicas ya notablemente lastimadas. Entró de sopetón a la tienda, admirando un pequeño dálmata de juguete que se encontraba en la repisa más alta. Le emocionaba contemplar aquello. Después de realizar su compra, se estiró; sentándose en una banca sólo para comenzar a degustar un delicioso helado de fresa. Rosalya dejó a un lado las bolsas de las compras mientras Lynn se sentaba a probarse unos tacones.

La tarde se había pasado casi volando, aproximadamente cuatro horas en el centro comercial y luego en los videojuegos. Karla se despidió de ambas. Sonrió en sus adentros.

…..

Ya finalmente ambos se encontraban en el aeropuerto, demasiado exhaustos. Castiel por el extraño sueño que había tenido y Lynn por la extraña tarde de chicas junto con Karla y Rosalya. Apareció Laetti en frente de ellos, mirándoles con cierto reproche y desagrado. Alistó las maletas, dirigiéndose a uno de los aviones próximos a despegar, tan sólo faltando quince minutos para el vuelo. No se despidió. Simplemente subió.

—¿Eh? ¿Le pasa algo a Laetti? Ni si quiera se despidió de nosotros! Y yo que le tenía una canasta llena de comida.—Lloriqueó Lynn, lamentándose por sus inútiles esfuerzos.

Castiel no respondió ante su inquietante pregunta, mantenía su semblante serio; inexpresivo. Observó la hora. ¿Cuánto más tardarían ellos en llegar? Contaba los minutos.

—Será mejor que los esperemos aquí sentados.—Sugirió el pelirrojo en un tono indiferente, sentándose en una de las sillas del Terminal.—No hay mucho por hacer, ya tomamos un café Express, ayudé a Laetti con su equipaje pesado y le envié un folleto de turismo.—Comentaba al mismo tiempo que le daba sorbos a su gaseosa.—Hubiese traído a Demonio para distraerme, pero la gente de aquí es muy exigente con su reglamento de mierda.

"Mhmm… me pregunto cómo son los padres de Castiel, siempre me ha surgido esa inquietud en mi cabeza. Bueno, deben ser personas amigables y extrovertidas."

De pronto sintió cómo el celular de Castiel vibraba dentro de su bolsillo, sacándolo al instante. Al parecer era un mensaje de texto por parte de su madre, avisándole que ya había bajado del avión y que estaban en la zona del detector de metales. Una voz femenina dio la siguiente información por medio del micrófono "El avión M-16 acaba de aterrizar. Los pasajeros ya pueden ir bajando. Gracias". Agarró a Lynn de la mano, comenzando a caminar junto con ella.

—¿Por qué esta casualidad? Se va Laetti y preciso llegan mis padres a joderlo todo. Debieron haberse quedado en Francia.—Murmuró Castiel mientras caminaba a paso rápido, maldiciendo en sus adentros.

Lynn ya no entendía absolutamente nada. De repente su novio la llevaba a rastras, como si algo malo estuviese pasando. ¿Qué había sido ese mensaje? Suspiró de alivio al recordar que tal vez se avergonzaba de sus padres. Comenzó a imaginarse a sus suegros.

"Oww ¡Qué emoción! ¡No puedo creer que por fin vaya a conocer a mis suegros! Siento que la angustia me está matando… ¿Y si no les caigo bien? ¡Oh, no!"

—Mamá, Papá, qué gusto verlos aquí, creo. Bueno, quiero presentarles a Lynn Darcy, mi novia.—Habló con determinación y aun conservando su típico semblante serio.—Espero que puedan aceptarla. Ella es muy dulce y extrovertida, así que, conózcanla.

Lynn se sintió un poco intimidada al conocer en persona a sus suegros. En frente de ella había una mujer de cabello rojizo con un atuendo demasiado peculiar, y un tipo alto que no se pasaba de los treinta de edad. Era muy joven. ¿Por qué de repente sentía un cosquilleo y con tremendas ganas de huir?

CONTINUARÁ


Solo puedo decir que… ya a partir de aquí, las cosas se verán totalmente jodidas, por eso hice el capítulo tan corto, Lel. Nos vemos en una pronta actualización, se les quiere!

Nyny Out.