Hola! Después de tanto tiempo desaparecida, por fin vuelvo del más allá para seguir con este fic x.x bueno, al principio me estaba perdiendo del hilo de la historia pero volviendo a leer, creo que ya estoy más cuerda :33 continuemos.


Capitulo 14

"Viendo la otra cara de la moneda"

—Ohh…. ¿Así que tú eres la famosa Lynn? La novia de nuestro hijo…—La Señora la analizó detenidamente, como si fuese un experimento raro—No estás mal a comparación de otras chicas…

Castiel rodó los ojos, apartando la mirada. Aunque no lo admitiese muy a menudo, odiaba cuando sus padres se atrevían a juzgar a sus relaciones. Por ello, el noviazgo casi nunca funcionaba y tenía que tirar la toalla como última opción. Mucha gente salía y entraba, abordando los distintos aviones.

El padre de Castiel, por su parte, sólo mantenía la mirada fija en la jovencita. Algo no le daba buena espina.

—Bueno… ¿Qué tal si llevan el equipaje hasta la casa? Así podremos hablar más tranquilos. Seguro deben estar muy cansados. Cinco horas en avión y tres meses de viaje no es cualquier cosa. ¿Puedo ayudarles?

—No es necesario, niña. Podemos cargar con los equipajes nosotros solos. Cariño, ¿Podrías llamar a un taxi, por favor? Deben estar afuera—Valeria hizo el ademan de acercarse a la bocina del teléfono, llamando a un taxi.

En unos cinco minutos escucharon el claxon de un taxi. Salieron y enseguida pusieron el equipaje en la parte de atrás. Lynn fue la última en abordarlo.

—Para ser honesto, nunca esperé que llegasen… justamente hoy.

—En realidad, no íbamos a venir. Sólo que recibimos una llamada de tu prima diciéndonos que estabas mal de la cabeza y…

—Cállense. No saben nada. —Fue lo único que salió de los labios del pelirrojo. Estaba muy callado y se notaba a leguas que no tenía ánimos de discutir con sus padres.

…..

Por fin en casa, los padres de Castiel dejaron ambas maletas en la sala principal; pagándole al taxista. Lynn, ya bastante incómoda con la situación, se sentó en el sofá, prendiendo la televisión solo para disimular. Castiel se encontraba en la cocina preparando un té para "calmarse". Debia admitir que al principio se sentía demasiado molesto con la intromisión de Lynn en su vida, pero ahora que se están conociendo mejor, no quiere dejarla ir.

—"Hay algo de sus padres que no me cuadra"—Pensaba Lynn a la vez que veía un absurdo programa de televisión infantil.

—Ah, estás aquí. Castiel no tardará con el té—Le anunció Valeria, quitándose el abrigo y dejándolo en el perchero. Se dirigió a la cocina para ayudar a su hijo.

"En realidad, Laetti nos llamó diciéndonos que estabas mal de la cabeza" ¿A qué se referían con eso? Por un minuto creyó que Laetti en realidad era su amiga, pero ahora… lo estaba dudando. Y mucho.

—Yo no creo que seas una chica mala—De repente sus pensamientos se vieron interrumpidos por Jean, sentándose en el otro mueble para hablar con ella.—No le hagas caso a Valeria, es más exigente con Castiel. Tiene sus motivos.

—Bueno… yo… no sé qué pensar ni qué decir. No conozco a su hijo muy bien que digamos porque llevamos poco en la relación, pero… en verdad quiero verlo feliz—Su tono de voz bajaba gradualmente y aumentaba en molestia—Por eso… no permitiré que ni su madre me aleje de él.

—Por favor, no te involucres mucho en la relación que esos dos tienen… puedes resultar herida. Es sólo un aviso.

…..

Lysandro se había sentado en una banca, esperanzado con que Rosalya llegase para su "cita perfecta". Hace pocos días, después de la ruptura de Rosa y Leigh, Lysandro decidió dejar que las cosas procesaran lentamente hasta llegar a un acuerdo. Por ello, le había escrito a Rosa esa misma mañana.

—Espero que venga… ¿Y si me dice que soy de lo peor?—Suspiró, sintiéndose decaído—Cierto… la última vez que nos vimos me dejó en claro que no sentía nada por mi y que necesitaba pensar las cosas…

Resignado y todo, se levantó de la banca con el corazón roto al igual que sus pobres esperanzas de Romeo enamorado. En ese mismo instante, apareció Rosalya. La fémina lucia un hermoso vestido color rojo que le llegaba casi a las rodillas, su cabello platino reluciendo como nunca y un poco de brillo labial que hacia resaltarlos levemente. Al parecer, tenia lágrimas rodando por sus suaves mejillas.

La voz se le quebraba. Solo trataba de expresar y comunicarle sus sentimientos. Aunque a decir verdad, seguía muy confundida y no estaba segura si debía hacer aquello. Miedo a ser rechazada o a no tener una segunda oportunidad. Habló.

—Te quiero.—Musitó, casi inaudible.

—¿Qué?

—Te quiero.—Volvió a repetir, pero esta vez un poco más alto; casi desesperada.

—Eh, Rosa… ¿Estás bien?— El muchacho parecía sorprendido y en shock, ¿Estaba soñando acaso?

La chica mantenía sus piernas totalmente cerradas, apretándose el pecho con ambas manos y los ojos cerrados; como si en verdad confesar sus sentimientos fuese una misión casi imposible. Sus mejillas se encendieron.

—Todo este tiempo…—Gimoteó y las lágrimas se avecinaban—Todo este tiempo has estado conmigo y yo… y yo…—Su llanto se hacía audible. Era tan vergonzoso para ella—He sido una tonta… perdón.

El Victoriano esbozó una dulce sonrisa para sí mismo. Seguidamente se acercó a ella a pasos lentos, dándole un cálido abrazo como si estuviese aferrándose a ella.

—Rosa… no sabes todo lo que he esperado para que este día llegara—Aspiró el aroma de su casi novia, poniéndose feliz y satisfecho con la reciente confesión—Te amo.

Nadie dijo nada. Solo ellos dos ahí en el parque. Abrazándose el uno al otro como si fuesen amantes o no quisieran nunca separarse el uno del otro. Rosa seguía más sonrojada que nunca pero aun así, estaba feliz consigo misma porque había podido ser consciente de lo que en verdad sentía.

—Tonto Lyss… Sabes que después de esto, no podrás dejarme ¿verdad?—Le pregunto la chica en murmuros, acariciando el cabello ajeno. Su voz era casi como una melodía. Bastante suave.

—Lo sé…

Ya de noche, Castiel estaba en su habitación leyendo algunas revistas de motocicletas. Demonio estaba durmiendo a su lado como buen perro fiel. A decir verdad, no le gustaba la idea de que su madre decidiera por él quién era buena influencia para él y quién no. Al fin y al cabo, eran sus padres aunque si encabronaban mucho.

Mientras tanto, Lynn estaba ocupada lavando los platos puesto que se había quedado a cenar hace pocos minutos. Aunque siendo honesta, la cena había sido un ambiente muy tenso ya que casi nadie hablaba, ella tenía que comenzar la conversación o cambiar de tema constantemente debido a que Valeria la criticaba hasta por cómo respiraba. Tenía que aguantarla de todos modos.

En ese momento, mientras tarareaba una canción en su cabeza tratando de concentrarse en temas más importantes, Valeria apareció por detrás con una sonrisa demasiado forzada. Jean estaba en la sala durmiendo aunque solo se escuchaba el sonido de las propagandas ridículas que pasaban por televisión. Solo ellas dos en la cocina. Valeria frunció el ceño, arrebatándole unos que otros platos y examinándolos; verificando que no hubiese ni una sola mancha de suciedad o ya la criticaría.

—Te diré esto una sola vez—Dejó el plato en la alacena y la cerró con fuerza, demasiado enojada—Desde que nos conocimos en el aeropuerto no me caes bien—Le confesó directamente y sin rodeos. Su voz era áspera—O aprendes a cómo ser una buena novia para mi hijo o te vas de su vida.

—¿Qué?—Apenas y musitó, sin comprender casi nada—¿Usted me está diciendo cómo debo ser una mujer?—Se quitó los guantes de cocina, alzando un poco la voz.

CONTINUARÁ


Hasta aquí lo dejo x.x de pronto suba el próximo capitulo este jueves 10 de diciembre pero quién sabe, tengo que terminar ciertos asuntos en cuanto a mi vida academica y casi profesional, Lel. Se les quiere!

Nyny-Out.