Yeihh! Lo prometido es deuda. Pude actualizar :D aprovechen porque estoy en descanso, skdksdksjd y aprobé mi curso de inglés. Bueno, ya no los aburro más, espero les guste este cap x.x


Capitulo 15:

"Cayendo al precipicio"

La mujer se cruzó de brazos, ya queriendo intimidar a la chica. Parecía que la amenaza iba en serio y cuando se trataba de caerle bien a tu suegra, las cosas se iban por mal camino; casi cayendo al abismo.

—Eres una muchacha bonita, simple, sencilla…—Mientras iba hablando, la iba observando, tocándole el cabello solo para después soltarlo con asco— ¿Cómo es que mi hijo se pudo fijar en ti? Me hubiese gustado mejor Debrah o Amber, al menos ellas son mucho más interesantes que tú.

—Pues lamento que su hijo no haya escogido a un par de zorras.

Sorpresa. Jamás se hubiese imaginado que la novia de Castiel fuese tan grosera y descortés. Le estampó una bofetada en el rostro, para después lanzarle una mirada asesina como si quisiera transmitirle un sencillo "aléjate de mi hijo, amenaza". Lynn quedó sorprendida y se tocó la mejilla con cuidado puesto que su cara ya estaba ardiendo y no quería que Castiel la viese así.

Sin embargo, muy a su pesar, la muchacha comenzó a derramar lágrimas; sintiendo que se embarcaba en un bote lleno de amenazas y miradas asesinas por parte de la progenitora de su propio novio. ¿Vergüenza? ¿Odio? Sí, y mucho. Por primera vez en su vida sentía odio y repudio hacia alguien. Renunciar. Eso quería. Renunciar a todo.

—¿Sabe? Qué vergüenza—Murmuró, aun teniendo el coraje de esbozar una sonrisa maliciosa en su rostro— Que Castiel tenga una madre como usted. Se nota a leguas que nunca supo cómo criar a un hijo.

—¿Pero qué dices? Castiel es feliz conmigo, con nosotros. Jean y yo hacemos un buen trabajo educándolo, y tú no deberías entrometerte en nuestra relación— La señaló con el dedo como si fuese un animal— Desde que llegaste a la vida de mi hijo, has destruido su paz interior.

—Eso es ridículo. Castiel desde un principio…—Se sonrojó, mordiéndose el labio inferior, como si estuviese recordando todo— Ha sido muy bueno conmigo… muy bueno… y no es tan malo como uno puede llegar a creer.

Castiel cerró los ojos, demasiado pensativo al respecto. Había escuchado toda la conversación desde principio a fin. En realidad, le sorprendía el coraje que su novia podía llegar a tener, y todo por él. Sí, exacto. ÉL era la causa principal. No le gustaba que su madre se entrometiera en sus noviazgos pero tampoco podía reprenderla y rebelarse contra ella. Se odiaba a sí mismo, por no tener agallas y ser honesto con respecto a lo que sentía. Ni siquiera se inmutó y salió a escena cuando su propia madre abofeteó a su chica.

—No me venga con clases de psicología, señora—Por fin Lynn se había revelado, soltando una sonora carcajada— Sé lo que y cómo soy, sé cómo debo vestirme y comportarme. Así que por favor, ahórrese los comentarios.

….

En el instituto Sweet Amoris, todos los estudiantes murmuraban y conversaban acerca de lo que habían visto la vez anterior en el parque. El tema central era la confesión de Rosalya hacia Lysandro. Oficialmente eran novios.

—Rosa…—El victoriano se hallaba muerto de la vergüenza, escondido detrás de la puerta del armario del conserje— ¡No puedo creer que ahora todos sepan que somos novios!

Rosalya se dio una palmada en el rostro, queriendo sacarlo de su escondite. Más sin embargo, Lysandro se rehusaba; casi arrastrando los pies. Ya cuando logró sacarlo, todas las chicas se le vinieron encima con muchas interrogantes. Siempre le preguntaban acerca del por qué Leigh y Rosa terminaron en primer lugar o cómo se sintió cuando la chica se le confesó.

—Rosa, ¿Cómo pudiste dejar a Leigh?—Le preguntó Karla, casi viniéndosele encima. Ya los pasillos del colegio estaban atiborradas de fans enfurecidas.—¿Te arrepientes de haberlo dejado por su hermano? ¿Eso no sería más bien como una traición?

—¡Claro que no me arrepiento! Y además, ¿Cómo saben tanto? Si ese día que me confesé… solo estábamos los dos… ¿Verdad? ¿Acaso alguien grabó eso? ¡Hablen ya!

Le mostró su videocámara junto con una carpeta de unas fotos demasiado comprometedoras.

—¿Karla?— Más su tono de preocupación y sorpresa, era de una enorme decepcion.

—Mhmm, bueno, lo siento, pero tenia que hacer algo.—Esbozó una sonrisa, mostrándole las fotos donde estaba ella con Lysandro besándose.—Si quieres también te muestro la grabación de la confesión y todo, a Leigh de seguro le encantará.

Esa ya era la gota que derramaba el vaso. Así que, sin pensarlo dos veces, se abalanzó a la castaña; jalándole de los cabellos. Lo único que quería era recuperar las fotos que creía sumamente confidenciales, junto con el video para poder borrar toda evidencia.

De ahí se escuchó una sonora bofetada. Todo el mundo hizo un círculo para poder presenciar aquello. Amber estaba riendo a carcajadas, disfrutando el espectáculo, mientras que Melody solo llamaba a gritos a la Directora.

—¡¿Cómo pudiste traicionarnos?!.—Le propinó otra bofetada, una más fuerte que la anterior.— ¡Confiamos en ti! Crei que después de lo que pasó en la fiesta de Laetti, en serio habias cambiado.

Karla se echó a reír nuevamente. Ya el daño estaba hecho. ¿Confiar? No, jamás. Acababan de hacerle la burla y ya hasta los chicos de la secundaria miraban a la albina con cierto desagrado. La Directora se encargó de tranquilizar la situación, haciendo que todos se fuesen a sus respectivos salones.

Lysandro, por su parte, solo se limitaba a mirar a Karla con el ceño fruncido; decepcionado. Kentin llegó, algo incrédulo por los rumores que se esparcían en el instituto. El chico ya no sabía qué creer de Karla.

—¿En serio creíste que traicionaría la amistad de Amber por estar con ustedes dos?—De nuevo, soltó una sonora carcajada.—Por favor, para eso hay más opciones.

—¡Eres una maldita hija de puta!—No pudo más. La golpeó contra la pared, estrellando su frente contra el muro; obligándola a soltar el portafolio. Lo recogió. — Y me llevo las fotos.

Sin embargo, detrás de ella, se escucharon unas pisadas aproximándose a su dirección. Se maldijo en sus adentros. Ahí, parado, con una expresión tanto de desagrado como de decepción, estaba Leigh.

Las palabras no faltaban, pero tampoco sobraban.

—Vaya, entonces los rumores eran ciertos.—El azabache suspiró, como si estuviese meditando las cosas.—Eres solo una perra que se pasea entre mi hermano y yo. —Sentenció, con un tono de desagrado.

Lysandro frunció el ceño y jaló a su hermano del cuello de la camisa, comenzando a golpearlo; algo sumamente extraño en él ya que el victoriano odiaba las riñas y casi nunca tenía problemas dentro del instituto, haciéndolo lucir una persona sensata.

Rosalya separó a ambos, pero ya era demasiado tarde. Leigh tenia su nariz sangrando al igual que un ojo morado y algunos dientes chuecos. Tosió, carraspeando un poco para aclarar su garganta. Le arrebató de las manos el portafolio, observando con detalle cada una de las fotografías.

—No sé qué deba hacer con estas fotos.—En una de ellas, aparecia Rosa abalanzándose al victoriano solo para besarlo con mucha pasión y desdén.—¿Deberia acaso divulgarlas para que todos en el instituto sepan que te acostaste con mi hermano enseguida cuando rompimos nuestra relación?.

Ambos chicos quedaron boquiabiertos, sorprendidos por semejantes especulaciones y señalamientos. Ya no iban a tolerar sus infantiles y absurdas amenazas.

—No serias capaz…—Musitó Rosalya. Después levantó la voz.—¡Y yo jamás me he acostado con Lysandro! ¡Retráctate!.—Ahí levantó el puño.—¿O acaso quieres que te deje el otro ojo morado? Porque con gusto…

Lysandro la calmó, agarrando su mano convertida en puño. Solo quería suavizar la situación.

—¿Qué quieres a cambio de las fotos?—Le preguntó en tono severo sin andar con rodeos.

—Que me entregues a Lynn.—Contestó el azabache, apretando el portafolios.

—¡Ni de coña!—Fue la taciturna respuesta de Rosa, aun sin poder creerse lo que estaba escuchando.— Ella es novia de Castiel, déjate de bobadas.

—Hablo muy en serio.—La interrumpió.—Si me acuesto con Lynn, les devuelvo las fotos. Hoy es miércoles, tienen hasta el viernes.

Se miraron, aun con una expresión de preocupación. Rosa era la mejor amiga de Lynn. No sería capaz de entregar el cuerpo de su amiga a un idiota pervertido solo por unas simples fotos, pero también estaba en riesgo su reputación y relación con Lysandro.

"Perdóname, Lynn" fue el pensamiento lastimero de Rosa antes de decir las temidas palabras que seguro la sentenciarían de muerte.

—De acuerdo. Es un trato.


Dfdkfdfkd iba a hacer un capitulo más largo, pero me llaman y de verdad he estado más ocupada de lo habitual x.x ah si, feliz año nuevo adelantado! Por cierto, este capítulo estará dividido en dos partes asi que no creo que me demore mucho con la segunda parte, todo a lo que me alcance el tiempo en la PC.

¡Hasta pronto!

Nyny-chan