¡Por fin! Pude actualizar uwu kjdksjdkjs estoy feliz porque me estoy tomando en serio este proyecto. Bueno, aquí les traigo la segunda parte de este capitulo. Perdón si salió muy popis jajajaja. Gracias a todas las que me siguen! Significa mucho para mí, en serio.


Capitulo 16

"Cayendo al precipicio. Parte 2."

Un blog.

—¿Qué? ¿En serio abriste un blog? ¡Será una bomba total!

Karla seguía dudando acerca de lo que estaba haciendo, pero con tal de salvar la amistad de Ámber, era más que suficiente.

—Y no solo eso. La tonta de Rosa no logró arrebatarme todas las fotos.

Eso fue como música para sus oídos. La rubia enseguida le arrebató las fotos restantes, observando cada una con detalle.

—Haremos dinero con esto.

Li y Charlotte igual se le unieron mientras que ésta última comenzaba a editar el reciente blog fundado por Karla hace apenas unos minutos.

—Bien, solo debemos tener una primicia. ¿Cómo quieres que comience? Díctame.

Karla quedó boquiabierta al ver cómo manipulaban su computadora al igual que su blog. Ósea, si tenía pensado chantajear a Rosa un poco y tal vez jugarle una broma pesada a Lynn como venganza por haberle arrebatado a Castiel, pero jamás llegaría a tal extremo de divulgarlas en serio.

— ¿Qué van a hacer con mis fotos?

El grupo de arpías se intercambiaron miradas de confusión para luego soltar sonoras carcajadas que seguramente resonaban por toda la habitación.

—¿y aun lo preguntas, tontita? ¿Pues qué vamos a hacer? Simplemente divulgarlas. No solo el instituto se enterará que Rosa es una zorra, sino también toda la ciudad. Aquí el problema es la popularidad de este blog.

Enseguida la expresión de la castaña cambió de una de confesión a otra de rabia. Si. Estaba demasiado encabronada. Frunció el ceño y le propinó un golpe en el estómago a la rubia.

—¡Pásame las malditas fotos en este instante!

Amber no lo pensó más. Le devolvió el golpe, pero esta vez mucho peor. Li y Charlotte decidieron apoyarla, jalando de los cabellos a Karla para después encerrarla en el closet bajo llave y candado.

—Quieras o no, estas fotos van a ser divulgadas. Te atreves a hablar, y tú también estarás muerta.

…..

¿Culpa? Si, demasiada. Toda una mezcla de sensaciones que le revolvían el estómago, ¿Cómo podía traicionar la confianza de alguien que ha sido su mejor amiga desde hace más de tres años? Se sentía como la peor basura del mundo. Sólo se maldecía a sí misma, preguntándose qué hubiera pasado si no hubiese terminado su relación con Leigh, si no hubiese tenido sentimientos por Lysandro y no se le hubiese confesado en aquél parque… todo hubiese sido más diferente.

—Vamos, Rosa… No es momento de insultarte… es hora de que pongas la cara.

Lo primero era organizar el plan, ¿Cómo demonios iba a secuestrar a Lynn? No podía pasarse por su casa con un pasamontañas para luego llevársela y ponerle cloroformo en la nariz. No. Eso solo la llevaría a la cárcel.

—¿Qué tal si no lo hacemos? Digo, podemos engañar a Leigh y así no tendremos la necesidad de secuestrar a nadie. Total, yo también tengo un club de admiradoras en el instituto Sweet Amoris.

Lysandro tenía razón. No podía estar en la necesidad de traicionar la confianza de alguien tan especial para ella y que la ha acompañado en tantos momentos. Así que lo mejor era recurrir al plan B. Cuando de engañar a Leigh se trataba, el Victoriano siempre resultaba ileso y tenía muchos planes en mente, todo tratando con cautela y sutileza. ¿Y si mejor se buscaban a otro rehén? ¡No! Eso era mucho peor! Dios.

—Tenemos hasta el viernes y ya hoy es miércoles en la tarde. Se nos está agotando el tiempo, Lyss.

Ya la albina se podía imaginar a Leigh riéndose en su trono o quizá en su habitación masturbándose con las fotos o lanzándole dardos. Simplemente sádico.

—Confía en mí, sé cómo puedo sobornarlo y aun así me entregará esas fotos.

Tragó saliva. La verdad es que, mientras más meditaba el asunto mientras iba caminando por el parque, más los nervios la consumían. ¿Y qué tal si el plan no funcionaba? Bueno, de todas formas iba a entregar su confianza en manos de Lysandro. Él sonrió de lado y se despidieron con un beso en los labios en cuanto él se aproximó a la puerta de su casa.

—Por favor, Lysandro. Si Leigh comienza a hacerte algo, no dudes en llamarme. Estaré atenta al móvil, ¿vale? Pero en serio, ¡Llámame! Quiero que sepas que no estás solo en esto.

Lysandro asintió con la cabeza. Ella se fue de allí, tratando de calmarse. De repente, todo se volvió nítido en cuanto la puerta se abrió de golpe.

—Estás muerto.

….

—Vaya, en verdad tienes coraje. Es la primera vez que veo que alguien le levanta la voz a mi madre. Felicidades. Te ganaste la medalla de oro.—Habló Castiel en tono de ironía, rodando los ojos. Le hablaba con cierta sorna.

—¡Ella fue la que me pegó una cachetada! Yo sólo me defendí.

—Aun así, tampoco debiste excederte. Puede llegar a ser jodona pero ya te acostumbrarás a su carácter.— Dicho aquello, sacó una Redbull de la nevera para comenzar a tomárselo.

—¿Por qué tan calmado? No solo me pegó una cachetada, hasta me insultó y me denigró como mujer.

El pelirrojo solo se encogió de hombros, acomodándose en el sofá. Ya estaba tan acostumbrado a su progenitora que simplemente hacia oídos sordos a sus feroces comentarios.

—Ya te lo dije, es así. Quizá aún no se acostumbra a que Debrah me haya dejado y tú ahora seas mi novia.

Lynn hizo un puchero y, en cuanto estuvo a punto de darse la vuelta para poder seguir con los quehaceres del día, sintió cómo alguien la rodeaba con su brazo; apegándola a él, obligándola a recostarse a su lado en el sofá. Se sonrojó como tomate.

—¡¿P-pero qué..?! ¿Qué crees que haces tan de repente, Castiel? En serio, pareces bipolar.

—Cállate, solo debes obedecerme a mí, ¿recuerdas?—Le abrazó de forma protectora, como si se tratase de un peluche o un trofeo.—Eres mía… todo lo que gira a tu alrededor, también me afecta, ¿Sabes? No creas que me da igual esa pelea que tuviste con mi madre.

Se escuchó una pequeña risita. Lynn se estaba riendo. Pero esta vez, era de felicidad. Jamás hubiese pensado que Castiel mostrase esa faceta tan vulnerable.

—Vaya, sí que eres Tsundere.—Le dedicó una dulce y juguetona sonrisa, cerrando los ojos. Estaba a punto de darle un beso en los labios, cuando se detuvo de golpe.

—¿Acaso quieres que te castigue, Poochie? Por haberme tentado de esa forma.

—Ehh no puedes, porque… emm… me llegó. Sí, eso. Je, debes mirar mi calendario.

—Deja de mentir, que has estado más alegre que una oruga que recién se convierte en mariposa. ¿Qué te parece una cita? mañana en la noche en el Parque Zasburgo.

—¡Genial! Pero esta vez yo invito, mi lindo tsundere.

….

—¡Mierda! Ni sé por qué tuve que mostrarles esas malditas fotos, ahora quién sabe qué estarán haciendo con esas… estoy pérdida. Todo esto es mi culpa, y ni puedo salir de aquí para evitarlo.

—¿Karla? Mhmm… Estoy seguro que esta es su habitación. ¿En serio se atrevió a abrir un blog? Debo cerrarlo cuanto antes. No quiero exponer a Lynn a peligros… ni mucho menos involucrarla. Ahora, ¿Karla, dónde estás? Soy yo, Kentin. Vine a hablar contigo lo del asunto de las fotos entre Lysandro y Rosalya. Quiero que me expliques el por qué fuiste tan cruel y llegaste a tal extremo. Es decir, ¿Por qué tanta necesidad de forjar una amistad con Amber? Ella no te ha brindado nada bueno, y sé que tú eres más una persona que una marioneta de esa rubia oxigenada.

—¡Vete! No me saques de este armario… ya ni sé qué creer. Solo sé que soy una imbécil y no puedo revertir el daño.

—Karla, no seas boba. Eres una niña muy inteligente, me gustaste desde el momento en que me defendiste de esas arpías… confío en ti, sé que eres una buena persona. No una burra que sigue los planes de la rubia tonta y mala.

—Estás decepcionado, yo lo sé. Me mirabas con desprecio en el instituto cuando te enteraste lo de las fotos. No soy nadie para ti.

—Sí, y estuve en todo mi derecho porque estabas actuando mal, pero ahora mismo quiero que borres ese blog. Solo le hará daño a la relación de Rosalya y la reputación de Lynn. No puedes estar toda la vida escondida en un maldito armario solo para evitar la realidad, ¿Sabes? Yo estoy contigo. Te quiero, te quiero así como eres. No, como eres tú en el interior, no la fea capa que muestras a todos en el instituto. No amo a esa Karla que vive manipulada por Amber y la sigue como perro faldero.

—Tengo miedo, Ken… miedo a lo que ella haga con esas fotos.

—Aún tenemos tiempo. Te engañaron. Acabo de ver tu blog y ni siquiera subieron algún contenido o le hicieron cambios o diseños, ¡nada de nada! ¿Lo ves? Solo quieren asustarte para después reírse de ti porque estás escondida en un armario sin ser capaz de afrontarlas. Están convencidas de que no les harás nada.

—¿Prometes estar a mi lado? A pesar de todo…

—Si, a pesar de todo. Estoy contigo en esto, princesa.

….

—Por favor, es urgente. Solo sé que escuché gritos desde la casa, ya lo llamé pero ni siquiera me contesta. Estoy desesperada, oficial.

—Ajá. Okey. Ya tomé todos los datos, usted quédese aquí esperando a los informes, ¿de acuerdo? Iremos con mi patrulla a rodear la casa.

Dicho aquello, se fue de allí para poder reunirse con sus compañeros de patrulla y tomar algunos perros. Rosa tenía el corazón bombardeando a mil por hora debido a los nervios. Se sentó, y las lágrimas comenzaron a caer.

Solo de una cosa estaba segura. Jamás volvería a confiar en una víbora como Karla, porque solo le estaba haciendo la burla todo ese tiempo. Y hablando de la reina de Roma…

—Ya nos enteramos de lo que pasó con Lysandro en su casa. Tranquila. Tenemos un plan.—Ya estando a punto de levantarse de la silla y golpear esa cara de niña mimada y ricachona a Karla, Kentin interceptó; protegiendo a la chica con su cuerpo, utilizándolo como barrera. No iba a permitir que la denigraran nunca más. O era aceptar escuchar el plan, o solo dar la espalda y seguir con la inquietud de si Lysandro seguía vivo.


Wooo! Por fin! Bueno, espero que les haya gustado este cap. No creo que me demore mucho con el otro, todo depende a mi tiempo.

Feliz 2016! Siempre los llevaré en mi kokoro

Nyny Out.