N/A: Me dan ganas de arrancar mis ojos cuando leo esto xD Algún día lo voy a editar.
Disclairmer: Fairy Tail y todos sus personajes son propiedad de Hiro Mashima.
Era una tranquila mañana en el olimpo. El silencio y la imponencia lo mostraban en todo su esplendor. En el salón principal del templo, generalmente utilizado para las reuniones, se encontraba extrañamente poco concurrido.
Se encontraban algunos de los dioses más importantes del olimpo hablando. La atención de la conversación la centraremos en el diálogo que mantenían una rubia con una toga muy provocativa y una de cabello escarlata con armadura, polos opuestos mas mejores amigas; Atenea y Afrodita.
-Atenea...-gimoteaba la rubia- todos los días en el olimpo son muy aburridos... ¡siempre es lo mismo!
-Afrodita,- suspiró la peli-escarlata- Sabes que nosotras sobre todo al ser de parte de los doce dioses del olimpo, debemos permanecer aquí.
-Eso dices tú, que puedes salir siempre que hay algún conflicto, más yo debo quedarme aquí acompañándote mientras devoras otro pastel de fresas.
La diosa de armadura suspiró.
-Muy bien sabeis, Afrodita- musitó- la mala fama que tenéis allá afuera.
-pff!- resopló- ¡me pregunto quién habrá sido el mundano estúpido que me proclamó de esa manera! tu muy bien sabís que yo prefiero escribir historias de las aventuras que me habéis contado tú y los demás dioses, a andar con cualquier hombre que encuentre!- exclamó molesta.
-Y no lo dudo, Afrodita- prosiguió- mas los mundanos con los que te encontrarías no lo sabrían.
-Atenea, bajemos a la tierra habitada por hombres- le dijo- quiero escribir mis propias aventuras.
-Ya te he dicho muchas veces lo peligroso de eso- intentó disuadirla- además...
-Somos diosas del Olimpo, Atenea. cualquiera que ose hacernos algo terminará como Medusa.
-Por favor no me hables de Medusa- musitó la de la armadura mientras se masajeaba las sienes- hasta para mí fue algo duro castigarla transformándola en eso.
-No niegues que tú también quieres bajar a echar un vistazo- le dijo la rubia con una mirada pícara.
-No niego que suena interesante, pero si Zeus o Laxus no atrapan nos meterían un rayo por la cabeza.- le contestó seria.
-¡Oh, vamos!- insistió- ¡todo el olimpo sabe que tú eres la favorita de Zeus! te prefiere incluso sobre Laxus, su propio hijo- susurró.
-Zeus tiene muchos hijos.- la acalló la peli-escarlata- además no debes hacer caso de los rumores, es descortés.
-Muy bien.- se rindió- a propósito, sabéis donde se encuentra Hefesto?
-Mmm...- la escarlata sonrió pícaramente el nombre del pelirosa.- he oído que Hefesto y tu mantenéis una relación.
-"No debes hacer caso de los rumores, es descortés"- dijo la rubia imitando la voz de Atenea- sólo lo recordé debido al sepulcral silencio que reina el dia de hoy.
-Tenéis razón- concordó- mucho me temo que se ha vuelto a meter en alguna tontería.
Afrodita rió y Atenea la siguió.
-Oh, ¿de qué habláis?- preguntó una de pelo azul entrometiendose en la conversación.
-Bienvenida, Álope.- la recibió Atenea.- Afrodita y yo dialogamos acerca de la tierra de los hombres.
-Yo quiero bajar allí.-añadió la mencionada.
-Oh! pero que maravillosa idea! A Álope le gustaría bajar también.
-Véis, Atenea! ¡ella también quiere bajar a conocer!
Atenea se sujetó el puente de la nariz mientras pensaba.
-Yo, soy Atenea. La diosa de mayor astucia e inteligencia, quien no pierde ninguna batalla.- proclamó.
-Sin embargo, ésta no es una batalla, Atenea.- contradijo la rubia- solo iremos a asegurarnos que tu ciudad, Atenas, se encuentra bien.
La peli-escarlata fijó su vista en la peli-azul.
-Álope no dirá nada a Poseidón.
La diosa de la armadura suspiró y observó a sus acompañantes quienes la observaban expectantes.
-De acuerdo.- aceptó y las otras dos diosas chillaron de alegría -más Afrodita que Álope- -¡Pero solo para comprobar el estado de mi ciudad! ¡Que ni os ocurra salir de los límites de Atenas.- sentenció.
-¡Atenea, eres la mejor!- Exclamaron las muchachas abrazándola, llamando la atención de más de uno de los dioses que se encontraban el templo.
-¡Shh! ¡Callaos las dos que llamamos la atención!
-Hai.- dijeron las chicas separándose de la muchacha.
Las tres se quedaron un momento hablando sobre el lugar exacto donde irían, la hora y el día, el lugar de encuentro...
-Álope piensa que sería bueno usar nombres mundanos para la visita.- musitó levantando tímidamente la mano.
-¿Qué? Iremos a MI ciudad, no necesito un nombre falso pues no quiero ocultar mi identidad de mi pueblo.- Espetó una -un poco- molesta Atenea.
-Ella tiene razón.- la apoyó la rubia- Atenea, saldremos del olimpo para evitar llamar la atención, no es necesario que conozcan nuestra identidad.
-Lo considero un insulto- espeto la pelirroja- el tener que mentirle a mi pueblo y utilizar un nombre común.
-No sería mentir, además podríamos usar nombres que no sean de grecia.
-¿Que no sean Helenos? ¿Y planeas no llamar la atención?- bufó la de armadura.
Afrodita se encogió de hombros.
-Yo apoyo la idea- dijo la peli-azul de repente- Durante mis años en el mar he contemplado con emoción la lluvia que cae sobre nuestros océanos- añadió- A partir de ahora a los oídos de los hombres me llamaré Juvia.
Las chicas la miraron con asombro. ¿Juvia?
-Es un lindo nombre- le sonrió la rubia.
-T-Tú crees...? A Juvia le hace feliz saberlo.
-Jeje, Álope no es necesario comenzar ahora- dijo la rubia con una gota que se le escapaba por la nuca.
-Erza.- dijo Atenea llamando la atención de las otras dos diosas.
-Eh?- se mostraron confusas ante el comentario de la diosa.
-E-Ese nombre me gusta a mi... Erza.- murmuró algo sonrojada.
-Me gusta.- comentó la rubia.
-A Juvia le parece que a Atenea le queda perfecto.
Atenea y Afrodita rieron ante el comentario de "Juvia" y ésta se contagió
-Ahora solo faltas tú, Afrodita.
-Emm... la verdad no séquée nombre puedo ponerme, jejeje.
-Yo creo que tú tienes cara de Lucy.- se escuchó a espaldas de la muchacha.
-Hefesto!- exclamó la rubia volteandose para ver al peli-rosa acercándose a ellas- ¿cuando apareciste? ¿Qué tanto escuchaste?- inquirió Afrodita al ver al otro Dios más próximo a ellas.
-Hace un rato. El maldito hijo que tiene Zeus me disparaba rayos cada vez que intentaba abandonar el Olimpo.- refunfuñó mientras se sentaba cerca de las chicas.
-Juvia se pregunta a qué viene este toque de queda permanente.
-Huh?- musitó el dios- algo están tramando ustedes.- les espetó con un gesto divertido.
-¡No, para nada!- negó la rubia con una sonrisa nerviosa.
-Si no quieren que vaya con Zeus y le cante como Apolo me contaréis lo que traman.- les advirtió mientras les sonreía.
-No me quieres de enemigo, Vulcano.- le advirtió Atenea.- Mejor será que no te entrometáis.
El pelirosa gruñó al oír el apodo con el que lo llamó Atenea y se marchó. Las chicas soltaron un suspiro de alivio a excepción de la de armadura
-eso estuvo cerca...
-Muy bien,- hablo la peli-escarlata- Ya sabeis bien el plan, verdad?- inquirió con un asentimiento de parte de las dos como respuesta.- muy bien. Ésta noche... nos iremos a la tierra habitada por los hombres.
