Me he demorado en subir esto más de lo que hubiese deseado. Quiero recalcar, está sin editar, tiene muchos errores tanto de gramática como de coherencia, pero a medida que avanza mejora bastante, en serio xD Muchas gracias por los reviews del capítulo anterior, significa bastante para mi que les haya interesado :]

Disclairmer: Fairy Tail y todos sus personajes pertenecen a Hiro Mashima.


Capitulo 2: Levy McGarden

Todo se encontraba tranquilo para la joven de cabello corto. En un lugar a los alrededores de la ciudad de Atenas de encontraba mirando su reflejo en un cristalino lago que le encantaba visitar.

Llevaba una toga blanca atada de un hombro con un broche dorado y el cabello ordenado con un cintillo de lino blanco. Era bajita, pequeña, pero muy linda.

El nombre de la muchacha, era Levy McGarden, y era una campesina humilde.

Al estar alli disfrutaba lo relajante que era. Lejos de los ruidos de la ciudad, y de la gente, para ella, perfecto para sentarce y leer un libro.

La joven se levantó, sacudiendo el polvo que quedó adherido a su vestimenta, y se dirigió a la ciudad. Había estado mucho tiempo fuera, y no quería preocupar a su familia y a su mejor y unico amigo de la infancia.

Lo que la muchacha no sabía, era que Zeus había echo un pedido a su viejo amigo Hermes, y al ver a la muchacha, quedó terriblemente enamorado de ella. Quería verla nuevamente; debía volver a bajar a la tierra.

-Ya volví!- anunció la muchacha entrando nuevamente a su casa.

-Hija mia!- exclamó su madre al verla llegar- ¿otra vez te has escapado para ir a la cascada? ¡Sabeis que no me gusta que salgas sola! si algo te llegase a pasar, qué seria de nuestra familia! ¡oh, nuestra descendencia!

-"Qué melodramatica es Mamá... Si, tambien te extrañe, ¡no te preocupes! no me pasó nada"- pensó Levy.

-Si, madre.

-Habeis ido a ver a Droy?- preguntó más calmada.

-Hoy no le he visitado, pero si quereis que vaya no tengo ningún inconveniente.

-Ve, querida. Nos dijo que tiene una sorpresa para ti!- exclamó entusiasmada. Le brillaban los ojos. Asi que la pequeña McGarden supo que algo debía saber.

-De acuerdo madre- se despidió nuevamente- volveré antes del atardecer.

Dicho eso, la muchacha abrió la puerta de su casa y salió de ella con un rumbo fijo. Hacía tiempo que no visitaba a su amigo.

Una vez allí, tocó la puerta dos veces y aguardó. La casa de Droy era mucho más grande que la de ella, debido a que su familia era más acomodada.

Para su sorpresa, fué el mismo Droy quien habló, lo que confirmó las sospechas de la peliazul.

-Levy! que gusto verte aqui!- exclamó a verla.

-Hola, Droy! Quieres dar un paseo?

-Seguro! Esperame un poco, salgo de inmediato.- dicho eso, cerró la puerta con delicadeza y volvió meterse a la casa. Al cabo de unos minutos volvió a salir y ambos comenzaron a caminar.

Conversaban muy amenamente mientras caminaban. Platicaban, reian, y paseaban. Aquello era algo muy agradable.

Llegaron al lago que tanto le gustaba a la McGarden y se sentaron en la orilla.

-Levy?- comenzó a decir el muchacho de cabello negro.

-¿Qué sucede?

-Hay algo que yo queria decirte hoy.

-Claro, Droy! el qué?- preguntó sonriendo provocando un leve sonrojo de parte del contrario.

Droy se dio vuelta para mirarla directamente a los ojos y le tomó ambas manos, acto que desconcertó a la McGarden. Su mirada denotaba seriedad.

-Levy...- al oir su nombre en la voz de su amigo le provocó un estremecimiento a la peliazul.- Desde hace mucho tiempo que yo te he amado.- al oír aquello, la chica sintió como la sangre llegaba a sus mejillas y su corazón palpitaba más fuertemente.- Amo cada parte de tí; desde tu risa, a tus oscuros y hermosos ojos.

-Droy...

-Y hay algo que hace mucho tiempo te quiero preguntar- la cabeza de Levy hizo un click- Levy Mcgarden; ¿Te gustaría compartir mi vida contigo?

-E-Estás diciendo que...?

-¿Quieres ser mi esposa?

La muchacha quedó paralizada, se encontraba literalmente en shock, y luego de unos instantes recapacito y le respondió.

-Droy, hace mucho tiempo que estamos juntos. Te conozco tan bien como a mi misma. Sé que eres una gran persona y estoy segura que cualquier mujer que sea tu esposa será muy feliz a tu lado...- Los ojos de Droy brillaban con esperanza- Pero eso no va para mí.- el brillo de sus ojos se esfumó- Te quiero muchisimo, pero mucho me temo que el amor que tengo hacia ti no es en el sentido romántico. Tengo mucho por vivir, y no quiero atarme a una vida con alguien a quien no amo.

Droy sentía como si le hubiesen clavado una cuchilla en el corazón. Todo su mundo se esfumaba frente a sus ojos. Todas sus espectativas se fueron or el desagüe(*). Su Levy, su todo, le había dicho que no.

Pero debía afrontar todo con dignidad. Tal vez fuera una prueba del dios Zeus, no iba a rendirse.

-Levy, tú eres la unica persona que amé y que amaré.- Levy iba a interrumpirlo pero Droy continuó- no te forzaré a cazarte si no me amas. Sin embargo, te pido que lo reconcideres. Eres alguien muy especial para mí y no pienso rendirme. Cuando llegues a amar a otra persona, lo entenderé y tendrás todo mi apoyo. Mi pequeña pinpernel.

Droy le dió un beso en la frente y se marcho rápidamente. La peliazul se quedó allí sentada, sin saber como reaccionar.

La había llamado pequeña pinpernel. Así solía llamarla cuando pequeños. Era un día soleado, Droy la molestaba por su apellido, llamándola jardín.

Ella odiaba aquel apodo, de modo que un día se escondió para que no la molestase más. Éste la buscó desesperadamente al ver que había desaparecido y la encontro en un prado cerca de un río, donde habían muchas Pinpernel. Desde ese momento siempre la había llamado "pequeña pinpernel"

La ojimarrón suspiró. En su cabeza habían demaciados pensamientos para digerir. Lo mejor sería marcharse a casa y dormir.

Si es que lograba dormir.

La McGarden se despertó temprano. Serían más o menos las nueve de la mañana.

En su cabeza seguian rondando los recuerdos de la tarde anterior, así que se vistió con su toga despues de darse un baño rapido, y se dispuso a ir al lago de siempre para darse uno más largo y ameno.

No dejaba de pensar en lo ocurrido. Esa era la razón por la que su madre estaba tan feliz.

Al llegar al lago, se dispuso a darse un largo baño helado pero un murmullo la hizo desechar la idea.

En la pequeña cascada que había allí, había una mujer. Parecía una muchacha de más o menos su edad, aunque tenía muchas más curvas.

Tarareaba una canción -muy comun en el olimpo-, mientras lavaba todo su cuerpo.

La McGarden rápidamente se ocultó tras unos arbustos y observó con más detenimiento a la joven. Su cabello era largo y rubio, inhumanamente sedoso. Su piel era la más blanca y perfecta que jamás hubiese visto.

Tenía el cuerpo muy tonificado, sus curvas eran muy notables, era delgada y esbelta, como si no fuese real.

-"es la persona más hermosa que he visto…"- pensó la peliazul.

Intentando verla un poco mejor, levantó un poco su cuerpo, pero con la suerte que tenía ultimamente, pisó un palito provocando que hiciera click. Rápidamente se oculto para evitar que la vieran.

-¡¿QUIÉN ANDA AHÍ?!- Exclamó la rubia dándose vuelta bruscamente. Se secó a una velocidad impresionante y se puso su toga. El cuchillo que traia, lo ocultó tras su espalda. uno nunca sabe que podria pasar.

Para ella, eso de "la diosa del amor" no eran más que tonterías. Ella tenía su carácter y todo el olimpo lo sabía.

Sigilosamente, llegó al arbusto donde se encontraba Levy, sin que la viese, la agarró fuertemente de la toga y alzó el cuchillo que traía tras su espalda.

-¡Lo siento! ¡No quería espiarte, no me mates!- exclamó la peliazul sorprendiendo a Afrodita.

Ésta inmediatamente la soltó provocando que la peliazul callera al suelo por el susto que acababa de pasar. ¿Quién era esta persona? ¿Qué podia hacerle?

Afrodita al percatarse del miedo que estaba experimentando la joven, rápidamente guardó el cuchillo en su funda y con una sonrisa amable le ofreció la mano a Levy, que despues de dudar un poco la aceptó.

-Perdón, no te quería asustar. Me separé de mis amigas y no sabía en qué lugar de Atenas me encontraba.- le dijo a la McGarden con una cálida sonrisa.

-A-Ah! no te preocupes.- respondió ésta- Mi nombre es Levy McGarden. ¿Y el tuyo?

-Af...- La rubia olvidó que olvidó inventarse un nombre. ¡Sabía que habia olvidado algo!- Lucy.- dijo recordando las palabras de su amigo Hefesto- mi nombre es Lucy.

-Lindo nombre!- contestó Levy con amabilidad- Lucy qué?

-He-Heart... Heartfilia! Lucy Heartfilia!

La peliazul se extraño un poco por el comportamiento de la joven mas lo dejó pasar.

-Y dime, Lucy; ¿A qué has venido a Atenas?- inquirió mientras caminaban- ¿Qué hacías bañandote en el lago?

-¿Y qué hacías tú observandome?- preguntó la rubia en broma.

-Eh... e-eh e-esque, bueno, yo...- la rubia la observo divertida por su reaccion, cómo tartamudeaba la semi-sonrojada Levy intentando responder- bu-bueno, tú eres la chica más linda que he visto y...- Levy se golpeo mentalmente por decirlo así- quiero decir...

-No te preocupes- la acalló la rubia.- qué te gusta hacer?

-eh?- musitó la peliazul confundida por el brusco cambio de converzación.- pues... me gusta leer!

-¿De verdad? ¡a mi tambien! De echo estoy escribiendo una novela...

-¡Eso es fantástico!- exclamó ilusionada- cuando la termines la puedo leer?

-¡Claro! serás la primera en leerla, lo prometo.

-que bien! Lucy, te vas a quedar un tiempo en la ciudad?

-Lo siento, Levy. Tendré que irme hoy. ¿Me podrías guiar al centro de la ciudad para encontrarme con mis amigas?

-¿Tan pronto te vas?- musitó apenada- No te puedes quedar hasta mañana?

-Lo lamento pero no. Preocuparía a los demás di... a mi familia.

-Te puedes quedar en mi casa, no tengo problemas y...

-Lo siento, Levy. Deveras no puedo.

Levy agachó la cabeza decepcionada. Siguieron caminando en silencio, pero alguien chocó contra "Lucy" y la hizo caer al suelo. La responsable se dió cuenta y se devovolvio donde las chicas.

-Lo siento, ando algo distraida.- dijo la chica extendiendole la mano pero la conocida rencorosa diosa, no la acepto y se puso de pie sin ayuda observando a la albina con imponencia, la cual quedó sumamente sorprendida por la belleza de ésta.

La rubia tambien se sorprendió mucho al observarla bien.

-¿M-Misa?- preguntó sorprendida a la alvina. Ésta, desconcertada, se precentó.

-Mucho gusto! Mi nombre es Lisanna.

-"Oh. que pena. dijo Lisanna"-pensó la rubia- "¡No digas tonterias, Afrodita! si fuera Artemisa le contaría al hijo de Zeus y él a su padre!"

-Yo soy Lucy.- contestó ella.

-Oh, bueno- dijo la Albina con una sonrisa. No sabía qué, pero había algo en esa chica que a ella no le agradaba. Es más; Le desagradaba, y mucho.- vais al centro? Yo tengo cosas que hacer alli, si quereis os puedo acompañar.

-Gracias, pero- dijo la rubia interrumpiendo a Levy cuando iba a contestar- Vamos a casa de Levy. Me ha invitado a dormir, ¿verdad?

La peliazul, desconcertada dudó un momento. ¿No la acababa de rechazar? Bueno, le debia una grande, así que haría que se lo contara.

-Si. ¿Nos vamos, Lu-chan?- dijo tomandola del brazo.

-Si.

-Adios, Lisanna!

-ehh... Adios!- les grito (ya iban bastante lejos) agitando el brazo en señal de despedida. Le extrañaba aquello. Pero lo que más le extrañaba era aquella chica rubia. ¿Alguien tan hermosa de verdad existía?

Sin darle más inmportancia, la albina continuo su camino.


Eso es todo por el momento. La próxima semana actualizaré :]